Separación de Padres: Impacto en Hijos y Lactancia

Tanto en la pediatría como en otras áreas de la medicina, cada vez somos más conscientes de la importancia que tienen los factores psicológicos en el desarrollo de diferentes dolencias. Así, aparte de los problemas psicológicos propiamente dichos, están todas las enfermedades de origen psicosomático. La infancia, especialmente en los niños más mayorcitos, no está exenta de ellas.

De un tiempo a esta parte, cuando voy a alguna sesión o charla en la que se habla por cualquier motivo de los factores psicológicos como origen de dolencias o enfermedades, me doy cuenta de que el paradigma de problema psicológico en los niños parece ser la separación de sus padres, y no es raro que esta circunstancia encabece la lista del origen de muchos problemas. Pues estoy harta. Porque creo que no es así. O al menos no siempre es así.

Si me remito a mi experiencia os diré que los niños se adaptan a los cambios de una forma espectacular, aunque incluyan cambios de domicilio y de algunas rutinas importantes. Salvaguardar su día a día -escolar y extraescolar- es importante. Aunque sea difícil educar en algunos momentos porque los padres tampoco estamos para tirar cohetes, la crianza es un proceso continuo, y al final la velocidad de crucero se impone y si más o menos sabes continuar con las cosas como las hacías antes, primero pasa un día, y luego otro, y sigues sabiendo hacerlo…

Alejar a los niños del conflicto no siempre es fácil. Pero los adultos debemos ser adultos, y los niños seguir siendo niños. Al final, todo es más sencillo de lo que parece, porque nuestros roles -los nuestros y los de los niños- también suelen ir con «piloto automático». Y por último….si tus hijos son tu prioridad, eso lo notas tú y lo notan ellos.

No pocos padres, justamente se implican más en el cuidado y la educación de sus hijos después de la separación. Sin caer en la sobreprotección, que tampoco es positiva, me consta que más de un niño, a efectos prácticos, puede «recuperar» a un progenitor que andaba a la suya mientras vivían todos juntos. Así que fuera estigmas y paradigmas. Casi todas las situaciones, bien llevadas, pueden originar niños sanos y felices (a nivel físico y psicológico).

Separarse con un bebé requiere una especial atención a la regulación para atender las específicas necesidades del bebé. Separarse con un bebé lactante es especialmente sensible, pues no toda separación con hijos menor de edad tendrá las mismas necesidades. Separarse con un bebé hará necesario que los progenitores ejerzan la corresponsabilidad de manera que se prioricen las necesidades del hijo o hija común dada su temprana edad.

Aspectos Legales y Tipos de Separación

Los aspectos legales y tipo de procedimiento dependerán de si los progenitores están casados o si se trata de un bebé fruto de una relación no matrimonial, con independencia de que los progenitores sean pareja de hecho, o no.

Además del detalle de si los progenitores están casados o se trata de un bebé cuyos padres no están casados, habrá que valorar el tipo de custodia, siendo tres las posibilidades:

  • Custodia materna.
  • Custodia paterna.
  • Custodia compartida.

El gran condicionante en el tipo de custodia al ser un bebé y tener esa corta edad es que existe una tendencia a la dependencia de su madre, de manera que existe la posibilidad de establecer un régimen progresivo que vaya de menos a más en las visitas y custodia de padre.

El tipo de proceso será diferente en función de si se trata de una separación con matrimonio que sería separación o divorcio, o si en cambio no existe matrimonio entre los progenitores, en dicho caso el proceso se denomina guarda y custodia o medidas paternofiliales.

La separación con bebé sin matrimonio es igual en los derechos y obligaciones de los progenitores y los menores que en un caso matrimonial. La guarda y custodia de un bebé en general tiende a ser de preferencia materna, pues un bebé tiene una situación de dependencia a su madre en los primeros momentos de su vida.

Cuando el bebé es muy pequeño se suelen establecer visitas paternas sin pernocta, cuando ya no es lactante se podría establecer con pernocta y a partir de los 3 años sí que es frecuente el establecimiento de una custodia compartida, aunque no es algo unánime, depende de cada caso, pues en ocasiones será más conveniente a partir de los 4 o 5 años.

Custodia compartida

El proceso es recomendable iniciarlo cuando los padres dejan de estar juntos, pues de esa manera existirá una regulación aplicable que protegerá al bebé de posibles desavenencias entre los progenitores. Es muy complicado establecer una regulación del futuro de nuestro bebé, pues por su corta edad es difícil prever la adaptación al sistema de custodia.

Las edades más críticas son los primeros meses de vida y lactancia, pues tienen una natural dependencia de su madre. Plantear una regulación en esos casos es muy complicada por la fragilidad de los primeros momentos de la vida en la que existe una mayor vulnerabilidad.

