Una sombra inesperada se apoderó de la radiante personalidad de Cristina Pedroche (Madrid, 1988). La faceta de madre, un rol que anhelaba, trajo consigo temores desconocidos. El inmenso amor por su hija Laia multiplicó la presión de estar a la altura, elevó el temor a que la lastimaran y la sumió en una profunda tristeza y sensibilidad que la hicieron sufrir y sentirse perdida. En medio de esta vulnerabilidad, afloraron tanto luces como sombras.
Para hacer frente a esta situación, Cristina buscó ayuda psicológica y se refugió en la escritura, un ejercicio terapéutico que dio como resultado un libro inesperado: "Gracias al miedo" (Planeta). Tal como indica su subtítulo, este libro es una historia de valentía, descubrimiento y amor incondicional. Es el testimonio valiente de una mujer que decidió aprender a redefinirse en una vida nueva y también de una madre que, ante un torrente de amor ingobernable, decidió apartar los juicios y quererse.
En este libro, la presentadora de televisión, la figura influyente en redes sociales, la mujer del chef Dabiz Muñoz, se muestra como una mujer que se ha abierto en canal para narrar la angustia que ha sentido al convertirse en madre.
Cristina Pedroche se emociona hablando de su parto - El Hormiguero
"Gracias al miedo": Un libro como terapia
Pedroche explicó que decidió escribir su libro para entenderse a sí misma y organizar sus pensamientos. "La terapia narrativa me ayuda a colocar mis sentimientos y a ordenar mi cabeza", afirma. "Lo que yo tenía escrito me ayudaba a entenderme un poco mejor. Para este libro tuve que reescribir todo para dirigirme a un futuro lector y ojalá alguna persona se sienta identificada con mis sentimientos y, quizás, alguna cosa que yo hago y me viene bien le funcione a ella. Solo con eso ya sentiré que este libro ha sido un éxito".
Cristina describe su libro como "lo más puro que he hecho nunca". "En mi caso, pocas veces se ve la diferencia entre el personaje y la persona, que soy muy de verdad también en la tele, pero con este libro doy un paso más. Está escrito desde lo más hondo de mis entrañas".
La presentadora visitó "El Hormiguero" para presentar su libro, que ha sido una herramienta crucial para superar su estado emocional. Un momento decisivo que la llevó a escribir fue una visita a su ginecóloga dos semanas después de dar a luz. "Fui a la ginecóloga dos semanas después de dar a luz para que me diera el alta. Se sentó y me dijo: '¿Pero cómo te sientes, Cris?' Me miró y me vine abajo", recordó Pedroche.
Su ginecóloga le sugirió un consejo vital: escribir. "Escribe a modo terapia. Aunque no te entiendas, tú escribe. Que a lo mejor algo puedes entender", le recomendó. Cristina siguió el consejo de no decírselo a nadie, ni siquiera a sus padres o a su pareja, David. "Iba escribiendo cuando la niña se quedó dormida, cosas muy sin sentido", compartió.
A través de su libro, Cristina espera ayudar a otras madres a que puedan estar enfrentando miedos y experiencias similares. "A mí me ayudaba mucho, cuando estaba muy en el hoyo, conocer historias de otras madres o de otras mujeres para sentirme menos sola y validar mis sentimientos. Pues este libro cuenta la historia de otra madre, mi historia. Quizás a alguna mujer le ayude. ¡Ojalá!".
La presión y las críticas en redes sociales
Como figura pública, Cristina Pedroche ha tenido que lidiar con críticas y comentarios hirientes en redes sociales. "También sé que despierto emociones extremas. Te puedo gustar mucho o me puedes odiar mucho", dice. "Supongo que te vas acostumbrando, pero eso no quiere decir que duela menos. Es una pena que en las redes haya tanto odio, pero eso es un reflejo de cómo está la sociedad. Esa gente necesita un abrazo".
Comentarios hirientes como "va a llegar el día de tu funeral y todavía vas a estar de posparto" o "¿te crees que eres la única mujer que ha parido?" afectarán su estado de animo.
La presión y un incidente con su hija hicieron que Pedroche buscara ayuda psicológica y psiquiátrica. Mientras amamantaba a su hija en la cama, se quedó dormida y la niña se le cayó. Aunque no fue la primera vez que algo así ocurría y la niña no sufrió daños, este episodio incrementó sus miedos. Temía que le quitaran a su hija y evitaba salir a la calle por miedo a que algo pudiera suceder.
La vallecana escribió en Instagram: "Mis pelos de posparto y yo contestamos". Así que decidió contarlo para mostrar el daño que se puede hacer con esos comentarios: "Quería sacar solo las cosas buenas en esta ronda de preguntas, pero estos me han dolido bastante y creo que compartiéndolo puedo ayudar a otras mujeres que se pueden sentir también mal cuando han pasado ya algunos meses desde que dieron a luz y la gente de su entorno les dice que ya no puede ser posparto", replicaba Pedroche.
"Hay que estar mejor informado y trabajar mejor la empatía", reclamaba la presentadora, que hacía ver que el posparto puede "durar años" y que "nos cambia totalmente el cerebro", decía, remitiendo a expertas en el tema. Cristina Pedroche acababa esta publicación en sus stories pidiendo "un poco más de cariño, paciencia y que se validen los sentimientos de las mujeres".
