Patologías de la Lactancia Materna: Causas y Tratamiento

La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable, pero enfrentarse a problemas puede generar preocupación. Afortunadamente, la mayoría de las dificultades tienen solución. En España, hasta un 30% de las mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la lactancia materna en las primeras semanas tras el nacimiento.

En esta guía, exploraremos las patologías más comunes, sus causas y los tratamientos disponibles para asegurar una lactancia exitosa y placentera.

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Problemas Comunes en la Lactancia Materna

No son pocas las madres que manifiestan problemas de amamantamiento, con una mayor incidencia en el primer hijo. La lactancia no tiene por qué ser un vía crucis. Al contrario, las molestias de los primeros días dan paso, generalmente, a una sensación de plenitud, satisfacción y autorrealización durante esta experiencia vital.

Algunas de las complicaciones más frecuentes incluyen:

  • Grietas e ingurgitación
  • Obstrucción de un conducto lácteo
  • Mastitis
  • Disminución de la producción de leche
  • Perlas de leche

A continuación, se tratarán problemas y causas importantes de interrupción prematura de la lactancia materna y cómo abordarlos. Los problemas técnicos en la lactancia natural tienen un origen común, el vaciado incompleto del pecho por diversas causas.

Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema.

En el Hospital de La Zarzuela contamos con una Consulta de Lactancia Materna donde atender a las pacientes que necesiten orientación o presenten problemas durante la lactancia.

Grietas e Ingurgitación

Las grietas son una causa frecuente de abandono de la lactancia por el dolor que producen. Generalmente se deben a mala técnica de lactancia o anomalías anatómicas en el bebé (frenillo labial o lingual, micrognatia).

La ingurgitación ocurre cuando se produce más leche de la que el lactante extrae: con la “subida de la leche”, si se amamanta con horarios rígidos o se ofrecen suplementos innecesarios. Manifestaciones: aumento del tamaño del pecho y dolor.

Tratamiento

Vaciar con frecuencia el pecho y analgésicos. En el caso de pezones planos pero elásticos, es necesario que el bebé abra mucho la boca e introduzca gran parte de la areola. Así, al iniciar la succión, se crea un vacío y el pezón va saliendo. Cuando se trata de un pezón invertido «verdadero», no protráctil (al apretar alrededor de la aréola el pezón se hunde hacia dentro del pecho), es más difícil conseguir que el niño se agarre bien, pero no imposible.

Para prevenirlas estas molestias, se aconseja corregir la posición del lactante, adoptando la postura reclinada o de crianza biológica y otras recomendadas. Las cremas protectoras del pezón ayudan a tratar las grietas y rozaduras.

Este problema con la lactancia materna se trata mediante la aplicación de frío local para descongestionar y deshacer el ‘bloqueo’ de las glándulas mamarias.

Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que identifique la causa y la trate. Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante.

Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas. Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande.

Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia.

Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes de las tomas para evitar retirar esta protección natural.

Obstrucción de un Conducto Lácteo

La obstrucción de un conducto lácteo ocurre por el vaciado defectuoso de un lóbulo mamario, generalmente por mala técnica de lactancia o por utilizar sujetadores que producen compresión excesiva.

Se manifiesta por un bulto doloroso y enrojecimiento de la piel de esa zona, sin fiebre ni síntomas generales.

Tratamiento

Aumentar la frecuencia de las tomas, calor local previo, mejorar el vaciado del lóbulo colocando al lactante de forma que su lengua quede en contacto con la zona afecta y realizar durante la toma masaje del área en dirección al pezón. Si es necesario completar el vaciado con sacaleches tras la toma. Importante usar sujetador adecuado.

Como la mayoría de las veces ocurre por leche retenida, el tratamiento consiste en la evacuación de la leche retenida; por tanto, debemos recomendar no interrumpir la lactancia. Si hay mucho dolor con el amamantamiento, sería útil ofrecer primero el pecho sano para que el lactante realice las primeras succiones, que son más vigorosas, en el pecho que no duele y se ponga en marcha el reflejo de eyección, que facilitará la salida de la leche. Cuando la madre note la subida de la leche, cambiará al bebé de pecho para que vacíe bien el lado afecto.

La postura del bebé respecto al pecho es muy importante en estos casos. Hay que colocar al lactante de forma que su lengua facilite el drenaje del conducto obstruido.

Los galactoceles son quistes de retención de leche por un conducto bloqueado. Pueden ser grandes y pueden surgir durante la gestación o al finalizar la lactancia. Salvo que se infecten, no suelen ser dolorosos. No hay fiebre ni malestar. Se diagnostican por ecografía. Algunos disminuyen de tamaño por sí solos poco a poco. Si no fuera así, o fueran molestos, deben aspirarse mediante aguja o mediante extirpación quirúrgica.

Mastitis

La mastitis es la inflamación de los lóbulos mamarios por retención de leche no resuelta, acompañada o no de infección, generalmente bacteriana (Staphylococcus aureus).

Se manifiesta por dolor intenso, signos inflamatorios locales y síntomas generales (fiebre, escalofríos, malestar general, …). Se han descrito variantes con pocos signos inflamatorios y mastitis recidivantes.

