Durante el embarazo, la alimentación se convierte en un aspecto crucial para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé. Cuando una mujer se queda embarazada y acude al médico, además de los controles y las recomendaciones básicas, el profesional también suele advertir y aconsejar a la mujer sobre ciertos cuidados que debe tener en su alimentación.
Dentro de los alimentos que despiertan dudas, los quesos ocupan un lugar destacado, ya que no todos son seguros para consumir durante la gestación. Es fundamental conocer cuáles son los quesos seguros y cuáles deben evitarse para prevenir riesgos como la listeriosis, una infección que puede tener graves consecuencias durante el embarazo. Aunque ya os hablamos de si se puede comer embarazada los quesos pasteurizados, hoy os ampliamos información trayéndoos los quesos seguros en el embarazo según una nutricionista.
Hay alimentos que se deben evitar en el embarazo, como es el caso de la carne o el pescado crudo, pescados como el pez espada o el atún rojo, la leche cruda o los patés, por ejemplo. Otros alimentos se deben tomar con ciertas precauciones previas, como las frutas y las verduras, que deben lavarse bien antes de ser consumidas o la carne, que debe comerse muy hecha, y otros alimentos deben convertirse en habituales en la dieta de la embarazada, como las frutas, los vegetales y las hortalizas. Con los lácteos sucede lo mismo: hay que tener especial atención y cuidado para seleccionar los que estén pasteurizados.
Importancia de la alimentación durante el embarazo
Para las mujeres embarazadas, la inclusión de queso en la dieta puede ser beneficiosa, siempre que se sigan las recomendaciones de seguridad alimentaria. Consultar con un médico o nutricionista sobre qué tipos de queso son seguros puede ayudar a garantizar que se obtengan los nutrientes necesarios sin comprometer la salud del bebé.
El papel del queso en la dieta de la embarazada
El queso es un alimento nutritivo que puede aportar beneficios significativos a la dieta de una embarazada, siempre y cuando se elijan las variedades adecuadas. Los quesos son una fuente rica en calcio, un mineral esencial para el desarrollo del bebé y el mantenimiento de la salud ósea de la madre. Sin embargo, no todos los quesos son seguros, y es importante conocer cuáles son las opciones recomendadas para evitar riesgos innecesarios.
Además del calcio, el queso también proporciona proteínas y grasas saludables, que son importantes para el crecimiento y desarrollo del feto. Sin embargo, es crucial que las embarazadas eviten los quesos que puedan estar contaminados con bacterias peligrosas, como la listeria. Por ello, la selección de quesos debe hacerse con precaución, priorizando aquellos que hayan sido elaborados con leche pasteurizada.
Nutrientes esenciales: calcio, fósforo y vitamina D
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer requiere un mayor aporte de nutrientes esenciales como el calcio, el fósforo y la vitamina D. Estos nutrientes son fundamentales para el desarrollo del esqueleto del bebé y para mantener la salud ósea de la madre. Los quesos, especialmente los elaborados con leche pasteurizada, pueden ser una excelente fuente de estos nutrientes.
El calcio es crucial para la formación de los huesos y dientes del bebé, así como para la función muscular y nerviosa de la madre. El fósforo, por su parte, trabaja en conjunto con el calcio para fortalecer los huesos y dientes. La vitamina D es necesaria para la absorción adecuada de calcio y fósforo, y su deficiencia puede llevar a complicaciones tanto para la madre como para el bebé.
Riesgos asociados al consumo de quesos durante el embarazo
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) las embarazadas deben extremar las precauciones con los lácteos y no deben tomar “leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos o quesos latinos, mozzarella y quesos azules) si en la etiqueta no dice que estén hechos con leche pasteurizada. Tampoco quesos rallados o loncheados industriales. Se debe quitar la corteza de todos los quesos”.
El principal motivo de tomar estas medidas ante los quesos es por el riesgo de listerioris o listeria, que "es una enfermedad bacteriana transmitida por los alimentos que puede ser muy grave para las mujeres embarazadas, las personas mayores de 65 años y las personas con sistemas inmunitarios debilitados. La causa más común es comer fiambres inadecuadamente procesados y productos lácteos no pasteurizados", tal y como explican los expertos de la Clínica Mayo.
