¿Tienes curiosidad por saber cómo fue el origen de una de las marcas más conocidas del mundo? Su historia es digna de contar, su trayectoria es envidiable y el interés que genera es infinito. En este artículo, exploraremos la historia de Ferrari, la marca italiana más internacional y lujosa.
Enzo Ferrari en los años 50
Los Comienzos de Enzo Ferrari
Un joven Enzo Ferrari de 20 años, tras participar en la I Guerra Mundial, encuentra trabajo como probador de coches en una pequeña empresa de Turín. De esta manera comienza su trayectoria como piloto, debutando en la carrera de Parma-Poggio. Pilotaba un CMN de 2,3 litros y cuatro cilindros.
Sus comienzos como piloto fueron accidentados y nada prometedores, pero en 1921 se pone a manos de un Alfa Romeo con el que acaba en segunda posición en la Targa Fioro de 1920. Estuvo nada menos que 20 años en la escudería italiana y fue nombrado director de la división de carreras.
En 1932, con el nacimiento de su hijo Alfredo, Enzo deja de ser piloto y se centra en sus labores de director de la escudería. En 1937 construye el 158 Alfetta, un coche que empieza a dominar en el mundo de las carreras y se convierte en el rey de las competiciones automovilísticas.
Dos años más tarde, deja la escudería italiana y después comienza el germen de Ferrari. Establece su sede en Módena, su ‘Auto Avio Costruzioni’. El primer modelo que se desarrolla es un ocho cilindros con 1.500 cc llamado 815.
En 1940, una de las versiones de ese 815 compite en la Mille Miglia (con chasis de Fiat), aunque no tuvo éxito. Fue en 1943 cuando la marca toma el nombre de Ferrari y se traslada a Maranello, en un terreno de su propiedad.
El Primer Éxito de Ferrari
El primer vehículo en ganar una competición de la Mille Miglia y de Le Mans es un V12 que aparece en 1947. Además, en 1950, con la aparición de la Fórmula 1, dan el gran salto. El piloto argentino José-Froilán González vence en el GP de Gran Bretaña (Silverstone).
En 1952, la marca se proclama campeona de la competición, logro que consigue repetir al año siguiente, con Ascari al volante. A partir de ahí, la leyenda de Ferrari crece cada año más y más, hasta llegar a lo que hoy conocemos. Una historia con varios fracasos al principio, en la que Enzo se esforzó por conseguir el mejor coche de competición del mundo.
Ferrari 250 Testa Rossa
La Trágica Historia de Dino Ferrari
1956 fue otro año grandioso para Ferrari, pues Juan Manuel Fangio consigue otro título para la escudería del Cavallino Rampante. Sin embargo, Enzo sufre un gran revés cuando fallece su hijo Dino. Alfredo Ferrari, conocido como Dino, nació en Módena el 19 de enero de 1932, momento en el que su padre, que seguía siendo un muy buen piloto, decidió que había llegado el momento de poner fin a la conducción.
A partir del momento de su muerte, todas las mecánicas de seis cilindros que se fabrican, se llaman Dino en honor a su hijo. Esto es porque el primer propulsor con esas características fue presentado diez meses después de su fallecimiento.
Dino nació en las carreras y con las carreras. Imbuido de una pasión exclusiva por el deporte del motor, también se convirtió en piloto de carreras, primero en un Topolino, luego en un 1100 TV y, por último, en un Ferrari de 2 litros. Tras licenciarse como perito industrial en el Instituto Corni de Módena, se graduó como ingeniero en Suiza, discutiendo el diseño de un motor de 4 cilindros y 1500 cc con dos válvulas de admisión y una de escape. Dino también cursó el primer año de Economía y Comercio en la Universidad de Bolonia.
Fue responsable, por ejemplo, del diseño del motor de 1500 cc con 6 cilindros en V de 65 grados para cumplir los requisitos de eficacia mecánica y espacio: el 156, que se encendió por primera vez en noviembre de 1956, cinco meses después de su muerte.
Aquejado de distrofia muscular, Dino falleció en Milán el 30 de junio de 1956, dejando un gran vacío en su padre, un fabricante bien establecido que veía en aquel heredero el futuro para su empresa. La enfermedad de su hijo convenció a Enzo Ferrari para llevar a cabo numerosas obras de caridad.
El hijo mayor de los Drake y Laura Garello, primera esposa de Ferrari, trabajó en la fábrica con empeño y competencia.