Conciliación, amor propio y tribu
Cristina Pedroche reivindica una conciliación real para la mujer. "En alguna ocasión, te han robado la intimidad", dice.
En el libro reivindicas una conciliación real para la mujer. "Creo, firmemente, que todo parte del amor propio y que nos tenemos que poner a nosotros en la primera posición para después poder querer, cuidar y sostener a alguien más. Pero, cuando nosotros nos sentimos desprotegidos o no encontramos la salida porque nos sentimos perdidos, la gente nos puede ayudar muchísimo".
Están tu marido, tus padres y tu tribu (de amigas). Lo que le pasa a Cristina es un estado habitual de muchas mujeres tras el parto, una especie de tristeza, miedo y culpa que afloran en medio de la alegría más sublime.
La presentadora explica que en este tiempo se ha juntado con profesionales y que ha intentado «hacer tribu con mujeres que ya han sido madres». Solo pide las persona que le rodean que «validen» sus sentimientos. «No busco que intenten darme soluciones, creo que soy bastante inteligente para saber cuáles son... ¡Solo quiero poder quejarme!», explica en la entrevista, en la que reconoce cuánto le duele dejar a su hija, aunque sea unas horas. «Ser madre es una maravilla, pero también... ¡qué duro!
El efluvio telógeno postparto
La reconocida presentadora de televisión española, Cristina Pedroche, compartió su experiencia con el efluvio telógeno postparto en una entrevista reciente. Habló abierta y sinceramente sobre cómo notó una pérdida de cabello significativa después del nacimiento de su hija.
Es importante saber que el efluvio telógeno postparto generalmente se resuelve por sí solo con el tiempo. En IMD Instituto Médico Dermatológico, recomiendan:
- Nutrición Balanceada: Una dieta rica en nutrientes es esencial para el crecimiento saludable del cabello.
- Cuidado Delicado: Evita peinados tirantes o tratamientos químicos agresivos que puedan dañar el cabello.
- Estrés: La gestión del estrés es clave, ya que el estrés puede agravar la caída del cabello.
- Consulta con un Especialista: Si la pérdida de cabello persiste o es severa, te recomendamos programar una consulta con nuestros expertos en medicina capilar en IMD.
La historia de Cristina Pedroche resalta la importancia de abordar las preocupaciones capilares con expertos en medicina capilar.
Prioridades y el futuro
Las prioridades de Cristina Pedroche han cambiado desde que se convirtió en madre. El pasado mes de julio nació Laia, su primera hija en común con Dabiz Muñoz. Antes de eso, la presentadora se consideraba una mujer "un poco controladora" que iba con seguridad a todo lo que se proponía, pero con la maternidad "eso es imposible".
Tal y como ha contado en una entrevista a la revista ELLE, Pedroche quiere ser "una madre presente" y estar con la niña "para todo lo que necesite", pero la maternidad le ha enseñado que la perfección no existe. Laia tiene siete meses y la presentadora sabe que está en un momento en el que es muy pequeña y necesita su alimentación, sus cariños y sus cuidados. Todo eso no impide que Cristina sea consciente de que "va a crecer y un día tendrá su vida", por eso se está centrando en no descuidar "la profesional, la mujer, la amiga, la pareja y la hija" que también es.
¿Qué has aprendido en este último año? Resulta imposible de resumir, aunque, sobre todo, que lo urgente no es lo importante. He aprendido a valorar las cosas y a encontrar la solución adecuada para cada una. Y también, que con la maternidad da exactamente igual lo que yo planifique, la que manda es mi hija.
¿Pero no te duelen esos juicios negativos constantes? Claro que sí, pero en el fondo pienso que si pudiera hablar con cada una de esas personas que me juzgan y analizar cada caso, seguramente cambiarían de opinión. ¡Es que a lo mejor sólo necesitan un abrazo! Me da rabia que se ponga el foco en que son las mujeres las que me reprueban. Porque son ellas las que viven en una sociedad patriarcal en la que nos dicen que tenemos que estar calladitas, y no ponernos no sé qué tipo de prendas o que debemos comportarnos de tal manera para que nos tomen en serio. Lo difícil no es aprender feminismo, sino desaprender el machismo.
¿Y tú, cuándo te sentiste libre y empoderada? ¿La verdad? No creo que todavía lo haya logrado, pero estoy trabajando en ello. Aunque sí hay momentos puntuales en los que me siento una mujer totalmente empoderada a quien que no la para ni dios. Como cuando di a luz: me vi poderosa, animal, salvaje. Y cuando no te perciben así, ¿te frustra? Me molesta cuando me hablan con paternalismo o piensan que soy una carita mona de la tele y nada más. Da igual las carreras que tengas, a mí particularmente me gusta estudiar... Pero que no vean que, sin ningún tipo de padrino ni madrina, he llegado hasta donde estoy sólo por mi trabajo y esfuerzo y viniendo de un barrio como Vallecas... me parece la hostia que se me cuestione. O que piensen que simplemente he tenido suerte. La suerte puede acompañarte un día, aunque llevo sin parar en mi profesión desde hace años. ¿Y que me gustaría trabajar más? Sí. ¿Que me gustaría tener más programas propios? Claro. ¿Que quisiera ser mejor mujer cada mañana? También. Y así voy, intentándolo cada día. Sé lo que valgo. Sé lo que soy y sé quién soy. Y dónde quiero llegar.
