Si estás embarazada o has sido madre recientemente, es probable que hayas notado que tu memoria parece estar jugándote algunas bromas: te olvidas de dónde dejaste las llaves, tienes despistes con las palabras o pierdes la noción del tiempo y no sabes en qué día vives. Si te ocurren cosas como estas, tranquila, es perfectamente normal.
Durante el embarazo y el posparto son comunes los pequeños despistes, fallos de memoria y dificultades para concentrarse. ¿Te notas más despistada o que te falla la memoria? No te preocupes, es bueno para tu bebé.
Las modificaciones en el cerebro de las mujeres embarazadas han comenzado a estudiarse muy recientemente. En concreto, el estudio ‘Pregnancy involves long-lasting changes in human brain structure’ (‘El embarazo implica cambios duraderos en la estructura del cerebro humano’ realizado por investigadoras españolas y publicado en 2016, disparó el interés de la neurociencia y motivó que comenzara a estudiarse desde otros hábitos, como la psicología o la endocrinología.
Cambios cerebrales durante el embarazo y el posparto
Aunque la evidencia respalda la existencia de cambios cerebrales durante el embarazo, algunos investigadores advierten que el término mommy brain puede ser estigmatizante si se interpreta como una disminución general de las capacidades cognitivas. No pienses que esta niebla mental es una desventaja.
Reducción de la materia gris
Estudios de neuroimagen han demostrado que el embarazo está asociado con una reducción en el volumen de la materia gris en ciertas áreas del cerebro, como la corteza prefrontal y las regiones temporales.
Mayor sensibilidad emocional
Durante el embarazo y el posparto, el cerebro se vuelve más receptivo a las señales emocionales, especialmente las relacionadas con el bebé. Esto se asocia con una mayor actividad en áreas como la amígdala y la corteza cingulada anterior, que están involucradas en el procesamiento emocional y la empatía.
Adaptación cognitiva
Algunos estudios sugieren que las mujeres pueden experimentar dificultades en tareas que requieren memoria a corto plazo o atención dividida durante el embarazo y el posparto.
Percepción subjetiva vs. Realidad cognitiva
«Pese a lo interiorizado que tenemos el discurso de que al convertirnos en madres perdemos para siempre habilidades mentales, no hay una evidencia científica que respalde esa idea», recuerda Susanna Carmona.
En este sentido, Camila Servin-Barthet, investigadora predoctoral en la UAB y en el IMIM, y coautora del estudio ‘Pregnancy entails a U-shaped trajectory in human brain structure linked to hormones and maternal attachment’ (‘El embarazo implica una trayectoria en forma de U en la estructura del cerebro humano, vinculada a las hormonas y al apego maternal’), señala que en las investigaciones «no se han visto diferencias a nivel cognitivo, pero sí en la percepción subjetiva de la madre. Es decir, las madres tienden a reportar que tienen menos memoria que antes, pero, personalmente, creo que esas pérdidas de memoria o falta de concentración tienen mucho que ver con la carga mental añadida.
Neurocientífica: “Desde que soy madre no pienso igual”: Lo que la maternidad le hace a tu cerebro
La biología de la maternidad y su relevancia social
La biología de la maternidad lleva camino de ser lo más políticamente incorrecto en estos tiempos. Por eso a veces, como feminista apasionada de la neurobiología, me siento como el niño del cuento que señala que el emperador va desnudo.
Es obvio que no es lo mismo ser madre que ser padre, es obvio que nuestra realidad biológica es profundamente diferente, pero ya casi nadie se atreve a decirlo. Queda mal. Y sin embargo hay que decirlo, y hay que empezar a reconocer las necesidades de los bebés, esos grandes olvidados.
Y no, para un recién nacido o para un bebé de cinco meses no es lo mismo su madre que su padre. Les necesitará a ambos toda su vida, pero de formas y maneras muy diferentes, a distintos ritmos. Pero esto se quiere negar, ocultar, silenciar.
Decir que el bebé necesita a su madre y quiere estar con ella es como digo lo más políticamente incorrecto que se puede decir ahora. Rompedor. Amenazante para este sistema que ha montado tremendo negocio precisamente a base de separar a los bebés de sus madres. Y sin embargo es así, los seres humanos, al principio de la vida necesitamos a la madre mucho más que al padre.
Permisos de maternidad y paternidad: Un debate necesario
Por todo ello me declaro en contra de la propuesta de la PPiiNA, plataforma que aboga por unos permisos de maternidad y paternidad igualitarios, intransferibles y obligatorios. Les agradezco la intención: comparto profundamente su anhelo de una sociedad donde las mujeres no nos veamos discriminadas en el mercado laboral por la posibilidad de ser madres, menos aun por serlo. Pero no creo que su propuesta sea la manera de lograrlo.
Desde la PPiiNA tachan de desequilibrio el que el permiso de maternidad actualmente dure 16 semanas y el de paternidad. Pero no, no es un desiquilibrio, es una diferencia. Las madres gestamos, parimos y podemos amamantar, los hombres no. Nuestro cuerpo se transforma con cada embarazo y así sigue durante meses o años. Los bebés necesitan contacto, cuerpo a cuerpo con la madre, mucha teta.
A ser posible seis meses de lactancia exclusiva, y algunos años más combinada con otros alimentos. Las madres necesitamos, soñamos con, una sociedad que nos reconozca, que honre nuestra impagable función social. Es urgente.
Los hombres que desean compartir los cuidados de sus hijos ya lo están haciendo, de mil maneras, conozco muchos de ellos. Además obtienen un máximo reconocimiento social por ello, se les alaba y califica de padrazos. Con la propuesta de la PPiiNA, de llevarse a cabo, surgirían toda una serie de problemas añadidos.
Si la madre no está con el padre, especialmente. Como ya está pasando con el delirante asunto (y dañino) de las custodias compartidas impuestas, ¡hay hombres que reclaman la custodia compartida desde el nacimiento!
Yo creo que si hablaramos de propuestas lo prioritario debería ser alargar la baja maternal a seis meses, mínimo. Asi al menos podríamos mantener la lactancia exclusiva el tiempo que recomienda la OMS, UNICEF y la Asociación Española de Pediatría.
Y reconocer, apoyar, flexibilizar de mil maneras para poder ir a trabajar con nuestros bebés si queremos, cuando queramos. Ser creativos con las propuestas y soluciones.
En cuanto a permiso parental, podría ser igualitario, tal vez, pero salvo las dos primeras semanas tras el nacimiento, el resto creo que tendría que ser a partir de los seis primeros meses, antes de los seis años. Que se lo pudieran coger cada vez que el bebé o niño pequeño lo necesita, cuando está malo, cuando empieza la escuela, cuando llega su hermano-a, etc…Es decir, en función de las necesidades y pasados los seis primeros meses, no antes.
