Los aficionados al género del terror seguramente degustarán con ganas este apetitoso artículo dedicado a la legendaria revista Creepy y a su hermana Eerie, revistas norteamericanas que publicó la editorial Warren Publishing (primero Creepy, en 1964, y posteriormente Eerie, en 1966).
Para comprender mejor el génesis de estas revistas tenemos que remontarnos a los años cincuenta del siglo pasado. James Warren era un empresario ambicioso y soñador que siempre había apuntado muy alto. Tenía como listón de referencia al que superar a los cómics de terror de la editorial EC.
Orígenes y Contexto
En 1957, Warren decide, junto al editor Forrest J. Ackerman ("Forry"), crear una nueva revista relacionada con las películas de terror, Famous Monsters of Filmland (o FM, como la llamaban). Pero Warren aspiraba a crear un título de mayor impacto.
En 1960, Warren publica la revista Help!, una revista de humor editada por Harvey Kurtzman (el mayor genio creativo con el que contaba la editorial EC y que también pasó por la revista Mad), que incluía algunas páginas de cómic. También publicó Monster World, una efímera revista compañera de Famous Monsters of Filmland, que incluía adaptaciones en cómic de las antiguas películas de terror, como la Momia (que Russ Jones y Wally Wood habían adaptado a partir de la película de la Universal, de 1931).
Poco después, el editor y dibujante Russ Jones propuso a Jim Warren la idea de crear más cómics de terror en la línea de los que EC cómics había publicado en los años 50: Tales from the Crypt, Vault of Horror y Crimen Suspenstories. Entre los dibujantes que habían trabajado en dichas revistas de EC se encontraba todo un elenco de artistas de mucho talento como Frank Frazetta, Jack Davis, Wallace Wood, Al Williamson y Graham Ingels.
El Nombre y la Ruptura con la Censura
La Segunda Guerra Mundial había quedado atrás y en el mundo del cómic se exploraban nuevas temáticas y géneros, más allá del superheróico. Fue Russ Jones quien bautizó a la revista como Creepy, que significa algo así como escalofriante o espeluznante.
Warren aceptó la propuesta de Jones, y además decidió romper los grilletes censores de la Comics Code Authority (CCA) con sus revistas en blanco y negro. Pongámonos en situación: en los años cincuenta se había producido la conocida "caza de brujas" liderada por el senador Joseph McArthy en su cruzada contra todo lo que oliese a comunismo (incluido el cómic), y esa opresiva persecución contra todo lo que recordase a los rojos, había impregnado el ambiente con la censura.
En 1954, el psiquiatra Fredric Wertham publicó el libro Seduction of the Innocent, en el que argumentaba que los cómics tenían parte de la culpa de la delincuencia juvenil y la degeneración moral, lo que provocó debates en el Congreso de los EE.UU. sobre la influencia de los cómics en los jóvenes.
Esto llevó a los todopoderosos de la industria del cómic estadounidense a crear en dicho organismo de autocensura que fue la Comics Code Authority, para evitar una intervención gubernamental directa.
Este organismo imponía una serie de estrictas reglas sobre los contenidos que podían tener los cómics, eliminando referencias explícitas a escenas de violencia, terror, sexualidad, crímenes glorificados, monstruos sobrenaturales, canibalismo, la recomendación del divorcio y otros temas considerados controvertidos o inmorales.
James Warren logró evitar que Creepy se sometiese a las directrices marcadas por la Comics Code Authority porque dicho organismo solo regulaba los cómics a color que se vendían en los quioscos, pero no las revistas en blanco y negro, como Creepy, que se comercializaban en formato de revista y se distribuían fuera del ámbito del CCA, lo que les daba cierta libertad creativa.
Así, Warren pudo incluir contenido más adulto y "oscuro", con historias de terror y temas que estaban habitualmente vetados por la CCA. Y así es como surgieron Creepy primero y, dos años después, tras su sonado éxito, su hermana pequeña, Eerie. El éxito de ambas motivó incluso la creación de una tercera revista, Vampirella, en 1969.
