Rafael Payá Pinilla, nacido en Madrid en 1945 y conocido popularmente como Rappel, es una figura icónica en España. Su nombre resuena en los medios, entre celebridades y en el público general, consolidándose como el astrólogo más querido del país.
De la Moda a la Futurología
Rappel es uno de los videntes más mediáticos de nuestro país. Tras el nombre Rappel se encuentra Rafael Francisco Payá Pinilla. "Nací en Madrid, en el seno de una familia de comerciantes relacionados con la moda y soy el mayor de tres hermanos", se describe Rappel en su página web. Así, deja claro cómo comenzó en la moda.
Desde muy joven, con 15 años, siguió los pasos de su familia, que tenía un negocio de telas exclusivas, el cual contó hasta con la financiación del diseñador Cristóbal Balenciaga. Con el tiempo y gracias a las grandes clientas de la familia, Rappel abrió a los 26 años su propia tienda de alta costura, la cual tuvo una gran acogida por clientas como la condesa de Barcelona, Carmen Cervera y Carmen Polo. "Fui modisto de alta costura durante 22 años, revolucionando la moda con los desfiles bailando al son de la música", refleja en su biografía. Y curiosamente el destino tenía otros planes para él: la futorología.
Sus primeras clientas fueron las mujeres que frecuentaban la tienda de moda. Por ello, el vidente acabó conociendo secretos de Franco, Severo Ochoa, Christia Onassis, La Pasionaria... Todo ello le llevó a saltar a la televisión, medio en el que se siente como en casa. Su cercanía con los famosos también se refleja en que fue a la boda de Lolita Flores, por ejemplo.
No obstante, Rappel nunca tuvo una profesión fija, pues siempre ha ido compaginando. En su juventud, de hecho, estudió, tal y como refleja en su página web: "He tenido cambios muy drásticos en la vida: saqué mi título de profesor de francés por la Universidad de la Sorbona pero nunca ejercí". Entre otras profesiones que se conocen del vidente destaca la de director de Relaciones Públicas en la discoteca Florida Park de Madrid. El vidente también ha publicado varios libros y ha ejercido de actor de teatro y series televisivas.
Y ya desde el principio da pistas de cómo fueron sus inicios en el mundo de la farándula. Es el vidente más famoso, pero pocos saben que su carrera profesional empezó en un mundo muy distinto. Rafael Francisco Payá Pinilla nació el 20 de agosto de 1945 y desde muy joven sintió que seguiría los pasos de su padre y abuelo, que tenían un exclusivo negocio de telas exquisitas que llegó a contar con la financiación de Cristóbal Balenciaga. Con esos tejidos se vestían las mujeres más elegantes de Madrid y un jovencito Rafael se codeaba con la alta sociedad cuando tenía tan solo 15 años. "He tenido cambios muy drásticos en la vida: saqué mi título de profesor de francés por la Universidad de la Sorbona pero nunca ejercí", dice.
Clientas muy elegantes y famosas
Con el apoyo de sus fabulosas clientas, la familia abrió una tienda de costura en el barrio de Salamanca. Fue en 1962 y nueve años después, cuando tenía 26 años, abrió su propia casa de alta costura. El éxito fue inmediato y tuvo una legión de fieles clientas entre las que estaban mujeres tan 'importantes' como doña María de las Mercedes, condesa de Barcelona, y Carmen Polo, e incluso la emperatriz Soraya y una jovencita Carmen Cervera. "Fui modisto de alta costura durante 22 años, revolucionando la moda con los desfiles bailando al son de la música", cuenta en su biografía.
Vida Personal y Tragedias
Rappel se casó en 1971 con Luisa Chaverri, y con ella tiene actualmente tres hijos, dos mujeres y un varón. El vidente también es abuelo, y tiene un nieto que se llama Marcos. No obstante, Rappel vivió una tragedia familiar: el fallecimiento de su segundo hijo. "Lo que marcó mi vida para dedicarme a esto fue la muerte de mi segundo hijo, la visualicé un año antes de que ocurriera", contó en el programa de Emma García.
Allí contó que aunque el bebé nació perfecto de salud, él ya supo que le iba a ocurrir algo: "Pensaba que le iba a pasar algo en la cabeza y que Dios se lo iba a llevar antes de un año". "Al niño le dio un derrame cerebral y lo enterramos con once meses", contó en el mencionado espacio.
Pese a pertenecer al mundo del corazón, Rappel es muy discreto con su vida familiar. Por ello, no se conoce exactamente cómo se separó de Chaverri, pero se conoce que lleva décadas compartiendo su vida con un hombre llamado José María.
