Usos y Beneficios de la Leche Materna: Guía Completa para Madres

Cuando se habla de alimentar al bebé, la comunidad científica está de acuerdo: la lactancia materna es lo mejor. La evidencia científica es irrefutable y lo mejor desde el punto de vista nutricional es la leche materna; por no mencionar que es la única forma segura de nutrir al bebé en sitios sin acceso fácil a agua bien limpia y a recursos para esterilizar. Y que, desde luego, es la opción más barata.

La serie de The Lancet de 2016 destacó por qué la lactancia materna es una de las intervenciones de mayor impacto que proporciona beneficios para los niños, las mujeres y la sociedad.

La lactancia materna aporta todos los nutrientes que tu bebé necesita. Inicialmente, se produce un líquido llamado calostro, de color amarillento y que posee múltiples minerales, leucocitos, anticuerpos y vitaminas A, E, K y B12. La ciencia ha corroborado el alto poder nutritivo de este elemento. Luego de esta etapa, se produce un proceso en el que sube la leche como tal, que tiene bajos niveles de proteínas, rica en carbohidratos y grasas.

Cuando el niño empieza a mamar, le llegará una leche más ‘fina’, más sutil, que actúa como una bebida y calmará la sed del niño. Y según sigue mamando, recibirá la leche completa, con un mayor contenido de grasa, destinada a satisfacer las demandas energéticas.

La leche materna contiene todos los hidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas que el niño necesita. De hecho, contiene más de 200 tipos diferentes de ácidos grasos y más de 400 clases de proteínas.

La leche materna es básicamente dulce, con una ligera consistencia cremosa. Pero en lugar de tener un sabor uniforme, sabe diferente, dependiendo de lo que hayas comido tú. Fíjate que buena noticia para cuando llegue el destete: el niño habrá probado toda la gama de sabores.

Es poco conocido el hecho de que la leche materna cambia, y lo hace a medida que el lactante crece y que cambian sus necesidades nutricionales. Tras el parto, hasta alrededor del día tres, tu cuerpo segrega calostros. Es oro líquido: muy rico en proteínas y repleto de vitaminas y minerales, y también de células blancas, que van a ayudar al bebé a luchar contra las infecciones.

Al cabo de tres días, el cuerpo de la madre segrega leche ‘transicional’ (aunque seguirá habiendo calostros) y es cuando la madre siente que ‘le sube’ la leche. Esto durará cosa de un par de semanas hasta que el cuerpo produce leche ‘madura’.

Ya hemos visto que la leche materna contiene células blancas que van a combatir cualquier infección que tenga el niño. Pero es que si en un momento dado la madre tiene una infección, comenzará a crear anticuerpos específicos para combatirla, anticuerpos que trasmitirá al niño a través de la leche, ayudando a mantenerle a salvo.

Si el niño se infecta con un microbio dado, lo pasará a la madre a través de su saliva y la madre se pondrá inmediatamente a la tarea de elaborar exactamente el anticuerpo que el niño necesita, transmitiéndoselo a través de la leche.

No sólo es relajante el succionar del pezón, sino que el nivel de la hormona seratonina se incrementa en la leche materna a lo largo del día, y esta hormona es la responsable de una deliciosa somnolencia y ayuda, además, a regular el ritmo circadiano del bebé. Es tan única como lo es cada niño. Aún más único es el aroma de la leche.

Las células madre son las que generan todas las otras células ‘específicas’ (células sanguíneas, o cerebrales, por decir alguna). Y se encuentran también en la leche materna. Esto se descubrió por casualidad.

Cuando los científicos investigaban las propiedades anti-bacterianas de la leche materna, vieron que tenía la capacidad de matar hasta 40 tipos diferentes de células cancerosas. Se debe a una sustancia llamada HAMLET (Human Alpha-lactalbumin Made LEthal to Tumour cells, algo así como alfa-lactoalbúmina letal para células tumorales).

Sí, además de todo lo anterior, contiene 12 diferentes endocannabinoides (nada de pánico: son otros cannabinoides, no los del cannabis), el más abundante de los cuales es 2-AG, que ayuda a regular el sistema inmune, tiene propiedades antiinflamatorias y estimula el instinto de succión del niño.

En un estudio publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology en el entorno rural de Kenia, los investigadores hallaron que las madres con economías saneadas producían leche más ‘rica’ si el niño era varón que si era mujer (2,8% de grasa en lugar de 1,74); y las madres más pobres segregaban leche más rica (2,6% comparado con 2.3%) si el bebé era mujer.

La ciencia revela que si amamantas al bebé entre 4 y 12 meses, el riesgo de desarrollar cáncer de mama disminuye un 11%. Y si sigues amamantándole hasta 24 meses, el riesgo baja hasta el 25%.

