Ausencia de Útero: Causas, Tratamientos y Consideraciones Éticas

La ausencia de útero es un factor de infertilidad absoluta para el que no existe tratamiento. Puede deberse a una malformación congénita, a una causa adquirida por yatrogenia, por ejemplo, por una histerectomía o bien a una disfunción uterina total. La ausencia de útero causa de infertilidad absoluta de una mujer, no ha tenido ni tiene tratamiento alguno.

Estos son los principales aspectos que se contemplan en la mejora de la calidad de vida, ya que la infertilidad es una de las principales causas de dolor emocional en las mujeres infértiles. La OMS define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad”. En la actualidad, la finalidad de la medicina no se limita a preservar la vida, también incluye la mejora de la salud para una mejor calidad de vida. El tratamiento de la infertilidad con el objetivo de mejorar la calidad de vida y atender los deseos de reproducción de las personas se plantea en este marco y es algo aceptado en nuestra sociedad.

Se reconoce el derecho básico de toda persona a decidir tener hijos, de forma libre y responsable, pero no está reconocido el derecho a la maternidad.

Las alternativas son la maternidad subrogada y la adopción. La subrogación presenta también importantes problemas éticos y es ilegal en muchos países. Su análisis no es el objetivo de este artículo.

Trasplante de Útero: Un Proyecto de Investigación

Por este motivo, en los últimos años, buscando alguna solución en el marco de la innovación e investigación se ha intentado el trasplante de útero como proyecto de investigación. Como ocurre en otros trasplantes de órganos no vitales incorporados recientemente, es cierto que la finalidad no es “salvar la vida”, pero sí lo es mejorar la calidad de vida. Y éste es el mismo objetivo que tienen los otros trasplantes de órganos no vitales y los tratamientos de infertilidad.

TRASPLANTE DE ÚTERO Y FERTILIDAD | SALUD DE HIERRO EP. 24

Hace unos años, el trasplante de órganos sólidos se limitaba a estructuras vitales como el riñón, el hígado, el corazón, el páncreas, los pulmones o el intestino. En las dos últimas décadas se ha añadido el trasplante de otros órganos como la laringe, la pared abdominal, las extremidades o la cara, que pueden considerarse como “no vitales”. Recientemente, como proyecto en el ámbito de la innovación y la investigación, se ha intentado el trasplante de útero.

El primero tuvo lugar en el año 2000 con el trasplante de un útero de cadáver sin éxito. De todas formas, es un tema en plena discusión, con grandes reservas desde el punto de vista ético. Hoy en día no se puede considerar un tratamiento establecido, excepto que su realización tenga lugar dentro del marco de un proyecto de investigación.

Es un proyecto de investigación en seres humanos y como tal, debe existir un equilibrio entre el riesgo de daño y el posible beneficio para los pacientes, aplicando el llamado principio de equiponderación o principio de “equipoise”. En los primeros casos se discutió si el procedimiento era éticamente inaceptable porque no se alcanzaba el objetivo de conseguir un recién nacido vivo y no se podían justificar los riesgos a que se sometían tanto la donante como la receptora. Actualmente, con los avances técnicos en la cirugía y en la reproducción asistida, han nacido niños vivos.

Ilustración del proceso de trasplante de útero.

Consideraciones sobre la Donación de Útero

Uno de los primeros temas a considerar es si el útero debe proceder de una persona fallecida o puede proceder de una persona viva. La venta de órganos está expresamente prohibida, sea cual sea su procedencia, pero no así la donación. Según la ley española, toda persona es donante al morir si no hay un documento que indique lo contrario. Los equipos de coordinación de trasplantes siempre dialogan con la familia para confirmar que no existe negativa por parte del donante ni otros obstáculos de origen familiar o administrativo.

Hay que tener en cuenta que el trasplante de útero no figura entre los órganos para los que se solicita habitualmente la donación para trasplante. Desde el punto de vista de la maleficencia, la extracción del útero no supone ningún perjuicio para la donante, pero puede afectar a terceras personas, beneficiarias de otros órganos del mismo donante.

