¿Por Qué Mi Bebé Se Sienta en la Cuna Dormido? Causas y Soluciones

El sueño del bebé es un tema que puede generar muchas preguntas y preocupaciones en los padres. Es común que los padres busquen ayuda y consejo del pediatra sobre este tema. Los problemas del sueño pueden manifestarse de diversas formas y ocurrir a cualquier edad, desde el bebé que llora toda la noche hasta el niño que tiene terrores nocturnos.

Muchas madres se preguntan por qué su bebé se mueve mucho al dormir. Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme, no te preocupes: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.

Aquí exploraremos las causas más comunes de este comportamiento y ofreceremos algunos consejos para ayudar a tu bebé a dormir mejor.

Despertares Nocturnos y Ciclos de Sueño

Los despertares nocturnos del bebé son bastante comunes durante los primeros meses y años de vida. En general, hasta 2 despertares nocturnos por noche son normales hasta el primer año de vida. Cada bebé es diferente y puede mostrar variaciones en sus patrones de sueño.

Si los despertares se alargan demasiado o se vuelven muy frecuentes, pueden afectar seriamente tanto al descanso del bebé como de los padres. Es fundamental no dejar pasar mucho tiempo sin tomar medidas para controlar y mejorar estos despertares. Si los despertares nocturnos del bebé son muy frecuentes y afectan la salud o el bienestar de tu pequeño y de toda la familia, es momento de contar con ayuda profesional.

¿Por Qué Se Despierta Mi Bebé?

Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?

Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.

Factores que Alteran el Sueño del Bebé

El sueño puede estar perturbado por diversas situaciones: el nacimiento de un hermanito, la vuelta al trabajo de mamá, los cambios de casa, las vacaciones, el inicio de la guardería o problemas familiares. Cada niño es un mundo y la manera de vivir los cambios vitales en determinados niños puede causar alteraciones del sueño. En otros casos, el problema del sueño es la falta de rutinas. Cuando un bebé o niño modifica su manera de dormir es importante poder revisar lo que ha ocurrido durante los últimos días, para ver si se ha producido alguna situación diferente o nueva que haya podido producir el cambio.

Antes de pensar que el niño tiene un problema se deberían descartar ciertas situaciones que pueden perturbar el sueño en el niño:

  • Temperatura de la habitación: Es importante valorar si el niño pasa frío o calor durante la noche. La habitación debe estar a una temperatura confortable y se debe tapar al niño de manera adecuada al clima.
  • Ruidos: Los ruidos repentinos o constantes pueden ser las causas que perturban el sueño del bebé.
  • Luz y oscuridad: La luz puede ser un problema para los bebés que se despiertan temprano o a los que les cuesta conciliar el sueño. La oscuridad, por el contrario, también puede incomodar a muchos bebés, ya que al despertarse por la noche no se sienten seguros.
  • La cuna: Es posible que el bebé no se sienta cómodo en su cuna o moisés. Algunos se mueven mucho mientras duermen y al hacerlo se golpean contra los bordes de la cuna y eso les despierta.
  • El pijama: Debe ser cómodo, sin corchetes o cremalleras que molesten.
  • Pañales: Hay bebés a los que les molesta mucho el pañal mojado y se despiertan.
  • Hambre: El niño mayor de seis meses puede quedarse con hambre por la tarde-noche si solo toma leche.
  • Obstrucción nasal: Muchos bebés padecen aumento de la mucosidad nasal que obstruye el paso del aire al respirar.
  • La dentición: Algunos bebés pueden tener molestias.
  • Cólicos: Son bastante frecuentes durante los tres primeros meses de vida del bebé.
  • Enfermedad: Los niños con problemas respiratorios, de la piel u otros pueden dormir mal por las molestias que se derivan.

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Rutinas y Hábitos de Sueño

El ritmo: es importante desde el primer día ayudar al bebé a distinguir el día de la noche. Durante el día hay luz, juegos, canciones y duerme con los ruidos habituales de la rutina diaria; en cambio por la noche la luz es ténue y no hay juegos ni mucho movimiento. Si por la noche se despierta para comer se le ofrece el pecho o biberón encendiendo pocas luces, hablando bajito y lo imprescindible.

