La lactancia materna es un proceso vital para la salud y el desarrollo óptimo de los lactantes. Además de proporcionar beneficios ampliamente documentados por la evidencia científica, muchas madres experimentan una gama de emociones y sensaciones a lo largo de la lactancia que han sido poco estudiadas.
En este artículo, exploraremos los efectos psicológicos de la lactancia materna, tanto para la madre como para el bebé, abordando temas como la agitación por amamantamiento, los beneficios emocionales a largo plazo y la importancia del apoyo emocional durante este proceso.
Agitación por Amamantamiento: Una Emoción Compleja
Una de estas complejas emociones es la agitación por amamantamiento, que es un fenómeno relativamente desconocido en el que existe un rechazo hacia el lactante. La agitación por amamantamiento se describe como una sensación incómoda, de rechazo, ansiosa o nerviosa que algunas madres experimentan durante la lactancia, especialmente en etapas determinadas del proceso de lactación, tales como: la lactancia con lactantes mayores, la lactancia durante el embarazo o la lactancia en tándem.
La agitación por amamantamiento puede manifestarse de diversas maneras, lo más habitual es que la madre exprese sensaciones de rechazo hacia el lactante cuando éste quiere mamar. El rechazo crea mucha ansiedad a las mujeres que no son capaces de controlar lo que sienten y que además pueden llevarlas a experimentar sensaciones de rechazo más violento, de ira, que propician que pueden apartarse o separarse de su bebé de manera agitada, lo que retroalimenta los sentimientos de culpa.
Cuando se da en la práctica del tándem esta sensación sólo aparece cuando el lactante mayor mama. Aunque la agitación por amamantamiento todavía no se comprende completamente, los estudios iniciales sugieren posibles causas y mecanismos subyacentes.
Posibles Causas y Mecanismos Subyacentes
Algunos investigadores han propuesto que podría estar relacionada con la fluctuación de hormonas como la oxitocina y la prolactina durante la lactancia. La oxitocina, en particular, es una hormona asociada con las contracciones uterinas y la respuesta emocional, lo que podría influir en las sensaciones que experimentan algunas madres. Pero a la vez este hecho es contradictorio pues la mujeres no experimentan sentimientos de rechazo hacia el hijo menor en el caso del tándem, esto es lo que nos lleva a pensar de que se puede tratar de algún mecanismo neurobiológico, que causa la necesidad de destete en la madre.
Impacto en la Experiencia Materna
La agitación por amamantamiento puede tener un impacto significativo en la experiencia de la madre durante la lactancia. Las sensaciones incómodas pueden causar estrés adicional y afectar la vinculación entre la madre y el bebé.
Aunque la agitación por amamantamiento ha sido reconocida por algunas madres y profesionales de la salud, se necesita más investigación para comprender completamente este fenómeno. Los estudios longitudinales podrían ayudar a identificar patrones y factores de riesgo que contribuyen a la agitación por amamantamiento.
Apoyo y Comprensión
Es esencial que las madres que experimentan agitación por amamantamiento reciban apoyo y comprensión. Los profesionales de la salud deben ser conscientes de este fenómeno y estar preparados para brindar orientación y consejos a las madres que lo experimentan. La normalización de estas experiencias y la provisión de recursos para manejar las emociones: factores distractivos, realizar yoga o meditación, etc.
La agitación por amamantamiento es un fenómeno intrigante y complejo que merece una mayor exploración científica. A través de una comprensión más profunda de sus causas y efectos, podemos proporcionar un mejor apoyo a las madres que enfrentan estas sensaciones.
Beneficios Psicológicos de la Lactancia Materna
Pocos son los que hoy en día cuestionan los beneficios de la lactancia materna. Pero a pesar de considerarse ya como lo «políticamente correcto», hay una especie de barrera invisible alrededor del año de edad a partir de la cual «ese niño ya es muy grande para tomar teta». Es algo que las madres oyen en boca de familiares, amigos, y lo que es peor, por parte de ciertos profesionales sanitarios.
Algunos afirman que dar el pecho por encima de los equis meses (cada uno da una cifra) va a producir traumas en el niño, dependencia, malnutrición, caries, y toda una serie de catástrofes físicas y emocionales. Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas, y algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas.
Una creencia muy extendida alrededor de la lactancia prolongada es que produce problemas emocionales, dependencia, o quién sabe qué desviaciones sexuales en los niños amamantados más allá de los primeros meses. Pues bien, ¿qué dice la ciencia?
Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna de estas sociedades establecen un límite superior para finalizar la lactancia en sus recomendaciones.
Es necesario resaltar que, a lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido algo habitual hasta bien entrados los 2-3 años de edad. Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad.
Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.