Algunos muestran un solo agujero, casi como la tetina de un biberón. Aparentemente, casi el 75% de las madres produce más leche en la mama derecha, con independencia de que sean zurdas o diestras.

La lactancia es un proceso natural, pero eso no significa que sea siempre fácil. Lo ideal es que, antes del parto, estés con otras madres lactantes y veas el proceso.

Muchas madres lo encuentran incómodo, y al principio hasta doloroso. Pero una vez la madre familiarizada con la nueva sensación, no debería doler en absoluto. Si la lactancia conlleva dolor o si tienes rozaduras o cualquier tipo de daños o sangrados, habla cuanto antes con la comadrona o, en última instancia, con el médico.

El contacto estrecho de la piel del niño con la de la madre, mientras mama, es importante por muchas razones, entre otras porque ayuda al niño a regular su propia temperatura.

La Organización Mundial de la Salud promociona la lactancia materna como una forma de asegurar en lo posible la salud del niño los dos primeros años de vida. Pero también sugiere que los beneficios van más allá en el tiempo protegiéndolo de enfermedades no transmisibles, como la obesidad. También podría protegerlos de presión arterial elevada, eczemas y asma.

Parece ocioso decirlo, pero recordemos que la lactancia materna no implica emisión de ningún tipo, ni residuo alguno.

Como almacenar leche materna - Medela

Extracción y Almacenamiento de la Leche Materna

La leche materna se puede extraer y almacenar en cualquier momento del día. Esto es útil en varias situaciones:

  • Las primeras horas tras el parto, para estimular el pecho, si hay separación madre-hijo.
  • Cuando hay separación madre-niño durante el periodo de lactancia.
  • Para preparar una reserva por previsión de separación madre-hijo (ej: vuelta al trabajo), tras la toma del bebé, acabar de vaciar los pechos.

La leche se puede extraer de forma manual o utilizando extractores.

Si te estás extrayendo la leche, o la quieres usar en un futuro, se puede congelar durante seis meses (siempre que esté por lo menos a -18ºC). Se puede guardar en ‘tapers’ esterilizados o en bolsas específicas (de venta en farmacias o en internet). Guárdala en pequeñas cantidades y, cuando la necesites, descongélala despacio en la nevera o lentamente en un baño maría templado, si la necesitas inmediatamente. Nunca vuelvas a congelarla si ya lo ha estado.

La leche materna se debe guardar en recipientes aptos para uso alimentario, libres de bisfenol A. No se deben almacenar en recipientes que no sean para uso alimentario, como los botes para la recogida de orina. En el mercado hay varios tipos de recipientes que cumplen estos requisitos.

Por un lado están las bolsas de congelación de leche materna. Su mayor desventaja es que pueden sufrir pequeñas roturas y contaminar la leche. Por ello, se recomienda guardarlas en un lugar del congelador aislado, para que no se dañen. Su mayor ventaja es que ocupan poco sitio y son más económicas.

También hay botellas de polipropileno rígidas, más seguras contra las roturas.

Los frascos de cristal (pírex) son una buena opción, ya que se pueden usar de nuevo. No se rompen con facilidad y mantienen bien las propiedades de la leche

Recomendaciones para la Congelación

Al principio, si aún no sabemos cuanta leche tomará el bebé es mejor congelar recipientes con pequeñas cantidades (por ejemplo, 60ml). Después se podrá congelar lo que el bebé necesite para cada toma. Al congelarse la leche aumenta de volumen, por lo que se aconseja dejar unos 2 cm. del recipiente vacíos para que no se rompa con la congelación. Por esto también se debe apuntar la cantidad de leche que hay en el recipiente antes de congelarse.

Es importante escribir la fecha de extracción para poder ir consumiendo la leche más antigua primero.

Tiempo de Conservación

La leche de madre contiene bacterias, que le aportan gran parte de sus propiedades beneficiosas. A temperatura ambiente (26-32ºC) las bacterias crecen muy rápidamente, por lo que se debe intentar refrigerarla lo antes posible. Unas 4 horas a temperatura ambiente sería el máximo tiempo razonable.

Si no se tiene un frigorífico en el lugar de la extracción se puede meter la leche en una nevera portátil con acumuladores de frío. De esta forma, la leche estaría a unos 15⁰C y podría mantenerse 6-8 horas.

Las neveras domésticas suelen estar a una temperatura que oscila entre los 2⁰C y los 6⁰C. A esta temperatura el crecimiento de las bacterias se para, pero con el paso del tiempo se pueden perder otras propiedades de la leche materna. Por tanto, es mejor que la leche esté en la nevera no más de 72 horas. Para evitar cambios en la temperatura, se puede almacenar la leche en la parte más fría de la nevera, al fondo, y nunca en la puerta. También se debe separar de alimentos como el pescado, ya que cogería olor.

