Guillermo Amor: Una Leyenda del Fútbol y su Legado Familiar

Guillermo Amor es uno de esos nombres que resuenan con fuerza tanto en el panorama futbolístico nacional como internacional. Desde sus inicios en Benidorm hasta su éxito en el FC Barcelona y su incursión en el fútbol australiano, Amor ha dejado una huella imborrable.

En Mediodía Radio Sirena, nos ha acompañado para rememorar los primeros pasos de una carrera que lo llevaría desde su Benidorm natal hasta lo más alto del fútbol europeo. Desde el primer momento, Guillermo nos recibe con la cercanía que lo caracteriza y agradece la invitación: «Tenía pendiente venir algún día, y aquí estamos».

Sus Inicios en el Fútbol

Corría el año 1979 cuando un joven Guillermo disputaba un torneo de Semana Santa con el equipo de Benidorm. Allí, entre partidos infantiles y miradas curiosas, se encontraban ojeadores del Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona. Fue el conjunto azulgrana quien se adelantó y, tras una semana de prueba en la Ciudad Condal, terminó por fichar al prometedor jugador. Pero aquello era solo el inicio de una aventura mayor.

«Me gustaba mucho el fútbol, disfrutaba muchísimo… Quería ser futbolista», dice Guillermo con esa seguridad que muy pocos tienen a tan temprana edad. Y es que, como bien apunta delante los micrófonos, «antes no era habitual que un niño tan joven saliera de casa», y menos aún para ingresar en un centro formativo como la Masía, que empezaba a abrir sus puertas a talentos de toda España. Guillermo fue uno de los pioneros.

Durante aquellos primeros años en la Masía, Amor compartió experiencias con nombres que también dejarían huella: Ángel Pedraza, Viñals, Faradera… jugadores que, como él, soñaban con pisar el Camp Nou algún día. «Me ayudaron muchísimo.

A los 14 años, Guillermo ya estaba haciendo historia. Participó en la inauguración del Mini Estadi en 1982, un evento especial que contó con la presencia de Diego Armando Maradona. «Fue una mezcla entre primer equipo y filial.

Además, el futbolista recuerda con una sonrisa su primer contacto con el vestuario del primer equipo. «Me metieron con ellos y estaba como diciendo: ¿dónde me he metido?», cuenta. Tras cambiarse rápidamente, fue directo al banquillo sin saber que esa misma tarde debutaría, sustituyendo a un compañero. Incluso Maradona tuvo su ratito aquel día, «yo era muy pequeño, pero la ilusión y la emoción fueron enormes», rememora.

Ascenso al Primer Equipo del FC Barcelona

Su verdadero debut en Primera División llegaría en el Camp Nou, nada menos que en un derbi ante el Espanyol. Fue la primera jornada de la Liga 88/89, justo en el inicio de la era Cruyff. «Se renovó la plantilla, subimos algunos del filial y empezamos la pretemporada en Papendal, en Holanda», recuerda.

Diez años en el Barça (1988-1998) no son poca cosa, sobre todo cuando se han vivido desde dentro momentos históricos como la formación del Dream Team. «El Barça siempre fue un club de ‘y si…’, pero con Cruyff y ese equipo se rompió esa barrera mental. Ganar títulos ya no era una excepción» relata con orgullo. La filosofía de juego, la mentalidad, y el ambiente en el vestuario hicieron de esos años una etapa dorada.

Un Momento Agridulce: La Final de Wembley

El 20 de mayo de 1992, día mítico en la historia azulgrana, Amor no pudo estar en el césped. Una tarjeta amarilla ante el Benfica lo dejó fuera de la convocatoria para la final de Wembley. «Fue una decepción no poder estar ni en la concentración ni en el viaje. Lo vi desde la grada con los aficionados, fue un sufrimiento, pero una alegría inmensa».

Aquel año fue inolvidable: Copa de Europa, Liga, Juegos Olímpicos en Barcelona… e incluso su boda.

Transición y Nuevos Horizontes

Su marcha del club en 1998 no fue fácil. «Llevaba desde los 12 años, era mi casa, no conocía otra cosa», reconoce con voz serena. Después de 18 años en la institución, tocaba cambiar. «Fue duro. El Barça era todo para mí».

Probó suerte en Italia, luego en el Villarreal y acabó en Escocia, donde casi sin darse cuenta, colgó las botas. Fue entonces cuando le ofrecieron volver al club de su vida, esta vez para trabajar en el fútbol base.