Un informe de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recoge que “la infección por Listeria monocytogenes es poco frecuente. Se debe pensar en ella en cualquier gestante que consulte por un cuadro seudogripal o de fiebre, ya que las consecuencias para el feto o neonato pueden ser muy graves. En todas aquellas pacientes con alto nivel de sospecha de infección por listeria se deben realizar hemocultivos y, si el nivel de sospecha es muy elevado, iniciar el tratamiento con ampicilina para prevenir una afectación neonatal severa. El Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta estableció en 1992 las recomendaciones dietéticas para prevenir la transmisión alimentaria de listeria. Son similares a las de otras infecciones alimentarias. Incluyen el cocinado minucioso de los alimentos crudos de origen animal; el lavado de hortalizas crudas; evitar los productos lácteos sin pasteurizar; mantener separados los alimentos crudos y cocinados durante la preparación y el almacenamiento; lavar las manos, los cuchillos y las tablas de cortar después de exponerlos a alimentos sin cocinar; lavar y desinfectar con frecuencia el interior de los frigoríficos. Las personas con alto riesgo de infección, incluidas las mujeres embarazadas, además deberían evitar los quesos blandos, recalentar (hasta que estén muy calientes) las sobras alimentarias y los alimentos precocinados y evitar fiambres si no se está seguro de que hayan sido recalentados adecuadamente”.
Tal y como recoge la Dra. en Farmacia y nutricionista Marián García en su blog, más conocida como Boticaria García: “No se deben tomar durante la gestación todos aquellos quesos realizados con leche sin pasteurizar como feta, camembert, brie o los que tienen «moho» como el roquefort. En el etiquetado de todos ellos se indica si están fabricados a partir de leche pasteurizada o no”. También añade “Sin embargo, si los quesos están hechos con leche pasteurizada o se han calentado por encima de los 75º (salsa de roquefort a la que vemos hervir, por ejemplo) su consumo es apto”.
Los quesos azules, como gorgonzola, stilton, roquefort o el queso azul danés, deben evitarse precisamente por los mohos que contienen. Del mismo modo deben evitarse los quesos de leche cruda, el queso de burgos elaborado con leche cruda, los quesos que contienen en su interior un porcentaje de agua entre el 35 y el 45% (esto se debe a que son elaborados a partir de leche cruda y pasteurizada, y pueden contaminarse) y quesos blandos madurados como el brie o el camembert. En definitiva, se deben evitar los quesos blandos como el brie, el feta y el queso azul, a menos que estén claramente etiquetados como pasteurizados o hechos con leche pasteurizada, tiernos y/o suaves y no pasteurizados.
La amenaza de la listeria y la listeriosis
La listeria es una bacteria que puede encontrarse en alimentos que no han sido adecuadamente pasteurizados o manipulados. Durante el embarazo, el sistema inmunológico de la mujer se encuentra más vulnerable, lo que aumenta el riesgo de infecciones como la listeriosis, una enfermedad causada por la bacteria listeria monocytogenes. Esta infección puede ser especialmente peligrosa para las embarazadas y sus bebés.
La listeriosis puede transmitirse a través de quesos elaborados con leche no pasteurizada o aquellos que han estado expuestos a condiciones insalubres. Los síntomas pueden incluir fiebre, dolores musculares y problemas gastrointestinales, pero el riesgo más grave es la posibilidad de transmisión al feto, lo que puede llevar a complicaciones serias como el aborto espontáneo, parto prematuro o infecciones en el recién nacido.
Para minimizar el riesgo de listeriosis, es esencial que las embarazadas eviten los quesos que no estén claramente etiquetados como pasteurizados. Además, deben ser conscientes de las prácticas de higiene en la manipulación y almacenamiento de estos productos.
Consecuencias de la listeriosis en el embarazo
La listeriosis es una infección que, aunque rara, puede tener consecuencias devastadoras durante el embarazo. Las mujeres embarazadas son aproximadamente 20 veces más propensas a contraer listeriosis en comparación con otros adultos sanos. Esta enfermedad puede provocar serias complicaciones, tanto para la madre como para el bebé, si no se trata a tiempo.