Las implicaciones emocionales tempranas deben de valorarse. No es que el padre sea menos necesario que la madre, sino que los bebés tienen una mayor necesidad de sus madres a todos los efectos, tanto por naturaleza como por el vínculo natural del nacimiento. Existen cada vez más estudios que dan una gran importancia a los primeros momentos de vida para consolidar la estabilidad del bebé afianzado a la figura materna y que después se desarrolla con ambos progenitores.

Custodia y Lactancia Tras la Separación

La custodia y lactancia tras la separación es una figura a determinar con cautela, pues por un lado confluye la necesidad del bebé con su madre, pero no hay que olvidar la necesaria vinculación con el otro progenitor, y que todo ello fusione en la práctica con el desarrollo de la vida del bebé que es totalmente incierta dada su corta edad.

Lactancia materna

Las recomendaciones para bebés lactantes es la de establecer una custodia materna con unas visitas a favor del progenitor no custodio sin pernocta, que pueden ser frecuentes en el tiempo, pero de duración limitada para no interferir en la bebé. Cada caso es diferente y la prioridad es proteger la estabilidad que necesita una bebé sin exponerla a constantes cambios prolongados que pudieran serle desfavorable.

La custodia compartida progresiva puede ser una opción, siempre y cuando el bebé ya no sea lactante y haya una adaptación razonable. No hay que tener prisa en establecer una custodia compartida, sino que avanzar en firme cuando se pueda comprobar que existe adaptación adecuada para ello. Se pueden establecer periodos escalonados en los que el bebé pase de una custodia materna a una compartida después de evolucionar favorablemente en cada uno de los periodos.

PADRES SEPARADOS: EL DOLOR OCULTO de los NIÑOS – Marian Rojas Estapé

Régimen de Visitas y Cuidado Compartido

El régimen de visitas y cuidado compartido es lo ideal, la corresponsabilidad familiar compartida entre ambos progenitores. Pero en los primeros periodos lo recomendable es que principalmente esté con la madre. No es que la madre tenga más derechos, sino que el bebé suele tener mayores necesidades de su madre, muy especialmente cuanto menor es y en función de si es lactante o ha tenido o tiene complicaciones iniciales de salud.

Las visitas escalonadas pueden ser una excelente alternativa de cara a la adaptación del bebé. Es algo tan personal que debe de ser acordado generosamente por parte de ambos progenitores. En ocasiones los progenitores quieren que se les dé resuelto el régimen aplicable, pero el problema es que cada caso es diferente.

Se debe de ponderar en función de cada caso:

  • La implicación del otro progenitor y la adaptación del bebé.
  • La dependencia de la bebé.
  • Si es lactante.

El uso de la vivienda familiar y tiempo con padres suele ser un motivo de disputa en muchas familias. Mientras que los hijos comunes sean menores tiene preferencia el progenitor custodio para el cuidado y compañía del hijo común. También se valora el título de propiedad, ya sea de alquiler o de propiedad de algunos de los progenitores, al igual que la situación económica familiar y de cada uno de los progenitores.

Con un bebé, lo más razonable, en general, es que la madre y el bebé se queden en el uso del domicilio familiar, pero es algo que se puede ponderar en función de los escalones de regulación.

Proceso Legal y Convenio Regulador

El proceso legal puede ser de mutuo acuerdo o contencioso. Es evidente que convendrá el proceso amistoso pues es mucho más conveniente en precio, tiempo y enfrentamientos judiciales.

El mutuo acuerdo son todo ventajas en relación con una demanda contenciosa. De mutuo acuerdo los progenitores son los que de común acuerdo establecen cada una de las pautas y estipulaciones del convenio regulador. Esto favorece la adaptación a las necesidades familiares y también que después puedan aplicarse de una manera más flexible y conciliadora.

En caso de procedimiento contencioso una parte presenta una demanda frente a la otra la tensión es insana y perjudica a la normalización de las relaciones familiares que es especialmente necesaria para los bebés por su corta edad. En última instancia decide el juez, lo que siempre será una peor solución a la que pudieran haber llegado las partes de mutuo acuerdo.

El Ministerio Fiscal intervendrá en todos los procedimientos de familia en los que existan hijos comunes. Tendrá especial atención en aquellos casos en los que los hijos sean especialmente pequeños. La corta edad de un hijo supone y condiciona una mayor vulnerabilidad a posibles desavenencias de sus padres.

Impacto Emocional en el Bebé y Padres

El impacto emocional en el bebé y los padres debe de valorarse. No hay que entrar en confrontaciones, pues no ayudan en absoluto y pueden convertirse en el gran problema. Una situación mal gestionada puede irse de las manos hasta el punto de que se deje de valorar cuál era la disputa y el gran problema se convierta la tensión que provoca enfrentamientos y actitudes incompatibles con el entendimiento.

