Alba Padró: Beneficios y Apoyo en la Lactancia Materna

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, “un proceso complejo”, como define Alba Padró, consultora internacional certificada en lactancia (IBCLC) y cofundadora de LactApp, en el cual “la madre necesita apoyo y acompañamiento”.

Alba se convirtió en madre a los 23 años, una etapa que despertó su interés por el mundo de la lactancia materna y el apoyo a las madres lactantes. Más tarde se certificó como IBCLC (Consultora de Lactancia Internacional) y empezó a escribir en revistas y blogs especializados. Autora de los libros “Somos la leche”, "Destete. Final de una etapa" y "Mucha teta".

Fui madre por primera vez hace 23 años y en ese momento no había nadie que fuera un referente para mí en lactancia, ni a nivel profesional ni a nivel familiar. Por ello mi referente principal eran las madres del grupo de apoyo al que acudía regularmente. Con ellas empecé a aprender sobre lactancia materna y a entender la complejidad de este proceso. Posteriormente apareció el primer libro del pediatra Carlos González, cuando mi hija ya tenía 4 meses.

Durante mucho tiempo hemos repetido a las mujeres los beneficios de la lactancia materna para ellas, para sus bebés y hasta para el planeta, y sin duda es algo que deben saber y tener en cuenta. Si la lactancia es tan importante, y está claro que lo es, lo que hay que hacer es apoyarla de forma activa, sostenida y positiva.

No hace falta convencer a las madres de que den el pecho sino que hay que ayudarlas cuando tengan dudas o dificultades. Necesitamos más recursos destinados a la lactancia, más formación para los profesionales sanitarios, más dificultades a las marcas de leche artificial para promocionar sus productos, más ayuda para las asociaciones que luchan cada día por apoyar a las madres y más respeto en general hacia las decisiones de las madres.

La lactancia es un factor positivo en todos los aspectos: mejora la salud de la población a corto y largo plazo, disminuye la pobreza, mejora el medio ambiente y, en definitiva, potencia el desarrollo sostenible. ¿Cuál es el problema? Pues que aún a sabiendas de que cada mujer que amamanta a su hijo nos está beneficiando a todos, lo que hacemos como sociedad es ponerle las cosas muy complicadas.

Comenzando por la atención que recibe una madre durante el embarazo y el posparto, el entorno social y familiar, los sanitarios, las escuelas, las empresas y los espacios públicos. No se trata de convencer a las madres, ¡ellas quieren amamantar! Y la motivación de las madres para amamantar tiene poco que ver con el desarrollo sostenible.

Eso es, como decíamos, el contenido extra del DVD. Las madres pueden sentirse bien o hasta incluso orgullosas de estar mejorando el medio ambiente con su acción, pero no lo hacen con este fin. Su principal motivación es la salud de su hijo, el vínculo que se crea entre ambos, el amor o incluso la practicidad de amamantar.

Y, sin embargo, muchas veces oímos hablar de los beneficios de amamantar, sin pensar en el sentimiento de culpabilidad que puede generar. De hecho, “genera una guerra de madres muy innecesaria”, como apunta la consultora de la Asociación Alba Lactancia Materna a este medio. Además, la lactancia es un proceso que debería “prepararse como una asignatura más”, sostiene Padró.

Esto quiere decir que, empezar o no a amamantar, “no se deja al azar”. El problema radica en la desinformación. “Tenemos una formación deficiente. Incluso la propia preparación no asegura que todo vaya a ir sobre ruedas. Cuando llega el momento de ponerse a amamantar, las mujeres también enfrentan otro miedo: el dolor.

Sin embargo, “la lactancia no debe doler”, según cuenta la experta, “aunque estemos acostumbradas a escuchar frases como es el primer mes o tienes que resistir”. Y si este dolor se produce, Padró recomienda pedir ayuda. “Si la lactancia duele es que algo pasa y tienen que pedir ayuda” y, a veces, “esta ayuda no es tan fácil de encontrar, y necesitas llamar a varias puertas”.

Además de pedir ayuda siempre que la madre lo necesite, también la lactancia tiene a su disposición herramientas tecnológicas que pueden facilitar este proceso. Ejemplo de ello es LactApp, una aplicación móvil que “ofrece información personalizada”.

