Aborto y Mortalidad Materna: Un Análisis Estadístico Detallado

El quinto objetivo de desarrollo, fijado por la ONU en la Cumbre del Milenio (año 2000), es reducir en un 75% la mortalidad materna para 2015. Una parte de las muertes de mujeres en torno al embarazo y el parto se deben a complicaciones del aborto, en especial cuando este se realiza en condiciones deficientes. Los abortos inseguros se suelen identificar con los clandestinos, y ello sirve de argumento a favor de que se legalice el aborto en los países donde está prohibido o permitido solo por excepción.

Sin embargo, la recopilación y el análisis de datos sobre mortalidad materna relacionada con el aborto presentan desafíos significativos. En este artículo, exploraremos las estadísticas disponibles, los problemas metodológicos y las implicaciones de las políticas restrictivas sobre el aborto en la salud de las mujeres.

Desafíos en la Recopilación de Datos sobre Mortalidad Materna

Por una parte, en muchos de los países donde habría que concentrar los esfuerzos para alcanzar el quinto objetivo del milenio, no se toman sistemáticamente los datos sobre mortalidad materna. Además, subraya Harrison, la Organización Mundial de la Salud (OMS) “ajusta” las cifras disponibles sin justificación metodológica clara. En octubre de 2007 tuvo lugar un congreso bajo el título “Innovations in Measuring Maternal Mortality” en la Johns Hopkins University (Estados Unidos). En aquella ocasión, Cindy Stanton, investigadora de la OMS, explicó que es preciso realizar un “ajuste” de los datos sobre mortalidad materna facilitados por los países.

“En algunos lugares -añadió- realizamos ajustes enormes para que los números salgan bien. La Dra. Harrison narra en su artículo lo que sucedió en el coloquio que siguió a aquella ponencia. “Un médico investigador de Benin preguntó: ‘En el caso de Benin, ustedes duplican el número de muertes comunicadas. ¿Con qué justificación lo hicieron? La Dra. Stanton respondió: ‘Bueno, no tenemos validación para los métodos de ajuste.

Otra fuente de errores estadísticos es la confusión en torno a la definición de “aborto inseguro”. En su informe sobre salud reproductiva correspondiente al bienio 2004-2005, la OMS define el aborto inseguro como “el procedimiento para poner fin a un embarazo no deseado por personal sin la capacitación necesaria o en un entorno donde faltan los mínimos recursos médicos”.

Aborto: mitos y realidades - Conversatorio Virtual1

Otra forma de manipular los datos es la empleada en el informe de la OMS sobre mortalidad materna por aborto inseguro en 2000, publicado cuatro años más tarde. Allí se dice que para evitar el riesgo de que las estadísticas nacionales cuenten los abortos provocados como espontáneos, se decidió sumar unos y otros, y luego restar la incidencia de abortos espontáneos. Una manipulación más se da en el recuento de los ingresos de mujeres en hospitales por motivo de aborto. Un informe de 2003, preparado por la OMS y el Fondo de la ONU para la Población, incluye en tales ingresos los debidos a abortos espontáneos o provocados, pero con excepción de los “planeados”.

“Por eso -concluye la Dra. Harrison-, hay necesidad clara e inmediata de definir los términos sobre el aborto manejados por las Naciones Unidas y por los Estados miembros. Para que los datos de mortalidad materna puedan servir para decidir medidas, un país debe ser capaz de conocer los hechos previos que antecedieron a la muerte de la madre”. La Dra. Harrison propone, pues, que los datos de morbilidad y mortalidad materna se calculen después de tabular todos los embarazos según cómo terminaron: niño nacido vivo, niño nacido muerto, embarazo ectópico, embarazo molar, aborto espontáneo y aborto provocado.

Impacto de las Leyes Restrictivas sobre el Aborto

Se ha comprobado que las leyes restrictivas influyen poco o nada en el número de abortos que se realizan. En América Latina y África (donde es ilegal en la mayoría de los países), la proporción de mujeres que abortan es más alta que en Europa Occidental, donde está permitido: de cada mil mujeres en edad reproductiva, 32 abortan en América Latina, 29 en África y 12 en Europa Occidental.

