La lactancia materna es un acto natural y esencial que proporciona a los bebés la nutrición ideal para su crecimiento y desarrollo. Además, fomenta un vínculo especial entre la madre y el hijo. Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia natural es una forma sin parangón de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sanos de los lactantes; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres.
10 TIPS para una LACTANCIA MATERNA exitosa
Recomendaciones Iniciales: Lactancia Exclusiva
Se recomienda lactancia materna exclusiva, sin otros alimentos ni bebidas (ni agua) hasta los 6 meses de vida. La OMS recomienda lactancia exclusiva, ya sea materna o artificial, hasta lo 6 meses de vida y debe ser la principal fuente de alimento durante el primer año de vida. La leche materna es el alimento ideal para los lactantes. La leche materna suministra la energía y nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo normal del bebé.
Siempre que sea posible, se recomienda la leche materna por sus innumerables ventajas: es la que mejor se adapta a las necesidades nutricionales y las características digestivas del lactante, transfiere inmunidad de madre a hijo, disminuye el riesgo de muerte súbita y favorece el vínculo entre la madre y el bebé. La lactancia materna siempre será la mejor opción alimentaria para el bebé.
Ventajas de la leche materna:
- Mejor adaptación a las necesidades nutricionales del bebé.
- Transferencia de inmunidad de madre a hijo.
- Disminución del riesgo de muerte súbita.
- Favorecimiento del vínculo entre madre y bebé.
La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento (leche de fórmula artificial) para la nutrición y desarrollo del bebé durante los primeros meses de vida ha quedado demostrada en numerosos estudios científicos, que señalan un mayor riesgo de numerosos problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, entre los que cabe resaltar un mayor riesgo de muerte súbita del lactante y de muerte durante el primer año de vida, así como de padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios.
A largo plazo los niños no amamantados padecen con más frecuencia dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer. Las niñas no amamantadas tienen mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. Los lactantes no alimentados al pecho presentan peores resultados en los test de inteligencia y tienen un riesgo más elevado de padecer hiperactividad, ansiedad y depresión, así como de sufrir maltrato infantil.
La lactancia materna funciona a demanda, esto significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
Alimentación con Fórmula: Alternativa y Recomendaciones
No todas las madres dan el pecho. Cuando se opta por lactancia artificial esta debe ser con fórmula de inicio (tipo 1) hasta los 6 meses, con fórmula de continuación (tipo 2) de los 6 a los 12 meses (aunque también se puede seguir con leche de inicio tipo 1) y con leche entera a partir de los 12 meses.
Las fórmulas se deben dar igual que la leche materna, a demanda y respetando las necesidades del bebé. Fórmula de inicio tipo 1: 30 ml por cacito raso de leche en polvo. (En caso de que tu bebé vacíe el biberón, aumentaremos 30 ml más, para asegurarnos que siempre haya un sobrante y así evitar los gases). Respetar su ritmo de desarrollo.
Es recomendable utilizar agua de consumo (agua fría del grifo) que ofrece los criterios sanitarios que aseguran la protección de la salud. Preparada la fórmula hay que enfriarla hasta temperatura ambiente para su consumo. Siempre hay que utilizar la fórmula recién preparada.
Introducción de la Alimentación Complementaria
A partir de ese momento, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años de edad, o más tarde. A partir de esta edad, aunque en algunos casos se realiza con anterioridad, se pueden ir incorporando progresivamente nuevos alimentos, manteniendo la lactancia materna a demanda en el caso de que sea posible.
No está justificado introducir nuevos alimentos antes de los 4 meses aunque tampoco es aconsejable hacerlo más allá de las 26 semanas. La leche como alimento único a partir de los 6 meses no proporciona la energía y nutrientes suficientes y la falta de diversificación puede producir una peor aceptación de nuevas texturas y sabores, riesgo de sufrir alergias e intolerancias alimentarias y aumenta la posibilidad de alterar las habilidades motoras orales.
En general, si introducimos los alimentos demasiado pronto los bebés pueden atragantarse, así como sufrir más infecciones gastrointestinales y respiratorias. A largo plazo se ha demostrado mayor riesgo de obesidad, diabetes mellitus tipo 1, eccemas y riesgo de destete.
¿Cuándo empezar y cómo saber si el bebé está listo?
La alimentación complementaria se recomienda alrededor de los 6 meses, cuando la leche materna o fórmula ya no cubren todas las necesidades nutricionales del bebé. Pero ¿Cómo saber si está preparado? Estos son indicativos de que el bebé está preparado física y neurológicamente para experimentar con alimentos sólidos.