Pero ante todo, es importante que las mujeres conozcan la importancia de formarse. “La preparación a la lactancia conlleva un tiempo de formarse, de preparse y de conocimientos básicos”, y en caso de producirse in situ, “con el bebé en manos”, Padró recomienda “buscar a quién pueda acompañarte, porque aunque de vergüenza pedir ayuda, hay muchas opciones para pedir ayuda en cuanto a lactancia y crianza”.

Lactancia materna y desarrollo maxilofacial | Tu Salud Guía

Beneficios Ortodóncicos de la Lactancia Materna

Como todos sabéis, la lactancia materna es una de las mejores experiencias que pueden experimentar tanto una madre como su bebe. Según la Organización Mundial de la salud (OMS), la leche materna es el alimento más completo que se le puede dar a un bebe durante sus 6 primeros meses de vida. Los beneficios de la lactancia materna son múltiples pero en el post de hoy vamos a centrarnos en los beneficios que presenta la lactancia materna a nivel ortodóncico.

Este tipo de lactancia crea un estímulo muy importante en el correcto desarrollo de los huesos maxilares. Además, también favorece el desarrollo de todos los músculos y articulaciones que forman la cavidad oral. Un bebe que toma el pecho está fortaleciendo y tonificando continuamente los músculos que se implican en las principales funciones bucodentales: succión, masticación, deglución, respiración y fonación.

Además, es necesario que algunas de estas funciones se realicen de forma sincronizada para que funcionen correctamente. Por ejemplo: » cuando un bebe está mamando, está manteniendo a su vez el circuito de la respiración nasal correctamente, permitiéndole además, succionar y tragar de manera sincronizada a la vez que respira»

Por tanto la lactancia materna tiene principalmente 2 beneficios en la cavidad oral:

  • Correcto desarrollo del complejo maxilofacial.
  • Disminución del riesgo de adoptar malos hábitos orales que pueden deformar los huesos maxilares, favoreciendo la aparición de problemas de mordida.

Cuando un bebe nace, su mandíbula inferior se encuentra en una posición más retrasada con respecto al maxilar (mandíbula superior). El proceso de mamar se desarrolla en 2 fases:

  • Succión: el bebe sella el pezón con la boca.
  • Ordenamiento: el bebe avanza la mandíbula para poder sacar la leche, ya que esta no sale por sí sola.

Sin embargo, cuando succiona del pecho de su madre, siente la necesidad de avanzar la mandíbula inferior para poder alimentarse correctamente. Este hecho favorece el crecimiento de la mandíbula, así como el desarrollo de las arcadas dentarias en anchura, sin que quede en una posición retrasada que le podría originar una maloclusión en el futuro.

Existen varios hábitos orales que tiene consecuencias negativas en el desarrollo del complejo maxilofacial del bebe. Los más conocidos son los hábitos que afectan a la succión y deglución. Estos hábitos aparecen cuando en lugar de realizar una lactancia materna, se opta por una lactancia artificial a través de biberón.

Esta opción de lactancia es totalmente respetable ya que no todas las madres pueden dar a sus hijos lactancia materna debido a numerosos motivos. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que el biberón no fomenta el desarrollo de la musculatura facial del recién nacido.

Cuando el bebe succiona la leche del biberón, no cierra los labios con tanta fuerza y dificulta la acción de la lengua. La lengua, permanece sellando las encías para regular la cantidad de leche que pasa, y se mantiene plana.

Además, la mandíbula queda en una posición atrasada, produciendose una mayor estimulación de los músculos buccionadores en lugar de la musculatura que favorece el desarrollo correcto de los maxilares.

Otros Beneficios y Consideraciones

Según recomienda la Asociación Española de Pediatría y la OMS, la dieta de una madre lactante debe ser saludable, similar a la que ha hecho durante la gestación. Una estándar es ideal para las madres. Las madres deben tomar un suplemento de yodo (200 microgramos al día) y, si son vegetarianas, uno de vitamina B12.

La leche materna siempre es buena; no hay leches malas ni de mala calidad. Por lo tanto, la que hacemos seguro que alimenta. Otro tema son las madres que, por situaciones determinadas, como problemas de tiroides, SOP o hipoplasia mamaria, pueden tener menos leche de la que hace falta. Lo más importante es valorar si es feliz.

El tema del descanso está sobrevalorado. En el fondo, somos unas privilegiadas. Hay mujeres en este planeta que viven en situaciones de guerra o catástrofe que no pueden cerrar el ojo y siguen teniendo leche para sus hijos. Es evidente que es importante que la madre descanse cuando pueda y que deje de lado las tareas de la casa y delegue responsabilidades, pero estamos hechas para amamantar; podemos hacerlo y no necesitamos un descanso especial.