Cada año, 44 millones de mujeres deciden terminar de forma voluntaria su embarazo (la mayor parte en países en vías de desarrollo) y de ellas 47.000 mueren debido a abortos inseguros y otros cinco millones sufren lesiones graves.

Los intentos de prohibir o restringir el aborto no consiguen reducir el número de abortos; lo que hacen es obligar a las personas a someterse a abortos inseguros. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el aborto inseguro como “un procedimiento para finalizar un embarazo no deseado realizado por personas que carecen de la capacidad necesaria o que se lleva a cabo en un entorno donde se carece de un estándar médico mínimo, o ambos”.

La OMS calcula que todos los años tienen lugar 33 millones de abortos peligrosos, la gran mayoría de ellos en países en vías de desarrollo. A diferencia de los abortos legales, practicados por proveedores de servicios médicos capacitados, los abortos inseguros pueden tener consecuencias fatales. Cada año, entre el 4,7% y el 13,2% de las muertes maternas se deben a un aborto peligroso. Se calcula que en las regiones desarrolladas, por cada 100.000 abortos peligrosos se producen 30 defunciones, mientras que esta proporción aumenta hasta las 220 defunciones por cada 100.000 abortos peligrosos en las regiones en desarrollo.

Casi todas las muertes y lesiones por aborto inseguro son evitables. En los países con tales restricciones, la legislación prevé normalmente una lista reducida de excepciones a la penalización del aborto. Entre ellas puede figurar que el embarazo sea consecuencia de una violación o de incesto, que se trate de un caso de malformación grave y mortal del feto o que haya riesgo para la vida o la salud de la persona embarazada.

Las que son ya personas marginadas se ven afectadas de manera desproporcionada por tal legislación, pues no tienen medios para recurrir a servicios legales y sin riesgos en otro país o acceder a atención privada. Entre ellas figuran las personas con bajos ingresos, las refugiadas y migrantes, las adolescentes, las lesbianas, las mujeres bisexuales, las personas transgénero y las mujeres pertenecientes a minorías o indígenas.

La OMS ha señalado que uno de los primeros pasos que deben darse para evitar las lesiones y muertes maternas es que los Estados garanticen que las personas tienen acceso a educación sexual, pueden utilizar métodos anticonceptivos eficaces, pueden someterse a abortos legales y sin riesgos y reciben atención con prontitud en caso de complicaciones.

Los datos disponibles indican que el 22,5% de las mujeres en edad reproductiva no encuentran satisfechas sus necesidades de planificación familiar. Los índices de aborto son más altos en los países donde el acceso a los métodos anticonceptivos es limitado.

Mapa mundial de las leyes sobre el aborto. Fuente: Wikipedia

Tendencias Globales en la Despenalización del Aborto

En el Día Mundial por la Despenalización del Aborto, que se celebra cada 28 de septiembre en todo el mundo, Alianza por la Solidaridad defiende que el poder de las mujeres para decidir, de forma libre, sobre sus cuerpos, la sexualidad y la reproducción constituye uno de los derechos humanos fundamentales.

Hoy, 22 millones de abortos se realizan cada año en condiciones de riesgo y en su mayoría son mujeres pobres y jóvenes que optan por interrumpir un embarazo no deseado sin garantías. En total, seis de cada 10 mujeres no pueden decidir en libertad.

Alianza por la Solidaridad considera un paso importante que este año en Chile se haya aprobado una despenalización del aborto en tres supuestos (violación, riesgo de vida de la mujer, e inviabilidad fetal de carácter letal), si bien recuerda que aún hay limitaciones al derecho a decidir, pues no hay despenalización total. Lo mismo ocurre en Bolivia, donde el Código Penal se está reformando para que puedan acceder al aborto mujeres con pocos recursos económicos o estudiantes, pero donde sigue habiendo detenciones de mujeres por abortos, en muchos casos acusadas por el propio personal médico que debería ante todo proteger su salud. Y en Perú, está penalizado salvo en caso de riesgo para la salud o la vida de la madre y se calcula que cada día mueren dos mujeres en abortos clandestinos.

Argentina se sumó a esta lista el 30 de diciembre de 2020 con la aprobación por el Senado de la Ley que permite la interrupción del embarazo hasta la 14 semana de gestación. También las mujeres en México lograron un avance inmenso para poder decidir con mayor libertad sobre el embarazo cuando la Suprema Corte despenalizó el aborto en 2023, tras una decisión histórica votada por unanimidad. En Colombia las organizaciones de mujeres reclamaron al Tribunal Constitucional y consiguieron que este despenalizara el aborto en 2022.

