Pastillas para Cortar la Leche Materna: Todo lo que Necesitas Saber

La decisión de no amamantar es personal y cada mujer tiene sus propias razones. Si decides no amamantar, es importante conocer qué puede suceder en los primeros días después del parto en relación con tu pecho.

El cuerpo de la mujer está preparado para iniciar la lactancia justo después del parto. Este mecanismo es automático y puede ser difícil de frenar. Una opción es tomar medicación que impida el aumento de prolactina después de la separación de la placenta.

Es crucial recordar que, como cualquier medicamento, puede tener efectos secundarios y debe ser prescrito por un médico. Esta medicación, administrada en el posparto inmediato, puede ayudar a evitar la subida de la leche. Sin embargo, el contacto con el bebé puede ser un estímulo potente y la subida de leche puede ocurrir en los días siguientes al parto.

Cada madre elige cómo alimentar a su bebé, pero los bebés nacen diseñados para buscar el pecho y mamar. En cualquier contacto piel con piel, el bebé buscará el pecho automáticamente. Sabiendo esto, debes valorar qué quieres hacer.

Como producir más LECHE MATERNA | Recetas para Mamás

Cómo Disminuir la Producción de Leche Materna

Para disminuir la producción de leche, existen diversos métodos. Las pastillas tienen mayor posibilidad de funcionar si se toman justo después del nacimiento. Si no se toman en ese momento, tiene poco sentido usarlas, ya que deberás seguir medidas fisiológicas para reducir la producción de leche.

La lactancia materna funciona mediante la oferta y la demanda. A más leche sacas, más leche tienes. Si se queda leche dentro del pecho, nuestro cuerpo se regula solo gracias a una enzima, el FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia), que gestiona la producción. Cuanta más cantidad de esta hormona sale con la leche cuando el bebé mama o cuando extraemos leche con el sacaleches, más leche se produce.

El objetivo es sacar cada vez menos leche del pecho, de forma progresiva. Cuando te moleste el pecho, saca un poco de leche, pero deja un poco dentro. Debes sacar la cantidad mínima necesaria para no tener dolor, permitiendo a la glándula entender que debe reducir la producción. Este proceso es intuitivo y cada madre encuentra la cantidad de leche que necesita sacar para sentirse bien mientras disminuye la producción. Llegará un momento en que el pecho ya no necesite este vaciado continuo y será el momento de parar.

El resto de opciones para disminuir o eliminar la leche materna no tienen tanta efectividad, pueden ser peligrosas o incluso traumáticas. Para conseguir un destete sin complicaciones, será necesario ir extrayendo leche del pecho.

Uso del Sacaleches para Reducir la Producción

Existe un miedo a usar el sacaleches, ya que se dice que estimula la producción de leche. Esto es cierto solo cuando se siguen ciertas pautas. Cuando se usa el sacaleches para disminuir la producción, se hace de manera moderada.

El sacaleches permite extraer un poco de leche del pecho, dejando aún leche dentro, para que la glándula entienda que debe reducir la producción. La cantidad a sacar es algo que cada madre descubre, basándose en la observación del pecho antes y después de la extracción. En este caso, se saca un poco de leche, dejando aún el pecho “lleno” para que vaya disminuyendo la producción.

Si no quieres usar el sacaleches, la extracción manual también es una buena opción. Una vez aprendida la técnica, debes hacer lo mismo que harías con el sacaleches: eliminar un poco de la leche del pecho, dejando aún leche dentro, y así la producción disminuirá día a día.

Ofrecer el Calostro

Muchas madres optan por ofrecer el calostro y luego dejar la lactancia, lo cual es un gran regalo para el bebé. Si lo haces, es importante estar atenta a la subida de leche en los días posteriores al parto, ya que puedes notar molestias en el pecho, se trata de una ingurgitación y puede ser muy molesta.

La maternidad viene con muchos extras añadidos, que a menudo no nos cuentan. Uno de ellos es la culpa, una mochila que nos acompaña, y tenemos que aprender a gestionar, pero sobre todo tenemos que aprender a dar valor a nuestras decisiones.

Verás que otro extra suele ser que todo el mundo se cree con derecho a opinar cuando tiene enfrente a una madre con un bebé. La gente de tu alrededor, incluso un vecino, una señora en el metro o una persona desconocida en la panadería se sienten en el derecho de derecho a opinar sobre tu maternidad, tu lactancia o tu no-lactancia. Pero no significa que tengas que escuchar. Lo único válido es lo que tú decidas, lo que tú consideres y lo que tú quieras.

