La leche materna es el alimento más completo para el correcto desarrollo del bebé. La OMS considera que es la forma «ideal» de aportar a los pequeños los nutrientes que necesitan y recomienda que sea exclusiva durante los primeros seis meses, y que se mantenga hasta los dos años complementada con otros alimentos.
Sin embargo, existen situaciones en las que la leche materna puede no ser suficiente para cubrir todas las necesidades nutricionales del lactante. Es fundamental identificar estos casos y conocer las opciones de suplementación adecuadas para asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos.
Suplementación con Vitamina D
Aunque la leche materna es el mejor alimento para los lactantes, tiene una limitación conocida: no contiene suficiente nivel de vitamina D para un metabolismo fosfocálcico adecuado.
Pero con los actuales hábitos de vida, en los que hacemos poca actividad al aire libre, y cuando la hacemos nos protegemos del sol, es difícil que las madres consigan sintetizar la suficiente vitamina D para cubrir las necesidades del bebé. El déficit de esta vitamina, que ayuda a controlar los niveles de calcio y fósforo en el organismo, es un factor de riesgo de raquitismo, una enfermedad que provoca reblandecimiento y debilitamiento de los huesos.
Por eso, la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Pediátrica Canadiense recomiendan administrar a los bebés de pecho un suplemento de 400 UI/día de vitamina D durante el primer año de vida.
Un estudio canadiense recomienda continuar con la suplementación, aunque el niño ya tome sólidos además del pecho. Los investigadores hallaron que el riesgo de déficit de vitamina D se incrementaba un 6% cada mes que el niño era alimentado con leche materna después del año, alcanzando un 16% a los dos años y un 29% a los tres años.
Recomendaciones sobre suplementos de vitamina D:
- Los bebés menores de un año que toman leche materna deben recibir un suplemento de 400 UI/día de vitamina D en los primeros días de vida y hasta que el niño ingiera 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D.
- Los niños o adolescentes que tengan factores de riesgo de déficit de vitamina D y que no obtengan 400 UI/día con la ingesta de un litro de leche enriquecida o alimentos enriquecidos deben recibir un suplemento de vitamina D de 400 UI/día.
- A los niños mayores de un año o adolescentes, de forma general, se les recomienda la exposición al sol del medio día sin protección durante 10-15 minutos al día durante la primavera, el verano y el otoño para la adecuada producción de vitamina D.
- Los niños prematuros menores de un año de edad corregida precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de 400 UI/día.
La Asociación Española de Pediatría (Aep) señala que los suplementos de vitamina D se deben iniciar en los primeros días de vida y «se mantendrán hasta que, después del destete, el niño tome 1 litro diario de fórmula adaptada enriquecida en vitamina D».
¿CUÁNTA VIT D NECESITAMOS?
Suplementación con Hierro
El hierro juega un papel importante durante el embarazo y la lactancia. Este mineral tiene mucho que ver con la formación de la hemoglobina, proteína de importancia capital en los glóbulos rojos.
Es necesario señalar que los requerimientos de hierro de los bebés durante la lactancia pueden variar según la edad, pero los bebés obtienen todo el hierro que necesitan a través de la madre durante el periodo de lactancia.
El lactante, desde que nace hasta los 4 meses de edad, necesita alrededor de 0.27 mg diarios de hierro. Durante la lactancia aumentan ligeramente los requerimientos de hierro, sin embargo no es necesario tomar suplementos si la madre lactante sigue una dieta equilibrada y saludable que le aporte los nutrientes necesarios.
En España sólo se recomienda suplementarse bajo criterio médico, pues el riesgo de anemia parece ser menor.
Cuándo Considerar la Suplementación
Algunas veces, en situaciones especiales, los recién nacidos sanos amamantados pueden necesitar, además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento. No se recomienda la utilización rutinaria de suplementos ni de ningún otro líquido diferente a la lactancia materna excepto si está médicamente indicado.
La primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre; en segundo lugar, si es posible, leche donada de banco y, en último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial o fórmulas de inicio. No se recomienda el uso de suero glucosado.
Situaciones que pueden requerir suplementación:
- Cuando la pérdida de peso durante los primeros días es mayor de un 10 % del peso al nacimiento y no se ha conseguido una lactancia eficaz.
- En recién nacidos que presentan cifras de glucosa o azúcar bajas a pesar de tomas frecuentes.
- Si la madre y el niño tienen que estar separados por enfermedad de alguno de los dos.
- Si la madre necesita una medicación incompatible con la lactancia o presenta alguna patología en la mama o retención de la placenta.
Métodos de Administración de Suplementos
Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda. Las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda.
El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Está especialmente indicado en procesos de relactación o de inducción de la lactancia de niños adoptados.
Independientemente del método elegido, la recomendación común en relación a la administración de leche es la utilización de un flujo lento y adecuado al ritmo succión-deglución del lactante y el reconocimiento de las señales de hambre y saciedad del lactante para poder reconocer el momento óptimo para ofrecérselo.
Es importante explicar a la mujer las técnicas para poder extraer y almacenar leche, asegurarse que ha entendido la información y que es capaz de realizarlo de forma óptima.
Mitos Comunes Sobre la Producción de Leche
La leche materna será más o menos abundante, pero siempre es de buena calidad. Aunque se diera el hipotético caso de que estar desnutridas sois capaces de criar al pecho a vuestros hijos satisfactoriamente.
- La diferencia de tamaño de los pechos depende del tejido graso que contienen y no de la cantidad de glándula mamaria, por lo que es falso que los pechos pequeños produzcan poca leche.
- Además, pasadas las primeras semanas, lo habitual y recomendable es que los pechos no luzcan tan llenos y turgentes, pero eso no significa que hayáis dejado de tener leche.
- Es absolutamente normal que, durante las primeras semanas, las tomas sean irregulares y muy frecuentes, lo que no debe interpretarse como un signo de falta de leche.
- El hecho de que un niño acepte un poco de biberón después de mamar no significa que le hiciese falta.
- En momentos puntuales, el bebé pasa por temporadas conocidas como brotes o crisis de crecimiento, en las que modifica su patrón en la alimentación.
- Se sabe con certeza que un suplemento de biberón tras la última toma del día no logra que duerman del tirón.
- Un percentil bajo no significa que el bebé esté bajo de peso y por lo tanto necesite un suplemento de leche de fórmula.
Muchas madres establecen la lactancia materna sin dificultades y continúan así todo el tiempo que creen necesario (se recomienda 6 meses de lactancia materna exclusiva y continuar después, junto a la alimentación complementaria, al menos hasta los 2 años de edad).
Factores que dificultan la lactancia materna:
- Falta de contacto precoz y primera toma tardía.
- Horario rígido. La lactancia materna es a demanda, y limitar la frecuencia de las tomas (además de ser perjudicial para el bebé, ya que se le obliga a pasar hambre) impide la correcta producción de leche.
- Vaciado incompleto. Igualmente, tampoco debéis limitar la duración de la toma.
