Tipos de Lactancia Materna: Definiciones y Beneficios

La lactancia materna es uno de los vínculos más poderosos entre madre e hijo. La leche materna es el alimento más adecuado para el recién nacido, ya que proporciona los nutrientes necesarios para su desarrollo. De hecho, reduce el riesgo de padecer enfermedades que pueden ser graves, como la neumonía, y les previene de infecciones, alergias o asma. En esta guía, elaborada por nuestras matronas expertas, encontrarás los primeros pasos, posturas y consejos.

5 posturas para dar el pecho

Beneficios de la Lactancia Materna

Diferenciamos dos tipos de beneficios:

Beneficios para el Bebé

La leche materna es un alimento perfecto para tu bebé. Repasamos algunos de los beneficios de la lactancia materna:

  • Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico desde los primeros meses de vida. Pues tu leche se irá adaptando a las necesidades de tu hijo a medida que este vaya creciendo.
  • Es de fácil digestión, lo que disminuye los cólicos del bebé.
  • Tiene los líquidos y electrolitos suficientes para su hidratación.

Las investigaciones demuestran que los bebés alimentados con leche materna durante los primeros meses de su vida tienen menores riesgos de padecer muerte súbita del lactante, infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias.

Asimismo, desde un punto emocional, amamantar favorece el vínculo entre madre e hijo.

A largo plazo la lactancia materna también se ha asociado a menores probabilidades de desarrollar ciertas afecciones en los niños entre las que se incluyen:

  • Asma
  • Alergia
  • Enfermedad celiaca
  • Enfermedad inflamatoria o intestinal
  • Obesidad
  • Diabetes Mellitus
  • Esclerosis múltiple
  • Algunos tipos de cáncer

La investigación también remarca que los lactantes no alimentados con el pecho muestran mayor incidencia de hiperactividad, ansiedad o peores resultados en test de inteligencia.

Beneficios para la Madre

La lactancia materna también muestra beneficios para la madre.

  • Ayuda a la recuperación posparto, al favorecer la liberación de oxitocina. Esta hormona beneficia la contracción del útero, lo que disminuye el riesgo de hemorragia tras el parto. Asimismo amamantar parece vincularse a menores incidencias de cáncer de ovarios y de pecho.
  • Ayuda a quemar calorías adicionales lo que permite recuperar rápidamente el preso previo al embarazo.
  • Previene la depresión post-parto.
  • Además, aunque pueda pasar desapercibido, dar el pecho supone un evidente ahorro económico frente a la leche de fórmula.

Por todas estas razones son muchas las asociaciones de la salud que recomiendan este tipo de alimentación en los lactantes. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) o el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría se aconseja la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y después dos años de alimentación mixta.

Dicho esto debes saber que dar el pecho es siempre una decisión que recae en ti.

¿Qué ocurre si tengo problemas con la lactancia?

Algunas madres no logran producir suficiente leche materna, a veces el bebé no consigue amamantar de manera correcta. Ambas situaciones pueden conllevar riesgo de deshidratación o pérdida de peso en el pequeño. Otras, sencillamente el pecho no es una opción compatible con el ritmo o el estilo de vida de la mujer, quien puede querer preferir que el padre también forme parte activa de la alimentación del bebé.

Por lo que la lactancia materna es solo una de las dos formas excelentes de alimentar a tu bebé.

Tipos de Lactancia Materna

Los tipos de alimentación que puedes ofrecer a tu bebé recién nacido son:

  • Lactancia exclusiva: el lactante recibe solamente leche materna y agua y ningún alimento adicional.
  • Lactancia parcial o alimentación mixta: el lactante recibe algunas tomas de pecho y otras de alimento artificial o de fórmula.
  • Lactancia con biberón: el lactante se alimenta con biberón independientemente de su contenido, incluida la leche materna extraída.
  • Lactancia tándem: aquí la madre amamanta a hijos de distintas edades. Se da cuando una mujer que aún sigue dando el pecho vuelve a quedarse embarazada. Siempre que no suponga una experiencia agotadora para la madre no hay riesgo alimentario alguno para los pequeños a pesar de las distintas necesidades.

Las principales asociaciones médicas y pediátricas recomiendan una lactancia materna exclusiva a demanda, la cual implica una alimentación basada únicamente en leche materna, con una ausencia total de horarios, poniendo al pecho al bebé cada vez que este así lo requiera.

Lactancia Materna en los Primeros Días: ¿Cuándo te subirá la leche?

En los días posteriores al nacimiento del bebé, tu cuerpo comenzará a fabricar calostro.