El propio Enzo decidió formar a su hijo desde pequeño para que, una vez se retirara, él tomara las riendas de la escudería.
Alfredo Ferrari recibió el nombre de su abuelo tras su nacimiento en 1932. Pronto, Dino empieza a trabajar junto a su padre en la compañía y en la década de 1950 comienza a desarrollar un motor V6 junto al ingeniero Vittorio Jano para competir en Fórmula 2. Antes de que el proyecto fuera completado, Dino enferma a consecuencia de la distrofia muscular, una enfermedad congénita. Incluso estando hospitalizado, Dino discutió los detalles del nuevo motor con Jano. El hijo de Enzo Ferrari no llegó a ver materializado el motor V6 en el que había estado trabajando. El debut del propulsor se produciría en 1958, dos años después de su muerte.
«Nunca había pensado que un padre pudiera heredar de un hijo. En particular, el Dino 246, donde las siglas 246 significan la cilindrada de 2,4 litros y el número de cilindros 6 en disposición en V. Nacido de la mente del malogrado hijo de Enzo Ferrari, la serie Dino de vehículos de la compañía de Maranello fueron los primeros deportivos de calle con motor V6 de la historia de Ferrari.
Antes de su final, Dino sugiere a su padre la creación de una serie de vehículos con motores V8 y V6. Esta serie debía situarse por debajo del resto de modelos con tradicionales propulsores V12. También debían ser más accesibles, pero ser fácilmente identificados con Ferrari.
El Legado de Dino: Los Modelos Dino
Paralelamente al desarrollo del nuevo motor, Enzo ya había jugado con la idea de desarrollar un Ferrari más económico. Los ASA 1000 GT e Innocenci 186 GT fueron un primer acercamiento a esta posibilidad. Sin embargo, no sería hasta mediados de los años ’60 cuando la compañía da el paso definitivo. “Il Commendatore” encarga a Pininfarina el diseño de un vehículo que portaría el motor Dino V6 ideado por su único hijo legítimo.
El propulsor se ubicaría en posición central y luciría los emblemas de la submarca Dino, creada en honor a Alfredo. El objetivo para este coche era llegar a competir en la categoría Sport, para lo que era obligatorio fabricar 50 unidades para obtener la homologación. Debido a que este requisito no se alcanzó, el 206 S compitió como prototipo con un motor V6 de 2.0 litros. El modelo tuvo una gran acogida, a lo que Ferrari respondió con una versión de calle, el 206 GT. Sin embargo, a pesar de que era “casi un Ferrari”, como rezaban los folletos de la época, el Dino 206 GT no alcanzaba la potencia a la que estaban acostumbrados los clientes de la compañía.
El Dino 246 GT recibía este nombre por las la cilindrada y el número de cilindros de su motor, como era tradición en Ferrari. Su motor, que obtuvo la referencia interna 135 CS, era un V6 a 65º de 2.4 litros con una potencia de 195 CV. Estas cifras eran suficientes para mover los 1.080 kilos (1.100 kg el 246 GTS) con soltura, con un cambio manual de cinco velocidades. Además, registraba una velocidad máxima de 235 km/h, considerablemente superior a los 210 km/h del 911. A nivel estético, el 246 GT y el 206 GT se diferenciaban tan solo en la tapa del depósito de gasolina, mientras que el segundo ofrecía 60 mm más (2.340 mm) de distancia entre ejes.
Lo más curioso en esta historia del Ferrari Dino es que los motores V6 que portaban el nombre del hijo de Enzo Ferrari no eran fabricados por Ferrari. Esta pasión le había llevado a firmar un acuerdo con Fiat que le permitiera homologar el motor V6 de 1.6 litros para competir en Fórmula 2. La normativa, que entró en vigor en 1967, exigía que se fabricaran al menos 500 unidades anuales de un vehículo que portara una versión de calle de este motor. De este acuerdo nacería un coche que portaría el motor del Ferrari Dino, pero que no tendría nada que ver con la firma de Maranello.
El Fiat Dino se presenta en 1966 con carrocería coupé y cabrio. El motor estaba situado en posición delantera y su diseño corrió de la cuenta de Bertone. Ofrecía una potencia de 160 CV en primera instancia y de 180 CV cuando se lanzó el 246 GT.