A pesar de la tendencia a reformar la legislación para impedir las muertes y lesiones, algunos países -entre ellos Nicaragua y El Salvador, República Dominicana, Honduras, Malta, Marruecos- mantienen leyes draconianas y discriminatorias, que siguen prohibiendo el aborto totalmente o prácticamente en todas las circunstancias.

Además, Estados Unidos dio un importante retroceso en materia de derecho al aborto en 2022, cuando pasó a ser competencia de cada estado. En 2024 se votó a favor de proteger el derecho al aborto en siete estados, pero 19 estados tienen una prohibición total o prácticamente total en la práctica del aborto, lo que deja a millones de mujeres y personas gestantes sin acceso efectivo a este derecho.

Incluso en los países con acceso en general a servicios legales de aborto, las personas embarazadas pueden encontrar aún múltiples restricciones y obstáculos para acceder a ellos, como el precio, la falta de imparcialidad en el asesoramiento y la existencia de plazos obligatorios de espera.

La Realidad del Aborto en España

En España han abortado 100.000 mujeres de media al año desde que entró en vigor la actual ley de plazos de 2010, que permite la interrupción libre del embarazo hasta la semana 14 de gestación, aunque en los últimos años la cifra se ha mantenido por debajo de ese umbral. La tasa media de los últimos diez años ha sido de 11 abortos por cada 1.000 mujeres de 15 a 44 años. En 2021, último año con cifras, abortaron 90.189 mujeres con una tasa de 10,7 interrupciones.

En 2021 -el último año del que hay cifras- abortaron en España más de 90.189 mujeres. El año anterior lo hicieron 88.269. La cifra más alta de la serie histórica se alcanzó en 2011, justo el primer año completo en el que estuvo en vigor la ley de plazos. Ese año interrumpieron el embarazo 118.611 mujeres.

Si en vez de las cifras absolutas, se tiene en cuenta la tasa de abortos por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años, se observa también la misma evolución. Tras la aprobación de la ley de plazos, la tasa sube por encima de los 12 abortos en 2011 y 2012, pero luego comienza a bajar de nuevo hasta quedarse en niveles parecidos a los que había en los años previos al cambio de legislación de 2010 con la primera ley de supuestos de 1985. La tasa en 2020 -un año marcado por la pandemia- bajó hasta los 10,33 abortos. Un año después, en 2021, subió ligeramente hasta los 10,7.

Características de las Mujeres que Abortan en España

Cuatro de cada diez mujeres que pusieron fin a su embarazo en 2021 tenían entre 20 y 29 años. La tasa en este grupo de edad supera los 15 abortos por 1.000, cinco puntos por encima de la media. Según los datos de Sanidad, en 2020 abortaron 312 menores de 15 años y 9.076 chicas de 15 a 19.

Uno de los cambios que pretende introducir el Gobierno en la ley del aborto es eliminar la exigencia del consentimiento paterno para las menores de 16 y 17. La ley de plazos aprobada en 2010 por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo eliminó y lo sustituyó por la obligación de informar al menos a uno de los padres o tutores salvo en caso de peligro para la menor por riesgo de violencia o desamparo.

Antes de la aprobación de la ley de plazos, las menores de 19 años eran el tercer grupo de edad con mayor tasa de abortos. En la última década, ha ido disminuyendo hasta superar solo al grupo de mujeres de 40 o más años. En 2007, alcanzaron el número más alto de interrupciones en relación con su población (13,79), pero han ido bajando y desde 2014 están por debajo de las 10. El último año con datos (2021) se quedaron en una tasa de 7,9.

Tipos de Aborto y Motivos

La ley del aborto de 2010 permite abortar libremente hasta la semana 14 de embarazo, pero la mayoría de las interrupciones (el 72,42%) se llevan a cabo en las 8 primeras. Más allá de la semana 15 -cuando hay que alegar motivos concretos- solo se realizan poco más del 5%.