La OMS señala los beneficios sobre la salud física y mental de la lactancia materna para la madre. Los estudios también destacan los efectos positivos en la salud mental de la madre. Los resultados reflejan que las mujeres que amamantan presentan una disminución en los niveles de estrés y una mayor sensación de bienestar.
La liberación de hormonas durante la lactancia, como la oxitocina y la prolactina, promueven la sensación de calma. Del mismo modo, la OMS refiere que las niñas y niños que han sido amamantados muestran mejor desempeño en las pruebas de inteligencia y son menos propensos al sobrepeso o a la obesidad y a padecer diabetes en el futuro. En la misma línea, diversos estudios señalan que muestran mejor visión, mejor habla y mejor desarrollo general de las habilidades físicas y mentales.
El amamantamiento produce un efecto de tranquilidad y calma en el bebé, reduciendo los niveles de estrés. La conexión entre la madre y el bebé, va a favorecer la seguridad básica que el niño va a necesitar para desarrollar la autoconfianza a lo largo de su vida, la cual le facilitará el ajuste psico-social que le permita establecer relaciones sanas. Además contribuye al desarrollo de la inteligencia y estimula la capacidad de independencia.
¿No es muy mayor para tomar teta? La lactancia "prolongada"
Asimismo el destete de forma armónica, paulatina y en el momento adecuado, ayuda a establecer en forma ajustada las separaciones futuras. Las madres que amamantan también se benefician en su salud: se protegen contra el cáncer de mama y previenen el cáncer de ovarios y la diabetes. Además se favorece la recuperación del peso ideal posterior al parto.
El amamantamiento favorece la autoestima de la madre, al sentirse con la capacidad de proteger, cuidar y acompañar a su bebé, hasta que pueda valerse por sí mismo; es decir, darse cuenta lo importante que es para su hijo. Esa experiencia satisfactoria entre madre e hijo hace crecer el amor entre ambos.
Aquí es ideal la incorporación del padre, abuelos y otros familiares; quienes pueden convertirse en un factor de estímulo y apoyo a la madre. Sin embargo, en ocasiones se observan situaciones no deseables que interfieren en los beneficios del amamantamiento. La falta de confianza de la madre en su capacidad de producir suficiente cantidad de leche; puede preocuparle e inhibir la fluidez de la misma.
Estudio sobre los Efectos a Largo Plazo
Un estudio llevado a cabo por un equipo dirigido por la Dra. Wendy Oddy, del Instituto Telethon de investigación en Salud Intantil, en Australia, nos ofrece datos interesantes sobre los efectos a largo plazo de la lactancia. El estudio comenzó en 1989 con 2366 mujeres que entonces estaban embarazadas de 16 a 20 semanas. Se hizo un seguimiento sobre la forma de alimentación de sus hijas e hijos, y otros datos relativos a su desarrollo cuando los niños alcazaron uno, dos, tres, cinco, ocho, 10 y 14 años.
Entre las posibles causas apuntadas por los científicos, además de su efecto positivo sobre el vínculo afectivo, está el beneficio que el contacto con la madre ejerce sobre los sistemas neuroendocrinos de respuesta al estrés del bebé. El hecho de que la lactancia materna implique muchas ocasiones y mucho tiempo de contacto físico y afectivo entre madre y bebé es sin duda un factor importante que también influye en la calidad del vínculo y en el neurodesarrollo.
Hay factores de la atención al parto y el posparto que influyen tanto en la calidad del vínculo entre madre y bebé y en el éxito de la lactancia materna. Un estudio realizado en Rusia sobre las prácticas en el posparto (dejar al bebé piel con piel con su madre o separarlo de ella) reveló que el contacto piel con piel y la lactancia temprana en las dos primeras horas después de nacer potenciaba la sensibilidad de la madre hacia el bebé, la capacidad de autorregulación de éste y el apego entre ambos.
Otro estudio interesante relacionado con la influencia del contacto físico en la primera infancia sobre la salud mental es el realizado en la Universidad de Duke (EE UU) y la Universidad de Adelaida (Australia) y publicado en The Journal of Neuroscience, que ha demostrado que las caricias y el contacto físico en las especies mamíferas tiene efectos biológicos positivos sobre las crías, y entre otros efectos reduce la susceptibilidad a las adicciones. En un experimento realizado con ratas, se constató que el contacto estrecho de las crías con su madre hace que su sistema inmune aumente la producción de una molécula llamada Interleucina-10, que entre otras funciones influye en la respuesta del cerebro ante sustancias potencialmente adictivas, al desactivar las reacciones de “recompensa” responsables de la adicción.
Consideraciones y Desafíos en la Lactancia Materna
Antes de centrarme en la lactancia materna, me gustaría hablar de la maternidad ya que ésta supone un cambio muy importante en la vida de una mujer, que tendrá que hacer frente a nuevas demandas y a muchos cambios a todos los niveles: físicos, psicológicos, económicos y sociales.