No, no es verdad. Los alimentos dan sabor a la leche, pero no mal sabor, que es diferente. No hay ningún alimento prohibido durante la lactancia. De hecho, se piensa lo contrario, que la leche se tiñe de sabores que, después, cuando el bebé inicie la alimentación complementaria, ya conocerá. Prohibir ciertos alimentos sin ton ni son es absurdo.

Bueno, sabemos que un 90% de mujeres a nivel mundial cuando se les pregunta sobre el tipo de elección a la hora de alimentar a su bebé, menciona la lactancia materna como la primera opción. Por tanto, no es necesario convencer a las mujeres de que amamanten.

El gran problema es la falta de preparación que sienten que tienen y las dificultades para encontrar acompañamiento adecuado en esta etapa. De todo esto se derivan dificultades en el conocimiento del bebé y de la lactancia. Si hablamos de situaciones más recurrentes, quizá la primera es el dolor.

El dolor en la lactancia está aceptado de manera general como un peaje innegable que hay que pasar para amamantar. Esto hace que las mujeres esperen a buscar ayuda o que crean que no deben hacer nada para solucionar el dolor, pues es algo que hay que sufrir.

No creo que haya principales, hay toneladas de ellos. Y la era digital ha hecho que nos lleguen mitos día a día que no habíamos escuchado nunca. La lactancia tiene un gran componente social y cultural, y es por ello que cada cultura o sociedad tiene sus mitos y creencias acerca de la lactancia y el transcurso de la misma. La mayoría de estos mitos lo que hacen es minar la confianza de las madres.

En la lactancia, como en todo, la clave está en la información. La información actualizada y personalizada te permite tomar decisiones informadas sobre el proceso. Y en este caso, la planificación es clave para conseguirlo.

Además, a veces, se plantea la vuelta al trabajo como un acontecimiento dicotómico en el que o vuelves a trabajar manteniendo al 100% la lactancia materna o destetas. Y como en todo, en la lactancia hay grises.

El primero que quizá no es un problema, pero sí es una realidad, son los sentimientos de culpa. Hay madres que se sienten culpables con el simple hecho de pensar en destetar a sus bebés. Sienten que les traicionan y que están haciendo algo a sus espaldas. El destete es el patito feo de la lactancia, la etapa olvidada a la que no se presta atención. Y en la mayoría de los casos, esto no es tan fácil. Destetar es uno de los temas que requiere personalizar la información al máximo.

Para que sea más fácil entenderlo, cuando una madre tiene una obstrucción le podemos dar las mismas indicaciones que daríamos a cualquier otra mujer. Y por otro lado, muchas mujeres tienen miedo a consultar pautas de destete. Suponen que los profesionales que nos encargamos de ofrecer información sobre la lactancia no la ofrecemos.

LactApp es una herramienta tecnológica que permite estar presente en la toma de decisiones informadas de las mujeres en su etapa de lactancia o crianza. Nos enorgullece poner siempre a la mujer en el centro, dejar que sea ella la que decida qué quiere hacer y cómo lo quiere hacer y simplemente prestarle la seguridad para que pueda hacerlo.

El Vínculo Afectivo y la Lactancia Materna

Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los niños y niñas en las primeras etapas de su vida, presentando innumerables ventajas para la salud física y emocional tanto del lactante como de la madre. La leche materna es un fluido vivo de gran complejidad biológica, variable a lo largo del tiempo, con factores protectores e inmunomoduladores y que varía su composición adaptándose a las diferentes etapas del desarrollo del lactante.

La leche materna aporta nutrientes, anticuerpos y sustancias biológicamente activas, que favorecen el crecimiento y el desarrollo inmunológico del lactante. "No es lo mismo amamantar que alimentarse y muchas veces los bebés quieren el pecho no sólo por hambre. Ponle al pecho siempre que lo pida, aunque le hayas amamantado hace poco tiempo y no pienses que es porque se queda con hambre; es posible que quiera calmarse o dormir.

La introducción de la alimentación complementaria es una fuente de nuevas experiencias para el niño (olores, sabores, texturas...), no sólo es importante la variedad, calidad y cantidad de los alimentos sino también dónde, cómo y quién alimenta al niño. Durante el segundo año de vida el niño/a se irá incorporando progresivamente a la dieta familiar, los padres y los hermanos mayores serán sus referencias, por lo que es importante que toda la familia siga una dieta saludable. Este puede ser un buen momento para valorar y mejorar, en caso de que sea necesario, los hábitos alimentarios de toda la familia.