Con la lactancia puedes hacer lo que quieras: dar calostro y punto, dar teta hasta que tú quieras, dar teta hasta que tu bebé decida destetarse, no dar teta… ¡lo que tú decidas estará bien! En definitiva, el destete forma parte de la lactancia, se inicie cuando se inicie.

Medicamentos para Inhibir la Lactancia

Existen medicamentos como Parlodel® (bromocriptina), comercializado en España, autorizado para la inhibición de la lactancia, hiperprolactinemia, prolactinoma, tratamiento complementario de acromegalia y enfermedad de Parkinson.

Una revisión de las autoridades francesas surgió debido a un incremento en la notificación de sospechas de reacciones adversas graves cardiovasculares (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular), neurológicas (convulsiones) y psiquiátricas (alucinaciones, episodios maníacos) asociadas a su uso como inhibidor de la lactancia.

Los casos de sospechas de reacciones adversas cardiovasculares, neurológicas y psiquiátricas notificados no se han considerado elevados en términos absolutos teniendo en cuenta el uso de bromocriptina para esta indicación desde su autorización. De entre los casos graves, un porcentaje elevado tenían otros factores contribuyentes. Además, el post-parto es en sí mismo un periodo de riesgo para este tipo de acontecimientos.

La forma de evitar que se produzca la “subida” de la leche es mediante la cabergolina (conocida como la pastilla “para cortar la leche”), un medicamento que ingerido inmediatamente después del parto provoca la retirada de la misma.

Otro de los supuestos en los que se indica este medicamento es aquel relacionado con la hiperprolactinemia, esto es, cuando se produce un aumento de la hormona prolactina en sangre, incluyendo ausencia de la menstruación (amenorrea), menstruaciones muy espaciadas en el tiempo (oligomenorrea), ciclos menstruales en los cuales no hay ovulación (anovulación) y secreción de leche en el pecho no asociada con el periodo de lactancia (galactorrea).

Está indicado también en pacientes con determinadas patologías como tumores de hipófisis secretores de la hormona prolactina (adenomas hipofisarios - micro y macroprolactinomas) o cuando se produce un incremento de la hormona prolactina sin causa conocida (hiperprolactinemia idiopática).

Es importante tener en cuenta que la cabergolina no es eficaz si se toma cuando han pasado las primeras semanas tras dar a luz. El motivo no es otro que el hecho de que el nivel de prolactina ya habrá subido y la producción de leche se va regulando en función de la succión del bebé.

¿Qué ocurre si la madre desea volver a lactar?

El efecto que produce la cabergolina no es irreversible, es decir, si después de administrarla la madre decide volver a lactar, puede hacerlo dando el pecho al niño con gran frecuencia y estimulando el pecho mediante la extracción manual o utilizando el sacaleches.

La cabergolina no debe administrarse, tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría, “a la vez que los antagonistas de la dopamina (D2), como fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos o metoclopramida, ya que este hecho podría reducir la acción del fármaco sobre la disminución de la prolactina”.

Según indica la ficha técnica del medicamento, la cabergolina tampoco debe asociarse con otros alcaloides ergóticos ni con antibióticos macrólidos (por ejemplo, eritromicina), ya que los efectos adversos podrían aumentar.

La prolactina es la hormona liberada por los lactótrofos de la glándula pituitaria anterior en respuesta al amamantamiento. Es la principal señal hormonal responsable de la estimulación de la síntesis de leche en las glándulas mamarias.

Algunas mujeres pueden requerir, si es su deseo, la supresión de la lactancia después de un aborto espontáneo, muerte fetal, enfermedad materna o simplemente por no desear amamantar. Históricamente han existido numerosas opciones farmacológicas para provocar la inhibición de la leche.

Dichos tratamientos no son inocuos para el cuerpo. La gran mayoría de ellos son agonistas de los receptores de la dopamina, los cuales detallaremos un poco más adelante.

La bromocriptina es un agonista de la dopamina. La dosis utilizada para inhibir la lactancia es 1,25 mg (1/2 comprimido) el primer día con el desayuno y con la cena, seguido de 1 comprimido dos veces al día durante 14 días. El tratamiento debe iniciarse lo antes posible después del parto.