Casado con Luisa ChaverriSu intensa vida está llena de anécdotas, curiosidades y secretos. Las andanzas de Rapell, lo que cuenta y lo que calla darían para un libro, una película o incluso una serie de televisión, al más puro estilo de 'Cuéntame'. Poca gente sabe que en 1971 se casó con Luisa Chaverri y que tiene tres hijos (dos hijas y un hijo) y un nieto, Marcos. Siempre ha sido un poco celoso de su vida privada pero nunca le ha molestado que le pregunten por su familia, al contrario. Rappel siempre fue un personaje de crónica social, pero curiosamente nunca ha comercializado con su vida.
El Vidente de las Famosas
Pero... ¿quién no conoce a Rappel? La fama le llegó primero de la moda pero, y en todas las buenas historias siempre hay un 'pero', esto iba a cambiar. El destino siempre caprichoso le tenía preparado otro camino: predecir el futuro. Sus primeras clientas eran las clientas de su tienda y su fama como vidente creció tanto que llegó a conocer los secretos de gente como Franco, La Pasionaria, Severo Ochoa, Christina Onassis. ..
Se ha movido como pez en el agua en el mundo del famoseo, estuvo en la boda de Lolita, y llegó a ser el director de Relaciones Públicas de la icónica sala de fiestas Florida Park de Madrid. La televisión siempre le ha gustado, y él ha gustado a la televisión, que le ha visto siempre como un personaje con imán para el gran público. Su forma de vestir llama poderosamente la atención pero también sus historias con todos los famosos que ha conocido y conoce. Es un invitado recurrente en programas de 'corazón', como Lazos de sangre, de TVE, en los que cuenta las historia en primera persona, como la boda de Lolita Flores y Guillermo Furisane, a la que fue como invitado.
Su color favorito es el morado porque significa seguridad, poder y riqueza. Todo es morado en su dormitorio, desde las paredes a la ropa de la cama. Pero no es esto lo que llama la atención de la estancia porque todo el protagonismo se lo lleva su armario. De sus perchas cuelgan sus famosas túnicas, solo una pequeña colección, porque la gran mayoría, unas dos mil, las guarda en una nave industrial.
Es uno de los rostros más conocidos y queridos, un famoso rodeado siempre de famosos. Entre sus íntimas amistades suenan nombres como Lola Flores, Rocío Jurado, Carmen Sevilla, Paquita Rico, Gunilla Von Bismarck, Raffaella Carrá, Paloma San Basilio, María Dolores Pradera... "Para mí no son artistas, son mis hermanas", ha dicho siempre.
Carrera en Televisión y Otros Proyectos
En televisión comenzó, curiosamente, en programas infantiles con la gran María Luisa Seco, cuando TVE hacía 'magia' desde el centro de Paseo de la Habana, donde años más tarde Ana Obregón y Ramón García hacían el Qué apostamos, y donde se grabó el especial de Rocío Jurado, meses antes de morir la cantante de Chipiona. Y en ambos programas estuvo Rappel, como invitado y como amigo.
Pero no solo ha hecho televisión, Rappel ha trabajado en la radio y ha escrito varios libros, entre ellos, 'Mis vírgenes favoritas', 'La fortuna de los sueños' y 'Los santos nos aguardan', del que se hicieron setenta ediciones y se tradujo al italiano. Y, cómo no, tiene una pequeña carrera como actor y ha participado obras de teatro y series de televisión.
Al menos, según Rappel (Madrid, 1945), quien ha dedicado la mayor parte de su vida al siempre atrevido arte de las ciencias ocultas. Pero, mucho antes de interpretarle los pezones a Cicciolina o de que Julio Iglesias bromeara con enseñarle el pene para que le leyera el porvenir, el pitoniso más barroco de la farándula patria se formó como profesor de francés en la Sorbona. Nunca ejerció como tal. Lo que sí que hizo siendo muy jovencito fue ponerse a trabajar como modisto de alta costura.
Este negocio familiar, al que bautizaron como Rafael Payá Peletería y que estaba ubicado en la madrileña calle de Lagasca, marcharía como la seda y le serviría a Rappel -que jugó con el nombre de esa tienda para crear su pegadizo seudónimo- para curtirse en el distinguido arte de la moda. El vidente -que cumple ahora 75 años- pasó muchos ratos aprendiendo de su buen maestro Balenciaga y, con apenas 23 primaveras, se atrevió a montar su propio taller de ropa a medida, en la segunda planta del edificio donde sus padres tenían aquel negocio de telas.