El vínculo entre Guillermo Amor y su ciudad natal nunca se rompió. Tanto es así que en 2010, la ciudad le rindió homenaje poniendo su nombre a la Ciudad Deportiva local. «Es un honor que te reconozcan en tu tierra, por la gente que quieres, donde creciste. Es algo muy bonito», afirma.

Pero ese cariño venía de antes. Durante años, organizó el Torneo de Fútbol Playa Guillermo Amor, un clásico de los veranos en la Playa de Levante. “Era agotador pero muy divertido. Jugábamos hasta nosotros.

Guillermo Amor ha vivido el fútbol desde todos los frentes: niño promesa, jugador profesional, entrenador, directivo… y padre. Uno de sus hijos sigue vinculado al deporte y, desde esa experiencia, Amor ofrece una reflexión sensata: «Los niños deben disfrutar, estudiar y mejorar. No hay que forzar la máquina. Si tienen talento, los clubes ya los verán».

Para los padres, pide responsabilidad y calma. «Vivimos en una época donde todo se quiere rápido: llegar pronto, ganar dinero… pero esto es un proceso, y hay que quemar etapas.

Con su largo camino recorrido, Guillermo Amor no solo representa el espíritu de una generación que transformó al FC Barcelona, también es símbolo de cómo los valores del deporte, el trabajo y la humildad pueden dejar huella.

Éxito en Australia: Adelaide United

El histórico emblema de La Masia vive en la otra punta del mundo. En Adelaida. Y hasta allí, en una ciudad donde se ven camisetas del Barça gracias a Messi, ha exportado el nombre del club, de una filosofía y de un estilo para proclamar al Adelaide United campeón de la Liga regular de Australia. En las antípodas ha nacido un entrenador de 48 años: Guillermo Amor (Benidorm, 4 de diciembre de 1967).

Amor. El nombre lo dice todo, incluso en la reducida consideración futbolística y azulgrana. Otra leyenda expatriada, a quien no renovó el contrato en mayo del 2014 el mismo que le fichó: Andoni Zubizarreta. El presidente ya había cambiado. Sandro Rosell había cedido gentilmente su sitio a Josep Maria Bartomeu, exvicepresidente deportivo.

Un mes después, Amor recibió una oferta de Josep Gumbau desde Adelaida. Ejerció de director deportivo un año, hasta que este verano, con la marcha de Gumbau, aceptó ser el entrenador. Un trabajo ante el que se había resistido siempre (entre el 2003 y el 2007 y entre el 2010 y el 2014 fue máximo responsable de la cantera barcelonista), pero ante cuya atracción -la responsabilidad, la organización, la enseñanza, la tensión, el morbo...- ha sucumbido.

«No era reacio a ser entrenador», rebate, «sino que uno va pasando etapas en la vida. Se ha dado cuando se ha dado», dice, encantado por la experiencia.

El desenlace de esta epopeya aún no está escrito. Faltan las dos últimas estaciones del camino para cantar definitivamente victoria: la semifinal (22 de abril) y la final (1 de mayo) del play-off por el título. El United tendrá la ventaja de campo.

«Me meto en algún rondo aún y juego en alguna conservación de balón, pisar el césped atrae mucho, es lo que has vivido en tus mejores años como futbolista», añade.

Él los vivió, además con una recolecta de 17 títulos que lo convirtió en el jugador más laureado de la historia culé hasta que comenzó el siglo XXI. Con el tiempo, la figura de Amor adquirió todo el significado que perseguía su alumbramiento al gran público: él, a los 15 años, sustituyó a Diego Maradona en la inauguración del Miniestadi en 1982. Cinco años después debutó en el primer equipo y uno más tarde se convertía en una pieza fija del dream team de Cruyff.

El primer despido llegó en 1998 y lo firmaron Louis van Gaal - «los que se queden pasarán un año terrible», «Amor está cerrando las puertas a jóvenes como Xavi»- y Josep Mussons, entonces responsable de la cantera, que remachó el clavo proclamando que Amor «ha cobrado del Barça 1.350 millones de pesetas en 14 temporadas» y recordando, además, el coste que generaba mantener la cantera.

Igual de dolido que la primera vez se marchó en la tercera, pero ahora en Adelaida vive feliz. Contempla con satisfacción su gran obra, labrada con mucho sufrimiento. Un inicio catastrófico (tres empates y cinco derrotas) colocaron colista al United cuatro jornadas. En la novena llegó el primer triunfo: 1-0 al Perth Glory.