Por ejemplo, a nivel físico, debemos tener en cuenta si existe algún problema como la hipogalactia o baja producción de leche materna. O si la mujer padece algún tipo de enfermedad que pueda dificultar o imposibilitar la lactancia materna. También son claves los factores económicos o laborales, ya que la incorporación al trabajo va a tener una enorme influencia en la lactancia materna, por ejemplo si la mujer tiene que viajar de forma habitual.
Es importante recordar que a pesar de las expectativas y los deseos que las mujeres tenemos en relación al embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad etc., algunas cosas están en nuestras manos: como por ejemplo informarnos, aclarar nuestras necesidades, buscar profesionales y personas de confianza que nos guíen y acompañen, comunicar de forma clara qué queremos y cuáles son nuestras preocupaciones.
Pero también es necesario tener presente que no podemos controlarlo todo, que nuestro proceso depende en parte de nosotras, pero también de otras personas y de una serie de circunstancias imprevisibles que no están en nuestras manos. Y aquí es donde la capacidad para adaptarnos, la flexibilidad y la aceptación, van a jugar un papel clave para superar los obstáculos de forma satisfactoria.
En ocasiones va a ser necesario transitar por emociones como la tristeza, la rabia y la frustración por la pérdida de una ilusión o un deseo que teníamos y que no pudo ser. Por ejemplo con las preferencias relacionadas con el sexo del bebé. O por un parto que no fue como soñábamos. O por querer amamantar a nuestro bebé y no poder. A menudo es necesario pasar por un duelo por todo aquello que pensábamos que iba a ser y no fue. Los humanos somos mamíferos y por ello, la lactancia materna es algo natural.
Es al inicio del siglo XX cuando se producen una serie de cambios económicos y sociales relacionados con la era industrial y la incorporación de la mujer al trabajo remunerado económicamente y fuera del hogar, cuando se generaliza el destete prematuro de los bebés.
La OMS recomienda que las madres inicien la lactancia materna en la hora siguiente del parto. Que la lactancia sea exclusivamente materna en los primeros 6 meses de vida para lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente los lactantes deben seguir siendo amantados y recibir alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados.
La lactancia materna protege a los niños contra las enfermedades: aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia como la diarrea y la neumonía. La lactancia materna aporta beneficios a largo plazo a los niños: los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad.
En un artículo publicado por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, titulado “No ere mala madre si no has podido o querido dar el pecho. Puede ocurrir que los primeros días aparezcan grietas en los pezones que producen dolor, o que la madre sufra mastitis (inflamación del tejido mamario), o que el bebé tenga dificultades en chupar si el pezón no sobresale lo suficiente.
En su estudio de seiscientas madres que alimentaban a sus bebés total o parcialmente con leche de fórmula, Fallon y col. encontraron que el 56% de ellas habían pensando durante el embarazo que amamantarían a sus bebés de forma exclusiva. El 67% expresaban haber sentido culpa por dar el biberón. Un abrumador 76% sentían que tenían que defenderse o justificar su elección frente a otras madres o profesionales de salud. Pese a ello, el 67% se sentía satisfecha con su experiencia y 36% se sentían apoyadas por los profesionales.
Se suele considerar la lactancia materna prolongada cuando se alarga más allá de los 12-24 meses de edad. Los patrones de duración de la lactancia materna van a depender de la cultura, el momento histórico y los distintos criterios médicos y científicos. La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.
Algunos estudios han alertado acerca de la contaminación química de sustancias nocivas tales como dioxinas y otras en la leche materna, procedentes de la contaminación del medio ambiente. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, afirma que “no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad.
Tampoco, si este es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque ha que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas.
Por lo tanto, cuan mayor es la frecuencia de lactancia materna durante el primer mes de vida del bebé, más se favorece el desarrollo cognitivo de este dado que ha habido una mayor exposición al oligosacárido 2’FL. En cuanto a la obesidad materna previa al embarazo se encontró que predice un menor desarrollo cognitivo en el bebé a los 24 meses, tal y como ha reportado la literatura hasta el momento.
El Estrés Materno y la Lactancia
La lactancia materna goza de mucha popularidad entre las madres. Los hospitales y los centros de salud aconsejan a las nuevas madres ofrecer este tipo de alimentación a sus bebés, siempre revisando el estado en el que se encuentra el bebé y la madre, por supuesto. Se ha convertido en todo un símbolo y a pesar de que supone una alimentación a demanda, es decir, cuando el bebé quiere y cuanto quiera, proporciona muchos beneficios tanto para el bebé como para la madre. Y es que la lactancia materna ha sido reconocida como una fuente valiosa de alimento y nutrición durante los primeros meses de vida.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés sean alimentados de manera exclusiva con la leche de la madre durante al menos los primeros seis meses. Tanta ha sido su importancia, que la primera semana de agosto se ha convertido en la Semana Mundial de la Lactancia.