Comidas Recomendadas
Lo ideal es que hagan 4 comidas al día (una cada 4 horas aproximadamente) y que no tengan la necesidad de alimentarse durante la noche. Las comidas recomendadas son:
- Desayuno: cereales, fruta…
- Comida: verdura con proteína
- Merienda: fruta
- Cena: cereales, verdura, proteína…
La lactancia seguirá siendo a demanda sin olvidar que la AC no es “sustitutiva” sino “complementaria”
Tipos de Alimentos y Recomendaciones Específicas
Cereales
Los cereales con gluten se pueden introducir entre los 4 y los 11 meses pero idealmente en torno a los 6 meses. Pueden ofrecerse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, arepas o tortas de maíz, quinoa o avena… Se debe optar por cereales integrales, sin azúcares añadidos (en el apartado hidratos de carbono de los cuales azúcares deben contener menos de 5g por 100g) y evitar los cereales hidrolizados o dextrinados. Iniciar con cereales sin gluten como arroz, maíz (1 ó 2 cucharadas al día), en biberón o papillas (también con leche materna). Pueden darse los comerciales (en papilla) o utilizar alimentos que los contengan (pasta, pan…) empezando con purés y aumentando progresivamente la consistencia.
Frutas
Deben emplearse frutas frescas variadas y de temporada. Darla siempre entera (triturada, chafada o en trozos grandes) pero no en zumo ya que que no ofrecen ningún beneficio nutricional y además pueden contribuir a una ganancia inadecuada de peso y aumentar el riesgo de caries. Las frutas normalmente se dan de merienda pero se pueden dar a cualquier otra hora entre tomas o como postre.
Verduras
Se irán introduciendo habitualmente al mediodía (almuerzo). Durante el primer año deben evitarse las verduras de hoja verde como las acelgas, las espinacas o las borrajas porque pueden causar metahemoglobinemia, por su alto contenido en nitratos. Una opción podría ser comenzar con patatas y zanahorias; luego incluir progresivamente. Deben cocerse al vapor o con poca agua y aprovechar el caldo de cocción. No añadir sal ni caldos comerciales. Se recomienda añadir una cucharada de aceite de oliva en crudo antes de servir.
Proteínas
Una vez introducidas las verduras se puede comenzar a dar carne, pescado, huevo y legumbres. Se recomienda variar los ingredientes para que cada día haya un alimento rico en proteínas y hierro y para que el niño se vaya acostumbrando a probar diferentes sabores.
Ejemplo de papilla de verduras con pollo o pescado blanco: Hervir durante 20 minutos judías verdes, puerro, patata y pollo sin piel (más o menos medio muslo o contramuslo por ración) o un filete pequeño de pescado blanco y después triturar. No conservar más de 48 horas en la nevera. Se puede congelar en porciones diarias e ir sacandolas según necesidades. La cantidad aproximada por ración es de un bol de 250ml.
Cantidades recomendadas:
- Carne: 20-30 g/día. Pollo, pavo, ternera, conejo, cordero… Evitar las partes grasas de las mismas. No utilizar las carnes cazadas con plomo en niños menores de 6 años. Se puede dar entre 20-30 gr/día, una vez al día, alternando con el pescado. Se puede mezclar con el puré de verduras.
- Pescado: 30-40 g/día. Se debe congelar previamente para evitar el contacto con anisakis. Ofrecer pescado blanco o azul de pequeño tamaño (sardina, caballa, salmonete…). Los pescados azules de gran tamaño (emperador, pez espada, atún rojo, cazón y lucio) contienen alto contenido en metilmercurio por lo que se desaconseja. Evitar el consumo de cabezas de crustáceos y cuerpos de cangrejo por el alto contenido en cadmio. Empezar por el pescado blanco, y luego probar el azul y 3 o 4 veces por semana. Las porciones de entre 30-40 gramos.
- Huevos: Se dará siempre bien cocido, primero la yema (aumentar ¼ cada 2-3 días) y después la clara (aumentar ¼ cada 2-3 días) hasta dar el huevo completo. Añadir a las verduras en sustitución de otras proteínas. Puede añadirlo al puré, 1 ó 2 veces a la semana (en vez de pescado o carne). Primero se ofrece yema cocida, luego se prueba clara cocida.
- Legumbres: Las que mejor se digieren son los garbanzos y las lentejas. Dejar en remojo la noche anterior a su preparación y mejor si son germinadas para una mejor digestión. Se añaden a las verduras y sustituyen a otras proteínas.