El calostro es la primera leche, muy rica en nutrientes, con gran cantidad de proteínas y sustancias que ayudan al sistema inmunitario del pequeño. En su apariencia esta primera leche materna puede ser más espesa y amarillenta.

Tu bebé tomará este calostro a través del pezón, comenzando a aprender a mamar. Pues aunque sea algo inherente, requiere de cierta habilidad, al tener que coordinar actividades que implican succionar, tragar y respirar.

Lo más recomendable es que pongas a tu bebé al pecho en la primera hora nada más nacer. Esto se debe a que durante ese tiempo los recién nacidos están más activos y puedes aprovechar esto para que comience a agarrarse al pecho. Después de esa hora lo habitual es que el pequeño pase mucho tiempo durmiendo, lo cual dificultará el acto de mamar.

Tras unos días, tu cuerpo empezará a fabricar leche materna. Lo notarás porque percibirás tus pechos más duros y notarás cierta presión en ellos. Aquí la leche pasará a tener un aspecto más cremoso, líquido y blanquecino.

Este periodo puede suponer unos 3 o 4 días, pero el algunas mujeres puede tardar algo más. Si es así no te preocupes, sigue amamantando a tu bebé para estimular la producción de leche en tu cuerpo. Aunque también es conveniente que se lo comuniques a tu médico para asegurar que tu hijo recibe el alimento necesario.

¿Pude ocurrir que no me suba suficiente leche?

Como has visto la subida de la leche es un proceso natural que llevará a cabo tu cuerpo horas después de finalizado el parto.

Pero puede ocurrir que ciertas mujeres no lo experimenten. Es lo que se conoce como hipogalactia, una afección por la cual no se produce leche tras dar a luz y que parece afectar a 1 de cada 1.000 mujeres.

Entre los riesgos de padecer hipogalactia se incluyen:

  • Hipotiroidismo no controlado.
  • Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
  • Síndrome de Sheehan.
  • Placenta retenida.
  • Intervención de reducción mamaria reciente.
  • Ovarios poliquísticos.

Mejores posiciones de lactancia para un buen agarre al pecho

Aunque sea un proceso natural, la lactancia materna requiere cierta práctica. Por lo cual no debes desesperar si de primeras percibes que no va todo lo bien que deberías.

Nada más nacer, al colocar a tu bebé al pecho, este lo buscará de forma natural. La manera correcta de agarre es que este abarque el pezón y la aureola. Cuando asume una postura correcta, mamar no debería generar dolores o producir heridas.

No existe una única posición adecuada para amamantar, lo importante es que favorezca el agarre y que hijo y madre estén cómodos.

Entre las posturas de lactancia más habituales recomendadas por los expertos se incluyen:

1. Posición de crianza biológica

Aquí la madre se colocará recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en estrecho contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé el contacto de su cara con el pecho mientras que la madre le ayuda a llegar al pecho limitando la distancia con sus brazos.

2. Posición sentada

Se debe colocar al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre puede sujetarlo con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo. Y servirse de la otra mano para dirigir el pecho hacia la boca del bebé.

3. Posición acostada

En esta posición, la madre se sitúa acostada de lado, con la cabeza ligeramente elevada (sobre una almohada) con el bebé también de lado, acostado sobre la cama, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. La madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, cuando abra la boca, para facilitar el agarre. Es una posición muy cómoda para las tomas nocturnas aunque puede ser menos eficaz que la posición de crianza biológica cuando se tiene poca práctica.

Otras posiciones de lactancia

  • Posición de crianza biológica: Más indicada los primeros días o cuando haya problemas de agarre, la madre si sitúa recostada boca arriba y el bebé boca abajo.
  • Posición invertida o balón de rugby: Con el niño por debajo de la axila de la madre, con las piernas hacia atrás y la cabeza a nivel del pecho.
  • Posición de caballito: Estando la madre sentada, se sitúa el bebé sobre una de las piernas y contactando el abdomen del bebé con el de la madre.

Alternancia de los pechos en la lactancia

En cuanto a la alternancia de los pechos, favorecer que el bebé mame de ambos ayudará a que la producción de leche se active en tus dos senos. Esto también evitará la sensación de presión en la teta al estimular el vaciado de ambas, algo que seguro agradecerás.

Aunque debes tener en cuenta que la composición de la leche cambia durante la toma. En la primera parte contiene más agua y azúcar, lo que satisface la sed del bebé. Después, aumenta su contenido en grasa. Por ello es importante que termine un pecho antes de pasar al otro y asegurarse este extra de calorías.