La tranquilidad y el mantenimiento de las rutinas ante el bebé es fundamental. No es conveniente constantes cambios de rutinas pues supondrá que el bebé no se adapte. Horas de descanso, de comida, de paseo, lo conveniente es acostumbrar a tareas rutinarias estables y beneficiosas ejercidas con tranquilidad y equilibrio.

Las estrategias para reducir el estrés son la de normalizar la relación de ambos progenitores en los momentos de cuidado y atención del bebé. No es cuestión de estar siempre juntos, decidir cada cuestión menor, no, lo correcto es confiar en el criterio del otro progenitor y tener tendencia a ceder en beneficio del entendimiento. En muchos casos, da igual la gran mayoría de las cosas, lo importante es que se pueda desarrollar de manera equilibrada y saludable.

Mediación y Acompañamiento Profesional

La mediación y el acompañamiento profesional es fundamental. Las decisiones las deben de tomar los progenitores, pero después de un correcto asesoramiento que les permita tomar decisiones conscientes. No siempre se tienen las ideas claras y el apoyo psicológico puede ayudarnos.

En ocasiones necesitamos apoyo psicológico sin ningún motivo concreto. En los casos de separaciones con bebés es totalmente procedente para coordinar adecuadamente nuestras decisiones paternofiliales.

Un asesoramiento especializado será capaz de valorar y proponer las soluciones legales más adaptadas a las necesidades generales de la familia y las específicas del bebé. Un abogado no suele tener conocimientos sobre la infancia, de hecho, es recurrente que cada progenitor tiene una valoración diferente de las mismas circunstancias. Es por ello por lo que la coordinación de una valoración psicológica y de terapia familiar y la jurídica será la mejor combinación para proteger a los bebés en la separación de sus progenitores.

Preguntas Frecuentes

A continuación, responderemos a algunas preguntas más frecuentes en las separaciones con bebés.

¿Cómo proteger la lactancia tras la separación?

Para proteger la lactancia tras la separación se debe de destensar las relaciones entre los progenitores. Ante la duda, de no existir un motivo que sí sea justificado para desconfianza, lo correcto es confiar en el criterio del otro progenitor. Cuanto más amables sean las relaciones entre ellos progenitores mayor protección tendrá el bebé.

¿Cuánto tarda el proceso legal?

El proceso de separación con un bebé de mutuo acuerdo suela tardar aproximadamente 3 meses, mientras que el proceso contencioso suele tardar un año. Estos plazos pueden ser variable, pero orientativamente el proceso contencioso suele ser más de 4 veces más largo.

¿Se complica con custodia compartida?

La custodia compartida no complica nada, lo que debe de aplicarse es en el momento adecuado y con la regulación conveniente. Con un bebé lactante la custodia compartida no debería de establecerse. En caso de que este correctamente adaptado a ambos progenitores y no sea lactante sí podría de fijarse, pero siempre cuidadosamente para atender a las necesidades de los hijos menores.

Interés superior del menor

En resumen…¿Qué es lo mas prioritario?

Los consejos para separarse con bebé son mantener la calma y el control, reducir el estrés y tensión familiar y crear prioritariamente un entorno seguro para el niño o la niña.

Es de vital importancia:

  • La prioridad es el interés del bebé.
  • Tranquilidad y acompañamiento de mutuo acuerdo.
  • No hay que tener prisa, hay que hacer las cosas bien.

En un convenio regulador se pueden establecer múltiples cuestiones. Es conveniente en caso de que no se tenga claro como evolucionará la situación que se fije una regulación concreta, dejando constancia de la intención futura de regulación para que, si es necesario más adelante, poder efectuar una modificación de medidas que adapte la regulación a las necesidades del hijo común.

En una separación con un bebé, lo importante es el bebé. Parece algo evidente, pero es algo que siempre acaba siendo el motivo de discordia cuando cada uno de los progenitores piensa y solicita el establecimiento de medidas diferentes por entender que son las mejores para el bebé. Con la misma realidad se acaban en propuestas muy diferentes. Ante la misa situación familiar las premisas pueden ser muy diferentes y es lo que dificulta enormemente el acuerdo y entendimiento. Hay que aplicar el sentido común y priorizar el bienestar del bebé.

La tranquilidad y el acompañamiento mutuo entre los progenitores es esencial. Hay que mantener la cordialidad para poder entenderse en todas las necesidades presentes y futuras del hijo. Ahora se ve como un bebé, pero crecerá y la infancia, adolescencia y edad adulta hasta que se alcance la independencia económica supone que en una separación con un bebé los padres tengan una expectativa de unos 20 o 25 años de relación entre progenitores para el cuidado de las necesidades del bebé.

Va a ser necesario entenderse en múltiples cuestiones y por ello ay que valorar la figura del otro progenitor, y buscar con tranquilidad y acompañamiento el bienestar del hijo común.

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