Tierra Materna: Un Retorno a los Orígenes y la Reflexión sobre el Presente

La novela "Tierra Materna" de Dorita, nos invita a reflexionar sobre diversos temas cruciales en la sociedad contemporánea. A través de la historia de un protagonista que regresa a su pueblo natal, la obra explora el poder del recuerdo, la crítica a la modernidad y la búsqueda de un renacimiento personal y social. Nos plantea interrogantes sobre el título, el poder del recuerdo, la actualidad que sugiere la novela en estos tiempos, qué otros escritores trataron el tema en la historia literaria y qué aporta la novela a los posibles lectores del milenio.

La autora va tejiendo una red de conexiones, con el símbolo de aquella telaraña en la viga de la casa materna, tan presente en la retina del protagonista desde que llegó al pueblo. El protagonista, un exiliado del mundo envolvente de las tecnologías más deshumanizadas, llega a la conclusión de la importancia de su vida en la infancia de aquel pueblo castellano: la vuelta a la Tierra Madre.

Desde el prólogo de la obra, a medida que avanzamos en la lectura, nos llegan pasajes de otras épocas y autores, obras consagradas, imprescindibles para entender un poco mejor el paso del tiempo sobre un paisaje; o la conexión literaria enlazada entre cada cultura social y las siguientes por cualquier otra región: edad clásica, griega y romana, evolución medieval, transformación renacentista, ilustración, revolución industrial, digitalización virtual...

Baste citar el conocido lugar común del bucólico "Ubi sunt...", dónde están aquellos tiempos y personas, familiares, orígenes..., que nos precedieron en épocas tan precarias, pero que siempre nos parecen mejores que estos otros, bastante más agitados, por los que vamos sobreviviendo en cada época.

La lectura de esta novela de Dorita no sólo nos enlaza con esa larga tradición literaria de la vuelta al pasado para retomar el presente, sino que conecta mucho más cerca con aquellos otros autores que, a partir de sus respectivos paisajes presenciados, advirtieron de la necesidad de cambios para un futuro inmediato más sostenible.

En todos ellos, la palabra que conecta es "el recuerdo". Pues ya desde el título, la autora va a tejer toda una red de conexiones, con el símbolo de aquella telaraña en la viga de la casa materna, tan presente en la retina del protagonista desde que llegó al pueblo.

El paisaje de la infancia: Desde las primeras páginas afloran en los diálogos de la novela dos mundos paralelos que se van tejiendo entre los diálogos de los sucesivos personajes: el retorno al supuesto paraíso de la infancia y el hastío de una larga experiencia en el exilio del artificio destructivo por una modernidad distorsionada.

Se diría que por la retina del protagonista pasa la vuelta a su paisaje natural, frente al paisaje artificial que supuso para su experiencia el mundo tan exitoso como fracasado de la modernidad. El refugio que nunca deja cerrado una madre.

El río es como un bálsamo poderoso que acaricia la tierra con su corriente apacible, es la sangre que corre por las venas de la ribera y las tierras de sembrado haciéndolas fértiles, la libertad que discurre entre los juncos, entre los gladiolos, y besa la muralla cada día con la dulzura de sus aguas cristalinas. Mirando su fluir me siento empobrecido pero libre y, el solo pensamiento de recobrar la libertad perdida por los vericuetos de una vida agitada, me da una fuerza que creía perdida (37).

En la experiencia del protagonista en el milenium, es necesario borrar del calendario los años de intensa vida consumida inútilmente, fracasada en el trabajo, en la vida profesional, familiar...; necesita olvidarse de los privilegios del éxito, de los excesos asociados, de la pobreza moral consecuente.

El paisaje femenino aflora en las páginas de la novela con muchos otros componentes de la vida natural, más allá de los habitantes del pueblo. Si tuviera algún libro a mano, o tal vez la posibilidad de acceder a internet, me adentraría en el mundo de las abejas, entre la untuosidad de la miel, la seda de la cera y la obediencia a una reina. Son seres inteligentes las abejas, de no ser una hembra la que dirigiese su espectacular estructura, su capacidad organizativa y su trabajo, jamás habrían producido un fluido de semejante categoría (87).

Las [mujeres] del mar no necesitaban explayarse entre las redes, eran mujeres con la palabra forjada entre el salitre, la luna y la libertad de las mareas que entraban en sus vidas, algunas veces con abundancia y otras con desolación. Y sus palabras fluían con desparpajo enredadas en el trabajo, las manos encallecidas y el pensamiento adobado de aire y sal. Las de la meseta tenían las palabras secas del sol que las oprimía en verano y el frío del invierno que les ahogaba el interior (140).

Más aún, esa solidaridad natural más sana que se recuerda en los pueblos incluye el trabajo de los animales en torno a la familia, a la vida diaria las personas. El perro lo sabía...

El discurso narrativo de la obra se vuelve progresivamente metafórico, imaginativo, poético, en contigüidad con tantas otras obras y poemas en el estilo de la autora. Coral tiene misterio en la mirada. Es una mujer castellana: recia, como el paisaje, y a la vez templada como las aguas del Esla. El primer día que la vi en la tienda, después de mi regreso, descubrí sus ojos de miel, como luceros de madrugada, en una cara curtida, sin brillo, por donde el cabello castaño remoloneaba rizos de tristeza (58).