Cuando en 1974 se pone el punto final a la producción del Ferrari Dino, la compañía había comercializado un total de 3.569 unidades. Otros modelos llegarían después con el apellido Dino en su nombre, como el Ferrari Dino 208 GT4 o el Ferrari Dino 308 GT4.
El Ferrari Dino 246, es una leyenda en su totalidad. Para los más curiosos, Dino Ferrari fue el único hijo legítimo de Enzo Ferrari, al que este decidió llamar a Alfredo igual que su abuelo. Dino fue la marca que Ferrari utilizó para designar a los modelos deportivos de transmisión trasera, creados desde 1968 hasta 1976. El nombre Dino fue usado para los coches que montaban motores de menos de 12 cilindros.
Posteriormente, la marca Dino fue retirada, volviendo a la tradicional nomenclatura, que se basó en el cubicaje del motor y en el número de cilindros. El primer Dino fue fabricado por Pininfarina y presentado como Dino 206 GT Berlinetta Speciale en el Salón de Paris en 1965.
Dino representa la historia de los motores V6 con los que la marca de ‘il cavalino’ consiguiera grandes éxitos a lo largo de su historia. El Ferrari Dino 206 GT fue lanzado a principios de 1968 para ser fabricado en serie. Este modelo contaba con un motor V6 central ubicado transversalmente, una novedad hasta el momento para la marca.
El hijo pequeño del Ferrari Dino fue el 246. El Dino 246 fue el primer modelo de Ferrari producido a gran escala. La única diferencia estética en comparación con el 206 era la tapa del depósito del combustible. El Ferrari Dino 246 pesaba un poco más que su antecesor (1.080 kg. frente a 900 kg.) y estaba lleno de la tecnología más avanzada de la época, en la que portaba cuatro frenos de disco en las ruedas servoasistidos, suspensión delantera y trasera independiente y caja manual de cinco velocidades.
El motor era un V6 a 65 grados con doble árbol de levas en cabeza y fue aumentado a 2419 cc, con una potencia de 195 CV a 7.600 rpm. Se realizaron otras modificaciones, como por ejemplo, un depósito de combustible de más tamaño, llantas de cinco tuercas (el 206 GT llevaba una sola tuerca central) y elevalunas eléctricos, entre otros.
| Modelo | Motor | Potencia | Peso | Velocidad Máxima |
|---|---|---|---|---|
| Dino 206 GT | V6 2.0L | 175 CV | 900 kg | 235 km/h |
| Dino 246 GT | V6 2.4L | 195 CV | 1080 kg | 235 km/h |
El Ferrari Dino 246 era especialmente efectivo en circuitos rápidos y largos, donde a pesar de ser muy pesados, ganaban por tener motores más potentes que sus rivales.
Alfredino “Dino” Ferrari murió muy joven, el 30 de junio de 1956, de distrofia muscular. Enzo Ferrari comenzó a utilizar gafas oscuras a partir de este momento.
Tras la desaparición del hijo de Enzo fue creada la marca “Dino”, enfocada a fabricar deportivos más accesibles, fabricados desde 1968 hasta 1976 y equipados con motores centrales V6 diseñados por el joven Ferrari y desarrollados por Jano.
Muchos puristas siguen discutiendo si el Dino es un Ferrari autentico o no. Una pérdida de tiempo. Sin duda la herida de perder a un hijo nunca se cura, pero no se me ocurre un homenaje mejor que el de construir un coche como este.
El segundo hijo, Piero Ferrari, participa en el diseño del Dino 206. Se trata de un nuevo homenaje al que también se unió su hermano, y menudo homenaje. El coche de carreras fue destinado a los amantes de la alta velocidad.
Enzo Ferrari y su hijo, con el motor V6 diseñado por Dino Ferrari
Como curiosidad, ya que el divorcio era ilegal y Enzo tuvo a su segundo hijo (Piero) con una segunda mujer, no fue reconocido como legítimo hasta la muerte de la mujer de Enzo. Es decir, no fue considerado como un Ferrari hasta un tiempo después. Actualmente, es el único miembro de la familia Ferrari con acciones en la empresa.
Volviendo a la historia de Dino, su muerte se debió a una lucha que tuvo con la distrofia muscular. En el mismo hospital mientras estaba ingresado, discutió los aspectos técnicos del coche que se llevarían a cabo más adelante, aunque el nunca vería el resultado final.
