Suero de Leche Materna: Composición y Beneficios Esenciales para el Bebé

La leche materna es el alimento ideal para el lactante, diseñada específicamente para satisfacer sus necesidades nutricionales de manera perfecta. Contiene los nutrientes esenciales que proporcionan a tu bebé una base sólida para una buena salud desde el inicio de la vida.

La alimentación durante la infancia es uno de los factores más importantes que afectan a corto y largo plazo el crecimiento, la composición corporal y las funciones corporales. Dada la trascendencia de la alimentación para el óptimo desarrollo físico e intelectual, la leche materna se considera la mejor opción alimenticia.

La leche materna modula la función y la integridad del tracto gastrointestinal durante el tiempo de lactancia y la infancia. Esta funcionalidad se basa en distintas observaciones en niños alimentados con leche materna:

  • Los niños prematuros alimentados con leche materna parecen ser más resistentes a la enterocolitis necrotizante que los niños nacidos al final de la gestación alimentados con fórmulas infantiles.
  • Los niños alimentados con leche materna muestran pocos signos de inflamación intestinal durante las infecciones entéricas agudas.
  • El riesgo de malabsorción intestinal debido a la intolerancia al gluten en niños es menor con la leche materna.
  • El riesgo de sufrir diabetes tipo I, enfermedad de Crohn, artritis reumatoide y linfomas en niños mayores parece estar reducido en niños alimentados con leche materna.

Veamos en detalle la composición y los beneficios del suero de leche materna.

Composición de la Leche Materna

La leche materna es una emulsión especial de composición compleja que incluye más de 200 componentes, principalmente carbohidratos, lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. Los principales componentes son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. La leche materna es un 87,5% agua.

Infografía de la composición de la leche materna

Carbohidratos

El principal hidrato de carbono es la lactosa, que proporciona el 40% de la energía del bebé. La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro, así como para una flora intestinal sana.

Oligosacáridos: La leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Estos carbohidratos no digeribles estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.

Estos oligosacáridos sobreviven intactos al paso por el estómago, llegando al colon sin digerir y proporcionando un sustrato para el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos. Una flora intestinal predominante en Bifidus puede ayudar a proteger frente a infecciones y alergias.

Grasas

Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto, necesario para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés. La composición de ácidos grasos depende de la dieta de la madre.

La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico- constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, contiene ácido alfa-linoleico y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPs), como el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).

PUFAS de cadena larga: La leche humana contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6. Los LCPs son la base de todas las membranas celulares, involucrados en la formación de sinapsis y fundamentales para el desarrollo cerebral.

Proteínas

La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L, en el justo equilibrio de caseínas y proteínas del suero de leche. Las dos principales proteínas presentes son las proteínas del suero de leche y la caseína.

La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digiere más lentamente. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento.

Vitaminas y Minerales

La leche materna contiene cantidades suficientes de vitaminas hidrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia.

Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.

El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.

La leche humana tiene vitamina D (una forma hidrosoluble de vitamina D3, la vitamina D sulfato), que protege del raquitismo a los lactantes alimentados al pecho. La vitamina E es muy abundante y favorece la absorción de las grasas. La leche materna contiene los elementos y vitaminas que tienen los alimentos que come la madre.

La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.

Otros Componentes

Nucleótidos: Los nucleótidos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente, por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.

Bacterias: Estudios recientes han demostrado que la leche materna es una fuente de bacterias “amigas” (también llamadas “comensales”) como los lactobacilos, que forman parte natural de este fluido biológico.

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Beneficios del Suero de Leche Materna

La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante. Es diferente entre distintas madres, pero también la leche materna va cambiando en la misma madre a lo largo de toda la lactancia, y aún más, durante la misma toma. Es un fluido vivo y fascinante.

Imagen ilustrativa de la lactancia materna

La leche de cada madre tiene una impronta característica, como por ejemplo en su composición bacteriana, ya que la microbiota de cada individuo es única, a modo de huella dactilar, y eso se refleja también en la leche materna.

La leche de una misma mujer va cambiando a lo largo del periodo de lactancia. No tiene las mismas necesidades nutricionales, ni cualitativas ni cuantitativas, un recién nacido que un bebé de seis meses, y la leche materna tiene la capacidad de ir cambiando para adaptarse a esas necesidades. La leche materna de los primeros días (también llamada calostro), es más rica en inmunoglobulinas, lactoferrina y proteínas, y tiene una mayor densidad (más calorías en menor volumen). El recién nacido necesita más calidad que cantidad y precisa defensas adecuadas para adaptarse a la vida extrauterina. Por eso realiza tomas frecuentes y de escasa cantidad, al ser aún su estómago muy pequeño.