Entre sus principales efectos secundarios se encuentran trastornos cardiovasculares (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular), neurológicos (convulsiones) y psiquiátricos (alucinaciones, episodios maníacos) incluso en algunos casos llegando a la muerte.

Por ello, no se debe utilizar en mujeres con hipertensión arterial no controlada, trastornos hipertensivos del embarazo (eclampsia, preeclampsia o hipertensión durante el embarazo), hipertensión posparto, antecedentes de cardiopatía isquémica u otras patologías cardiovasculares graves, así como en aquellas con síntomas o antecedentes de patología psiquiátrica severa.

La tensión arterial de las pacientes debe vigilarse durante el tratamiento, en particular durante los primeros días.

La cabergolina, un derivado del cornezuelo del centeno es un agonista de los receptores de dopamina. En referencia a la dosis utilizada, existe una relación dosis-respuesta, la tasa más alta de éxito completo se logró con 1 mg de cabergolina, dosis única, con un tiempo hasta el cese entre 0 y 1 día.

La eficacia de la cabergolina no es inferior a la bromocriptina para la inhibición de la lactancia, con la ventaja añadida que se asocia con menos síntomas de rebote y efectos adversos. La cabergolina es siete veces más selectiva hacia los receptores D2 que la bromocriptina.

Los efectos adversos más habituales son náuseas, dolor de cabeza y mareos y se describieron como de corta duración, de resolución automática y dependientes de la dosis. Un estudio de farmacovigilancia informó 29 eventos "graves" de un total de 175 eventos en 72 informes de casos, que incluyeron eventos tromboembólicos y neurológicos. Cuatro estudios de caso se dirigieron específicamente a la población psiquiátrica, y la mitad informó síntomas psiquiátricos después de la administración de cabergolina.

La cabergolina no debe utilizarse en mujeres con hipertensión inducida por el embarazo, por ejemplo, preeclampsia o hipertensión posparto, ni en hipertensas no controladas a menos que el beneficio potencial se considere mayor que el riesgo posible. En España está considerado el medicamento de elección para la inhibición de la leche.

Es una agonista de la dopamina también utilizado como antiparkinsoniano. La dosis utilizada para inhibir la lactancia es de 10 mg, cada 12 horas entre 5 y 7 días.

Entre sus efectos secundarios más frecuentes se encuentran vómitos, náusea, pirosis, gastralgia, vértigo, dispepsia, astenia, somnolencia, taquicardia e hipotensión.

Dichos medicamentos deberían administrarse lo más tempranamente posible para mejorar su efecto, lo ideal es hacerlo justo después del parto para evitar la elevación de la prolactina en sangre y disminuir al máximo la estimulación hormonal que reciba el pecho. Si se toman cuando ya se ha producido la lactogénesis II (coloquialmente conocida como subida/bajada de la leche) o incluso en periodos posteriores, su eficacia baja drásticamente.

La administración de dicho medicamentos no asegura una potencial “subida de la leche”, existen muchos otros estímulos además de la succión que pueden favorecer esto a parte del desprendimiento de la placenta durante el parto, como abrazar al bebé, olerlo, tocarlo, etc., que generan aumentos de prolactina y oxitocina. Por ello, en todo momento se debe prestar atención al comportamiento del pecho. En el caso de existir dolor, enrojecimiento, fiebre, pechos congestionados, duros o con bultos importantes será necesario actuar y realizar un vaciado parcial del pecho para evitar otras potenciales complicaciones como mastitis o abscesos.

El uso de dichas estrategias provoca un empeoramiento de la situación aumentando el dolor y provocando una vivencia más desagradable para las mujeres que ya en algunos casos va unida a un sentimiento de culpa y frustración por abandonar la lactancia. Es vital en estos casos realizar un buen acompañamiento psicológico.

Si la madre después de haber tomado algún fármaco para “cortar” la leche se arrepiente y desea amamantar de nuevo, simplemente debe reiniciar la estimulación del pecho y dejar que el bebé mame de nuevo. Al hacerlo, los niveles de prolactina sanguíneos irán aumentando gradualmente y la producción irá recuperándose. El hecho de haber tomado cabergolina no se ha asociado con ningún efecto adverso sobre el bebé ni la leche en si misma por lo que se puede reiniciar la lactancia de inmediato.