En los congeladores domésticos que alcanzan temperaturas de -18ºC, la leche puede guardarse hasta 3 meses. En aquellos en los que la temperatura alcanza -20ºC, puede estar hasta 6 meses. Lo ideal es que la leche esté almacenada en un cajón, separada del resto de alimentos.

Descongelación y Uso

La mejor forma de descongelar la leche materna es dejarla en la nevera hasta que se haya descongelado o a temperatura ambiente con vigilancia, para que no se quede mucho tiempo descongelada fuera de la nevera. Si no da tiempo se puede hacer al 'baño María' en agua templada (37-40ºC), no hirviendo. No se debe hacer en el microondas, ya que la distribución del calor es irregular.

La leche materna descongelada se debe tomar antes de 24 horas tras la descongelación y durante este tiempo debe estar en nevera. No se puede volver a congelar leche que ya ha sido descongelada.

Para darla al bebé se puede atemperar un poco la leche en el mismo 'baño María', bajo el grifo de agua caliente o con las manos, según sus preferencias. Una vez que el niño haya tomado parte de la leche, el resto se puede dejar como máximo 2 horas a temperatura ambiente.

Colectores de Leche Materna

Los colectores de leche materna son dispositivos diseñados para recoger la leche que gotea del pecho contrario mientras se amamanta o durante la extracción de leche. Son muy útiles para las madres lactantes que desean aprovechar cada gota de leche que el cuerpo produce, evitando que se pierdan.

Existen diferentes tipos de colectores de leche, pero en general, son pequeños dispositivos de silicona que se colocan sobre el pecho para recolectar la leche que gotea. Algunos son simplemente depósitos con una abertura que se ajusta a la forma del pezón y que se colocan dentro del sujetador.

  • Durante toda la lactancia: Al amamantar a tu bebé en un pecho, es común que el otro pecho gotee debido al “reflejo de eyección” que activa ambos pechos. Esto suele pasar los primeros meses, pero hay madres que les pasa toda la lactancia.
  • Durante la extracción: Si estás usando un extractor de leche, puedes aprovechar el goteo del pecho contrario y recoger esa leche con un colector, maximizando la cantidad de leche almacenada.

La leche recolectada debe ser manipulada con mucho cuidado para evitar su contaminación. Asegúrate de lavar bien el colector antes y después de cada uso. La leche que consigues del extractor puede estar más cerca del cuerpo, lo que hace que se mantenga caliente. La leche que recolectes debe almacenarse en un recipiente limpio y apto para el congelador si no se va a utilizar de inmediato. Puedes guardarla en la nevera hasta por 4 días, y en el congelador hasta 6 meses.

Los colectores deben ser cómodos de llevar. Aunque los colectores pueden recoger leche de forma pasiva, no son un sustituto de la extracción activa, especialmente si estás intentando mantener o aumentar tu producción de leche.

Otros Usos Sorprendentes de la Leche Materna

Más allá de la alimentación del bebé, la leche materna tiene múltiples aplicaciones sorprendentes:

  • Sanar la piel: Aplica leche materna en casos de lastimaduras o grietas en los senos.
  • Recuperar la lozanía y belleza: Humedece un algodón con unas gotas y colócalas en las áreas deseadas antes de dormir.
  • Aliviar molestias en oídos: Usa unas gotitas en el oído afectado.
  • Desmaquillante: Úsala para desmaquillarte y eliminar residuos sin reacciones adversas.
  • Infecciones de garganta: Una cucharada de leche materna en ayunas puede ayudar.

Técnicas de Extracción de Leche

Para una extracción efectiva, sigue estos pasos:

  1. Realizar masaje de forma circular, como si girase el pecho.
  2. Presionar: de la periferia en dirección al pezón.
  3. Presionar después con los dedos, como caminando sobre el pecho, hacia el pezón.
  4. Presionar con dos dedos la areola durante cinco segundos y dejar ir la presión.
  5. Colocar los dedos pulgar e índice a 3 centímetros de la base del pezón, realizar presión en dirección al tórax, comprimiendo el pecho entre el pulgar y el resto de los dedos.

Consejos Adicionales

  • Si tiene dolor en el pecho cuando se extrae leche y/o enrojecimiento alrededor de la areola acompañado de fiebre, consulte a su médico.
  • Puede consultar con grupos de apoyo a la lactancia.
  • Pocos medicamentos afectan la lactancia.

Tabla Resumen: Almacenamiento de Leche Materna

Método de Almacenamiento Tiempo de Conservación
Temperatura Ambiente (26-32ºC) Máximo 4 horas
Nevera Portátil con Acumuladores de Frío (15⁰C) 6-8 horas
Nevera (2⁰C - 6⁰C) Hasta 72 horas
Congelador (-18ºC) Hasta 3 meses
Congelador Industrial (-20ºC) Hasta 6 meses

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