La rutina: a los bebés les encanta saber lo qué va a pasar. Anticiparse a las diferentes actividades del día les infunde muchísima seguridad. El sueño y el descanso también deben ser una rutina. Ponerlo a dormir las siestas aproximadamente a las mismas horas: después del paseo, después de comer… y establecer una rutina diaria para irse a dormir por la noche, le ayuda al bebé a prepararse para esta actividad tan importante para su buen desarrollo.

Si cada noche antes de irse a dormir se siguen los mismos pasos: baño, cena y canción de cuna (o cuento) los niños estarán más dispuestos a conciliar el sueño. El baño es una excelente oportunidad para relajar al bebé antes de dormir. Es importante dedicar un ratito al niño para realizar una actividad tranquila antes de acostarlo: cuento, reflexionar sobre lo que ha hecho durante el día, cantar una nana o escuchar música tranquila. Después un beso y un abrazo con un «buenas noches» como despedida hasta el día siguiente.

Muchos niños necesitan un chupete o muñeco para estar más tranquilos a la hora de dormir. Hay que intentar que el bebé concilie el sueño por sí mismo en su cuna o cama. No debemos hacer de la hora de ir a dormir un momento de lucha ni disgusto para el niño. Se aconseja que durante el día se siga un mismo horario y que se acueste a los niños entre las 19 y las 21 horas. Esto puede ser un poco más flexible en verano porque el día es más largo.

Siestas y Horario de Sueño

Los niños pequeños gastan muchísima energía y es muy normal que necesiten dormir algún ratito durante el día. Normalmente el bebé realiza una siesta por la mañana y otra por la tarde a partir de los cuatro o cinco meses. A medida que el niño crece, necesitará menos número de siestas y se puede empezar a plantear acortarlas o suprimir una de ellas. Primero se elimina la de la mañana. El signo clave que nos hace pensar que ya podemos suprimirla es la dificultad en la conciliación del sueño a la hora habitual de la siesta o por la noche.

Controla las siestas: Si duerme demasiado, es más probable que ocurran los despertares nocturnos; si no duerme nada, estará cansado, irritable y también es más propenso a despertarse a lo largo de la noche.

Hasta los tres o cuatro años muchos niños necesitan realizar una siesta al mediodía después de comer.

Otros Trastornos del Sueño en Niños

Además de los despertares comunes, existen otros trastornos del sueño que pueden afectar a los niños:

  • Sonambulismo: Niño que estando dormido, se levanta de la cama y hace actividades que pueden ser habituales. Presenta mirada fija y perdida, desorientación y menor reactividad a estímulos, se levanta, después vuelve a la cama o puede seguir durmiendo en cualquier otro lugar.
  • Bruxismo: Rechinar los dientes durante el sueño. Puede haber un sustrato emocional (estrés, ansiedad).
  • Hablar en sueños: Desde sonidos ininteligibles hasta frases coherentes, con contenidos afectivos, o de acontecimientos recientes.
  • Terrores nocturnos: Aparecen al inicio del sueño, consisten en: gritos, los padres le encuentran sentado, aterrorizado, gesticulando, con verbalización de contenido terrorífico, acompañado de palidez, sudoración y palpitaciones y activación motoras.
  • Pesadillas: Son sueños con experiencia de miedo que generalmente produce un despertar con sensación de angustia. Se producen más frecuentemente al final de la noche y el niño se despierta de forma completa, orientado, recuerda el sueño y lo relata con detalle.
  • Jactatio Capitis: El término jactatio cápitis hace referencia a un movimiento repetitivo e involuntario de la cabeza, comúnmente observado en niños durante el sueño.

Es importante consultar con un profesional si se sospecha de alguno de estos trastornos.


Edad del Bebé Horas de Sueño Diarias (aprox.) Número de Siestas
Recién Nacido (0-3 meses) 14-18 horas Varía, sin distinguir día y noche
3-6 meses 12-15 horas 3 siestas
6-12 meses 12-15 horas 2 siestas

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