Para muchos padres, la hora de alimentar a su bebé puede convertirse en un momento de auténtico estrés. Algunos recién nacidos se despiertan agitados, lloran intensamente y parecen no poder esperar ni un segundo para comer. Esta situación genera nerviosismo tanto en el bebé como en los padres, y puede hacer que la toma se vuelva una experiencia tensa y agotadora.
Según explica el enfermero Camacho, muchos bebés viven las tomas “con auténtica ansiedad”. Si en ese momento de hambre intensa no reciben el alimento de inmediato, se frustran, lloran con fuerza y, paradójicamente, terminan comiendo peor. “Si en ese momento te demanda querer comer y tú no se lo das, se va a cabrear tanto que lo que va a pasar es que no va a querer comer. La vas a tener que calmar y luego darle de comer”, explica.
Para evitarlo, recomienda observar las señales tempranas de que el bebé está despertando. “Cuando notes que empieza a darse la vuelta o a recolocarse, en ese momento prepara el biberón. La idea es anticiparse a la demanda del bebé, de modo que, cuando realmente despierte, todo esté listo y no tenga que esperar. Según explica, esta pequeña anticipación evita que se active la llamada “alarma del hambre”, un mecanismo natural que dispara la liberación de cortisol, la hormona del estrés, provocando mayor nerviosismo y llanto.
El profesional señala que, en el caso de la lactancia materna, este problema suele ser menor, ya que “con el pecho es más fácil, porque lo tienes más a mano rápidamente”. Camacho insiste en que aplicar esta técnica de manera constante puede transformar por completo la experiencia de las tomas. “Hazlo toma tras toma, y verás que en unos días el bebé se calma, come más tranquilo y tú también vives las tomas con mucha más paz”, afirma.
Es muy importante que la madre tenga confianza en sí misma y en su bebé: el niño sabe cómo mamar y ella está capacitada para alimentarlo. Cada pequeño gesto de calma y previsión tiene un impacto enorme en el bienestar del bebé.
CRISIS de Lactancia de los 3 MESES 😭💦 [ 4 TIPS para Superarla ] || Embarazo y Bebés
Crisis de Lactancia: ¿Qué son y cómo manejarlas?
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.
La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.
¿Qué ocurre durante una crisis de lactancia?
- Aumento brusco de demanda: Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando.
- Ajuste fino de producción: Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad.
- Cambios en las tomas: Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo.
- Despertares nocturnos y inquietud: Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos.
Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra. Suele durar 24-72 h, a veces unos días más.
Recomendaciones:
- El agarre correcto es la base.
- Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible.
- Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración.
- Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo.
- La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción.
Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia. Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).
Se acercan los 12 meses y puede que tu bebé entre en la crisis del año. ¿La conoces? En esta crisis de lactancia suponemos que el bebé ya va a comer cada día un poco más y, quizá, empiece a mamar un poco menos. La teta no la dejan, ni tienen intención. La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos en esta etapa. Se regulan y siguen mamando, por lo que no dejan de comer. Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé.
Huelga de Lactancia: Causas y Soluciones
La huelga de la lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho, que suele ocurrir de forma brusca, es decir, sin señales previas que nos indiquen que esto puede ocurrir. Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del pequeño. Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?". Contar con tu propio banco de leche te será de gran ayuda.
Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses. Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.
Posibles causas de la huelga de lactancia:
- Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis... Consulta con tu matrona o pediatra.
- Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
- Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
- Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
- Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida. Dar el pecho a tu hijo más allá de su primer año de vida tiene sus ventajas.
El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia. Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra. ¿Das el pecho y tienes que volver a trabar?
Consejos para superar la huelga de lactancia:
- Para empezar, es indispensable una valoración del bebé para descartar las causas dolorosas.
- No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos.
- Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
- Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé.
- No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos. Un error frecuente es pensar que si el bebé tiene hambre, cogerá el pecho, y, en una huelga de lactancia esto no es así.
- Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. El contacto piel con piel es medicina para tu bebé.
- Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor. ¿Sabes cómo debes extraerte la leche?
La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete. Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo. No hay una opción mejor que la otra, la decisión que tomes será la correcta. Este puede ser un momento muy emotivo, especialmente si tu “plan” era amamantar durante más tiempo. El viaje de lactancia de cada bebé es completamente individual y único. Este es un paso más en tu viaje a través de la maternidad.
No obstante, es muy importante saber distinguir el hecho de que un bebé tenga preferencia por un pecho desde que se inició la lactancia, a que empiece a rechazar uno de ellos. En el primer caso es habitual ya que las mujeres tendemos a poner más a nuestro bebé a uno de los pechos por nuestra comodidad o habilidad, y ese estímulo tiene como consecuencia una mayor producción de leche en ese pecho. Si de pronto empezó a rechazar un pecho, debemos valorar si existe una obstrucción o mastitis que provocan cambios en el sabor de la leche y disminución de producción.
Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible. Con la ayuda de la matrona Cristina González te explicamos cómo es la lactancia materna cuando el pezón de la madre no sobresale y si conviene usar pezoneras o no. Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla. Nuestra matrona especialista en lactancia materna, Cristina González Hernández, nos cuenta cómo puedes amamantar a tu bebé aunque tus pezones no sean prominentes.
Agitación por Amamantamiento: Un Sentimiento Inesperado
Rechazo a dar el pecho. Así podría resumirse lo que es la agitación por amamantamiento y es uno de los problemas que pueden darse al inicio de la lactancia o posteriormente. La agitación del amamantamiento es una mezcla de sentimientos de rechazo que afloran de manera repentina en la madre durante la lactancia. Un rechazo hacia dar el pecho a su hijo. Este rechazo al hecho de dar el pecho es involuntario y puede llegar a ser un rechazo hacia el propio bebé lactante. Una situación de rechazo que puede aparecer en todas las tomas o sólo en algunas y que pueden hacer que la madre quiera cesar la toma o las tomas de manera inmediata. Irracional, inexplicable incluso para las madres que rechazan la lactancia e incluso el contacto con el bebé.
Es duro y difícil explicar cómo una madre puede sentir la necesidad de apartar a su hijo de su pecho, y aceptar que no puede soportarlo cuando está mamando. Hay veces que pueden incluso notar calambres, nervios, ansiedad, cosquilleos y un fuerte sentimiento de culpa. Ni ella misma entiende por qué rechaza al bebé o al hecho de dar el pecho. Esa angustia va creciendo cuando se acerca el momento en el que el pequeño va a demandar su alimento. Hay casos en los que las mujeres lo rechazan por temas relacionados con la sexualidad y el placer de esa zona. Cuando es por esa causa, el bloqueo es aún más doloroso y tabú.
Todas las madres pueden llegar a sufrir la agitación del amamantamiento en algún momento de la lactancia, sin que esto quiera decir que todas pasarán por ello. Puede tener relación con épocas de agotamiento o más estrés, en madres que están solas, sin ayuda... También el rechazo puede estar relacionado con tema hormonal. Las razones por las que aparece no se saben a ciencia cierta. Muchas madres, mentalmente, quieren acelerar el proceso de crecimiento de los bebés y que dejen de ser dependientes. Esto explicaría por qué se da en muchas ocasiones ante la lactancia estando embarazada o con hijos más mayores.
Es complicado saber cuándo puede aparecer la agitación por amamantamiento, aunque existen distintos momentos en los que es más propenso:
- Latancia en tándem en partos múltiples.
- Lactancia de un hijo mayor estando embarazada
- Lactancia con niños mayores de un año.
- Por la sensibilidad extrema de los pezones (relacionado con la sexualidad)
- Agotamiento y estrés acumulado de la madre
- Demanda excesiva por parte del bebé.
El cojín de lactancia es un accesorio muy útil y versátil para las mamás durante la lactancia materna. Se trata de un cojín de forma ergonómica y cómoda que se coloca alrededor de la cintura y proporciona apoyo adicional para el bebé durante la lactancia.
Cómo sobrellevar la agitación por amamantamiento
Es complicado gestionar una situación así cuando la mente es la que domina y genera un sentimiento de rechazo hacia algo tan mágico como dar el pecho, hacia algo tan sensible y emotivo y que genera esos vínculos madre-hijo... lo sientes y ya está, involuntariamente y aunque es difícil de controlar intentaremos daros algunos consejos sobre qué podéis hacer para sobrellevarlo:
- Acorta las tomas
- Intenta tener compañía durante las tomas, bien para hablar y distraerte mientras le das el pecho o por si aparece ese rechazo, tener a quién darle al pequeño.
- Prueba a despejar tu mente mientras das el pecho por ejemplo escuchando música, viendo alguna serie o película...
- Déjate aconsejar por expertos y comparte tu sentimiento con otras madres que puedan estar en tu misma situación.
- Consulta con estos expertos y asesores en lactancia acerca de la postura. Puede que el agarre te moleste más de lo normal o que no se esté haciendo una lactancia perfecta y claro, eso tampoco ayuda.
- Si el bebé es mayor intenta hablar con él que tampoco note ese rechazo de su madre. Explícale que no es culpa suya.
- Si veis que estáis sufriendo demasiado, como última opción, el destete. Eso sí, intentad hacer un destete respetuoso con el pequeño.
No te culpes, no saques el látigo contra ti misma. Lo que tienes que hacer es hablar con especialistas y tratar de controlarlo. Si no es posible, y es superior a ti, no te sientas mal, como decíamos al principio es algo involuntario, incontrolable y difícil de explicar por qué se produce y qué hay detrás de su origen, y claro si no se sabe la causa es difícil poner la solución. No imposible, pero sí complicado. No decaigáis. Hay soluciones. Durante la lactancia, es habitual que el bebé sufra cólicos y reflujo.
