El embarazo es una etapa llena de cambios y nuevas sensaciones. Una de las preguntas más frecuentes entre las futuras mamás es qué significan ciertas molestias y cómo manejarlas. En este artículo, abordaremos las causas de la barriga dura durante la semana 39 de embarazo, los síntomas comunes y cuándo es necesario consultar al médico.
Cambios en la Madre a las 39 Semanas
En tan sólo 7 días llegará la última semana del embarazo. La mayoría de embarazadas se sienten pesadas y tienen molestias que le impiden hacer tareas rutinarias como vestirse o colocarse los zapatos.
El ginecólogo hará un examen del abdomen para ver cuál es la posición exacta de tu bebé. Otra prueba rutinaria consiste en examinar el cuello del útero para ver cómo se encuentra, si es más delgado al tiempo que se comprueba o si existe dilatación.
A las 39 semanas de gestación el cérvix se está preparando para el parto. En este momento es posible sentir las famosas contracciones de Braxton Hicks bastante fuertes.
En cualquier momento se puede producir el parto, por lo que es importante reconocer los síntomas, las contracciones y la rotura del saco amniótico, que es conocido popularmente como romper aguas.
¿Cómo es el feto en la semana 39?
Cuando el embarazo está a punto de finalizar, el bebé prácticamente no sufre cambios. En la semana 39 de gestación, los fetos pesan alrededor de 3,2 Kg y miden unos 46 cm de largo aproximadamente.
Estos datos acerca de las medidas del feto pueden variar de un embarazo a otro, ya que hay bebés que pueden tener una longitud y un peso ligeramente mayor o menor.
Como consecuencia de este tamaño, es normal que la madre no sienta mucho movimiento del bebé puesto que no queda prácticamente espacio para ello. No obstante, las pataditas continuarán y se sentirán.
Por otra parte, lo habitual es que en la semana 39 de embarazo se produzca un desprendimiento de la grasa blanca o vernix caseosa. Esta grasa se forma a mitad del embarazo y su función es proteger al feto del frío y de la humedad.
Cambios en la Madre
El décimo y último mes de embarazo está a punto de acabar, por lo que los cambios que sufre la futura madre son escasos.
El útero de las embarazadas va cambiando a lo largo de la gestación, pasando de 500 gramos a 1 Kg aproximadamente.
El cuello uterino ya está preparado para el parto y la vejiga presionada debido al tamaño del futuro bebé. Además, la mujer se sentirá cada vez más nerviosa porque se acerca el día tan esperado.
Síntomas en la madre a las 39 semanas
Cuando la mujer llega a la semana 39 de embarazo se encuentra pesada y tiene dificultad para moverse. Además, las embarazadas suelen estar pendientes de cualquier signo que pueda indicarles que se están poniendo de parto.
Algunos de las molestias y síntomas más habituales en la semana 39 de embarazo son:
- Mayor número de contracciones, similares a los retortijones.
- Pérdida del tapón mucoso.
- Diarrea.
- Náuseas.
- Dolor en la espalda.
- Cansancio.
- Aumento de las ganas de dormir.
En el caso de que se adelante el parto, la mujer romperá aguas y expulsará líquido amniótico.
No hay una forma exacta de romper agua, ya que dependerá de la posición del feto. Si ocurre esto, habrá que ir al hospital de manera inmediata.
Semana 39 de embarazo | 39 semanas de embarazo | El embarazo semana a semana
Recomendaciones para la semana 39
El bebé está a punto de nacer y, como hemos comentado anteriormente, la mujer puede sentir pesadez en las piernas o en el cuerpo en general. Por ello, uno de los consejos para la semana 39 de gestación es intentar dormir y descansar. Además, es recomendable caminar en la medida de lo posible, salvo que el médico diga lo contrario.
Las contracciones pueden ir en aumento durante esta etapa. Cuando tengas contracciones cada vez más fuertes y disminuya la frecuencia, es posible que estés de parto. Llegado este momento, deberás acudir al médico.
Por último, es probable que los nervios estén a flor de piel. Hay que intentar estar relajada y seguir practicando los ejercicios de preparación al parto.
¿Por Qué Sientes la Barriga Dura?
Es posible que a veces hayas notado que la barriguita se pone dura o tensa. No te asustes, porque es algo totalmente normal durante la gestación.
Primer trimestre
Puede que notes tensión en la parte baja del vientre o en el lateral del abdomen.
Es debido a que el útero comienza a estirarse para adaptarse al bebé en camino y por eso realiza pequeñas contracciones.
Siempre que no sientas un dolor intenso no hay que preocuparse, ya que es algo totalmente normal.
Segundo y tercer trimestre
Durante el embarazo, el útero crece constantemente: puede llegar a multiplicar su tamaño varias veces. Además, en el final del embarazo tendrá la función de ayudar a expulsar al bebé durante su nacimiento.
Para ello, realiza una especie de prácticas, conocidas como «contracciones falsas», con las que el útero se prepara para el momento del parto.
Estas contracciones son más frecuentes durante la partir de la segunda mitad del embarazo y en adelante. El dolor y la intensidad de estas, depende mucho de cada mujer: hay mamás que ni se enteran y en cambio otras pueden llegar a sentir molestias. Puede que sobre todo notes que la barriga se pone dura por las noches, cuando estás acostada y eres más consciente de tu cuerpo.
Contracciones de Braxton Hicks
Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones en las que el útero se ejercita preparándose para las verdaderas contracciones del parto. Suelen aparecer habitualmente en algún momento tras la semana 28, y aumentan de frecuencia e intensidad a medida que se acerca el parto. Estas contracciones pueden ser incómodas, pero no dolorosas, y no afectan al cuello del útero (no lo acortan). La aparición de estas contracciones es más frecuente en las mujeres que ya han tenido embarazos anteriores.
Las contracciones de preparación al parto o Braxton-Hicks son normales. Pueden producir un dolor tipo cólico pero que no condiciona a la embarazada. Suelen darse por la noche, después de la actividad del día, y remiten con el descanso. Las sensaciones dolorosas son diferentes dependiendo del número de embarazos: las multíparas necesitan una sujección mayor del abdomen, y por ello solemos recomendar cinturones pélvicos. También hay mujeres, las menos, que no notan dolor en su embarazo.
Las contracciones de Braxton-Hicks no son dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, y lo que la mujer percibe es un endurecimiento del útero. La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares.
Las contracciones de Braxton-Hicks suelen disminuir al hacer reposo, dejar la actividad que se esté realizando y sentarse o tumbarse durante unos minutos. En general, es importante escuchar al cuerpo durante estas últimas semanas y bajar el ritmo de actividad.
¿Cómo Diferenciar las Contracciones de Braxton Hicks de las Contracciones de Parto?
Hay que diferenciar entre dos tipos: las contracciones de Braxton Hicks (preparatorias) y las verdaderas contracciones de parto.
Contracciones de Braxton Hicks: se pueden dar durante todo el embarazo. Notar las contracciones de Braxton Hicks es normal, pero estas no suelen ser dolorosas, y tampoco rítmicas. Son contracciones en las que el útero responde a distintos estímulos y se contrae. Cuando hay cierta deshidratación, cuando la madre está más cansada después de un día de más movimiento, pueden ser más frecuentes. Suelen ceder con el reposo, y se toleran bastante bien.
Las contracciones de parto: son normales a partir de semana 37 de gestación, que es cuando decimos que el embarazo ha llegado a término. Antes de esta semana, si se tiene sensación de contracciones (dolor como de regla y sensación de barriga dura) de forma regular y que no cede en reposo, se debe hacer una exploración para descartar una amenaza de parto prematuro.
A partir de las 37 semanas, cuando las contracciones sean regulares durante una hora y a intervalos regulares, debe hacerse una valoración para ver si se ha iniciado el trabajo de parto.
Cuándo Acudir a Urgencias Ginecológicas Durante el Embarazo
Las embarazadas no siempre saben diferenciar entre los síntomas que son normales en un embarazo y aquellos que pueden suponer un problema. Por eso, los ginecólogos y obstetras siempre recomiendan que, ante la duda de que lo que esté pasando conlleve un riesgo, se acuda al especialista y, si es necesario, a las urgencias ginecológicas.
Estos son los 10 motivos más frecuentes por los que se debe acudir a urgencias ginecológicas durante el embarazo:
- Sangrado vaginal. Es el motivo principal de visita a urgencias ginecológicas durante el embarazo y siempre es motivo para acudir a urgencias.
- Dolor abdominal. Es otro motivo frecuente de consulta en urgencias. Se trata de un dolor agudo y más o menos continuo en la zona de vientre bajo, acompañado o no de sangrado, puede indicar complicaciones en la gestación.
- Fiebre. Se trata de fiebre cuando la temperatura corporal es igual o superior a 38ºC. Una embarazada puede tener fiebre por causas ajenas al embarazo, como una gripe, amigdalitis, infección de orina… pero se debe descartar siempre la causa obstétrica.
- Dolor de cabeza muy intenso. Los dolores de cabeza frecuentes e intensos que no ceden con analgesia son motivos de urgencia, sobre todo a partir de segundo trimestre.
- Náuseas y vómitos. Las náuseas y vómitos ocasionales son síntomas comunes; pero cuando se convierten en intensos y repetidos, e impiden una alimentación adecuada, pueden desencadenar un cuadro de deshidratación que requiere atención médica.
- Contracciones. Todas las pacientes se preocupan mucho por las contracciones, sobre todo en cuanto a reconocerlas.
- Disminución de movimientos fetales. A partir de semana 23-24 prácticamente todas las mujeres notan los movimientos fetales. Normalmente recomendamos que, si los movimientos fetales disminuyen bruscamente o desaparecen durante unas 12 horas, a pesar de comer algo dulce y tumbarse hacia el lado izquierdo, debe hacerse una valoración en urgencias ginecológicas de que todo esté bien.
- Pérdida de líquido amniótico. Este es otro de los motivos de consulta que más preocupa a las embarazadas. Saber distinguir el líquido amniótico del flujo vaginal.
- Picor en la piel. Con el aumento de volumen del abdomen es muy normal que las embarazadas refieran picor en la barriga. Pero si el picor es en las plantas de los pies o en las palmas de las manos, y si empeora por la noche, debe consultarse, para descartar una enfermedad que se denomina colestasis intrahepática.
- Tensión alta. En la embarazada sin antecedentes de hipertensión, se produce un cuadro de tensión alta cuando está por encima de 140/90.
Otras Molestias Comunes y Cómo Aliviarlas
Además de la barriga dura, existen otras molestias típicas del embarazo que pueden causar incomodidad. Aquí te ofrecemos algunas recomendaciones para aliviarlas:
- Dolor de Espalda: Mantente en buena forma física, usa zapatos de tacón bajo, duerme de lado con una almohada entre las piernas, siéntate en una silla con buen soporte para la espalda y flexiona las rodillas para levantar cosas.
- Dolores y Molestias en las Piernas: El peso adicional durante el embarazo puede producir dolor en las piernas y la espalda. Los calambres en las piernas son comunes en los últimos meses del embarazo.
- Acidez: Es posible reducir el malestar que causa la acidez evitando las bebidas con gas, la cafeína, los alimentos muy grasos, el chocolate y los alimentos ácidos, como la mostaza y el vinagre.
- Retención de Líquidos: Lo que debemos hacer es aumentar la ingesta de agua, caminar a diario, utilizar medias de compresión, realizarnos masajes con cremas o geles de efecto frío o darnos duchas de agua fría en sentido ascendente desde los pies a las rodillas, para favorecer el retorno venoso.
- El insomnio: Para ayudar a conciliar el sueño es bueno acostumbrarse a dormir sobre el lado izquierdo del cuerpo, colocando un almohadón debajo del abdomen o entre las piernas; evitar hacer cenas pesadas o muy cerca a la hora de acostarse; e intentar elevar un poco el cabecero de la cama para facilitar una mejor respiración.
Preparación para el Parto
La preparación al parto debe cubrir, evidentemente, la preparación puramente física, para optimizar las posibilidades de un parto óptimo y sin complicaciones. Pero no ha de quedarse ahí exclusivamente. Debe incluir también una preparación psicológica sobre el proceso de parto y una formación práctica conjunta de la pareja, para poder adquirir recursos y herramientas de forma que la mujer pueda recibir el apoyo que necesita durante el parto y su pareja sepa proporcionárselo.
Para la preparación física se recomienda especialmente la preparación en el agua, ya que permite la realización de una serie de ejercicios y una amplitud de movimientos que no serían posibles fuera de ella, y todo con un riesgo casi nulo de lesiones. Se trata de una práctica muy segura, siempre y cuando se busque un programa de ejercicios específico para el embarazo, a poder ser impartido por matronas, que trabaje los músculos, ligamentos y tendones que intervienen en los movimientos y posiciones que facilitan el parto.
La preparación práctica para el parto debe ser conjunta, entre la mujer embarazada y su pareja. Estudios científicos han demostrado la importancia que tiene un apoyo adecuado a la mujer durante el parto en la reducción del número de cesáreas y partos instrumentales. Esta preparación de las dos personas debe incluir ejercicios prácticos que les enseñen técnicas para mejorar su capacidad de apoyo, y técnicas de respiración y masaje para aliviar el dolor, que repercuten de forma muy positiva en la mujer, quien se encuentra más segura y tranquila durante el parto.
En cuanto a la preparación psicológica, un aspecto importante a recordar a la mujer y a su pareja es que ella tiene la capacidad inherente para dar a luz, lo único que hay que hacer es proteger esa capacidad de todo lo que puede bloquearla, como el desconocimiento, el miedo o el estrés. De ahí la importancia de entender la fisiología del parto y de verlo como un proceso fisiológico.
La evidencia científica en la actualidad es contundente al respecto, y nos demuestra que respetar el proceso fisiológico del parto, permitiendo que este se inicie de forma espontánea, que progrese sin el uso injustificado de oxitócicos, facilitando el movimiento libre y acompañando un expulsivo espontáneo sin la realización de episiotomía, repercute en una mayor seguridad para el bebé y la madre, disminuyendo la tasa de cesáreas, partos instrumentales, complicaciones en el postparto e ingresos neonatales.
Semana 39 de Embarazo: Desarrollo del Bebé
El embarazo por fin ha llegado a término completo. El final del tercer trimestre está cada vez más cerca. Los pulmones y el cerebro del bebé seguirán desarrollándose después del nacimiento. De hecho, el cerebro no alcanzará su tamaño completo hasta que cumpla dos años y los pulmones no madurarán hasta los tres. Tu pequeño no tendrá mucho espacio para girar en el útero. Si has notado algún cambio en sus movimientos, probablemente sea por eso. Consulta al médico si algo te preocupa para quedarte tranquila.
¿Qué tamaño alcanzará el feto durante la semana 39 de embarazo?
En la semana 39 de embarazo el tamaño del feto será similar al de una sandía. Sin embargo, cada bebé es diferente. En tu tripa hay muy poco espacio ya. Echa un vistazo a esta imagen para saber qué posición puede tener tu bebé estos días:
El cuerpo de la madre en la semana 39 de embarazo
Seguro que ya estás más que lista para que nazca tu hijo. Algunas madres tienen dificultades para caminar, ya que el bebé y la barriga suponen mucho peso. Muévete despacio y descansa todo lo que puedas. En caso de tener problemas para conciliar el sueño, descansa o échate una siesta durante el día. Si te preguntas de cuántos meses estarás en la semana 39 de embarazo, probablemente sea de nueve o diez, ya que las semanas no encajan de forma exacta con los meses. Tu útero ha aumentado de tamaño a lo largo del embarazo. Comenzó pesando 0,05 kg antes de quedarte embarazada, pero ahora ha alcanzado 1,1 kg. Tras dar a luz volverá a su tamaño y posición habituales. Esto sucederá cuando hayan pasado unas seis semanas.
Semana 39 de embarazo: síntomas
Estos son los síntomas que puedes tener durante la semana 39 de embarazo:
- Problemas para dormir. En la recta final del embarazo puede costarte dormir por las noches. El tamaño del abdomen impide encontrar una posición cómoda, y los nervios y la ansiedad tampoco ayudan mucho. Haz que tu dormitorio sea un lugar en el que te guste estar. Coloca almohadas extra y usa un perfume para sábanas agradable.
- Expulsión del tapón mucoso. En la semana 39 de embarazo la expulsión del tapón mucoso puede indicar que falta poco para el parto, tal vez horas o días. El tapón mucoso es un flujo claro, rosado o con algo de sangre que sella el cuello uterino durante el embarazo y mantiene las bacterias a raya. Algunas madres no se enteran de que lo han expulsado, pero otras sí. Si la secreción es diferente a la que acabamos de describir, consulta al médico inmediatamente.
- Rotura de aguas. Ya lo avisan en las películas: romper aguas es sinónimo de dar a luz. Básicamente, sucede cuando el saco amniótico que rodea al bebé se rompe y el líquido amniótico gotea, suele indicar que el parto ha comenzado. Llama al médico cuando rompas aguas para que te diga qué hacer. Si el líquido amniótico huele mal o tienes fiebre, coméntaselo, ya que puede ser un síntoma de corioamnionitis.
- Preeclampsia. A algunas madres se les diagnostica este trastorno de la presión arterial en las últimas semanas de embarazo. Algunos síntomas posibles en la semana 39 de embarazo incluyen hinchazón en la cara o las manos, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, aumento repentino de peso, dificultad para respirar y cambios en la visión. Aunque el médico habrá controlado tu presión arterial periódicamente durante el embarazo, debes avisarle si tienes alguno de estos síntomas.