Creepy y Eerie: Características y Evolución
En el caso concreto de Creepy, aunque empezó su andadura con una periodicidad trimestral, con el tiempo pasó a publicarse cada dos meses. La revista incluía, por lo general, recopilaciones de historietas cortas autoconclusivas, como en las antiguas publicaciones de EC, aunque hubo algunas excepciones.
Archie Goodwin: El Arquitecto del Éxito
Uno de los principales artífices del éxito de Creepy fue Archie Goodwin, gran escritor y dibujante. Nacido en Kansas, Misuri, en 1937, Goodwin había sido un ferviente fan de los cómics de EC desde los años cincuenta, cuando era un adolescente.
Esa pasión le llevó a matricularse en la Cartoonist and Illustrators School (actualmente la School de Visual Arts) de Nueva York, donde conoció a Larry Ivie y a Paul Davies.
Goodwin trabajó como caricaturista de un fanzine de ciencia ficción llamado Twig Illustrated y, junto a Ivie y Paul Davis realizó otro fanzine, Hoohah, editado por Ron Parker.
Goodwin comenta que el curso de dibujante de cómics duraba tres años y que nunca llegó a graduarse. Poco después, hacia septiembre u octubre de 1956, Goodwin conoció a Al Williamson a través de Larry Ivie, un amigo de la escuela, muy fan de EC y de los cómics en general (y que terminaría colaborando para la revista Creepy años después).
Larry se había armado de valor y había contactado por teléfono con Williamson, ofreciéndose como dibujante. Williamson le invitó a que fuera a verle. Poco después el propio Williamson se presentó en la escuela de dibujantes, donde había quedado con Larry, y coincidió con Goodwin, que se quedó estupefacto al saber que estaba ante el famoso editor.
El propio Williamson comenta que conoció a Goodwin ese mismo día, pero en casa de Larry Ivie. Sea como fuere, Williamson y Goodwin se hicieron amigos y empezaron a quedar para ir al cine y salir por ahí.
En 1962, Williamson le pidió a Goodwin un guion y este redactó Hermit, para Harvey Comics, que terminó siendo dibujada por Reed Crandall y entintada por el propio Williamson. en 1962. Goodwin estuvo dos meses de prueba y después le contrataron.
Mientras trabajaba en Redbook mantenía su amistad con Williamson, que empezó a trabajar con John Prentice en Rip Kirby. John compartía un estudio con Leonard Starr, que un día le comentó que necesitaba a alguien que le echase una mano con los guiones de sus tiras. Al le dijo que tenía un amigo que hacía guiones, y así fue como Goodwin empezó a trabajar como asistente de Leonard Starr en su tira cómica, On Stage.
En aquel tiempo Warren había creado la revista Creepy y buscaba guionistas. Era un mundillo era algo cerrado y todos se conocían. Al Williamson y Larry Ivie recomendaron a Goodwin al primer editor de Creepy, Russ Jones, y al propio Warren, nada menos que el director de la revista.
Estos contrataron a Goodwin, que abandonó su segunda etapa en Redbook y comenzó su andadura como escritor en la editorial Warren Publishing. Warren pagaba alrededor de cinco dólares por el guion de una página en una época en la que los mejores guionistas de cómics podían llegar a cobrar el doble de esa cantidad.
En los primeros compases de la revista Creepy surgieron algunas tensiones entre Goodwin y Warren. Goodwin se había convertido en editor desde el cuarto número, trasla marcha de Russ Jones en 1965 por desavenencias con Warren.
Sucedió entonces que Warren había apostado fuertemente por los monstruos, su sello personal, ya que los consideraba el secreto de su éxito. Pero Goodwin pensaba que esa línea era muy limitante y encorsetaba mucho las historias, aunque al final tuvo que pasar por el aro, haciendo lo que pudo ajustándose a esa línea.