Con la finalidad de apoyar el inicio de la lactancia materna, se ha creado esta nueva herramienta interactiva y accesible desde cualquier dispositivo. Esta guía recoge la información más importante para comenzar una lactancia materna con éxito. Cuenta con una amplia variedad de recursos interactivos; imágenes, vídeos, enlaces de interés..

Como podrás imaginar, si tenemos en cuenta el contexto en que se produce, los beneficios de la lactancia materna van más allá del ámbito de la nutrición. La lactancia materna favorece el apego y la comunicación entre madre y bebé.

¿Alguna vez has pensado en cuánto cambia el mundo en apenas unos instantes para un recién nacido? De un momento a otro, el universo pasa de ser un rincón confortable en el vientre de su madre a una enormidad repleta de estímulos de todo tipo. Súbitamente todo se vuelve desconocido e incierto. Por eso no puede haber nada tan reconfortante como aquello que mejor conoce el bebé: la intimidad con mamá.

Y no es sólo una cuestión de deseo. Autores como Nils Bergman han comprobado que los niños necesitan una exterogestación de unos nueve meses para completar su desarrollo neurológico. El contacto piel con piel con la figura materna es fundamental durante esta etapa. Es una de las múltiples razones por las que madres e hijos son felices con el porteo.

Intenta ponerte en el lugar de un bebé que se acerca al pecho de su madre. Trata de imaginar qué sensaciones experimenta. Cuando siente el calor de esa piel, cuando percibe los latidos de su corazón, cuando recibe alimento, cuando advierte el ritmo respiratorio de mamá... Todos esos estímulos conocidos facilitarán que se sienta tan protegido y amado como durante el embarazo.

Además, será más probable que establezca un vínculo de apego seguro con su madre, algo que a su vez influirá positivamente en las relaciones que establezca en el futuro. La lactancia materna también es el mejor alimento para el vínculo afectivo.

Como sabes, los niños aprenden más fácilmente cuando sus necesidades básicas están cubiertas. La lactancia materna es una respuesta firme y efectiva a gran parte de esas necesidades, de modo que impulsa la confianza y la autoestima del bebé.

Beneficios para la Madre

Quizá nunca hayas escuchado hablar del 'poder protector' de la lactancia materna contra el cáncer de mama. Pero es cierto: se han realizado estudios que demuestran que ofrecer el pecho a tus hijos durante seis meses o más puede protegerte de esta grave enfermedad. Además, también sabemos que la lactancia materna reduce las posibilidades de padecer depresión postparto, un trastorno bastante más común de lo que solemos creer.

Aunque cada caso es diferente, las mamás que dan el pecho suelen sentirse tranquilas y gestionan mejor la ansiedad propia de las primeras semanas de vida del bebé.

Lactancia Prolongada

Se habla mucho de cuál es el término adecuado para hablar de la lactancia en bebés mayores. El uso de “prolongada” no gusta, tampoco convence el uso del término “lactancia irrestricta”. Parece que aún no hemos conseguido encontrar los términos idóneos para referirnos a la lactancia cuando los bebés pasan de los dos años. No pretendemos entrar ahora en esta discusión, así que para entendernos hablaremos en esta entrada del blog de lactancia en niños mayores.

Existe un artículo muy interesante, en una web muy recomendable, sobre los beneficios de la lactancia en niños mayores. ¡Pues claro! La idea que a medida que crecen los bebés van pidiendo menos pecho es totalmente errónea. Cuando un niño crece y es capaz de “servirse” él mismo lo hace. Te levanta la camiseta o te mete la mano por el cuello de la camiseta para llegar al pecho.

Además de poder acceder libremente al pecho, tiene voz (y mucha) y pueden pedir el pecho, por si no captas la indirecta de meterte mano, a gritos si es necesario. Después de la crisis de los dos años, la mayoría sigue mamando bastantes veces al día. Y no es hasta la llegada a la escuela que empiezan a mamar menos y si piden menos no es más que por la separación que se produce en el horario escolar.