Unos días más tarde, la leche se va haciendo más nutritiva, más grasa y menos concentrada, hasta llegar finalmente a la que se denomina leche madura, con los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del bebe en cada etapa. Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.

Desde el principio, los bebés reciben una dosis saludable de anticuerpos en el calostro, para protegerlos inmediatamente en cuanto comienzan la vida fuera del útero. El calostro es rico en otros nutrientes, como sodio, cloruro y magnesio, así como vitamina A, C y E. La primera semana de lactancia también aporta niveles cada vez más altos de lípidos.

Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer.

Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones. Hay incluso células madre para reparar cualquier daño. Desde el hierro, el cobre y el zinc hasta las vitaminas A, C, D, E, K y B, el bebé recibe un aumento de micronutrientes al principio, cuando empieza con el calostro. Se trata de vitaminas y minerales que nuestros cuerpos no pueden producir (excepto la vitamina D, que es sintetizada por la piel a partir de la luz del sol).

Las proteínas y otros macronutrientes son esenciales para el desarrollo del tubo digestivo, y actúan como un probiótico para promover un microbioma intestinal sano, otra manera de estimular la capacidad del bebé para combatir las infecciones y mantener un metabolismo sano. ¡Incluso hasta la edad adulta!

El calostro, la leche de los primeros días, es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias. Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio y a prevenir la ictericia. Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos. Es rico en vitamina A, reduce la gravedad de algunas infecciones como sarampión y diarrea y previene problemas oculares por falta de vitamina A.

A partir de los seis días de vida la leche materna va aumentando el contenido en hierro y en grasa según va mamando el bebé. Durante los primeros siete a diez minutos el pecho produce una leche baja en calorías, con proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, anticuerpos, y vitamina D y agua en cantidad suficiente (por lo que el lactante no necesita tomar agua). Si el bebé sigue mamando del mismo pecho se produce una leche muy grasa, con alto contenido en calorías, rica en hierro y en vitaminas A y B. Con esta leche se logra que el desarrollo y el crecimiento del niño sean satisfactorios. La leche del final de la toma deja al bebé totalmente satisfecho, evita la sobrealimentación y el riesgo de obesidad.

Compuestos Bioactivos en la Leche Materna

La leche materna contiene una gran variedad de compuestos muy importantes en la alimentación del recién nacido, no sólo por su papel nutricional sino también por su carácter funcional. Este tipo de compuestos serían claves en la modulación de rutas metabólicas, de la respuesta inflamatoria y de la respuesta inmune.

Los compuestos bioactivos se definen como constituyentes "extranutricionales” que aparecen de forma normal en pequeñas cantidades en los alimentos, principalmente en productos vegetales, en alimentos con alto contenido lipídico y en la leche.

El interés por la presencia de estas sustancias bioactivas en la leche materna viene reforzado por su ausencia casi general en los preparados para lactantes. Nuevos estudios realizados en las últimas décadas sugieren que la leche materna modula la función y la integridad del tracto gastrointestinal durante el tiempo de lactancia y la infancia.

Una gran parte de estas acciones depende de compuestos que forman parte de la fracción nitrogenada no proteica, que en la leche materna supone un 18-30% del nitrógeno total, mientras que en la leche de vaca (con la que se elaboran las fórmulas infantiles) sólo constituye un 5 % del total.

Existen cinco categorías principales para clasificar los agentes biológicamente activos presentes en la leche humana, que podrían modular el crecimiento in vivo, el desarrollo y la función del tracto gastrointestinal:

  1. Proteínas, péptidos y aminoácidos
  2. Nucleótidos
  3. Hormonas
  4. Factores de crecimiento
  5. Agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores

Estos agentes bioactivos ejercen su acción sobre determinados tejidos diana:

  • El epitelio intestinal, modulando la absorción de nutrientes, la permeabilidad de la mucosa, la proliferación celular, la composición de la microbiota intestinal, la inducción de moléculas de superficie (entre ellas las disacaridasas) y la regulación de la producción de citoquinas.
  • El sistema nervioso entérico.
  • El sistema inmune de la mucosa.