En el caso de las embarazadas, la listeriosis puede causar síntomas leves que podrían confundirse con una gripe común, pero el verdadero peligro radica en su capacidad para atravesar la barrera placentaria e infectar al feto. Esto puede resultar en un aborto espontáneo, muerte fetal o partos prematuros. Incluso si el bebé nace, puede sufrir infecciones graves que ponen en riesgo su vida.
Para prevenir estas complicaciones, es crucial que las embarazadas eviten los quesos no pasteurizados y aquellos que son propensos a la contaminación por listeria, como los quesos blandos con moho. Además, deben seguir las recomendaciones de su médico y prestar atención a los síntomas inusuales que puedan surgir durante la gestación.
Quesos seguros para el embarazo
Sí podrán consumirse durante el embarazo quesos curados o semicurados elaborados con leche pasteurizada (ya sea de vaca, de cabra o de oveja) y otros tipos de queso que sean pasteurizados.
En la guía La seguridad alimentaria durante el embarazo de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Cantabria apuntan que “la leche y otros productos lácteos son alimentos recomendados en el embarazo, por su contenido en proteínas, calcio y otros nutrientes, siendo aconsejable además que sean desnatados o bajos en grasa”, pero advierten de los cuidados esenciales que hay que adoptar: “Evite el consumo de leche cruda comercializada sin tratamiento térmico, así como de quesos frescos y quesos de pasta blanda (quesos tipo camembert, brie, feta, mascarpone, requesón, madurados con mohos,...) elaborados con leche cruda de cabra, oveja y/o vaca. Consulte la etiqueta de los productos lácteos para saber si han sido elaborados con leche cruda. Si va a consumir estos quesos, asegúrese de que están elaborados con leche tratada térmicamente (pasterizada, esterilizada o UHT) siendo aconsejable adquirirlos enteros y en formato pequeño. Se recomienda no adquirir los quesos en trozos o láminas, pues los cuchillos o cuchillas utilizadas para el corte, así como otras superficies de contacto, pueden haber propiciado la contaminación por Listeria”.
Por tanto, consumir quesos y otros lácteos en el embarazo sí, pero teniendo muy presentes una recomendación clara: que sean productos pasteurizados.
Quesos pasteurizados recomendados
Los quesos pasteurizados son una opción segura para las embarazadas, ya que el proceso de pasteurización elimina bacterias peligrosas sin afectar significativamente los nutrientes del producto. Algunos quesos recomendados incluyen el cheddar, gouda, emmental, mozzarella y pecorino. Estos quesos no solo son seguros, sino que también son ricos en calcio y otros nutrientes esenciales.
Queso Cheddar
El queso cheddar es una de las variedades más seguras para consumir durante el embarazo, siempre que esté elaborado con leche pasteurizada. Este queso duro es conocido por su sabor fuerte y su textura firme, lo que lo convierte en una opción versátil para diversas preparaciones culinarias. Además, el cheddar es una excelente fuente de calcio y proteínas, nutrientes esenciales durante el embarazo.
Al ser un queso madurado, el cheddar tiene menos probabilidades de contener bacterias dañinas como la listeria. Sin embargo, es crucial verificar que el producto sea pasteurizado, ya que esto garantiza la eliminación de posibles contaminantes. Incorporar cheddar en la dieta puede ayudar a satisfacer las necesidades diarias de calcio de la madre y contribuir al desarrollo óseo del bebé.
Queso Gouda
El queso gouda es otra opción segura y deliciosa para las embarazadas. Este queso semiduro, originario de los Países Bajos, es conocido por su sabor suave y cremoso. Al igual que el cheddar, el gouda debe ser pasteurizado para garantizar su seguridad durante el embarazo. Es una excelente fuente de calcio y fósforo, nutrientes esenciales para el desarrollo del bebé.
El gouda es un queso versátil que puede disfrutarse en una variedad de platos, desde sándwiches hasta ensaladas. Al ser un queso semiduro, tiene una menor humedad, lo que reduce el riesgo de contaminación por listeria. Asegurarse de que el gouda sea pasteurizado es fundamental para disfrutar de sus beneficios sin preocupaciones.