Los donantes vivos pueden donar órganos si no hay suficientes órganos de cadáver o si esta modalidad resulta más eficaz de forma significativa, mantiene mejor su calidad intrínseca y facilita el éxito del trasplante. En este caso, el éxito es la gestación y el nacimiento de un bebé sano.

Es necesario considerar las condiciones en las que es aceptable una donante: Su situación vital, si tiene la información y comprensión de los riesgos a los que se expone y que el procedimiento forma parte de una investigación, donde no hay garantías de éxito. Debe ser una mujer sana, que haya completado sus expectativas reproductivas, ya que después de la histerectomía no puede tener más hijos. Por este motivo se propone que es preferible que sea una mujer mayor, con la menopausia en curso o previsiblemente cercana. Posiblemente se trate de una familiar de la receptora.

Riesgos y Beneficios para la Donante

Los riesgos físicos vienen dados por la histerectomía, que en este caso será una intervención muy larga, de hasta casi 10 horas, y bastante más compleja que una histerectomía habitual reglada. A pesar de la falta de experiencia sobre las complicaciones de esta cirugía, deben contemplarse las posibles complicaciones inmediatas y a larga plazo que concurren en toda cirugía abdominal compleja. Deben tenerse en cuenta, también los riesgos desde el punto de vista emocional.

  • En primer lugar, la presión emocional por la familia u otros.
  • Además, si falla el trasplante, pueden tener la sensación de fracaso o pensar que se trata de tiempo y esfuerzos que no vale la pena.
  • Puede ocurrir que la relación entre donante y receptora cambie y que más adelante se arrepienta de la donación.
  • También puede ocurrir que la donante haya accedido a la donación pensando que no iba a querer más hijos, pero después quisiera tener descendencia con una nueva pareja.
  • Hay que tener en cuenta también la relación que pueda establecerse entre la donante y el recién nacido.

El beneficio que obtiene la donante es la satisfacción y la alegría, derivadas de una acción o conducta altruista, generosa y desinteresada, en beneficio de otra mujer. En caso de éxito, verá la felicidad de una persona cercana, la vida de un recién nacido que no hubiese sido posible sin esta donación y puede tener un vínculo afectivo con él. Además, puede dar un valor a la propia vida y experimentar la felicidad de haber contribuido a mejorar la vida de otras personas, especialmente si son personas amadas y cercanas.

En lo que se refiere a la satisfacción de las donantes de útero, se ha constatado el aumento de la autoestima, felicidad y mejora de la calidad de vida después de la donación. También podemos contar con los estudios en donantes de riñón, que han valorado la satisfacción de los donantes como una parte esencial del trasplante de riñón de donante vivo. En un estudio retrospectivo de 11 años se ha constatado que mayor parte de los donantes están muy satisfechos de su donación.

También se constata la presencia de un pequeño grupo que refiere una satisfacción inferior por discrepancia entre sus expectativas antes de la donación y la atención que recibieron, una mayor interferencia de los procedimientos en su vida diaria, tales como el ingreso, las exploraciones, la medicación o pérdidas económicas y, sobre todo, más dolor y malestar. Estos donantes se habían sentido inseguros y habían solicitado más información sobre el procedimiento. Su motivación para la donación era la responsabilidad, les parecía que era la única solución para mejorar la salud y/o salvar la vida del paciente.

Proceso para la Receptora

La receptora debe recibir un tratamiento hormonal, una fertilización in vitro, una gestación con tratamiento inmunosupresor, una cesárea y una histerectomía posterior. Se trata de un trasplante temporal, efímero, para evitar mantener un tratamiento inmunosupresor de por vida. También debemos considerar la situación del fracaso del procedimiento y el problema emocional que puede acompañarle. Es importante tener en cuenta que el fracaso es no conseguir una gestación a término con recién nacido vivo y sano.