Proteínas, Péptidos y Aminoácidos

Dentro de la fracción proteica de la leche destacan por su efecto bioactivo las proteínas del suero, no sólo por la liberación de péptidos con actividad biológica sino por otros efectos generales como la inmunoestimulación directa. Muchas de las actividades biológicas, conocidas o posibles, de determinadas proteínas séricas están relacionadas con funciones del sistema inmune o digestivo.

Así, las proteínas del suero parecen potenciar la respuesta inmune, tanto humoral como celular. La posible acción inmunomoduladora parece estar relacionada también por el aumento en la concentración de glutatión mediada por las proteínas del suero, ya que la presencia de glutatión es necesaria para la actividad y proliferación linfocitaria, particularmente células T e inmunocompetencia. Por otro lado, leches con altos niveles de inmunoglobulinas, como la leche materna, parecen tener cierto carácter protector y terapéutico frente a la infección por rotavirus en niños.

También han aparecido determinados estudios que apuntan a que la leche materna podría tener un efecto tolerogénico, ya que parece disminuir la aloreactividad de los linfocitos T del niño contra los leucocitos de la madre. Además, en la fracción soluble de las proteínas de la leche también están presentes enzimas que catalizan la destrucción de mediadores de la inflamación y citoquinas antiinflamatorias.

Lactoferrina

Uno de los componentes más importantes de las proteínas de la leche materna es la lactoferrina, constituyendo alrededor de un 10-15% de las mismas. Esta proteína favorece la absorción del hierro, tiene actividad antimicrobiana, antiviral y antiinflamatoria; es un factor de crecimiento y proliferación de la mucosa intestinal, y favorece la incorporación de la timidina en el ADN (siendo este último un efecto independiente del hierro). Además, es inmunomodulante y anticarcinogénica.

La Necesidad de Proteínas en los Bebés

Los bebés crecen rápidamente durante sus primeros años de vida, y su demanda de proteínas es significativamente mayor en comparación con niños mayores y adultos. La proteína es un componente esencial de todos los tejidos del cuerpo humano.

Estas son algunas de las funciones clave de las proteínas en el desarrollo de los bebés:

  • Formación de Tejidos Corporales: Las proteínas son los bloques de construcción de músculos, órganos, enzimas, hormonas, sangre, piel, cabello, y más.
  • Crecimiento y Desarrollo Rápido: Dado que los bebés experimentan un crecimiento acelerado, requieren una mayor cantidad de proteínas por kilogramo de peso corporal.
  • Funciones Metabólicas: Las proteínas son cruciales para el metabolismo, facilitando reacciones químicas y regulando procesos biológicos a través de enzimas y hormonas.

Proteínas en la Leche Materna

La leche materna es especialmente valiosa porque las proteínas que contiene están perfectamente adaptadas a las necesidades del bebé. La cantidad y la calidad de las proteínas en la leche materna aseguran que el bebé reciba los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable.

Tipos de Proteínas en la Leche Materna:

  • Caseína y Proteínas del Suero: La leche materna contiene una mezcla de caseína y proteínas del suero en una proporción que es óptima para la digestión y absorción por parte del bebé. Las proteínas del suero, como la alfa-lactoalbúmina, son más fáciles de digerir y están presentes en mayor cantidad que en la leche de vaca.
  • Lactoferrina: Esta proteína tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, ayudando a proteger al bebé contra infecciones.
  • Inmunoglobulinas: Las proteínas inmunológicas, como la IgA, proporcionan una defensa temprana contra patógenos y refuerzan el sistema inmunológico del bebé.

Beneficios de las Proteínas en la Leche Materna

  • Desarrollo Neurológico: Las proteínas de la leche materna contribuyen al desarrollo cerebral y cognitivo del bebé.
  • Sistema Inmunológico: Fortalecen el sistema inmunológico, protegiendo al bebé de enfermedades comunes.
  • Crecimiento Muscular y Óseo: Ayudan en la formación y fortificación de músculos y huesos, esenciales durante los primeros años de vida.

El lactosuero, es un producto líquido resultante de la coagulación de las proteínas de la leche durante la preparación del queso u otros productos como el yogur. Al igual que la leche, presenta una elevada cantidad de aminoácidos esenciales, los cuales son imprescindibles en el metabolismo.

Muchos estudios han determinado que, desde el punto de vista tecnológico, la proteína del lactosuero puede actuar como modificador de la textura, gelificante, emulsificante (entre otros), llegando a alcanzar la calidad de ingredientes tradicionales como el colágeno.

Si se deshidrata por evaporación o liofilización, se puede concentrar en forma de polvo, siendo un ingrediente probiótico, con péptidos bioactivos (entre otros).

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