Queso Emmental
El queso emmental, conocido por sus característicos agujeros, es un queso suizo que también es seguro para las embarazadas si está pasteurizado. Este queso tiene un sabor suave y ligeramente dulce, y es una excelente fuente de calcio y vitamina D, nutrientes importantes para el embarazo. Su textura firme y baja humedad lo hacen menos susceptible a la contaminación por bacterias.
El emmental se puede utilizar en una variedad de platos, desde fondues hasta gratinados, y es una opción deliciosa para quienes buscan incorporar queso en su dieta durante el embarazo.
Queso Mozzarella
Ya profundizamos sobre si es seguro comer mozzarella durante el embarazo, pero ahora os corroboramos que es un queso fresco que es seguro para las embarazadas siempre que se elabore con leche pasteurizada. Este queso es conocido por su textura suave y su capacidad para fundirse, lo que lo hace ideal para pizzas y ensaladas. La mozzarella es una buena fuente de calcio y proteínas, y su consumo puede contribuir al aporte nutricional necesario durante el embarazo.
Es importante asegurarse de que la mozzarella sea pasteurizada, ya que esto elimina el riesgo de bacterias peligrosas como la listeria. Al ser un queso fresco, es fundamental mantenerlo refrigerado y consumirlo antes de la fecha de caducidad para garantizar su seguridad.
Queso Pecorino
El pecorino es un queso duro italiano elaborado con leche de oveja, y es seguro para las embarazadas si está pasteurizado. Este queso tiene un sabor fuerte y salado, y es una excelente fuente de calcio y proteínas. Su textura firme y baja humedad lo hacen menos propenso a la contaminación por listeria, lo que lo convierte en una opción segura para las embarazadas.
El pecorino puede utilizarse rallado sobre pastas o ensaladas, y es una forma deliciosa de añadir sabor y nutrientes a las comidas. Verificar que el pecorino sea pasteurizado es esencial para disfrutar de sus beneficios sin preocupaciones.
Quesos duros y curados: una opción segura
Los quesos duros y curados son generalmente seguros para las embarazadas, ya que su bajo contenido de humedad reduce el riesgo de contaminación por listeria. Estos quesos se elaboran con leche pasteurizada y pasan por un proceso de maduración que los hace menos propensos a albergar bacterias peligrosas. Ejemplos de quesos duros seguros incluyen el parmesano y el grana padano.
Queso Parmesano
El queso parmesano es uno de los quesos duros más populares y seguros para consumir durante el embarazo. Este queso italiano se elabora con leche pasteurizada y pasa por un proceso de maduración que puede durar hasta 24 meses, lo que lo hace menos susceptible a la contaminación por listeria. El parmesano es una excelente fuente de calcio, proteínas y vitamina D, nutrientes esenciales para el desarrollo del bebé y la salud de la madre.
Su sabor intenso y su textura granulada lo hacen ideal para rallar sobre pastas, ensaladas y sopas.
Queso Grana Padano
El grana padano es otro queso duro italiano similar al parmesano, conocido por su sabor suave y su textura granulada. Este queso se elabora con leche pasteurizada y pasa por un proceso de maduración que lo hace seguro para las embarazadas. Es una excelente fuente de calcio y proteínas, y su consumo puede contribuir al aporte nutricional necesario durante el embarazo.
El grana padano se puede utilizar de manera similar al parmesano, rallado sobre pastas, ensaladas y sopas.
Identificación de quesos pasteurizados
Identificar quesos pasteurizados es clave para garantizar la seguridad alimentaria durante el embarazo. Los quesos pasteurizados han sido sometidos a un proceso de calentamiento que elimina bacterias peligrosas como la listeria, sin comprometer su valor nutricional. Para asegurarse de que un queso es pasteurizado, es importante leer las etiquetas del producto y buscar la indicación de "pasteurizado" en la lista de ingredientes.