De aquella guisa, y en sus ratos libres, allí estaba ya el jovencito Rappel echándoles las cartas a las distinguidas clientas que frecuentaban su negocio. Por el salón-recibidor de su taller desfiló en aquellos años lo más granado de Madrid y alrededores. Una de las clientas habituales, la actriz Niní Montián -amiga personal de Alfonso XIII y Franco-, empezó a llevar por allí a Carmen Polo, amante del lujo y ávida buscadora de telas exclusivas traídas de París.
Dispuesto a no defraudar a nadie, el vidente se presentó en el palacio de El Pardo con su baraja de cartas de adivinación y le hizo una tirada al dictador en su despacho particular.
Poco a poco, Rappel se fue tomando cada vez más en serio el asunto de la videncia. Y es que, si algo tenía el hombre, aparte de contactos en las altas esferas, era carisma. Bueno, carisma y mucha labia. O al menos la suficiente y necesaria para captar la atención de bastante gente. El marketing boca a boca fue haciendo el resto, claro.
Resulta indiscutible el don de gentes de Rappel. De hecho, esa cualidad le valió para que, entre 1974 y 1984, le hicieran director de relaciones públicas de la sala de fiestas Florida Park. Diez años en los que se sabe que el hombre ganó prestigio personal, viajó frecuentemente a América en busca de artistas a los que contratar, y solía dormir (de media) apenas tres horas al día.
Donde también triunfó Rappel fue en Marbella. Aunque al principio acudía a esa localidad malagueña principalmente en verano, terminaría estrechando lazos con el aristócrata Jaime de Mora y Aragón, comprándose allí una casa, codeándose con la jet set marbellí y convirtiéndose en invitado imprescindible de todo buen sarao famosil que se preciase. Las celebridades, locales e importadas, corrían por tenerlo como vidente de cabecera, y hasta hubo una empresa inglesa que quiso montar en Puerto Banús un enorme parque acuático para niños y le propuso a Rappel ser la imagen del lugar.
La estrella de la videncia continuó triunfando con la confección de ropajes hasta que la llegada del prêt-à-porter le hizo la puñeta a la siempre cara moda a medida. Y así, un buen día del año 1986, Rappel mandó su taller a tomar viento fresco. Pero sería obsceno decir que le ha faltado alguna vez el parné. De hecho, se dice que se enriqueció durante años participando en diversos programas de radio, escribiendo libros sobre ocultismo y hasta convirtiéndose en adivino a sueldo del grupo de comunicación Hachette -redactando los horóscopos de sus revistas Diez Minutos y Supertele-.
En cualquier caso, su popularidad adquirió otra dimensión en el momento en que empezó a trabajar habitualmente en el mundo de la tele -aunque ya en 1970 había estado haciendo astrología (rodeado de niños) en un programa infantil de TVE presentado por María Luisa Seco-.
Una sección con cierto toque de frivolidad que evolucionaría poco después a un programa independiente llamado Dimensión Rappel, donde el parapsicólogo ofrecía cada semana 100.000 pesetas al telespectador que entrase por teléfono y fuese capaz de conseguir que el loro que había en plató hablase y dijese el nombre del espacio.
Allí se atiborró de predicciones, nació su mítica trenza -después de que Raquel Mosquera le sugiriese una noche en plató ese cambio de peinado- y se pudo permitir el lujo de estrenar una túnica nueva cada semana -el propio Rappel asegura que llegó a lucir alrededor de 400 en un intervalo de siete años-. “Fue una experiencia muy bonita.
Quienes le conocen aseguran que el futurólogo ha hecho siempre de su capa un sayo. Nada que sorprenda, teniendo en cuenta que lo mismo le veía uno luciendo un bañador de leopardo en una revista del corazón, como se lo encontraba llegando a los sitios -la graduación de su hijo incluida- subido a su poco discreta limusina. Un vehículo que, por cierto, compró de ocasión en Estados Unidos y del que acabaría deshaciéndose “porque tenía problema para aparcarla en Madrid”.
Lo que también fue quedando aparcada con los años fue la popularidad de los gabinetes del tarot privados. La entrada en el nuevo milenio vino con el auge de las líneas 900 y las tarotistas domésticas poblando las televisiones locales bajo el brazo. Y a Rappel, como hombre intuitivo que es, no le quedó más remedio que empezar a ampliar horizontes profesionales.