«Nunca perdimos la fe. Los chicos trabajaron muchísimo. Son un grupo humano muy bueno no vas a ningún lado», subraya Amor. Una furibunda reacción concretada en 14 victorias, 4 empates y 1 derrota parió otra racha. El 0-2 en el campo del Melbourne City -la franquicia del Manchester City-, combinado con el empate del Brisbane Roar, aseguraron el liderato final. El primer premio.

La Primera División consta de 10 equipos que se han enfrentado entre sí tres vueltas. Está reglamentado el cupo de extranjeros, el presupuesto de la plantilla y se regula la presencia de los jóvenes. Amor, y su segundo, Pau Martí, tienen a tres españoles a sus órdenes: Isaías Sánchez, nacido en Sabadell (1987), Pablo Sánchez (Cádiz, 1983) y Sergio Cirio (Barcelona, 1985). Solo Isaías, y pocos minutos, jugó con el Espanyol en la Primera española.

«La idea, como no puede ser de otra forma, es la de la escuela Barça, la que he mamado: tener el balón, jugar en el campo contrario, llevar la iniciativa... pero has de tener en cuenta las circunstancias y el equipo que tienes», explica Amor desde Australia, donde trata de importar una filosofía en una cultura futbolística de corte británico. «Estamos muy lejos», bromea.

La familia también paga la distancia: su hijo mayor estudia en Barcelona y el segundo está en Londres. La diferencia horaria le impide ver al Barça en directo. La discreción le reprime enjuiciar al equipo. «Aprendo cada día. Por muchos años que lleves en el fútbol siempre aprendes», dice Amor, mientras está observando un entrenamiento de juveniles.

Guillermo Amor [Best Skills & Goals]

Hijos de Leyendas en La Masía

Màrius corretea por el Campo 1 de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí con una pelota en los pies. Ronda los 8 o 9 años; es un crío delgado. Parece un niño inquieto, como su padre, y está contento porque sus progenitores le han apuntado este año a la escuela de fútbol del Barça. Jessua, que si no se afeita ya poco le falta, también acaba de incorporarse a la cantera azulgrana; está en el juvenil B que entrena Sergi Barjuán. Tiene piernas y apellidos de futbolista, esto último, como Màrius. Jessua Andrea Angoy es nieto de Johan Cruyff; Màrius, hijo de Pep Guardiola.

Es el ciclo de la vida. Mientras La Masia, la residencia de los jóvenes talentos de la cantera del Barcelona, celebra este mediodía su trigésimo aniversario cumplió años el martes, algunos de los que fueron sus ilustres inquilinos disfrutan hoy con orgullo al ver cómo sus hijos les toman el relevo con la camiseta azulgrana. En el campo 6 de la ciudad deportiva, donde se entrenan los equipos de fútbol siete del club, Guillermo Amor junior, que juega en el Benjamín B, se lo pasa en grande. "Es el pequeño y nació cuando ya estábamos en Vila-real", rememora su padre. "Así que nunca me vio jugar en el Camp Nou", abunda Amor, que ganó con el Dream Team la primera Copa de Europa del Barça.

El ex centrocampista, siempre discreto, disfruta viendo jugar a sus hijos el mayor lo hace en el Europa. Es partidario de no abrumar a los críos; ni batallitas ni consejos: "Yo lo que valoro es la actitud, que el niño no esté apático; el resto se lo dejo a los entrenadores; además, Guillermo, donde está, los tiene muy buenos", conviene Amor.

Relevo Generacional

La Peña de los Golosos, que a mediados de los noventa formaron en La Masia Guardiola, Tito Vilanova (ahora su mano derecha en el cuerpo técnico del primer equipo) y Aureli Altimira (uno de los preparadores físicos), entre otros, también tiene su relevo generacional en el seno del fútbol base azulgrana. Un sobrino de Altimira, que le sigue los pasos como ariete ahí destacó Aureli en sus tiempos mozos, juega en el Benjamín B del club, como Amor junior.

"No miramos los nombres", dice el coordinador de la cantera azulgrana En cambio, Adrià Vilanova, hijo de Tito, destaca en la zaga del Infantil B. "Llegó al club antes de que yo regresara como entrenador", aclara su padre. "No fichamos nombres. Lo que más valoramos a la hora de seleccionar a los niños es su técnica e inteligencia", detalla Albert Benaiges, coordinador de la cantera del Barça desde benjamines hasta cadetes.