La mayoría de los abortos que se practican actualmente (casi el 91%) son a petición de la mujer, que ya no tiene que alegar ningún motivo particular para interrumpir la gestación dentro de las 14 primeras semanas. A partir de la 15, la ley contempla unos determinados supuestos que permiten también poner fin al embarazo.

Hasta la semana 22, se puede abortar si existe "grave riesgo para la vida o salud de la embarazada", lo que ocurrió en el 5,6% de los casos en 2021, o si existe "riesgo de graves anomalías en el feto" (3,12%). A partir de la semana 23, solo se permite el aborto si se detectan "anomalías fetales incompatibles con la vida (...) o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable".

Acceso a Servicios de Aborto en España

De cada 100 interrupciones voluntarias del embarazo que se realizan en España, solo el 15,5% tienen lugar en hospitales y centros sanitarios públicos. La mayoría (el 85,5%) se siguen haciendo en instalaciones privadas mediante conciertos con la sanidad pública. En 2011, la proporción era aún más dispar. En los centros privados se efectuaban más del 96% de los abortos.

La reforma del aborto que quiere aprobar el Gobierno incluye un registro de profesionales objetores con el propósito de organizar los servicios de ginecología y obstetricia, de manera que se garantice la atención de las mujeres en los hospitales públicos.

En 2021 hubo 12 provincias en las que ningún centro -ni público ni privado- notificó ninguna interrupción voluntaria del embarazo, además de Ceuta y Melilla. Las mujeres que abortaron tuvieron que desplazarse forzosamente a otras provincias. Según las estadísticas de Sanidad, se encontraron en esta situación 4.319 mujeres en 2021.

A continuación, se presenta una tabla con datos relevantes sobre el aborto en España:

Año Número de Abortos Tasa por 1.000 Mujeres (15-44 años)
2011 118,611 12+
2020 88,269 10.33
2021 90,189 10.7

Mortalidad Intrauterina, Perinatal y Neonatal en España

En esta página se presentan datos nacionales de España sobre la mortalidad intrauterina (fetal), perinatal y neonatal, incluido tasas de interrupción del embarazo por motivos médicos, hasta el año 2019. El motivo principal de recopilar los datos es estimar con mayor precisión las tasas de mortalidad intrauterina, neonatal y perinatal y llegar a una estimación del tamaño total de la población de mujeres que experimentan una pérdida gestacional o neonatal en España cada año. El análisis halló que casi 90.000 mujeres experimentaron una pérdida del embarazo o la muerte de un bebé en el periodo neonatal, en base a la estimación ‘media’.

Segundo, no queda claro si existe cierto solapamiento entre los distintos tipos de muerte. Por ejemplo, si una interrupción del embarazo por motivos médicos a partir de 22 semanas (registrado en un base de datos distinto a muertes fetales) queda también presente en el registro de muertes fetales (mediante el Boletín Estadístico del Parto [BEP]). Este sería el caso si los profesionales sanitarios obstétricos presentan a los progenitores el BEP y les indican que hay que entregarlo en el Registro Civil. En general, existe mucha ambigüedad sobre los procedimientos en estos casos.

En este sentido, es importante reconocer que las estadísticas adolecen de problemas y es necesario tenerlo en cuenta a la hora de interpretarlas y aplicarlas. Por otra parte, los cálculos presentados aquí son, principalmente, ‘estimaciones’, hechas en base a datos existentes y observaciones de estudios empíricos.

Con respecto a estos ajustes, es importante tener en cuenta que los datos presentados en la segunda hoja de la tabla son ‘estimaciones’ y no datos publicados por el INE.

Muerte fetal: Ambas estadísticas (≥22 sem. y ≥28 sem.) son estáticas desde hace 13 años.

Muerte perinatal: Tanto la definición acotada (≥28 sem. - 6 días) como la amplia (≥22 sem.

Muerte fetal: Para muertes ≥28 semanas de gestación, la más adecuada para comparaciones internacionales, la tasa ajustada muestra 2,70 muertes por cada 1.000 nacimientos o un total de 977 muertes. Si ampliamos la definición a ≥22 semanas, la tasa llega a 3,46 muertes por cada 1.000 nacimientos o 1.253 muertes en total.