Esto se percibe muy bien en los primeros números de Creepy, que incluyen muchas historias con vampiros, hombres lobo, Frankenstein... y muchas historias similares de un número a otro.
El éxito de la revista motivó la aparición de una revista hermana, Eerie, que nació oficialmente en marzo de 1966, con Goodwin como editor, con rotulación de Gaspar Saladino y un logo diseñado por el japonés Ben Oda.
Después llegaría la mencionada revista Vampirella (1969), que surgió a partir de una idea del mencionado Forrest J. Ackerman, amigo de Warren y cofundador junto a él de la mencionada Famous Monsters of Filmland, como hemos comentado al inicio del artículo.
En los primeros números de Creepy tuvieron más peso los monstruos clásicos. Lo de la revista Eerie tiene miga, ya que surgió como una respuesta apresurada de James Warren para evitar que le hicieran la competencia, después de enterarse de que Myron Fass, uno de los propietarios de la editorial Eerie Publishing, pensaba comercializar una revista dedicada a los cómics del género de terror con ese título.
Como si de una partida de ajedrez se tratara, Warren se adelantó en esa jugada a Fass montando una revista de treinta páginas, sin mucho criterio. Así, Myron Fass y su socio Stanley R. Harris se vieron obligados a cambiar el nombre a su nueva revista, que pasó a llamarse Weird. Eerie Publishing editó también otras revistas con historias de miedo en blanco y negro como Horror Tales, Terror Tales, Tales from the Tomb, Tales of Voodoo, y Witches' Tales.
Poco a poco, Eerie, que también empezó con historietas de monstruos, vampiros y hombres lobo, también fue introduciendo historietas de ciencia ficción, al igual que hacía Creepy, y seriales y personajes como Niño, Dax el Guerrero, Cazador, Shreck, La noche del burro, Apocalipsis, El ataúd o El timo.
Warren hizo una segunda impresión de aquella edición, en 1965, para satisfacer la demanda de fans descontentos, ya que no habían podido hacerse con la primera versión. Ambas ediciones son muy parecidas: se imprimieron en blanco y negro, con un tamaño aproximado de 13,34 cm de ancho por 18,42 cm de alto.
La original tenía bordes recortados de manera uniforme y en la quinta viñeta de la página 18, en la esquina superior izquierda, la vista trasera de un hombre calvo se mezcla con un fondo negro sólido que resulta irreconocible, debida a la baja calidad de impresión general. En la reimpresión, los bordes se ven desiguales y sin recortar y la figura del hombre calvo de la página 18 es ahora clara y reconocible.
Posteriormente, Warren publicó un anuncio ofreciendo una recompensa de 500 dólares denunciando las copias piratas.
A partir del nº 54, en 1974, James Warren incorporó las historietas a color.
Eerie fue una revista que, en palabras del propio Ackerman, amigo de Warren, "desafió las convenciones e influyó en el mundo del cómic".
La revista también incluyó anuncios con artículos de todo tipo, un reclamo para los fans: películas de ocho milímetros (cuando no había VHS ni DVD), números atrasados, máscaras de monstruos, anillos...
Las máscaras del Tío Creepy y del Primo Eerie de Don Post Studios se anunciaron en diferentes formatos y anuncios en las páginas de Creepy e Eere a lo largo de más de dos décadas.
El Tío Creepy y el Primo Eerie: Anfitriones de la Oscuridad
Pero volvamos con Creepy. El formato de la revista introdujo desde sus primeros números a varios narradores, que emularían a otros ya conocidos como el Guardián de la Cripta o la Vieja Bruja. En concreto, la historia de El hombre lobo (última historia de cómic que ilustraría el gran Frank Frazetta) aparece presentada por el personaje de Julius. Y en el cuarto número de la revista aparece explicado el nacimiento del Tío Creepy en la historia Reunión de Monstruos (escrita precisamente por Goodwin e ilustrada por Angelo Torres).