De este modo, las imágenes animales resultan ser, con frecuencia, el símbolo de vida ejemplar para cualquier tipo de cambio, construcción, renacimiento personal y comunitario. de la araña, laboriosa como las abejas o como las hormigas de la bodega, en la que fijo mis ojos cada noche para ver el tejemaneje de su trama. La trama de mi vida, que pende de una viga del techo donde una fiel compañera de infortunio dibuja el mapa de mi existencia (90).

Muchos otros símbolos se suceden en el lenguaje connotador de la obra. Es el caso de la dehesa, a la que el protagonista recurre desde que se plantea salir también de Eslavil, una vez comprobado que su estado de aislamiento y soledad en el poblado necesita una nueva salida coherente con los tiempos. la libertad. La libertad (218).

Por ello, a la salida de la dehesa, el perro fiel, que ya cumplió su misión en la etapa del pueblo, da la vuelta y abandona al dueño. El abogado, que ha resuelto mi entrada en un mundo del que había salido por propia voluntad, me devuelve al mismo mucho más envilecido, pero sobre todo enfermo: una pandemia mundial ha venido a poner orden, cargándose un porcentaje muy elevado de humanidad; a poner la economía patas arriba y a derribar una sociedad que debe prescindir de todo cuanto ha venido disfrutando. Hasta nuevo aviso: no olerán las flores, aunque su fragancia se esparza por el aire; no verán los ojos los amaneceres ni los ocasos hasta que se cancelen los toques de queda y cesen los estados de alarma; y el tacto enfermará de nostalgia porque no podrá tocar más pieles que su propia piel; los besos morderán las bocas cerradas y los abrazos serán nudos enquistados en los cuerpos, porque ellos sí que han perdido la libertad (243).

Mi vida es un puro imaginar, un puro indagar por internet sobre la pandemia y las vacunas en las que están trabajando, que son la única esperanza que nos ofrece esta situación que algunas veces parece irreal. Estoy tranquilo y escribo y leo y, como no tengo familia, no sufro, aunque el recuerdo de Coral me martirice de vez en cuando (245).

Un renacimiento, personal y social, más económico, sostenible, que comenzó con la imprescindible reflexión en su vuelta al pueblo de la infancia: el punto de inflexión necesario para el cambio.

En Eslavil, una vez recuperado el tiempo perdido por los acantilados de la juventud y el éxito, creo que alcancé un estado de primitiva quietud. La vida es tan sabia que a algunos nos devuelve al lugar del que nunca debimos salir. Durante mi estancia no fui consciente, pero en esta otra nueva etapa donde no cabe más que la pura reflexión, porque todo lo demás está prohibido, pienso que el dios de la justicia, la sabiduría de la naturaleza o el fulgor del rayo con el que pretendimos fulminar a otros, nos ha colocado en un purgatorio en el que redimir nuestras culpas en equipo. Ahora, estoy seguro de que mi vuelta no ha sido gratuita (248).

La novela nos invita a reflexionar sobre las crisis sociales, económicas y comunicativas actuales, y a cuestionar qué piensa la autora sobre posibles soluciones. A través de la experiencia del protagonista, "Tierra Materna" nos confronta con la necesidad de un cambio profundo, tanto a nivel individual como colectivo, para construir un futuro más sostenible y humano.

Paisaje rural que evoca el retorno a los orígenes y la conexión con la naturaleza, temas centrales en "Tierra Materna".

Dos altares rituales, una alineación que no es casual

Temas Clave en "Tierra Materna"

  • El retorno a la infancia: La búsqueda de paz y tranquilidad en los orígenes.
  • Crítica a la modernidad: El cuestionamiento del éxito y la tecnología deshumanizada.
  • Renacimiento personal y social: La reflexión como punto de partida para el cambio.
  • La importancia del recuerdo: La conexión con el pasado como guía para el presente.
  • La naturaleza como refugio: La vuelta al paisaje natural frente al artificial.

Paralelismos Literarios

La obra establece un diálogo con autores como Armando Palacio Valdés y Miguel Delibes, quienes también abordaron la necesidad de un cambio hacia un futuro más sostenible.

  • Armando Palacio Valdés: En "La Aldea Perdida", Valdés también evoca la nostalgia por un pasado idealizado y la crítica a la industrialización.
  • Miguel Delibes: En "S.O.S. (El sentido del progreso en mi obra)", Delibes advierte sobre los peligros de un progreso desenfrenado que destruye la naturaleza y deshumaniza a las personas.

Miguel Delibes, autor que inspiró la reflexión sobre el progreso y la sostenibilidad en "Tierra Materna".

El Papel de la Mujer en la Novela

El paisaje femenino se presenta como un componente esencial de la vida natural, destacando la inteligencia y la capacidad organizativa de las mujeres, simbolizadas en la figura de la abeja reina.

En definitiva, "¿qué piensa la autora de la novela en todo esto?" Un nuevo mundo, una nueva era, marcada por la solución ecológica medioambiental, la igualdad de géneros, la integración de los pueblos sin distinción de razas ni discriminación étnica alguna.

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