Tratamiento

Es recomendable analizar la leche para identificar la infección. La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño. Los analgésicos-antiinflamatorios son necesarios, y en muchos casos el tratamiento antibiótico.

Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la mama por un vaciado incompleto. Por eso ante la sospecha de una mastitis es muy importante continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado dolor, vaciando el pecho con sacaleches.

Conviene que te asegures de que el pecho afectado se vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario. Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos antiinflamatorios.

Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un tratamiento antibiótico.

Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una gran mejoría en 24 horas. No te desanimes.

En general, las condiciones que concurren en la fisiopatología de la mastitis se pueden prevenir y tratar de forma precoz. En ocasiones, si esta no se resuelve a tiempo, puede llegar a producirse un absceso mamario.

Ante la sospecha clínica de mastitis con síntomas leves, se recomienda mantener la lactancia y asegurar un correcto vaciamiento de ambos pechos con tomas frecuentes, así como revisiones frecuentes de la madre y prestar apoyo emocional. Es muy importante tomar medidas de prevención. El tratamiento, por tanto, se basa en optimizar el vaciado de la mama y la administración de antiinflamatorios.

En formas no graves, es importante valorar si existe mejoría a las 24 horas de iniciado el tratamiento con las medidas generales. Se recomiendan las cefalosporinas de primera generación, como cefalexina o cefadroxilo, o cloxacilina durante 10-14 días. Si la madre es alérgica a los betalactámicos, puede emplearse la clindamicina.

Disminución de la Producción de Leche Materna

La preocupación por el peso es muy frecuente, pero en la mayoría de los casos todo va bien. Muchos patrones de crecimiento disponibles han sido confeccionados con niños que recibieron lactancia artificial. El crecimiento del niño debe controlarlo el pediatra en la consulta.

La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas. Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.

Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna. No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas. Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.

Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida. En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra. Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé. El estrés, también puede influir.

Medidas para aumentar la producción de leche

Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho. Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural. Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma). Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.

En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.

Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día. Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen dormirse en el pecho. Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión.

Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente leche. Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando toda la leche que necesita.

Existen múltiples causas de escasa producción de leche. Ninguna de ellas se soluciona administrando exclusivamente suplementos de fórmula. Conviene que sepas que lo que mantiene la producción de leche es la estimulación que realiza la succión de tu bebé o del sacaleches y el vaciado adecuado del pecho. En la gran mayoría de los casos la hipogalactia es debida a escasa estimulación por tomas poco frecuentes, limitar su duración, ofrecer un solo pecho en cada toma y por dificultades en el agarre que conducen a un vaciado inadecuado.

Raramente, la hipogalactia es debida a otros problemas médicos que pueden ser identificados y tratados. Independientemente de la causa de la hipogalactia, las primeras medidas a tomar serán aumentar la frecuencia de las tomas y ofrecer ambos pechos en cada una de ellas, comprimir el pecho durante la succión para facilitar la salida de la leche, permitir que sea el bebé el que suelte espontáneamente el pezón y completar, si es necesario el vaciado mediante la extracción manual o con sacaleches. Ofrece a tu bebé después de una toma la leche extraída y consulta a un profesional.

Si con estas medidas no aumenta la producción de leche y sigue siendo necesaria la suplementación con fórmula es recomendable consultar a un profesional experto en lactancia.

Quizás sepas que también existen medicamentos para incrementar la producción de leche, llamados galactogogos. Estos fármacos deben ser siempre indicados por un profesional médico, despúes de haber investigado todas las posibles causas de hipogalactia.

Perlas de Leche

La «perla de leche» es un pequeño punto blanquecino, nacarado, que aparece en el pezón y que produce un dolor agudo y penetrante durante la succión del bebé. Para facilitar que se rompa se recomienda aplicar calor local antes de las tomas. En muchas ocasiones el calor húmedo y la succión del bebé logran que la perla de leche desaparezca en unos días. Si no se rompe, se puede pinchar con una aguja estéril.

Problema Causa Tratamiento
Grietas Mala técnica de lactancia, anomalías anatómicas del bebé Corregir la posición, cremas protectoras, pezoneras (temporalmente)
Ingurgitación Exceso de producción de leche, horarios rígidos de lactancia Vaciar el pecho con frecuencia, analgésicos, frío local
Obstrucción de conducto Vaciado incompleto del pecho, sujetadores ajustados Aumentar frecuencia de tomas, calor local, masaje
Mastitis Inflamación de los lóbulos mamarios, infección bacteriana Analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos (si hay infección)
Baja producción de leche Mala técnica de lactancia, problemas de salud, estrés Asegurar buen agarre, lactancia a demanda, dieta equilibrada
Perlas de leche Punto blanquecino en el pezón Calor local antes de las tomas, pinchar con aguja estéril (si persiste)

Conocer estas patologías y sus tratamientos es crucial para apoyar a las madres lactantes y fomentar una experiencia positiva y duradera. Recuerda que el apoyo de profesionales de la salud y grupos de lactancia puede ser invaluable.

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