¿No hay manera de que tu hijo/a duerma solo en su habitación? El sueño es una de las actividades más importantes de la vida de un niño, ya que éste adquiere una relevante importancia en su desarrollo y es una de las condiciones que permiten una buena interacción con el entorno. De hecho, durante el sueño el cuerpo realiza múltiples actividades que tienen una gran trascendencia tanto a nivel psíquico como físicamente. Por lo tanto, la adquisición de un buen hábito del sueño no solo es fundamental, sino que también influye en el bienestar de la pareja y de la familia.
Para conseguir un buen hábito del sueño en la etapa infantil es fundamental que los niños/as aprendan a dormir solos. De lo contrario, acabará perjudicando al desarrollo del niño/a, así como a las dinámicas familiares. En ocasiones, producto de la desesperación y el cansancio, se cometen algunos errores que hacen que se mantenga el problema a lo largo del tiempo. Quizás algunos de estos errores hacen que el problema dure menos tiempo, pero implican más desventajas en el futuro.
Causas comunes por las que un niño no quiere dormir solo
Las razones por las cuales un niño/a no desea dormir solo pueden ser diversas:
- Ansiedad por separación: El trastorno de ansiedad por separación se caracteriza por una excesiva ansiedad ante la separación de las personas a las que el niño/a está vinculado/a.
- Pesadillas o terrores nocturnos: Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos son dos tipos de trastornos del sueño que suelen aparecer en la infancia.
- Estrés: Debido a horarios irregulares, sobre activación, problemas familiares, miedos infantiles o ansiedad de separación. Los niños necesitan de la rutina para desarrollarse, ya que ésta les ofrece seguridad.
Cuando ésta seguridad se encuentra amenazada, los niños reaccionan mostrando su ansiedad a través del llanto, cambios de conducta y resistencia a dormirse por la noche. Se comportan de la misma manera cuando, tras un día excitante se les dice que tienen que acostarse, ya que el dormirse supone un cambio sobre la actividad que tanto están disfrutando. A veces, el problema puede provenir de la existencia de horarios familiares excesivamente irregulares.
Un niño puede tener dificultades para separarse por la noche del resto del mundo o pueden captar cambios sutiles en el ambiente familiar, y ser una causa de problemas a la hora de acostarse. Incluso en la seguridad de un hogar feliz los niños pueden llegar a tener miedo de la oscuridad o de criaturas imaginarias situadas en las esquinas oscuras del dormitorio.
SOLUCIÓN AL MIEDO A DORMIR SOLO. Psicologia infantil.
Errores comunes que se deben evitar
En ocasiones, producto de la desesperación y el cansancio, se cometen algunos errores que hacen que se mantenga el problema a lo largo del tiempo. Estos son algunos de los errores más comunes:
- Enfadarse con el niño/a porque no quiere dormir en su habitación: Es habitual que los niños/as se nieguen a dormir solos y muestren su desagrado con rabietas. Ante el cansancio podemos llegar a perder la paciencia y gritar al niño, lo que puede funcionar el primer día, pero a largo plazo puede generar problemas de conducta. Además, el niño/a debe entender que él debe dormir en su habitación, pero siempre desde la contención y el respeto.
- Decirle que ya es muy mayor y que no debería tener miedo: Lo ideal es que la transición entre dormir con los padres y dormir en su habitación se haga de la forma más natural posible adaptándonos a los ritmos del niño/a. En este sentido, es normal que a lo largo de la infancia aparezcan ciertos miedos (oscuridad, fantasmas, etc.) y aunque a nosotros nos pueden parecer “tonterías”, la realidad es que los miedos de los niños/as tienen la misma importancia que los que surgen en la edad adulta, lo único que están acorde a su desarrollo. Por lo tanto, decirle al niño/a que no debería tener miedo y minimizar sus emociones no es lo más adecuado porque estamos transmitiendo que sus emociones no son importantes y que no es adecuado expresarlas.
- No ser firmes en las órdenes: Quizás el niño/a intente retrasar el momento de ir a dormir o de quedarse solo en su habitación por lo que si cedemos a estas peticiones, el niño/a aprenderá que es posible conseguir estar con la tablet, que duermas un rato con él/ella, etc. y cada día lo va a intentar de nuevo, dado que estaríamos reforzando esta conducta.