Así pues, se dejó querer por el mundo de los realities y participó gustosamente en la segunda edición de La Granja, y en la cuarta de GH VIP -donde, entre otras cosas, confesó a sus compañeros que nunca se había pasado un mes sin tener sexo y que llevaba 30 años liado con alguien-. Poco después, seguiría mostrando su versatilidad al aceptar una oferta para debutar como actor teatral, interpretándose a sí mismo en la comedia El secuestro del adivino (2017), u otra para ejercer de anfitrión en la versión gourmet del concurso Ven a cenar conmigo, donde sus invitados degustaron su receta de pollo a la provenzal y su legión de fans pudo recrearse la vista en su casoplón en el Barrio de Salamanca, un ático con una terraza ajardinada de 1.400 metros cuadrados y 22 olivos que, por cierto, vendió recientemente.
🔴AQUÍ ESTAMOS - RAPPEL
Ahora bien, es de justicia decir que el mejor proyecto de Rappel está aún por llegar. O, al menos, eso podrían pensar los que le han escuchado hablar de una especie de libro de memorias que ya tiene escrito y que promete ser oro molido. Porque anécdotas con chicha le sobran. Como la de aquel aciago día de 1994 en que cinco personas encapuchadas y armadas entraron en su casa para robarle, y le mantuvieron amordazado y esposado durante hora y media. O esa otra ocasión en que el fundador de El Corte Inglés le llamó para echarle la bronca por haber creado y publicitado en televisión la idea de que llevar una prenda roja en las noches de fin de año daba buena suerte a hombres y mujeres porque en esa época no había ropa interior masculina de ese color.
Es posible que ni su bola de cristal sea capaz de pronosticar si Rappel y sus 100 estrellas -como piensa titular el libro- llegará a convertirse en un best seller. Lo que es incuestionable es que al manual no le faltará purpurina.
Encuentros con Personalidades Destacadas
Conoció a Cristina Onassis y a Liz Taylor, de la que siempre cuenta una bonita anécdota. "Yo tendría 22 o 23 años cuando me la presentó Coco Chanel en París. Mi padre y yo Íbamos a comprar telas y cuando estaba a punto de empezar el desfile aparecieron Elizabeth Taylor y Richard Burton, que entonces era su marido. Se sentó a mi lado en el desfile y la llamó la atención que fuera tan joven. Estuvimos hablando y le dije que había trabajado con Balenciaga, que había sido como un hermano para mi abuelo. Ella, impresionada, me dijo: ¿Pero qué dices? ¿Has trabajado con el Maestro? Le conté que mis padres tenían un negocio de telas y que en el piso de arriba quería abrir mi propia casa de modas. Me dijo que iría a Madrid a visitarme, pero nunca lo hizo". Pero eso, seguramente, él ya lo sabía.
El que también fuera modisto de la farándula relata encuentros con Édith Piaf, Dalí, Franco, la duquesa de Alba o del rey emérito. Como su encuentro con Franco. “Me dijo: «Hombre, qué alegría conocerte por fin, que tienes a mi familia revolucionada». Es un honor, señor -le respondí-. Pero el futuro, le advierto, se lo tengo que leer en privado, sin que haya nadie presente, excepto usted y yo”. Esta biografía está llena de jugosos detalles desconocidos que sorprenderán a quien la lea.
Celebración de su 79 Cumpleaños
Durante años Rappel ejerció de primer vidente de la escena social española. El vidente cumple este 20 de agosto 79 años y pasa gran parte de su tiempo Marbella, ciudad en la que durante años realizó inenarrables posados veraniegos. Precisamente ha sido en la localidad de la Costa del Sol donde ha celebrado en compañía de sus amigos tan especial acontecimiento. El vidente acudió junto a su círculo más cercano a un restaurante de la localidad donde entre canciones y parabienes celebraron que tan solo dentro de un año será octogenario. Según hemos podido ver en sus redes sociales, entre las asistentes se encontraba la mismísima Bárbara Rey que encontró motivos para sonreír tras la muerte de Alain Delon y el agrio enfrentamiento que mantiene con su hijo.
A pesar de que mantienen abierta su cada de Madrid, el futurólogo y su pareja se encuentran muy a gusto en Marbella y allí está ejerciendo de consejeros de Maite Zaldívar durante la terrible enfermedad que está consumiendo poco a poco a Julián Muñoz. Es habitual que los fotógrafos capten al vidente y a su pareja con la ex primera dama en sus continuas visitas al hospital donde el que fuera edil lucha contra un cáncer en fase terminal. La pareja fueron los únicos invitados a su polémica re-boda.
