En el panorama del cine de la Transición española, Fernando Esteso emergió como una figura destacada. Este showman, con su alma de cómico, se destacó como una vedette masculina completa: actuaba, cantaba, bailaba, contaba chistes y hacía malabares. Curiosamente, el cómico aragonés es de los pocos intérpretes masculinos de aquella época que confiesa recordar con un poco de vergüenza la sobreexplotación erótica de sus compañeras de reparto.
Fernando Esteso. Fuente: Wikimedia Commons
Los Orígenes de un Cómico de Raza
La familia Esteso se dedicaba al teatro de variedades y al folclore baturro. Desde los seis años, Fernando aprendió los números de su madre y hermano mayor para sustituirlos en caso de enfermedad. De niño o adolescente estuvo en la compañía de Estrellita Castro o la de Manolo Escobar antes de hacerse su propio nombre. Ya como adolescente empezó a darse a conocer con imitaciones de cantantes de la época, desde Juanito Valderrama hasta Nino Bravo o Raphael.
Con 19 años se mudó a Madrid y con apenas 27 ya tenía un espectáculo propio en la Gran Vía, con el que además empezó a hacer girar por toda España. Fernando Esteso saltó a la televisión con el célebre anuncio de Coñac ‘La Parra’ (“el que lo bebe, la agarra”) y acabó de colaborador habitual en el programa Un, dos, tres… y de ahí, al cine.
El Salto a la Fama y la Colaboración con Mariano Ozores
Empezó como secundario de Tony Leblanc y Cassen en Celos, amor y Mercado Común (1973), de Alfonso Paso. Tras un par de protagonistas en comedias menores que funcionaron bien en taquilla, le llegó su primer éxito con Pepito piscinas (1978), junto a Luis María Delgado. Ahí es cuando decide ficharlo un tipo que quizás les suena, Mariano Ozores. Es él el que decide juntarlo con un tal Andrés Pajares, también entonces artista de variedades, aunque algo más bragado en la tele.
En películas como Queremos un hijo tuyo (1981) o Cuatro mujeres y un lío (1985), Esteso interpretó el papel de galán cómico, complementando a Andrés Pajares. No se recuerdan tanto como los títulos conjuntos, pero en esos años de un millón de espectadores por estreno Ozores, que rodaba a destajo, exprimió bien a sus estrellas. Hacía películas con solo uno de ellos mientras el otro cumplía con sus compromisos teatrales, por turnos.
Cartel de la película "Queremos un hijo tuyo"
Sinopsis de "Queremos un hijo tuyo"
Un caballero de edad necesita tener un hijo para poder acceder a una herencia. Para ello intentará que su joven esposa se lo haga con una especie de semental agreste. Lo que ignora es que este impetuoso mozo es hijo suyo, fruto de un desliz juvenil.
El alcalde del pueblo desea tener un descendiente para que herede su fortuna, pero descubre que es impotente. Todo va según lo previsto hasta que el alcalde descubre que el jardinero es un hijo ilegítimo que tuvo con la guardesa de la finca. Así pues, pretende que su jardinero deje embarazada a su mujer, ya que tiene fama de ser buen semental.
El Declive del Destape y el Regreso a los Orígenes
A mitad de los 80 la moda del humor del Destape decayó, mitad porque se trasladó a la televisión y mitad por la influencia de la Ley Miró y sus paradigmas cinematográficos. Pajares y Esteso, cansados del ritmo estajanovista de aquellos años y de su imagen de cómicos chuscos, separaron sus trayectorias profesionales. Pero mientras el primero se reconvirtió al cine dramático, con bastante éxito, Fernando elige regresar a la revista y el teatro de variedades, su primer amor.
Entre 1991, cuando rueda un estreno directo a vídeo, y 2011, cuando hace un cameo en Torrente 4: Lethal Crisis, no rueda un solo largometraje. Su regreso definitivo será en Blockbuster (2013), de Tirso Calero, en la que reivindica su talento como actor dramático.
El Legado de Mariano Ozores
Hace unos meses, el malagueño Álvaro Díaz Lorenzo presentó en el Festival de Málaga su película ‘Vírgenes’, un ejercicio de nostalgia de ese cine popular, abiertamente comercial que tantas veces rodó Mariano Ozores en la Costa del Sol. «Revisitar sus películas es acercarse a un pedazo de historia, a una época en la que reír era casi un acto de resistencia debido a las circunstancias adversas del franquismo. Ese cine ofrecía una ventana a la evasión y, al mismo tiempo, supone un espejo de la sociedad.