- Ayudarle en cosas que ya puede hacer: El baño, la cena, etc. son actividades que se tienen que hacer antes de ir a dormir y es normal que por experiencias pasadas en las que se haya negado a dormir solo/a, anticipemos que se va a hacer tarde y le ayudemos a hacer cosas que ya sabe hacer por sí solo.
Soluciones y técnicas para ayudar a tu hijo
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enseñar a un niño/a a dormir solo es seguir siempre una rutina. Por lo tanto, es importante que el niño/a se vaya a dormir a la misma hora, además de evitar una sobreestimulación esquivando el uso de pantallas, comidas azucaradas, etc. horas antes de dormir.
Estas son algunas técnicas y consejos:
- Establecer una rutina relajante previa: A los niños/as normalmente les suele gustar que se les lea un cuento, explicar cómo les ha ido el día, etc. antes de ir a dormir.
- Desvanecimiento conductual: El desvanecimiento conductual es una técnica que consiste en ir retirando ayudas de forma progresiva. El desvanecimiento aplicado a enseñarle a un niño/a a dormir solo consistiría básicamente en ayudarlo poco a poco a que se vaya acostumbrando a dormir en su habitación. Por ejemplo, podemos empezar con el niño/a acostado en su cama y nosotros estar sentados en una silla hasta que se duerma. Cuando se haya acostumbrado a dormir en esta situación, pasaremos a alejar la silla de la cama y así progresivamente hasta que el niño/a sea capaz de dormir solo en su habitación.
- Atender a sus necesidades si llora o llama: En el caso de que el niño/a haya logrado empezar a dormir en su habitación, pero en medio de la noche se despierta y llora o nos llama, es importante ir a atenderlos.
- Hablar de sus miedos: Para conseguir que tu hijo o hija duerma solo en su habitación debes de tener muy claro lo siguiente: El miedo se vence tocándolo. Y con los niños podemos utilizar su imaginación. Podemos utilizar como maniobras terapéuticas los dibujos y diferentes juegos para tocar al fantasma y hacer que desaparezca. Por ejemplo, a través del juego se puede escenificar como un príncipe o una princesa vence al enemigo que se esconde tras un armario. También podemos utilizar los dibujos para desmontar una historia de terror. O jugar al escondite para, de este modo, ir acercando al niño de manera progresiva a los diferentes rincones de la casa que más teme.
- Dormir con algún peluche con el que el niño se sienta protegido.
- Poner pegatinas fluorescentes para iluminar la habitación.
- Leer un cuento en la cama para que se relajen e intentar que se duerman.
Además de estas técnicas, es fundamental abordar el problema con paciencia y comprensión. No lo riñas, no infravalores sus emociones. Es importante que entienda que dormir solo es un paso hacia su independencia y que su cama sea un lugar acogedor.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
En nuestra consulta de psicología de Barcelona, especialistas en psicología infantil y trastornos de ansiedad (fobias y obsesiones), observamos que uno de los miedos infantiles más habituales es a dormir solos y a la oscuridad. Creemos que tú hijo debería de consultar a un psicólogo en Barcelona si su miedo es desproporcionado o va en aumento. Y lleva al niño a evitar situaciones que antes sí podía hacer o que hacen otros niños de su edad. También puede ocurrir que lleguen a hacer cosas pero que lo hagan con mucho sufrimiento o ansiedad. En otras ocasiones aparecen rituales o cambian conductas para controlar lo que les pasa.
Si a pesar de seguir estos consejos, tu hijo de 9 años sigue teniendo dificultades significativas para dormir solo, podría ser útil consultar a un profesional. En Activital contamos con técnicas psicológicas para niños guiadas por un equipo profesionales experto.
Tabla de horas de sueño recomendadas por edad
Las necesidades de sueño varían considerablemente. No hay un patrón de sueño homogéneo y lo que necesita un niño no tiene porque ser aplicable a otro. Sin embargo, si le cuesta regularmente conciliar el sueño o mantenerlo a lo largo de la noche o si se encuentra cansado y soñoliento durante el día, se debe sospechar la existencia de un problema de sueño o de los hábitos que conducen a éste.
| Edad | Horas de sueño recomendadas |
|---|---|
| Recién nacido | 16 horas diarias |
| 1-3 meses | Disminución de despertares nocturnos |
| 2-4 años | 10 horas por la noche + 2 siestas |
| 5-10 años | Más que el adulto (variable) |
| Adolescencia | 7-8 horas (podría ser insuficiente) |