También en el infantil B destaca Svein Aaron Gudjohnsen, que, con su rubia cabellera, sobresale como lateral izquierdo. Aunque su progenitor ya no está en el club juega en el Mónaco, su madre sí se quedó en Barcelona, donde al chaval le llueven los elogios. De hecho, esta temporada, Svein juega en una categoría superior a la que le correspondería por su edad, mientras que su hermano pequeño ya está en lEscola.

Las Comparaciones

Jesús Unzué, hijo del que en su día fuera portero azulgrana, Juan Carlos Unzué (desde hace ya seis temporadas preparador de los metas del primer equipo culé) defiende los palos del Juvenil B de Sergi Barjuán. De hecho, Unzué junior es de los pocos chavales de la cantera del Barça que destaca en la misma posición en la que lo hizo su padre.

"Yo, como todo hijo de futbolista, me siento orgulloso de haber seguido los pasos de mi padre", interviene, en este sentido, Sergio Busquets. "Pero jugar en una demarcación diferente creo que me evitó problemas. Aún así, siempre oyes comentarios y tienes que acostumbrarte a vivir con ellos", concluye Busi junior, conocido entre sus compañeros con el mismo apodo que su progenitor. Hijo y nieto de azulgranas A eso debe de estar ya acostumbrado el nieto de Cruyff, Jessua, hijo del también ex portero barcelonista Mariano Angoy.

El chaval acaba de aterrizar en el club procedente del Europa. Curiosamente, en el equipo de Gracia siempre jugó como delantero. Ahora, Sergi le prueba en el juvenil B como lateral derecho. "Es un buen chaval", destaca Albert Anglada, el técnico que siempre lo llevó en el Europa. "Físicamente es muy fuerte y tiene muy buena técnica", añade Anglada. "La temporada pasada con nosotros apenas jugó, tuvo muchos problemas con las rodillas por el tema del crecimiento", concluye el técnico graciense. El nieto de Cruyff está en el Juvenil y Laporta destaca en el Infantil B Luego está el caso de Mazinho, que no jugó en el Barça pero tiene a sus dos hijos, Rafa y Thiago, en la cantera azulgrana. De hecho, Thiago, de 18 años, ya debutó la temporada pasada en Mallorca con el primer equipo.

El Trato en la Cantera

"El trato es el mismo para todos, nos hemos interesado por chicos que eran hijos de... y no lo supimos hasta que quisimos captarlos", revela Benaiges. "Me acuerdo que nos fijamos en un chaval rubito que lo hacía muy bien en lEscola y luego nos dijeron que su padre era directivo del club", cuenta el técnico sobre Enric Franquesa, el menudo y habilidoso extremo del Infantil B, hijo del ahora vicepresidente de la entidad. En el mismo equipo milita Guim Laporta, el hijo del presidente. Mientras que en el Benjamín A lo hace Lucas Sanllehí, vástago del director de fútbol del club.

El caso más curioso de todos es, quizás, el del portero de ese Benjamín A, Àlex Pascual. Pasqui, que también hereda el sobrenombre de su padre, es hijo de un ex cancerbero del club que nunca pisó un campo de césped. Se trata del retoño de Xavi Pascual, ahora entrenador del equipo de balonmano. Pasqui senior también defendió en su día la camiseta del Barça bajo los palos de la portería del Palau Blaugrana II.

Tabla: Hijos y Nietos de Jugadores del FC Barcelona en La Masía

Nombre del Hijo/Nieto Padre/Abuelo Equipo Posición
Màrius Guardiola Pep Guardiola Escuela de Fútbol del Barça Desconocido
Jessua Andrea Angoy Johan Cruyff (Nieto) Juvenil B Lateral Derecho
Guillermo Amor Jr. Guillermo Amor Benjamín B Desconocido
Adrià Vilanova Tito Vilanova Infantil B Defensa
Svein Aaron Gudjohnsen Eiður Guðjohnsen Infantil B Lateral Izquierdo
Jesús Unzué Juan Carlos Unzué Juvenil B Portero
Thiago Alcântara Mazinho FC Barcelona (Debut en Primer Equipo) Centrocampista
Guim Laporta Joan Laporta Infantil B Desconocido
Àlex Pascual (Pasqui) Xavi Pascual Benjamín A Portero

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