Mariano Ozores Frances ( 1890-1976 ) se inicio meritorio en el Teatro Coliseo de Madrid. En 1913 formó parte de la compañía de Ricardo Puga, con quien debutó en el Teatro Principal de Zamora con la obra Puebla de las mujeres, de los hermanos Álvarez Quintero, compartiendo escenario con el propio Puga y Celia Ortiz. Posteriormente pasó por las compañías de José Tallaví, Rosario Pino y Ernesto Vilches. En 1914 contrajo matrimonio con la actriz y cantante valenciana Luisa Puchol Butier. Ambos mantuvieron una compañía teatral hasta 1951.
Fue el creador de la dinastía, padre de Jose Luis Ozores, Mariano Ozores, Antonio Ozores. Imprescindible el libro homenaje publicado en su memoria,(Jose Luis Ozores, la sonrisa robada de Cesar Combarro. Festival de cine de Valladolid, 2003 ) era artista desde la cuna , y con 17 años se subía por primera vez a un escenario, el del Teatro Eslava de Valencia.
Antonio Ozores Puchol (Burjasot, Valencia, 24 de agosto de 1928 - Madrid, 12 de mayo de 2010 . Su autobiografía Anticiclon de los Ozores es tan divertida como sus intervenciones. Antonio Ozores, con su irresistible “ vis “ cómica trabajó en más de 160 películas, 200 obras de teatro, varias series de televisión, radio… Contaba que incluso llegó a rodar seis películas en un año y tres a la vez.
Mariano Ozores nació en Madrid el 5 de octubre de 1926, su familia hunde sus raíces en el teatro y en el mundo del espectáculo ; cómicos de legua, cómicos de varias funciones diarias, de viajes por toda la geografía española acariciando el contacto con la gente del pueblo . Ozores llevaba el teatro y el cine en la sangre sin duda , contrajo matrimonio con Teresa del Arco y en 1957 nació su única hija, Teresa comenzó a dirigir en 1959 : Las dos y media y veneno, deliciosa comedia escrita por el inolvidable Alfonso Paso y protagonizada por sus dos hermanos, su cuñada Elisa Montes y Fernando Rey
A partir de 1965 Ozores se centra en comedias de presupuesto ajustado, buen ritmo, humor popular y con tipos de clase media o media baja en la que la mayoría de los españoles se podían reconocer . En 1967 y como homenaje a su hermano Jose Luis - ya gravemente enfermo - rueda “Hoy como ayer “ diversos sketches conducidos por Jose Luis - ya en silla de ruedas - y Conchita Velasco, Francisco Rabal ….
De Ozores son las mejores películas de Lina Morgan : , La descarriada , Señora doctor, ( en cuyo reparto aparece un juvenil futuro gran director : Antonio del Real ) y La graduada 1971 divertidísimo papel de Lina Morgan como una ingenua prostituta de buen corazón. Junto a ella unos geniales Lopez Vazquez, Jose Sacristán, Gracita Morales y Antonio Ozores.
Con el popularísimo Paco Martínez Soria trabajó en El calzonazos 1974, de nuevo Alfredo Landa en Jenaro el de los 14 …, Gracita Morales (Como está el servicio ), la coral y entrañable “Venta por pisos “ Conchita Velasco y todo el elenco habitual , de actual visión hoy, por cierto. . Y con Landa y la Velasco la excelente comedia Los pecados de una chica casi decente, 1975 .
Y aún hubo tiempo para parodias históricas en los años ochenta como Cristóbal Colón, de oficio descubridor (1982), escrita por Juan José Alonso Millán y protagonizada por Pajares o La loca historia de los tres mosqueteros (1983), con Martes y Trece . Y en 1982 unos meses antes de que ocurriera : Que vienen los socialistas, con José Sacristán . Y más títulos : Los presuntos 1986 y Capullito de alhelí 1986.
Apartado de los estrenos en sala Ozores probó la TV. La entrañable Taller mecánico, serie de televisión de 20 episodios, emitida entre el 18 de septiembre de 1991 y el 11 de marzo de 1992 por Televisión Española . Y en 1994 El sexólogo , serie de con Antonio Ozores, Florinda Chico, Emma Ozores, Fedra Lorente, Nuria González.
En resumen, "Queremos un hijo tuyo" es una muestra del cine de Mariano Ozores, caracterizado por su humor desenfadado y su conexión con el público español de la época. Aunque no sea una obra maestra, representa una parte importante de la historia del cine español y del humor de la Transición.