Lo aconsejable, comienza la toma por el pecho del que no mamó o del que mamó menos en la toma anterior.

¿Cómo puedo saber cuándo tiene hambre mi bebé?

Sin duda el llanto es uno de los signos más inequívocos con los que tu bebé te hará saber que tiene ganas de comer.

Otros gestos que pueden indicar señal de hambre en el lactante son:

  • mover la cabeza de un lado a otro
  • abrir la boca
  • sacar la lengua
  • meterse las manos y los puños en la boca o succionarlos
  • manifestar el reflejo de búsqueda (cuando un bebé mueve la boca en la dirección de algo que le toca o acaricia la mejilla).

Por supuesto, si te preocupa que tu bebé no esté comiendo lo suficiente, consúltalo con tu matrona o médico, no te quedes con la duda.

Lactancia, dieta, medicamentos y enfermedades

Como recuerda la Asociación Española de Pediatría la mujer que amamanta no precisa dietas especiales. Lo más recomendable, como siempre, seguir una dieta sana y variada, evitando aditivos y sustancias perjudiciales. Intenta limitar tu consumo de cafeína y mucho más el de tabaco y alcohol.

En cuanto a los medicamentos durante la lactancia, el organismo afirma que los fármacos habituales son compatibles con dar el pecho y en muy pocas ocasiones es necesario suspender la lactancia. Pero lo mejor, es que antes de consumirlos lo consultes con tu médico.

Contraindicaciones de la lactancia materna

En la práctica son muy pocas las situaciones que contraindican la lactancia, entre las que se incluye, la infección materna por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y por el Virus de la Leucemia Humana de Células T y el padecimiento de Galactosemia y de Deficiencia primaria congénita de lactasa por el niño. El consumo de heroína, cocaína, anfetamina y marihuana no es compatible con la lactancia materna. Otros situaciones excepcionales que contraindican la lactancia son: el tratamiento con antineoplásicos y algunos casos de prolactinoma (adenoma hipofisario secretor de prolactina), que requieren tratamiento con bromocriptina o cabergolina. La lactancia materna se debe suspender temporalmente cuando haya que administrar a la madre isótopos radioactivos.

Tipos de leche materna

La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia.

En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra.

  • Precalostro y leche pretérmino
  • Calostro
  • Leche de transición
  • Leche madura

Prevalencia de la Lactancia Materna

Las principales organizaciones de salud recomiendan la LM como la fuente óptima de nutrición infantil. Sin embargo, pese a los múltiples beneficios demostrados de la LM y a las sólidas recomendaciones que la promueven, su prevalencia a nivel global, aun con un incremento en los últimos años, continúa siendo muy baja.

Encontramos que las tasas de LME a los 6 meses, a nivel mundial y desde 1995 hasta 2015, pasan del 24,9 % al 43 % (3,4). Esta creciente tendencia a optar por la LM también se ha venido produciendo en España, tal y como recogen los datos de las Encuestas Nacionales de Salud (ENS) realizadas desde del año 1995.

En este sentido, varios proyectos llevados a cabo en España, entre los que destacan los estudios CALINA en 2013 (), INMA en 2015 (6) y LACTEM en 2016 (7), analizaron la prevalencia de la LM, los factores relacionados con su instauración y mantenimiento, y los motivos para su abandono. Todos ellos permitieron avanzar en la elaboración de recomendaciones y políticas de promoción y apoyo.

El presente artículo está englobado dentro del "Estudio Zorrotzaurre" sobre la LM, y su objetivo es determinar la prevalencia de la LM durante el primer año de vida en los hijos/as de las mujeres que dan a luz en una clínica privada de Bizkaia, así como identificar los determinantes que puedan influir en su instauración y mantenimiento, así como los motivos para su abandono.

Tabla de Prevalencia de la Lactancia Materna

Fase del Estudio Prevalencia de LM Prevalencia de LME
Al inicio 87,1 % 51,7 %
Al alta hospitalaria (15 días) - 77,1 %
A los 6 meses 48,4 % 21,6 %
Al año 20,6 % -

Factores que influyen en el inicio y mantenimiento de la lactancia

Las variables asociadas a la práctica de la LM que se repiten en varias de las fases fueron: no utilizar el nido durante el ingreso tras el parto, la práctica del colecho, no haber utilizado chupete ni sacaleches, no haber introducido la AC antes de los 6 meses, estar satisfecha con la lactancia y acudir a GAL.

Los principales motivos de abandono de la LM fueron: incorporación al trabajo, iniciativa propia y escasa ganancia de peso del RN.

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