Más adelante, también se llevó a cabo un modelo llamado Fiat Dino, ya que dicha marca compró a Ferrari en 1969 (se hizo con un 50% de las acciones).
Con respecto a Piero, cabe destacar que en la actualidad se encuentra entre las 900 personas más ricas del mundo, según la lista Forbes, con una fortuna de 9,2 billones de dólares.
En 1970, Enzo Ferrari es relevado de su cargo en la gestión deportiva, y le sustituye su hijo Piero. Con menos ocupaciones, pero siempre queriendo hacer cosas nuevas que le apasionaran, al año siguiente decidió crear el Circuito de Fiorano, que se inauguraría en 1972.
En 1987 se presenta el F40, el último coche que quedaría bajo la supervisión de Enzo Ferrari. Un año más tarde fallecería en Emilia-Romaña. En ese momento, Fiat se hace con el 90% de las acciones, siendo así el máximo accionista con diferencia. El 10% restante pertenece a la familia Ferrari.
Piero es designado en ese momento vicepresidente de la marca italiana.
Esta popular marca de coches de gama alta tiene sus inicios oficialmente en el año 1947, con la salida del primer Ferrari por la histórica entrada de la factoría, situada en la Via Abetone Inferiore de Maranello. Conocido como 125 S, encarnaba la pasión y determinación del fundador de la empresa.
Ferrari ha logrado más de 5.000 victorias en las pistas y carreteras de todo el mundo, lo que la ha convertido hoy en una auténtica leyenda.
Por su parte el Ferrari más caro se vendió en una subasta por 9 millones de euros era una de las 22 unidades del modelo 250 Testa Rossa.
Un dato bastante curioso es que el color rojo en sus modelos no responde a ninguna creatividad especial, sólo que en el año 1950 a la hora de entrarle a las competencias, establecieron entre las normas que colocaran a los coches el color rojo y detalles en blanco en la marca del «Cavallino Rampante».
El famoso piloto Michael Schumacher (ya fallecido) corrió durante cinco años con la escudería Ferrari, y los cinco consecutivos fue campeón del mundo, convirtiéndose en el único piloto en lograrlo.
Por otro lado en el año 1963 Ford intentó comprar Ferrari por 18 millones de dólares, pero la negociación no se concretó por algunos desacuerdos.
El hijo secreto de Enzo Ferrari
Al mismo tiempo que ganaba campeonatos de F1 y resistencia, Il Commendatore mantenía una complicada vida personal. Por un lado su matrimonio disfuncional con Laura Garello y, por otro, una secreta casa familiar con Lina Lardi y su hijo Piero, heredero hoy de la leyenda y el prestigio de la marca del “cavallino rampante”.
Enzo Ferrari, el mismo designado primero “Cavaliere” y después “Commendatore” (comandante) por sus victorias con Alfa Romeo en los años veinte por el mismísimo Duce (Benito Mussolini); el que se había enfrentado a la apisonadora germana de Mercedes y Audi en los años treinta ya como propietario de la “Scuderia Ferrari”; el mismo que sobre los restos de su fábrica en Maranello bombardeada en 1944 fundó la nueva Ferrari Sociedad por Acciones en 1946, el ganador, dos veces en Le Mans, ocho veces las Mille Miglia y tres campeonatos mundiales de pilotos hasta entonces. Un héroe de Italia al que había que respetar.
Se sabía que su matrimonio de 1923 con Laura Dominica Garello, no funcionaba. Una espesa niebla de frustración ocultaba el feliz día en que se conocieron en 1921 bajo la recova de la estación ferroviaria de Porta Nova, en Turín. Enzo Ferrari mantenía una férrea lealtad para con la mujer, ya inestable mentalmente, que le había ayudado a crecer en sus años más difíciles.
La respaldaría despidiendo a ocho de sus máximos colaboradores en octubre de 1961 por solicitar que se alejara de la fábrica a la inestable y agresiva Laura. El director técnico, Carlo Chitti estaba entre ellos y Ferrari hizo entonces la que sería una jugada maestra: nombró al joven ingeniero recién graduado, Mauro Forghieri al frente del departamento técnico. Con Forghieri iban a llegar cuatro campeonatos mundiales de pilotos y siete de constructores.
En 1929, con su matrimonio reducido a las convenientes apariencias, Enzo entabló una fuerte relación con Lina Lardi, 10 años menor que él tras conocerla como secretaria en la oficina de uno de sus carroceros, Orlandi en Modena. Al poco tiempo, Lina pasaba a ser otra secretaria en la empresa de Ferrari.