Adaptarse a las nuevas demandas y responsabilidades puede generar estrés. El bienestar materno y el del bebé están estrechamente vinculados, especialmente durante la lactancia. Durante periodos de estrés, el cuerpo libera cortisol, una hormona que puede estar presente en la leche materna. La lactancia materna es un proceso complejo influenciado por diversos factores, incluyendo el estrés. Esta interacción hormonal puede dificultar la lactancia, generando un ciclo de estrés y posibles dificultades en la alimentación del bebé.
Señales de Estrés Materno
La maternidad es una etapa de grandes cambios, tanto físicos como emocionales. Es fundamental prestar atención a las señales que indican la necesidad de apoyo adicional:
- Ansiedad persistente: la ansiedad durante el posparto puede manifestarse como una preocupación excesiva, dificultad para relajarse, sensación de inquietud o nerviosismo constante.
- Irritabilidad: la irritabilidad es un síntoma común del estrés y la fatiga.
- Alteraciones del sueño: los cambios hormonales y las demandas del recién nacido pueden afectar el sueño.
- Cambios en el apetito: la falta de apetito o, por el contrario, un aumento significativo del mismo, pueden ser señales de un desequilibrio emocional.
- Sentimientos de tristeza o desesperanza: experimentar tristeza profunda, llanto frecuente, sentimientos de desesperanza o inutilidad pueden ser señales de depresión posparto.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones: la fatiga y el estrés pueden afectar la capacidad de concentración y la toma de decisiones.
Si experimentas alguno de estos síntomas, es importante que busques ayuda profesional. Recuerda que no estás sola y que existen recursos disponibles para ayudarte.
Estrategias para el Bienestar Materno
Cuidar de tu bienestar es fundamental para poder disfrutar de la lactancia y de la maternidad. Aquí te dejamos algunas estrategias que te pueden ayudar:
- Descanso reparador: el sueño es fundamental para la recuperación posparto. Aprovecha las oportunidades para dormir cuando el bebé duerme y crea un ambiente tranquilo y oscuro para favorecer el descanso.
- Alimentación nutritiva: una dieta equilibrada te proporciona la energía y los nutrientes necesarios para recuperarte y cuidar de tu bebé.
- Ejercicio suave: el ejercicio, adaptado a tu estado físico, libera endorfinas y reduce el estrés.
- Tiempo para ti: dedica un tiempo cada día, aunque sea breve, a actividades que te gusten y te ayuden a relajarte y recargar energías.
- Relajación y mindfulness: las técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, te ayudan a gestionar síntomas como el estrés y la ansiedad, propios del posparto.
- Apoyo social: no dudes en pedir ayuda a tu entorno. Compartir las responsabilidades del cuidado del bebé y del hogar te proporciona un valioso apoyo práctico y emocional.
Recuerda que la maternidad es un proceso y no existe la madre perfecta. Cuidar de tu bienestar no es un lujo, sino una necesidad.
La Importancia del Apoyo Social
Compartir tus experiencias y emociones con otras madres que están pasando por situaciones similares puede ser una fuente de apoyo. Esto permitirá sentirte comprendida, normalizar tus emociones y aprender de las experiencias de otras mujeres. Una red de apoyo te ofrece un espacio seguro para expresar tus dudas, miedos y alegrías sin sentirte juzgada.
Tipos de Apoyo Social
- Grupos de apoyo presenciales: muchos hospitales y centros de salud ofrecen grupos de apoyo para madres recientes.
- Comunidades online: existen numerosas comunidades online, foros y grupos en redes sociales dedicados a la maternidad.
- Clases prenatales y posnatales: las clases prenatales y posnatales son una excelente oportunidad para conocer a otras madres que están pasando por la misma etapa que tú.
- Amistades y familiares: no subestimes el apoyo de tus amistades y familiares. Háblales sobre cómo te sientes y no dudes en pedir ayuda cuando la necesites.
- Profesionales de la salud: tu médico, matrona o enfermera pueden ser una valiosa fuente de información y apoyo.
En HM Hospitales comprendemos las complejidades de la maternidad y la lactancia. Nuestro equipo de profesionales está aquí para ofrecerte un entorno seguro y de confianza donde puedes expresar tus inquietudes y recibir una orientación personalizada.
Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.
| Para el Bebé | Para la Madre |
|---|---|
| Protección contra enfermedades | Protección contra cáncer de mama y ovario |
| Desarrollo cognitivo | Recuperación del peso postparto |
| Reducción del riesgo de obesidad y diabetes | Aumento de la autoestima |
| Mayor seguridad y autoconfianza | Disminución del estrés |