La producción va directamente ligada al feedback del vaciado del pecho. En la propia leche encontramos el FIL (factor inhibidor de la lactancia). Esta proteína gestiona la producción de leche realizando un feedback negativo, cuanto mayores sean los niveles de FIL acumulados en el pecho, menor será la producción. Por lo que nos interesa no vaciar demasiado el pecho y solo hacerlo en función de la sensación de congestión y molestia que provoque en la madre.

Un pecho demasiado lleno tampoco es un escenario deseable, el dolor que genera la tensión unido al potencial riesgo de infecciones puede ser algo contraproducente. Lo ideal es llegar a un equilibrio, conseguir un vaciado parcial del pecho con el fin que el FIL pueda ir reduciendo la producción mientras intentamos evitar las posibles complicaciones. Dicho vaciado puede llevarse a cabo limitando el tiempo de succión del bebé, o de forma más controlada realizando extracción manual de leche o bien usando un sacaleches.

El proceso en sí mismo no es más que un destete dirigido. Tras varios días es probable que las molestias hayan disminuido notoriamente por lo que ya no necesitaremos un vaciado tan frecuente. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar.

La eliminación definitiva de leche puede alargarse mucho en el tiempo.

Alternativas Naturales para Disminuir la Producción de Leche Materna

Algunas madres, al querer dejar la lactancia, optan por métodos más naturales.

  • Infusión de salvia: Se recomienda tomar 1 taza de té tres veces por día. Tendrás el mismo efecto del té si tomas 2 goteros enteros de la tintura.
  • Vitamina B6: Las altas dosis de suplementos de vitamina B-6 han reportado reducir la producción de leche materna.

Lo primero que hay que entender es que la leche no se seca. La producción puede disminuir pero la leche tarda años en desaparecer completamente.

La lactancia materna funciona mediante la oferta y la demanda. A más leche sacas, más leche tienes. Si se queda leche dentro del pecho, nuestro cuerpo se regula solo gracias a una enzima el FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia), que se encarga de gestionar la producción. Cuanta más cantidad de esta hormona sale con la leche cuando el bebé mama o cuando extraemos leche con el sacaleches, más leche se produce. Pues como te decía, se trata de que cada vez saques menos leche del pecho, de forma progresiva. Cuando te moleste el pecho, saca un poco de leche pero deja un poco dentro. Tienes que ir sacando la cantidad mínima que te sirva para no tener dolor pero que a la vez permita a la glándula entender que debe reducir la producción. Es un proceso bastante intuitivo y cada madre encuentra por sí misma cuánta leche necesita sacarse para encontrarse bien mientras sigue disminuyendo la producción. Habrá un momento en que será evidente que el pecho ya no necesita este vaciado continuo y será el momento de parar. El resto de opciones para disminuir o eliminar la leche materna no tienen tanta efectividad, pueden ser peligrosas o incluso traumáticas.

La leche no se deja de producir de inmediato. Son muy escasas las situaciones que contraindican la lactancia materna. La gran mayoría de las enfermedades maternas y sus tratamientos son perfectamente compatibles con amamantar. La decisión de amamantar o no corresponde de forma exclusiva a la madre. Corresponde al profesional sanitario la obligación de ofrecerle información clara y exhaustiva de los riesgos de no amamantar para la salud de su hijo y la suya propia. En caso de que la madre decida no iniciar la lactancia tras el parto, es eficaz la administración de cabergolina como fármaco inhibidor.

El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis. Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea. Después de la fase de instauración (pasadas las primeras semanas), esta medicación resulta casi siempre totalmente ineficaz para cortar la producción de leche. Esto se debe a que el nivel de prolactina ya ha subido y la producción de leche se regula por la succión del bebé y por factores locales del pecho, siendo mucho menos dependiente de la producción en la hipófisis. El efecto del fármaco inhibidor de la lactancia no es irreversible. Si con posterioridad a su administración la madre decide relactar, puede hacerlo ofreciendo el pecho al niño con gran frecuencia, y estimulando el pecho con otros medios como la extracción manual o mediante sacaleches.

Tabla Comparativa de Medicamentos para Inhibir la Lactancia

Medicamento Dosis Efectos Secundarios Consideraciones
Bromocriptina (Parlodel®) 1.25 mg el primer día, seguido de 1 comprimido dos veces al día durante 14 días Trastornos cardiovasculares, neurológicos y psiquiátricos No usar en mujeres con hipertensión no controlada o antecedentes de cardiopatías graves
Cabergolina (Dostinex®) 1 mg dosis única Náuseas, dolor de cabeza, mareos Considerado medicamento de elección en España

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