Muerte perinatal: Empezando con la definición más amplia (≥ 22 sem. - 27 días), se puede estimar una tasa de 6,58 muertes por cada 1.000 nacidos o un total de 2.388 muertes en el año 2019. En comparación, según la definición más acotada (≥28 sem. - 6 días), la tasa de mortalidad fue 3,97 muertes por cada 1.000 nacidos o 1.438 muertes en total.

Las interrupciones del embarazo son relevantes porque los estudios muestran que, a menudo, resulta en una experiencia de pérdida y duelo, especialmente cuando es por motivos médicos, tales como la detección de anomalías fetales severas o incompatibles con la vida, o porque el embarazo supone un riesgo para la salud de la madre.

Los datos muestran que en 2019 fueron 3.232 interrupciones por anomalías fetales graves o incompatibles con la vida y un total de 5.354 a partir de 15 semanas.

A partir de las 15 semanas, la interrupción tiene que estar justificada por: 1) el embarazo supone un grave riesgo para vida o salud de la madre; 2) el feto padece de anomalías fetales graves o incompatibles con la vida. A partir de las 23 semanas de gestación la interrupción sólo está permitida si un comité de ética (de médicos) considera que los problemas de salud del feto o la madre son suficientemente graves como para justificarlo.

Los únicos datos estadísticos acerca de la muerte intrauterina antes del periodo perinatal, también conocido como aborto espontáneo, proceden del Ministerio de Sanidad. En el año 2018, el BCCAP registró un total de 49.768 consultas clasificadas como “aborto espontáneo” (Ministerio de Sanidad 2018). Para el mismo año, estos datos muestran 20.269 altas de mujeres por “otro embarazo con resultado abortivo” (Instituto Nacional de Estadística 2018). En conjunto estos dos datos indican un total de 70.037. El problema es que estos datos corresponden a incidencias de consultas o altas y no casos.

Se trata de usar dos datos distintos para llegar a varias estimaciones del número de muertes intrauterinas anteriores a 22 semanas para crear un rango de tres estimaciones: bajo, medio y alto. El primer dato es la tasa habitual de pérdidas espontáneas en el primer y segundo trimestre publicado en varios estudios y estimado a 10-30% dependiendo de varios factores y definiciones. El segundo dato es el número total de embarazos ‘conocidos’, esto incluye ‘nacimientos vivos’, ‘muertes fetales a partir de 22 semanas’ (véase tabla 1) e ‘interrupciones del embarazo’ (véase tabla 2). Se supone que los embarazos conocidos representen la proporción inversa de los embarazos no conocidos o, en este caso, los abortos espontáneos.

En términos de tasas de mortalidad, a partir de las 6 semanas de gestación, es equivalente a 139,76 pérdidas por cada mil embarazos según la estimación baja y a 197,52 pérdidas por cada mil embarazos en la estimación media. En cuanto a embarazos reconocidos, el riesgo de pérdida a partir de las 6 semanas varía entre 14% y 20%, pero baja notablemente a partir de las 13-15 semanas.

Cuando añadimos las interrupciones del embarazo (≥23 semanas) a las muertes perinatales (≥22 semanas - 7 días postparto) llegamos a un total de 1.892 muertes en 2019, lo que corresponde a una tasa de mortalidad de 5,23 por mil nacidos. Cuando ampliamos el rango de muerte neonatal hasta las 27 semanas, son 2.105 muertes y la tasa de mortalidad se sitúa en 5,81 por mil nacidos.

Dos factores a tener en cuenta que podrían o aumentar o disminuir estas estimaciones son, parte, como comento en apartado 3 arriba, por motivo de la legislación sobre interrupciones del embarazo, es muy probable que una buena parte de las 5.176 interrupciones realizadas entre las semanas 15 y 22 ocurren en la semana 22 para evitar la obligación de pasar por un comité de ética a partir de las 23 semanas. Esto significa que en realidad estos casos entrarían en el periodo perinatal si los datos disponibles en el Ministerio fueran disgregados por cada semana de gestación.

Conclusión

La relación entre el aborto y la mortalidad materna es compleja y está influenciada por una variedad de factores, incluyendo la disponibilidad de servicios de aborto seguro, las leyes restrictivas, el acceso a la anticoncepción y la calidad de la atención médica. La recopilación de datos precisos y la investigación continua son esenciales para comprender mejor esta relación y para desarrollar políticas y programas que protejan la salud y los derechos de las mujeres.

Publicaciones populares: