La Mejor Postura para Notar al Bebé Durante el Embarazo: Guía Completa

Sentir los movimientos del bebé durante el embarazo es un hito emocionante y significativo. Para muchas mujeres, es el momento en que la gestación se vuelve tangible y la conexión emocional se fortalece. Los movimientos fetales no solo son una experiencia conmovedora, sino también un indicador importante del bienestar del bebé. En este artículo, exploraremos las mejores posturas para facilitar la percepción de estos movimientos, así como la importancia del movimiento y las diferentes posiciones durante el parto.

Movimientos Fetales: ¿Cuándo se Empiezan a Notar?

Aunque el feto comienza a realizar movimientos reflejos alrededor de la octava semana de gestación, sus dimensiones son tan reducidas y el líquido amniótico actúa de forma tan aislante que la madre no puede percibirlos todavía.

Por lo general, el momento en el que se empieza a notar la actividad fetal se sitúa entre las semanas 18 y 22. No obstante, este rango varía según la sensibilidad materna, la posición de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

Para las madres primerizas, la identificación de estos movimientos suele demorarse un poco más. Al no haber experimentado nunca esta sensación, es muy común confundir las primeras vibraciones con procesos digestivos. Esa falta de «entrenamiento» previo hace que se necesite una mayor intensidad del movimiento para que el cerebro lo identifique correctamente.

Los movimientos fetales son las acciones que realiza el bebé dentro del útero materno. No todos los movimientos serán pataditas de bebé.

  • Sacudidas: Son los primeros movimientos que hace el bebé, alrededor de la semana 7, durante el primer trimestre de embarazo. Consisten en pequeños temblores que se producen por la contracción de los músculos del bebé.
  • Volteretas: Ya en el segundo trimestre de embarazo, a partir de la semana 16, puedes empezar a notar estos movimientos que hace el bebé cuando cambia de posición dentro del útero porque tiene más espacio para moverse.
  • Hipo fetal: Se trata de movimientos rítmicos que pueden volverse habituales cuando alcanzas el segundo trimestre de gestación.
  • Patadas de bebé: Son los movimientos más conocidos, las primeras patadas del bebé son las más esperadas, tanto por las mamás como por el resto de los familiares y amigos y consisten en golpes que da el bebé con sus pies o sus manos contra la pared uterina.

¿Qué Hacer si No Sientes al Bebé?

Uno de los terrores de cualquier futura mamá es dejar de sentir los movimientos de su bebé y que esto sea una mala señal. Sin embargo, si notas que tu bebé no se mueve tanto como antes, o que sus movimientos son más débiles o menos frecuentes, puede ser una señal de alarma.

Una forma sencilla de hacerlo es contar el número de movimientos que sientes en una hora, al menos dos veces al día.

Formas de Estimular los Movimientos Fetales

Hay algunas formas de estimular los movimientos fetales, aunque no siempre funcionan, ya que depende de la respuesta individual de cada bebé.

  • Cambiar de posición: A veces, el bebé se mueve más cuando la madre cambia de postura, ya sea acostada, sentada o de pie.
  • Comer o beber algo: Los alimentos modifican los niveles de azúcar en sangre y este cambio puede hacer que tu bebé decida activarse cuando estaba tranquilo. También afecta a su actividad si estás deshidratada.
  • Hablarle, cantarle o ponerle música: Como hemos dicho, los movimientos fetales son una forma de comunicación, entre mamá y bebé. Esto se debe a que el bebé puede escuchar los sonidos que provienen del exterior del útero, y responder a ellos.

Recuerda que no es tan importante cuándo se nota al bebé por primera vez como disfrutarlo cuando suceda y aprovecharlo al máximo. Los movimientos fetales son una parte esencial del embarazo que te permite conocer a tu bebé, comunicarte con él y asegurarte de que está bien.

La Importancia del Movimiento Durante el Parto

Las mujeres se han movido durante el parto desde el principio de los tiempos. Todos los dibujos, esculturas, pinturas o referencias de la historia, en todas las culturas, han reflejado a mujeres pariendo de pie, en cuclillas, en sillas de parto, a cuatro patas; mujeres pariendo solas, pariendo apoyadas y sostenidas por otras mujeres. Mujeres pariendo libres y como sus cuerpos les pedían.

Nunca nadie jamás demostró que tumbar a una mujer boca arriba tuviera algún beneficio para ella o su bebé. Jamás.

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Fue un hombre, un médico, quien literalmente tumbó a la mujer de parto en una cama, con el único fin de su comodidad. En el siglo XVIII Francois Mauriceau, “obstetra” de la corte del rey de Francia en esa época, escribió un libro (1668, tratado «Las enfermedades de las mujeres en el embarazo y el parto») proclamando los beneficios de la postura horizontal y exigiendo que se eliminara el uso de la silla de parto.

Desde Francia, y a partir de entonces, la práctica de tumbar a la mujer de parto se extendió al resto de Europa e incluso a Estados Unidos de forma rápida y sin que nadie, nunca, hubiera demostrado que esa posición tuviera ningún tipo de beneficios para la mujer o la criatura por nacer; el único argumento era que, con la mujer tumbada, y a ser posible quieta, era mucho más fácil y cómodo para el médico poder usar forcéps o manipular la vagina.

Mientras las mujeres parían en sus casas y ayudadas por comadronas, las sillas de parto y el movimiento siguieron formando parte de los ajuares; pero a medida que los médicos empezaron a ocupar los espacios de las comadronas, y, sobre todo, a medida que las mujeres empezaron a ser atendidas en los hospitales.

Inicialmente, las camas hospitalarias donde se paría eran las mismas donde se dormía, pero poco a poco se fueron incorporando elementos de sujeción para acceder de forma más fácil al “campo quirúrgico”, es decir, a la vagina. Y de esta manera, se empezaron a usar los estribos y perneras (para sujetar las piernas y mantenerlas elevadas) y se “inventó” la cama obstétrica y la postura de litotomía.

Cuando la mujer está tumbada boca arriba se disminuye la velocidad de la dilatación y el descenso, lo que resulta en un aumento considerable de parto instrumentado con fórceps o ventosa.

Posiciones para Dar a Luz

Aún hoy en día, a pesar de la aplastante y contundente evidencia científica, la mayoría de las mujeres en España, dan a luz en posición de litotomía.

Sabemos que la posición de litotomía y la inmovilidad durante el parto son claramente perjudiciales para el proceso. Es decir, que salvo por la comodidad del asistente y la facilidad para emprender maniobras de extracción fetal, la posición de litotomía no tiene ninguna ventaja sobre la mujer y su criatura, más bien todo lo contrario: aumenta las posibilidades de riesgo de pérdida de bienestar fetal, dispara el dolor, aumenta las posibilidades de lesiones perineales graves, de episiotomía y de partos instrumentales.

Aunque resulta complicado analizar el movimiento y la postura durante el parto, he intentado sintetizar las ventajas y desventajas de cada posición y desmenuzar el progreso del descenso de la cabeza del bebé durante la segunda etapa del parto: el expulsivo.

Posturas para el Parto y sus Características

A continuación, se presenta una tabla que resume las ventajas y desventajas de cada postura para el parto:

Postura Ventajas Desventajas
Tronco Vertical (de pie o rodillas) Favorece el descenso del bebé, excelente oxigenación fetal, contracciones más efectivas, buena distensión del periné. Poco cómoda para el asistente, peligro de desgarro si el expulsivo es muy rápido.
Sentada (en pelota, suelo o WC) Favorece el descenso por gravedad, alineación feto-pélvica correcta. La pelvis no es libre, puede ser incómoda si la espalda no está erguida.
Supino/Litotomía Fácil acceso al periné para el asistente. Disminuye la velocidad de dilatación, aumenta el riesgo de pérdida de bienestar fetal, mayor riesgo de episiotomía y desgarros.
Decúbito Lateral No compromete el aporte sanguíneo, contracciones más largas y efectivas, disminuye el dolor de espalda, buena distensión perineal. Dificultad para monitorizar la frecuencia cardíaca fetal en algunos casos.
Cuclillas Excelente oxigenación fetal, favorece el descenso, aumenta los diámetros de la pelvis. Cansada si se mantiene mucho tiempo.
Cuadrupedia Excelente oxigenación fetal y materna, alivia el dolor de espalda, favorece la rotación del bebé. Cansada para un parto largo, visión del periné dificultada.

Descripción Detallada de las Posturas

Tronco Vertical (incluye de pie o rodillas)

Postura cómoda con rodillas ligeramente flexionadas (de pie), y mucho mejor si se apoya en otra persona o en la pared.

Cuenta con la gravedad como fuerza adicional, lo cual favorece el descenso del bebé. A esto hay que añadir la correcta alineación feto-pélvica (el eje del cuerpo del bebé con el interior de la pelvis de la madre), que hace que el encajamiento de la cabeza sea más fácil.

Al no comprimir los grandes vasos, proporciona una excelente oxigenación fetal y no provoca hipotensión en la madre. Las contracciones son en esta postura más efectivas, más intensas, más potentes y menos dolorosas. La sensación de pujo también es mayor, pero el control sobre el mismo es mucho más pobre.

Favorece la distensión del periné por la localización correcta del punto de presión (en la zona anterior y no en la posterior), pero existe peligro de desgarro si el expulsivo es muy rápido.

Para la persona que asiste al parto es una postura poco cómoda e inaccesible al periné (no se puede hacer episiotomía). En esta postura no se puede poner la epidural convencional pero sí la “walking peridural”. La pelvis es libre para moverse en cualquier dirección y sentido; se favorece la apertura y la salida del bebé.

Sentada

Puede haber variantes de esta postura, dependiendo de dónde se siente la mujer: en la cama, en el suelo, en el WC o sobre una pelota. La más cómoda y la que mayor facilitación de los movimientos de la pelvis proporciona es sentada sobre la pelota.

En general, la posición sentada está favoreciendo el descenso y la progresión por la gravedad y la correcta alineación feto-pélvica, siempre y cuando la espalda permanezca erguida y ligeramente inclinada hacia delante. No se usa cuando la cabeza está saliendo porque chocaría literalmente con la pelota.

Se puede usar la posición semisentada con epidural convencional, con el monitor puesto y la sueroterapia sin problemas, aunque en semisentada el coxis está completamente inmovilizado, es muy cómoda y favorece el descanso.

La variación sentada en el WC es quizá la más familiar para la mujer de parto; le proporciona una superficie dura contra la que pujar, aunque esto se convierta en un inconveniente a la larga (dolor en la zona de asiento). La posición sentada con las piernas cruzadas (posición de indio) disminuye el diámetro del estrecho inferior de la pelvis (literalmente: la salida).

La pelvis no es libre, pero puede hacer pequeños movimientos hacia delante y hacia atrás, con lo que puede dar mucho juego.

Supino/Litotomía

Es la posición más utilizada en los hospitales como posición para el trabajo de parto y el parto (litotomía). En supino (o lo que es lo mismo, acostada boca arriba) la gravedad es anulada completamente, incluso se actúa en contra de ella al poner en el potro a la mujer en litotomía a la hora de parir.

El útero gravídico en esta posición comprime los grandes vasos, lo que provoca un aumento del riesgo de la pérdida del bienestar fetal por disminución del aporte sanguíneo a la placenta, y una hipotensión, con o sin mareo, en la madre gestante.

Además, esta posición produce una dificultad respiratoria a consecuencia de la presión que realiza sobre el diafragma. Disminuye la velocidad de la dilatación y el descenso, lo que resulta en un aumento considerable de parto instrumentado con fórceps o ventosa.

En supino con piernas extendidas, la pelvis está completamente inmovilizada; si se flexionan las piernas con los pies apoyados en la cama, la pelvis es libre. En litotomía la pelvis está inmovilizada en una posición que aumenta el diámetro del estrecho superior (la parte alta de la pelvis) y disminuye el del estrecho inferior (la salida).

Esta posición es de muy fácil acceso al periné, para los tactos vaginales, por lo que para el asistente es la mejor, pero la musculatura se ve dificultada en su distensión; la consecuencia es un mayor riesgo de episiotomía y/o desgarros.

Permite monitorización y epidural convencional, pero es muy incómoda para la mujer y aumenta el dolor de espalda.

Decúbito Lateral

Esta posición es neutra para la gravedad; no se favorece ni se dificulta. El aporte sanguíneo no se ve comprometido ya que no comprime los grandes vasos; posición de elección en caso de hipotensión o hipertensión materna.

Las contracciones son más largas y más efectivas, aunque menos dolorosas.

La velocidad de la progresión del parto no es más lenta, proporciona un buen descanso a la mujer y disminuye el dolor de espalda; buen confort. Esta posición favorece el movimiento sacro.

Aunque la monitorización es posible, a veces se tienen dificultades para localizar el foco de la frecuencia cardíaca fetal si coincide el lateral con el dorso del bebé.

Permite a su vez epidural convencional y tactos vaginales, aunque para hacerlos o para el expulsivo precisa de la colaboración de otra persona que sujete el miembro inferior que queda por encima (también puede utilizarse una de las perneras de la mesa de partos).

Disminuye considerablemente la posibilidad de episiotomía o desgarro por buena distensión perineal.

Esta posición es la que ha demostrado tener menor número de lesiones perineales y una de las más cómodas para la mujer pues le permite descansar entre las contracciones sin necesidad de moverse.

Cuclillas

Excelente oxigenación fetal. La gravedad actúa favoreciendo el descenso; el mejor apoyo de la cabeza del bebé hace que el trabajo de parto sea más efectivo y más rápido. El descenso también se ve favorecido por el empuje de la parte superior del tronco sobre el fondo uterino.

La mujer tiene una mejor sensación de la zona perineal y de los pujos, peor por contra, es una postura que cansa si se mantiene durante mucho tiempo (especialmente en las mujeres no acostumbradas a estar agachadas).

Es mejor si la mujer puede agarrase a una barra o un paño con las manos elevadas para poder tirar de ellos en el empuje.

La alineación feto-pélvica es excelente y, aunque la pelvis no es libre, en esta posición hay un aumento de los diámetros de hasta un 28% con respecto al supino o litotomía. Buena distensión perineal.

Cuadrupedia

Postura en la que la gravedad no actúa, pero no dificulta. De elección ante bradicardias fetales ya que descomprime totalmente los grandes vasos y proporciona una excelente oxigenación fetal y materna. Enlentece un parto rápido.

Es muy beneficiosa para el dolor de espalda ya que quita toda la presión que ejerce el peso del tronco sobre las vértebras. Es cansada para un parto largo, pero se puede modificar apoyando el tronco sobre la pelota, sobre la cama o sobre un acompañante, facilitando a su vez la posibilidad de aplicación de masaje en la espalda.

La posición favorece la rotación y es eficaz en caso de bebés grandes y distocia de hombros. Si las piernas de la madre no se encuentran ligeramente separadas, la visión del periné está dificultada así como el acceso al mismo.

La pelvis es completamente libre, evita la tensión sobre la zona anal, lo cual es muy importante en caso de hemorroides y es una de las posturas que menor probabilidad de episiotomía o desgarro presenta, junto con la lateral.

No Existe la Postura Ideal

Ninguna postura se puede elegir antes del parto por sus ventajas o inconvenientes, sino que la mujer se posicionará en una u otra en función de sus necesidades, de su comodidad y de lo que necesite su bebé para poder salir. No existe la postura ideal. Lo ideal es poder elegir en cada momento tu mejor postura.

Las mujeres sienten que están mejor en unas posturas u otras, y muchas veces, es el cambio de una a otra lo que realmente hace posible el nacimiento. Incluso cambian de posición durante el expulsivo, según va avanzando el bebé a lo largo del canal del parto.

Cuando una mujer está anestesiada por la epidural, no puede sentir el dolor, pero tampoco esa necesidad de cambiar, de moverse. El dolor ayuda a moverse pues es el alivio del dolor lo que hace que busque una postura cómoda. Esto no quiere decir que una mujer con epidural no pueda y deba moverse; al contrario. Ya que no siente la necesidad del movimiento, serán los profesionales los que deban invitar con más razón a la mujer a cambiar con frecuencia de posición para favorecer la biomecánica del parto.

Cojines, almohadas, pelota, perneras, cualquier material que pueda ayudar a la mujer a movilizarse en diferentes posiciones, debe formar parte de un paritorio. Es trabajo de las comadronas mover a la mujer si ella no puede hacerlo. Y con mucha frecuencia, intentado imitar la fisiología del parto lo máximo posible.

Es muy recomendable que durante el embarazo, conozcamos estas posiciones e incluso que practiquemos y nos familiaricemos con ellas. Ver vídeos de partos en diferentes posturas puede ayudar a visualizar el propio parto y sentirse más cómodas cuando llegue el momento.

El parto es movimiento y el movimiento es favorecedor del proceso del parto.

Ejercicios de Movilidad Pélvica para un Buen Parto

Prepararse físicamente para el parto es crucial. Aquí te presentamos algunos ejercicios que favorecen liberar las tensiones de la zona lumbar y la pelvis, y que ayudan al bebé a posicionarse de forma adecuada antes de parir.

  1. Estiramiento dinámico del psoas: Ayuda a liberar la tensión en el psoas, mejorando la movilidad de la columna lumbar, pelvis y cadera.
  2. Ejercicio de movilidad para la pelvis media: Aumenta la elasticidad de los aductores, mejorando la flexibilidad del suelo pélvico y aumentando el diámetro de la pelvis media.
  3. Ejercicio de movilidad de la pelvis superior en cuadrupedia: Favorece la apertura de la pelvis superior y el posicionamiento occípito anterior del bebé.
  4. Rotaciones externa e interna de las caderas: Moviliza las articulaciones de las caderas y modifica los espacios en la pelvis superior e inferior.
  5. Movimientos pélvicos sentada en la fitball: Libera las tensiones en la zona lumbar y aumenta la movilidad de la pelvis.
  6. Giros de la pelvis con las caderas en rotación externa: Relaja la espalda, masajea la zona del sacro y aumenta el diámetro de la pelvis superior.
  7. Rotaciones de las caderas en la posición semisentada: Realiza grandes movimientos de rotación externa e interna de las caderas.

¿Qué Hacer si el Bebé No Se Coloca?

Entre la semana 28 y la semana 32 del embarazo, la mayoría de los bebés se dan la vuelta y se colocan en posición cefálica, es decir, con la cabeza hacia abajo, preparándose para, llegado el momento, salir por el canal del parto con la cabeza primero. Algunos bebés se dan la vuelta una y otra vez durante las siguientes semanas, sobre todo si hay abundancia de líquido amniótico. Otros, sin embargo, no llegan a darse la vuelta nunca y llegan al momento del parto en presentación podálica o de nalgas.

Estrategias para Ayudar al Bebé a Colocarse

A partir de las semanas 34-36, es conveniente intentar que el bebé se coloque en cefálica.

  1. Practicar la “postura del mahometano” y la postura de yoga del gato: Estos ejercicios ayudan a crear espacio en la pelvis y favorecen el giro del bebé.
  2. Moxibustión: Técnica de acupuntura que estimula puntos específicos para favorecer el giro del bebé.
  3. Versión cefálica externa (VCE): Maniobra realizada por un obstetra para girar al bebé manualmente.

Es importante informarse bien de las distintas opciones disponibles si el bebé está de nalgas y consultar con los profesionales de la salud para tomar la mejor decisión.

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