Además de leer las etiquetas, es recomendable comprar quesos en lugares confiables que cumplan con las normas de higiene y seguridad alimentaria. Si hay dudas sobre la pasteurización de un queso, es mejor optar por no consumirlo hasta obtener más información. Consultar con un médico o nutricionista puede proporcionar orientación adicional sobre qué quesos son seguros durante el embarazo.
Quesos a evitar durante el embarazo
¿Significa esto que se deban evitar todos los quesos durante el embarazo para prevenir? La respuesta es no. Basta con saber qué quesos no deben consumirse en el embarazo.
Quesos blandos y con moho
Durante el embarazo, es crucial evitar ciertos tipos de quesos que son propensos a la contaminación por listeria. Los quesos blandos y aquellos con moho, como el brie, camembert y roquefort, son ejemplos de quesos que deben evitarse. Estos quesos tienen un alto contenido de humedad, lo que los hace más susceptibles a albergar bacterias peligrosas.
Queso Brie
El queso brie es un queso blando de origen francés conocido por su textura cremosa y su corteza blanca de moho. Durante el embarazo, el brie debe evitarse debido al riesgo de contaminación por listeria, una bacteria que puede estar presente en quesos blandos y húmedos. Aunque el brie puede estar elaborado con leche pasteurizada, su alto contenido de humedad lo hace susceptible a albergar bacterias peligrosas.
Para garantizar la seguridad durante el embarazo, es mejor optar por quesos duros o semiduros que sean menos propensos a la contaminación. Evitar el brie y otros quesos blandos con moho es una medida preventiva importante para proteger la salud de la madre y el bebé.
Queso Camembert
El camembert es otro queso blando que debe evitarse durante el embarazo debido al riesgo de listeriosis. Este queso francés es similar al brie en su textura cremosa y su corteza blanca de moho, y presenta los mismos riesgos de contaminación por listeria. Aunque el camembert puede estar elaborado con leche pasteurizada, su alto contenido de humedad lo hace propenso a albergar bacterias peligrosas.
Queso Roquefort
El roquefort es un queso azul de origen francés conocido por sus vetas de moho y su sabor fuerte. Durante el embarazo, el roquefort debe evitarse debido al riesgo de contaminación por listeria. Este queso tiene un alto contenido de humedad y moho, lo que lo hace susceptible a albergar bacterias peligrosas que pueden causar listeriosis.
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Quesos no pasteurizados
Durante el embarazo, es crucial evitar los quesos elaborados con leche no pasteurizada, ya que estos productos pueden contener bacterias peligrosas como la listeria. Los quesos no pasteurizados son especialmente riesgosos debido a la falta de un proceso de calentamiento que elimine las bacterias dañinas.
Queso de leche cruda
Los quesos de leche cruda, como ciertos quesos frescos y artesanales, deben evitarse durante el embarazo. Estos quesos no han sido sometidos a un proceso de pasteurización que elimine bacterias peligrosas, lo que aumenta el riesgo de infecciones. Es importante leer las etiquetas y asegurarse de que cualquier queso consumido durante el embarazo esté claramente etiquetado como pasteurizado.
Alternativas seguras
Quesos Veganos: Una excelente opción son los quesos veganos, que están elaborados sin productos lácteos y por lo tanto son libres de los riesgos asociados con la listeriosis. Estos quesos suelen estar hechos a base de frutos secos, aceites vegetales, y almidones, y vienen en una variedad de estilos y sabores.
Quesos Sin Lactosa: Para aquellas embarazadas con intolerancia a la lactosa, los quesos sin lactosa son otra opción viable. Al elegir quesos alternativos, es importante leer las etiquetas y verificar los ingredientes y el proceso de elaboración. Asegúrate de que el producto sea pasteurizado y libre de aditivos dañinos.
| Tipo de Queso | ¿Pasteurizado? | Seguro en el Embarazo |
|---|---|---|
| Cheddar | Sí | Sí |
| Gouda | Sí | Sí |
| Emmental | Sí | Sí |
| Mozzarella | Sí | Sí |
| Pecorino | Sí | Sí |
| Parmesano | Sí | Sí |
| Grana Padano | Sí | Sí |
| Brie | No recomendado | No |
| Camembert | No recomendado | No |
| Roquefort | No recomendado | No |