Sí, es cierto. Nadie nace enseñado y nadie nace pidiendo las cosas “por favor”. Además el pecho es algo que los bebés consideran propio. A ver, nadie pide permiso para ponerse su ropa, para utilizar su teléfono o para servirse de su nevera. Pues los bebés igual. ¿Quién ha dicho que el pecho es solo para comer? El pecho tiene múltiples funciones y vale la pena que las aprovechemos.

Cuando un bebé de dos o tres años tiene una rabieta ofrecerle el pecho puede conseguir de manera casi mágica que el bebé se calme. Pues depende. Hay temas que no solemos contar a los desconocidos porque los consideramos íntimos y muy personales. Y la lactancia es uno de esos temas privados en la familia.

Cuando empiezan la escolarización, suelen preguntar por muchos temas y algunas veces hacen referencia a la lactancia. Responder es decisión vuestra. Alguna vez ha ocurrido que un niño ha explicado que tomaba teta en la escuela y la maestra, por desconocimiento, le ha dicho que estaba mintiendo o que tomar el pecho era cosa de bebés y a más de una madre le ha tocado acudir a la escuela a poner los puntos sobres las íes.

A medida que crecen solemos “pactar” con ellos los momentos y los lugares en los que pueden mamar. Y lo solemos hacer por nosotras, por evitarnos miradas, comentarios o simplemente porque no nos apetece hacerlo a cada momento.

Un pediatra es un experto en patología infantil. Debe velar por la salud del bebé y por los hábitos potencialmente peligrosos para su salud: que no se fume en casa, que los medicamentos estén en un sitio seguro, que la silla del coche sea la adecuada…. Su opinión acerca de la lactancia en niños mayores puede ser diferente a la nuestra, y se trata solo de una opinión.

La familia suele ser un gran escollo y soportar los comentarios se merece un premio a la paciencia. Discutir por la lactancia no es la mejor idea, y disertar con ellos si es o no es por vicio no vale la pena. Sonreír ampliamente, darles la razón en todo momento y hacer lo que nos dé la gana suele ser la mejor opción.

¡Claro que lo va a dejar! Lo sé, igual ahora te parece imposible pero lo va a dejar. Todos lo dejan. Además la naturaleza lo tiene todo pensado y el mismo crecimiento del bebé impide a la larga que sigan mamando. A medida que crecen van perdiendo la capacidad de succión porque se producen modificaciones anatómicas que dificultan la succión: la boca se hace más grande, los carrillos pierden el tejido adiposo necesario para sujetar el pezón y la areola dentro de la boca, la epiglotis desciende… Eso marca el destete.

Otro mito muy extendido es que el pecho no alimenta a cierta edad. No es cierto, la leche materna, tenga la edad que tenga el bebé, aporta nutrientes de calidad y inmunoglobulinas que les protegen. Me gustaría aclarar que sí, que los niños que toman el pecho se ponen enfermos. No hay límites, puedes (podéis) seguir con la lactancia hasta que os apetezca o uno de los dos lo deje.

Todavía hay un montón de gente que cree que la lactancia es algo que afecta exclusivamente a la alimentación de un bebé. De hecho, durante mucho tiempo hubo madres que apostaron por ofrecer leche de fórmula a sus hijos porque alguien les convencía de que contenía más y mejores nutrientes que la leche materna. Afortunadamente, este mito está hoy desterrado casi por completo.

Sin embargo, sí pervive aún la creencia -errónea- de que hablar de lactancia es hablar únicamente de alimentación. Por supuesto, cuando una mamá ofrece el pecho a su hijo está brindándole el mejor alimento posible. Está regalándole todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse de manera saludable. Pero también está manteniendo un contacto próximo con él, transmitiéndole afecto y protección. Está fortaleciendo ese lazo que les une, el vínculo más especial de la naturaleza humana.

Con todo, conviene recordar que la lactancia materna es una especie de 'pacto' entre madre e hijo. Es algo que concierne a ambos y son ellos quienes deben decidir la forma y la duración de ese 'acuerdo'. No existe la lactancia demasiado larga, por mucho que haya quien cree que llega un momento en que hay que obligar al niño a dejarla. "¿Te dicen que tu hijo nunca dejará la teta? El destete es un proceso natural, todos los niños pasan por él", explica Alba Padró, profesora del curso «Lactancia materna».

De la misma manera, es fundamental respetar los motivos de cada mamá a la hora de optar por lactancia materna, mixta o leche de fórmula. Incluso con todos los beneficios mencionados, la lactancia materna sirve de poco si no va acompañada de afecto, atención y respeto.

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