Creado por Jack Davis, el personaje de Tío Creepy se convertirá, a lo largo del tiempo, en un personaje emblemático que caló incluso en la cultura popular, apareciendo en portada de algunos álbumes e inspirando incluso prendas de vestir y productos de Halloween.
Warren imitó el mismo modelo en la revista Eerie, recuperando a la figura del anfitrión, el Primo Eerie en dicha ocasión, para presentar las historietas en cada número.
Goodwin, se convirtió en uno de los autores más destacados del cómic, ayudando a llevar a la editorial a despegar con fuerza en el mundo de las revistas del género de terror, en blanco y negro.
En aquellos años colaboraron con la revista numerosos dibujantes de renombre como Neal Adams, Gray Morrow, Steve Ditko, Alex Toth, John Severin, Angelo Torres, Jerry Grandenetti, Al Williamson o Wally Wood. Algunos, como Severin, habían sido reclutados por Jim Warren de EC Comics a través de su amigo y colaborador Al Williamson.
Para sacar lo mejor de cada dibujante, antes de escribir una historia, Goodwin les preguntaba qué tipo de historia o ambientación querían desarrollar, algo que también le ayudaba a centrarse en el tipo de historia que quería crear, generando asi ideas para dichas historias.
De hecho, a finales del siglo XX se consideraba a Goodwin como una de las mejores personas con las que se podía trabajar en el mundo del cómic norteamericano, no solo por ser uno de los mejores editores, sino también por su agradable trato.
Goodwin también escribió muchas adaptaciones de novelas conocidas para Creepy. Al principio, modificaba los comienzos o los finales, ya que pensaba que estos eran vox populi. Pero después pensó que era mejor ser fiel a las historias originales y realizó guiones más fieles a estas.
Crisis y Resurgimiento
En octubre de 1967, Goodwin tiró la toalla como editor de Creepy, tras la publicación del número 17. Por aquel entonces también era editor de la revista Eerie, de la que también renunció a seguir siendo su editor tras la publicación del undécimo número, en septiembre de 1967.
Warren atravesaba una crisis económica importante que se prolongó a lo largo de los años 1968 y 1969 y obligó a la editorial a realizar recortes salariales en los guionistas y dibujantes, lo que provocó una fuga de talentos de la revista.
Esto hizo que Warren rellenase buena parte de los contenidos de la revista con historietas recicladas de la era Goodwin, ya publicadas, con cierta asiduidad (y sin volver a pagar a sus autores por la republicación de todo ese material). Al menos hasta el nº 32 de Creepy (abril de 1970) y el nº 26 de Eerie (marzo de 1970).
La llegada del primer número de Vampirella en septiembre de 1969 puede considerarse el final de esa época en la que tocó apretarse el cinturón. A lo largo de todo ese tiempo, la revista fue dirigida por diversos editores, como Bill Parente, Nicola Cuti y el propio Warren.
Además, Marv Wolfman intervino durante una breve época, en su mayor parte sin acreditar, como editor de historias durante los meses iniciales de Bill Dubay como director de arte (Dubay había comenzado en Warren como dibujante desde el número 32 (1970)).
Tras el estreno de la revista Vampirella, la situación mejoró y algunos artistas como Frazetta, Crandall, Wood o el propio Goodwin (que fue el editor asociado entre los números 35 y 39), regresaron al redil.
Creepy Presenta Alex Toth: La colección definitiva de la obra del artista en Creepy y Eerie
Tabla Resumen de las Revistas Creepy, Eerie y Vampirella
| Revista | Año de Inicio | Periodicidad Inicial | Características |
|---|---|---|---|
| Creepy | 1964 | Trimestral | Historietas cortas de terror en blanco y negro, sin censura de la CCA. |
| Eerie | 1966 | Desconocida | Similar a Creepy, pero con más historietas de ciencia ficción y seriales. |
| Vampirella | 1969 | Desconocida | Protagonizada por el personaje de Vampirella, con historias de terror y ciencia ficción. |
