Hablar de la alimentación de la madre lactante y la posible suplementación de yodo que ésta necesita es un tema relevante en lactancia materna. El yodo es un mineral fundamental para la salud, especialmente en la vida prenatal y primera infancia, cuando el cerebro está en pleno proceso de crecimiento y desarrollo.
A continuación, exploraremos la importancia del yodo durante la lactancia, los posibles efectos secundarios del yoduro potásico y las recomendaciones de suplementación.
Importancia del Yodo Durante el Embarazo y la Lactancia
Consumir una cantidad adecuada de yodo durante el embarazo es importante para el desarrollo fetal. En el embarazo existe una necesidad aumentada de yodo.
La actualización de 2012 del documento de consenso del Programa de actividades preventivas y de promoción de la salud (PAPPS)(6), en el apartado de actividades preventivas a adoptar en el embarazo, matiza la recomendación de la versión previa y establece que Durante el embarazo se produce un incremento de la función tiroidea, con aumento de los requerimientos diarios de yodo, pasando de 150 a 250 mg/día. En gestantes españolas se ha constatado que la dieta no aporta los requerimientos diarios de yodo necesarios para la formación de hormonas tiroideas maternas.
Así que es fundamental, por tanto, asegurar que el lactante recibe un adecuado aporte de yodo a través de la alimentación.
Yodo en el embarazo y en la mujer lactante: fuentes y suplementación | #MasterAleris
Recomendaciones de Suplementación con Yoduro Potásico
Para alcanzar la ingesta de 250 mcg/día de yodo se recomienda que, en EE.UU., todas las mujeres que planean un embarazo, las actualmente embarazadas y las lactantes, deben suplementar su dieta con 150 mcg de yodo/día como suplemento oral de yoduro potásico (Grado de recomendación B)*.
El Ministerio de Sanidad de España recomienda dosis de 200 microgramos de yoduro potásico al día en todas las mujeres embarazadas (o lactantes) que tomen menos de 2 gramos de sal yodada y menos de 3 raciones de lácteos al día (no ecológicos). Es una recomendación “débil” del Ministerio de Sanidad, 2014, y parece lógico extender esta recomendación a la lactancia.
Por ello, diversos autores recomiendan que las madres embarazadas y lactantes tomen un suplemento de yodo, desde unos meses antes del embarazo y durante toda la lactancia.
En todo caso, el suplemento de 200 microgramos de yodo no es peligroso; incluso para una madre que consumiera mucha leche yodada y mucho pescado, la cantidad total estaría muy lejos de los niveles máximos recomendados de ingesta.
Como siempre, lo fundamental es personalizar y valorar la posible suplementación de cada madre lactante en concreto.
Fuentes de Yodo en la Dieta
Las principales fuentes de yodo en la dieta son la sal yodada (que no es lo mismo que sal marina, sólo es yodada si así lo especifica en el envase) y la leche de vaca. La leche aporta yodo porque las vacas se alimentan con piensos yodados o porque reciben suplementos de este mineral, pero la leche “ecológica” puede contener muy poco yodo.
Alimentos como el pescado y el marisco o las algas marinas también contienen yodo, pero abusar de ellos en la lactancia no es una buena idea.
Toda la población debería consumir la sal yodada, pero no sería prudente aumentar su consumo durante embarazo y lactancia.
Es decir, en otros países es obligatorio que la sal esté enriquecida con yodo, por lo que no se recomienda un consumo extra de yodo a las mujeres embarazadas ni lactantes.
Pero no podemos olvidar los complementos o suplementos nutricionales que a menudo se recomiendan a las madres lactantes. ¿Realmente son necesarios? En términos generales, no. Durante la lactancia materna no es necesario ningún complemento específico (a excepción del tema del yodo del que hablaremos a continuación).
Contenido de Yodo en Alimentos Comunes
| Alimento | Contenido de Yodo (aprox.) |
|---|---|
| Sal Yodada (1 gramo) | 45 mcg |
| Leche de Vaca (1 taza) | 50-70 mcg |
| Bacalao (85 gramos) | 99 mcg |
| Algas Marinas (1 gramo) | Variable, hasta 3000 mcg |
Nota: Los valores pueden variar según la fuente y el procesamiento del alimento.
Posibles Efectos Secundarios del Yoduro Potásico en la Lactancia
El yoduro potásico pasa a la leche materna pudiendo producir sarpullidos o supresión tiroidea en el lactante. La administración de yodo y preparados que lo contengan debe realizarse por indicación expresa del médico basada en la evaluación beneficio riesgo.
Una nueva búsqueda realizada en la base de datos Medline no ha identificado estudios posteriores a las mencionados en las preguntas previas en los que se evalúen los efectos a largo plazo, maternos y en los niños, de la suplementación con yodo administrada durante el embarazo y la lactancia. Informamos además que está en desarrollo (se esperaba para 2012 su publicación) una GPC de la OMS sobre suplementación de yodo durante el embarazo.
Véase Prec. Corrección de las deficiencias nutricionales. Vasculitis hipocomplementémica, bocio o tiroides autoinmune, enf.
¿Cuándo Dejar de Suplementar con Yodo?
¿O, en cambio, una vez el peque ya puede tomar sal y lácteos, este suplemento deja de ser necesario? A partir de esta edad, en la bibliografía no siempre veremos la misma recomendación. En ocasiones no se especifica, en otras se habla solo del periodo de LM exclusiva y en otras se habla de los 2 primeros años de LM (en línea a la recomendación de la OMS de que dure 2 años o más, según deseo de madre y/o bebé).
Por ejemplo, el Manual práctico de lactancia materna de Carlos González habla de “suplemento de yodo desde unos meses antes del embarazo y durante toda la lactancia” (no especifica duración, pero sí dice durante toda la lactancia). Recordad que también va a depender del consumo de lácteos y sal yodada de la madre.
Sólo hay dos suplementos que deben tomar las madres lactantes, en general: yodo y, en el caso de ser vegetarianas, vitamina B12.