Lo más importante es que el consentimiento informado de la donante sea realmente libre, después de una información muy completa sobre el procedimiento, los riesgos físicos, la falta de garantía de éxito y los problemas emocionales, que pueden presentarse más adelante. Es necesario que el equipo médico y psicológico se aseguren que conoce todos los riesgos físicos y fisiológicos de su donación y que su consentimiento sea realmente libre. Hay que tener en cuenta que una mayor necesidad de información puede corresponder a no sentirse preparado para la donación.

La donante y la receptora deben entender bien la diferencia entre un proyecto de investigación y un tratamiento, para que no se produzcan expectativas no realistas de éxito. Se trata de un procedimiento excepcionalmente costoso a nivel económico, pero, aunque ahora no se ofrezca como tratamiento, es posible que en futuro se pueda realizar. El problema que se plantea es de justicia distributiva y equidad en el acceso.

Encontramos posiciones controvertidas a la hora de responder a esta pregunta: desde los que creen que no está justificado, piensan que la maternidad está sobrevalorada en nuestra sociedad, que no se tiene en cuenta suficientemente el posible riesgo de una tercera persona y que es inaceptable en la sanidad pública y en la privada.

Desde el punto de vista de la maleficencia, la literatura se centra en probar que el riesgo es suficientemente bajo para obtener cualquier beneficio potencial. En este caso el problema afecta sobre todo al riesgo de la donante para el beneficio potencial de una tercera persona, la receptora. Los riesgos potenciales deben ponderarse con la autonomía de la donante y su derecho a escoger. Las donantes han de ser mujeres que ya no deseen o no puedan tener descendencia. Como en otras donaciones debe extremársela seguridad de su libertad al decidir y se ha de evitar la coacción emocional.

Un sistema público ¿puede asumir un procedimiento como este mientras no alcanza para atender otros problemas de enfermedades más comunes que afectan a muchas personas y no por menos comunes son menos dolorosas? Desde el punto de vista de la justicia distributiva y de la equidad es muy discutible si se debe ofrecer incluido en la cartera de servicios de la sanidad pública, que sería la única forma de hacerlo asequible a todos.

Primer Trasplante de Útero en España

En octubre de 2020, se realizó el primer trasplante de útero en el estado español, en el Hospital Clínico de Barcelona: se implantó a una mujer el útero de su hermana. El trasplante se realizó con el aval de la Organización Catalana de Trasplantes (AOT), sin el aval del Comité de Ética de la Organización Nacional de Trasplantes ni de la Comisión de Trasplantes del consejo Interterritorial, que consideraban que los riesgos para todos los agentes, sobre todo para la donante, eran superiores a los beneficios de obtener una gestación. Se trataba de un órgano no vital y que era preferible realizarlo con un útero de cadáver.

Esta opinión coincidía con la expresada en el Comité de Bioética de la UNESCO en el año 2019. La opinión de los líderes del trasplante era que la donación de donante viva era de mejor calidad, se podía programar la intervención y realizar las pruebas de compatibilidad y adecuación en mejores condiciones y disminuir el tiempo de isquemia del útero extraído.

Probablemente el progreso de la técnica reducirá los riesgos y facilitará los procedimientos. En la historia del trasplante de útero las discusiones sobre los temas éticos han ido cambiando, desde el rechazo al procedimiento porque fallaba el implante del primer intento en 2000, porque no se obtenía gestación hasta 2011, porque no se obtenía nacimiento hasta 2014, cuando se consiguió el primer recién nacido vivo. Actualmente la discusión se centra en la justicia y la equidad.

La medicina requiere investigación e innovación y que los conocimientos adquiridos reviertan en beneficios de los pacientes cuanto antes mejor. Generalmente, en el curso de una investigación se adquieren conocimientos aplicables a la mejora de otros problemas de salud. Parar la investigación es más costoso a largo plazo, tanto en beneficio para los pacientes como a nivel económico.

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