Otros Alimentos
- Frutos Secos: Machacados a partir de los 6 meses. Nunca enteros por riesgo de atragantamiento.
- Sal: Antes de los 12 meses no se añadirá a las comidas.
- Lácteos: La leche es el alimento principal durante el primer año de vida y debe darse a demanda. A partir de los 9 meses podrán tomar (pero no es obligatorio) yogur natural sin azúcar y queso fresco sin sal. Se desaconsejan los yogures de leche de continuación por su contenido inadecuado de hidratos de carbono.
- Agua: Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada no requiere líquidos adicionales. En cambio, ya que la alimentación complementaria supone una mayor carga renal de solutos, se le ofrecerá agua y será el niño quien se regule. Se le ofrecerá el mismo tipo de agua que toman los adultos sin necesidad de hervirla.
- Dulces: Se desaconseja el consumo de azúcar y edulcorantes. La miel no debe introducirse antes del año por el riesgo de transmitir botulismo.
Texturas y Consistencias
Aunque no se desaconsejan las papillas y purés, sí es interesante aumentar progresivamente la consistencia de los alimentos. De hecho, se recomienda comenzar con texturas grumosas y semisólidas lo antes posible (6-9 m).
Se recomienda no retrasar la introducción de diferentes texturas grumosas, semisólidas y sólidas y hacer partícipe al bebé en su alimentación dejando que sea él mismo quien se lleve los alimentos a la boca. Vigilar que el tamaño del alimento sea adecuado (grande como su puño o pequeño como un grano de arroz) para evitar atragantamiento.
A los 8 meses la mayoría pueden comer alimentos en forma de palitos. Los lactantes pueden comer alimentos semisólidos, en puré o papilla, a los 6 meses.
Consejos Adicionales
- Ofrecer un mismo alimento varias veces (hasta 15 ocasiones), aunque inicialmente lo rechace.
- Mantener una actitud neutra ante las negaciones (no enfadarnos) y evitar distracciones mientras comen (pantallas, juguetes).
- No prefijar cantidades.
- No se debe obligar a comer, hay que respetar el apetito del niño.
- Se debe dar de comer en un ambiente tranquilo, sin estímulos que distraigan la atención del niño y sin prisas. No hacer juegos ni usar la televisión ni el móvil para distraerle ya que estos hacen que el niño deje de participar de forma activa en su alimentación.
- Es bueno que el niño participe, cogiendo y tocando los alimentos. Se recomienda comer en familia y, si muestra interés por la comida de los padres, ofrecerle salvo que exista riesgo de atragantamiento.
- Debe mantenerse un horario regular de comidas, intentando que coman siempre a las mismas horas (por ejemplo, 8:00 desayuno, 12:00 almuerzo, 16:00 merienda y 20:00 cena).
- Evitar hasta los 6 años alimentos sólidos que puedan suponer un riesgo de atragantamiento como los frutos secos enteros, palomitas, uvas enteras, zanahoria o manzana crudas, etc.
Alergias Alimentarias: Prevención y Precauciones
Para reducir el riesgo de alergias, introduce los nuevos alimentos de uno en uno, cada 3-5 días, y observa posibles reacciones adversas (erupciones, vómitos, diarrea o dificultad para respirar). Los alimentos alergénicos como el huevo, el pescado o los frutos secos no deben retrasarse en la dieta, ya que estudios actuales sugieren que su introducción temprana y controlada ayuda a disminuir el riesgo de alergias. Eso sí, consulta siempre al pediatra antes de incluirlos.
Por último, se profundiza en las reacciones adversas a los alimentos, distinguiendo 3 tipos: reacciones de tipo inmunológico, intolerancias alimentarias e intoxicaciones y toxiinfecciones. Los factores desencadenantes de las reacciones adversas se deben a la predisposición genética, factores inmunológicos y a los factores ambientales. Los síntomas que se producen en las reacciones alérgicas inducidas por alimentos son variados y pueden afectar a diferentes órganos. En cuanto al diagnóstico se basa en la historia clínica, pruebas cutáneas y pruebas de provocación.
Errores Comunes y Cómo Evitarlos
Es normal cometer algunos errores al iniciar la alimentación complementaria:
- Introducir alimentos rápidamente o en grandes cantidades: Esto puede abrumar al bebé.
- Presionar al bebé para que coma: Permítele explorar a su ritmo.
- Comparar el progreso del bebé con otros: Cada niño tiene su propio ritmo.
En definitiva, la alimentación complementaria es una etapa de descubrimiento y aprendizaje tanto para el bebé como para los padres.