Semana 39 de embarazo: consejos
Si crees que puedes estar de parto, comienza a medir las contracciones para asegurarte de que no son contracciones de Braxton Hicks. En las primeras fases del parto tendrás contracciones en intervalos de 5 a 15 minutos, y cada una de ellas durará entre 60 y 90 segundos. Si son regulares y no desaparecen al cambiar de posición, llama al médico. A medida que avanza el parto, las contracciones son más frecuentes y aumentan de intensidad. En Internet puedes descargar tablas que te ayuden a medirlas.
En algunos casos, el médico puede recomendar inducir el parto porque el bebé o la madre tengan alguna enfermedad, el parto no avance como debería o se haya superado la fecha prevista. El médico te explicará el procedimiento, los riesgos y las ventajas según tu situación de ser necesario, aunque no sea lo que habías planeado.
Durante el parto descubrirás que algunas posiciones son más cómodas que otras. Por ejemplo, algunas madres dan a luz en una cama apoyando los pies en los estribos, mientras que otras usan una silla de parto o un taburete en caso de que el hospital o la clínica de maternidad lo permitan. Si tienes la opción, puedes solicitar una pelota para balancearte hacia adelante y hacia atrás cuando tengas contracciones. También puedes ponerte en cuclillas, levantarte o arrodillarte si el personal del hospital lo autoriza.
Quizás hayas redactado un plan de parto para indicar cómo quieres que se desarrolle y algunas técnicas para sentirte más cómoda. No obstante, tus preferencias pueden cambiar durante el parto, por lo que debes ser flexible.
Llegados a este punto, tus seres queridos comenzarán a contarte las experiencias que han vivido en relación con el parto. Tu amiga insistirá en que se puso de parto tras comer algo picante, y un pariente te sugerirá mantener relaciones sexuales, tomar aceite de ricino o pasear para provocar el parto. Sea como sea, no hay pruebas médicas de que todo esto acelere el proceso de parto. Ninguna, de verdad. Si tienes dudas sobre cuándo te pondrás de parto, consulta al médico.
Todavía tienes tiempo para hacer algunas compras y reunir las cosas que te faltan para el recién nacido. Busca en Internet listas de productos esenciales para asegurarte de que lo tienes todo.
Semana 39 de embarazo: consultar al médico
- ¿Cuánto debería moverse el bebé en las últimas semanas de embarazo?
- Si el bebé está de nalgas, ¿intentarán colocarlo con la cabeza hacia abajo?
- ¿En qué casos es necesario inducir el parto?
- ¿Qué es un parto instrumental? ¿Se recomienda?
- Si tengo un parto vaginal, ¿en qué sala se practicará?
- ¿Mi pareja y mis hijos podrán entrar en la sala de partos? ¿Se pueden hacer fotos o vídeos en la sala de partos?
- ¿Qué sucederá en las primeras horas después del parto?
- ¿Podré hacer contacto piel con piel justo después de que nazca el bebé?
- ¿En qué horario debería dejar que viniera la gente?
Semana 39 de embarazo: cosas que debes hacer
- Dedica tiempo a hacer un balance y disfrutar de las últimas patadas del bebé en tu tripa. Has recorrido un largo camino y pronto lo conocerás. Vale la pena sumergirse en la sensación de estar embarazada, ya que es un período de tiempo que recordarás siempre.
- Si sigues trabajando, deja notas o habla con tus compañeros para que se encarguen de todo mientras estés de baja.
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- Si vas a dar el biberón al bebé, compra suficiente leche de fórmula.
- Si aún no lo has hecho y quieres dejar por escrito el primer año de tu pequeño, compra un libro de «Mi primer año» como recuerdo.
- Planifica quién se hará cargo de tus hijos mayores o mascotas mientras estés en el hospital.
- Prepara un botiquín para el bebé.
- Protege el colchón con una sábana o funda impermeable por si rompes aguas durante la noche.
- Escoge un pediatra para el bebé.
- Ponte en contacto con tu compañía de seguros para saber si puedes pedir un sacaleches.
- Asegúrate de comprar pañales para recién nacido.
- Descarga la aplicación Dodot VIP para ganar puntos y obtener descuentos.
- Busca productos para el bebé que todavía no tengas y cómpralos en línea. ¿Quieres saber cuáles son los mejores? Puedes preguntar a otras personas para saber cuáles son sus productos para bebés favoritos. Algunas recomendaciones útiles son las de carritos o contenedores de pañales.
Recuerda que cada embarazo es único. Si tienes alguna duda o inquietud, no dudes en consultar a tu médico. ¡Disfruta de estas últimas semanas y prepárate para recibir a tu bebé!