En 1932, cuando nació Alfredo Dino Ferrari, primer -y único- hijo de Enzo y Laura Garello, Lina ya estaba instalada en Sette Canni, 7 kilómetros al este de Módena, en una pequeña explotación agrícola. Enzo llevaba una doble vida.
En torno a sus 4 años de edad a Dino se le diagnosticó “distrofia muscular”. “Su destino es fallecer en torno a los 20 años…” , dictaminaron los médicos.
Igualmente Enzo preparó a “Alfredino” como si fuese a ser su sucesor. Ya adolescente brilló en sus estudios de ingeniería mecánica y economía en Suiza. Y en la fábrica intervenía en cuestiones de diseño, tratando mucho con Aurelio Lampredi, creador del primer V12 de F1 de la “Scuderia”. Aún postrado en el hospital y cercano a su final, en junio de 1956, Alfredo enviaba dibujos y sugerencias a Lampredi para completar un motor V6 de 1.5 litros, destinado a una fórmula promocional, que daría numerosas victorias a Ferrari en Fórmula 2. Enzo estaba a la cabecera de la cama de Dino en sus últimos momentos.
El trágico destino de Dino desestabilizó aún más emocionalmente a Laura, que protagonizaba frecuentes episodios maníaco-depresivos (trastorno bipolar) y se peleaba constantemente con la madre de Enzo, Adalgisa, mecánicos y asistentes directos del “Commendatore”.
Como ya hemos mencionado, Ferrari tenía dos casas: una en Módena, que compartía con Laura Garello y otra en Settecani. En esta almorzaba todos los días y, muy de vez en cuando pasaba alguna noche cuando él y Lina recibían a sus amigos favoritos.
Últimos años de Enzo Ferrari
En las últimas tres décadas de su vida Enzo Ferrari eligió una vida muy reservada: rara vez concedió entrevistas, ya ni siquiera iba a las carreras sino que las veía por televisión y de hecho casi nunca salió de Módena, a excepción quizás de un viajecito anual a Milán para asistir al Gran Premio de Italia.
Su mujer murió en 1978 y sus dos amantes le sobrevivieron, así como su hijo Piero, ya legalmente reconocido y aupado primero a un cargo directivo en la empresa familiar y luego ocupando el cargo de vicepresidente.
En una de las contadas entrevistas que concedió en sus últimos años, el periodista italiano Enzo Biaggi preguntó a Ferrari “¿Como le gustaría ser recordado?”. A lo que el Commendatore respondió “Preferiría el silencio, si pudiera diría: olvidadme. Lo que he hecho, lo he hecho solo para mí y si alguien se ha beneficiado de ello, me tranquiliza pero sólo ha sido una consecuencia. El punto de partida era un asunto del todo personal”.
"Ferrari", uno de los grandes estrenos de 2024
Si te gustan los coches seguro que has visto alguna película de Michael Mann (80). Este director y productor americano saltó a la fama en los años ochenta gracias a la serie “Miami Vice”, de la que también fue guionista. Pero suyas también son películas tan impactantes como “El último mohicano” o “Heat”. Esta última tiene una de las persecuciones/tiroteos más impactantes de la historia, con Al Pacino y Robert de Niro, entre otros, a metralleta limpia en plena ciudad de Los Ángeles. Vamos, que la acción no falta en ninguna de sus películas, y en esta parece que se atreve con todo.
La película “Ferrari” no trata de toda la vida de “Il Commendatore”, sino de un parte muy concreta, quizás la más delicada.
Durante el verano de 1957, el ex piloto de carreras Enzo Ferrari (interpretado por Adam Driver) está en crisis. La bancarrota acecha a la empresa que él y su esposa Laura (Penélope Cruz), construyeron de la nada hace diez años. Su tormentoso matrimonio se debate entre el luto por un hijo (Dino) y el reconocimiento de otro (Piero Lardi), fruto de su relación con Lina Lardi (Shailene Woodley). En esta crucial etapa, Ferrari tomará decisiones arriesgadas, y acabará apostándolo todo en una única carrera que atraviesa 1.000 millas a lo largo de toda Italia, la icónica Mille Miglia.
La película está basada en la novela Brock Yates y tiene previsto su estreno para el 9 de febrero de 2024.
