Versículos Bíblicos sobre la Maternidad y el Valor de los Niños

Los niños son de un gran valor para Dios y hay muchos versículos sobre cómo los niños son una gran bendición. Para ayudarte a conocer el corazón de Dios por los niños, hemos recopilado una serie de versículos bíblicos sobre los niños.

La Bendición de los Hijos

La Biblia dice claramente que los niños son una bendición, no un problema. Dios diseñó la familia y los niños son su regalo. Por este motivo, el crecimiento de cada niño está en su corazón.

«He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado.

Jesús y los Niños

Jesús nos llama a cuidar de los niños y no tratarlos como si fuesen insignificantes. La Biblia contiene versículos sobre la importancia de proteger a los niños. Es una bendición extraordinaria, amar, servir y proteger a los más vulnerables y compartir con ellos el amor de Dios.

«Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

«Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él”.

«Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. Mas Jesús, llamándolos, dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

«En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

La Importancia de Enseñar a los Niños

Dios quiere que los padres hablemos de Él a nuestros hijos, con el fin de que conozcan y reciban la sabiduría de Dios. Él ordenó al pueblo de Israel que contasen a los niños todo lo que había hecho por ellos. Quería que las generaciones futuras tuviesen la mayor de las herencias: ¡la sabiduría divina! Si los padres no cumplen con esta crucial tarea, la sociedad se irá deteriorando. Por este motivo hay tantos versículos bíblicos sobre enseñar a los niños.

nº 461 ¿Cómo educan los padres a sus hijos en la fe cristiana?

Veamos la importancia de la enseñanza de la Palabra de Dios a los niños. No se deja esta enseñanza a los maestros o maestras de la escuela dominical, sino que es responsabilidad y obligación de los padres (Deuteronomio 4:9; 6:4-9). Si el responsable y cabeza del hogar es el padre, y este no lo hace, la madre debe coger las riendas y enseñar a sus hijos, como lo hizo Eunice conjuntamente con Loida, su madre.

Creo que es una de las mayores y más graves negligencias que tienen los padres cristianos si no enseñan a sus niños la Palabra de Dios. Si como madre ves que no lo estás haciendo, ponlo ya en tu vida familiar. Cuéntales las historias bíblicas, saca lecciones para su vida y que vea que las aplicas tú en tu vida, en primer lugar. Ora con ellos, amonestadles en el Señor. Que sepan lo que agrada a Dios y lo que no. Que les muestres su pecado y señala a Cristo como el único remedio y salvador de sus almas.

El Amor de una Madre

El amor de la madre es algo tan bonito e inexplicable. La Biblia compara el amor de una madre por su hijo con el amor de Dios por Su pueblo.

«¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?

«Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa. Y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.

Ejemplos de Madres en la Biblia

En las Sagradas Escrituras, ciertamente no aparecen términos para referirse a la Virgen María como Madre de la misericordia, Madre de Dios de la Misericordia, Madre de la Divina Misericordia, o Madre misericordiosa. Sin embargo, en los textos bíblicos se describe perfectamente el significado de todos estos títulos y la realidad que se oculta tras cada uno de ellos.

Podemos pensar que el marido de Eunice nunca fue creyente o que ya había muerto, porque solo se menciona la fe de la madre de Timoteo y su abuela. Quizás al morir el padre, Loida la abuela se fue a vivir a casa de Eunice a ayudarla con el pequeño Timoteo.

Pablo en su primer viaje misionero llegó a Listra y allí fundó una pequeña iglesia. Quizá en esa ocasión fue donde se convirtieron Loida y Eunice, aunque no se puede estar seguro. Es curioso como Eunice se había casado con un hombre griego, pagano. Esto era contrario a la ley judía, porque solo podían casarse con judíos.

Loida y Eunice: Un Ejemplo de Fe Genuina

  • En primer lugar fueron mujeres de fe genuina, no falsa.
  • Las dos vieron la importancia de enseñar las Escrituras a su hijo y nieto Timoteo.

Esto ¿qué quiere decir? Que su fe era genuina y verdadera, no “hipócrita”. Cuidado con la falsedad, los niños la huelen a la legua. Una fe sincera no quiere decir que tengas una vida perfecta, pero se tiene que ver en tu día a día. ¿Cómo es tu fe?

Sabemos que la fe de Loida y Eunice no se pueden heredar. Podían enseñar al pequeño Timoteo, pero él tenía que ver su necesidad del Salvador y venir en arrepentimiento y fe. Pero lo que sí podemos ver es el fruto de esa enseñanza y esa fe no fingida de su madre y abuela. Pablo le llama “amado hijo” (2 Timoteo 1:2), porque Pablo le guió al Señor, pero los cimientos estaban ya bien colocados. Pablo por el buen testimonio que tenía Timoteo, lo llevó consigo para ser su ayudante, su compañero, y acabó como pastor de la iglesia en Éfeso. Para Eunice tuvo que ser duro quedarse sin su hijo, pero imagino también el gozo que sentiría al saber que su hijo estaba dedicado a predicar el evangelio, y servir al Señor.

Si nunca has enseñado a tus niños la Palabra o lo has hecho de vez en cuando, empieza ya mismo. Explícales porqué no lo has hecho antes y que quieres hacerlo ahora, quieres poner en práctica la enseñanza de Dios en tu hogar. Necesitamos a muchas Loidas y Eunices en nuestras congregaciones.

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