Flan con Leche Materna: Receta y Consejos de Conservación

La leche materna es la nutrición ideal para el bebé desde el nacimiento, ya que proporciona una alimentación equilibrada y protección contra enfermedades. La Organización Mundial de la Salud recomienda ofrecer lactancia materna exclusiva al bebé durante los seis primeros meses de vida, seguida de la introducción de una adecuada y nutritiva alimentación complementaria y manteniendo la lactancia materna hasta los dos años de vida.

Manipular la leche materna da miedo, pero no debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir unas normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente. Aquí te presentamos algunas claves y una receta para preparar un delicioso flan con leche materna.

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Conservación de la Leche Materna

Hay algunas preguntas frecuentes sobre el manejo de la leche materna. Aquí te ofrecemos algunas respuestas:

  1. Conservación en la nevera: Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera, evitando la puerta. A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
  2. Conservación en el congelador: La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
  3. A temperatura ambiente: Depende del calor que haga. Si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
  4. Olor de la leche: La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio y no indica que la leche esté mala.
  5. Recalentar la leche: No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas.
  6. Restos de leche: Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma. La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.

Descongelar la leche: Siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior. Como alternativa, calienta agua en un cazo en el microondas. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar. Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.

Leche descongelada en la nevera: La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.

Calentar en el microondas: En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.

Mezclar leche: Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias. Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.

Lipasa en la leche materna: La leche materna contiene lipasa, una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.

Transportar leche materna: Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

Helados Caseros de Leche Materna

Los primeros dientes comienzan a hacer su aparición a los seis u ocho meses. Si bien este método no suele funcionar en todos los bebés, generalmente, les ayuda a aliviar el dolor al momento de mordisquear el helado con las encías. El helado de leche materna, además, no solo es conveniente durante la dentición, sino también para refrescar a nuestros peques en verano. Los helados caseros de leche materna son recetas que todas las madres y padres deberíamos conocer. Garantizan la seguridad de vuestro bebé ya que solo es vuestra leche.

Aquí te damos algunos consejos para preparar helados de leche materna:

  • Ofrece al bebé un molde adaptado a vuestras manitas y su motricidad fina.
  • El helado casero no debe ser demasiado líquido para evitar que se rompa en pedazos.
  • Quedaos siempre al lado del bebé cuando come, incluso si es una receta a la que está acostumbrado.
  • Para un bebé alimentado exclusivamente con leche materna, ofrecedle helado de leche materna sin otros ingredientes.
  • Para un bebé diversificado, podéis darle la receta de helado con frutas mixtas, o cualquier otra variante gourmet.
  • El bebé también debe ser capaz de sostener un objeto solo en sus manos y mostrar interés en los alimentos «sólidos».

Los helados caseros de leche materna son imprescindibles cuando se trata de recetas lácteas. También os permitirá variar los gustos para una exploración gustativa diversificada, especialmente si queréis preparar una receta con frutas como piña, albaricoque, fresa, cereza… ¿Lo mejor? ¡Que no tienen aditivos!

No hay nada más sencillo que la preparación de helados caseros de leche materna. Solo debéis guardarlos en el congelador durante aproximadamente una hora. ¡Y ahí lo tenéis! Vuestro bebé puede disfrutar.

Vuestro bebé, sin embargo, debería poder probar el helado sin atragantarse. En cuanto a la cantidad, es mejor evitar dar un helado entero a un niño menor de 3 años. Si notáis episodios de diarrea o gases después de consumir helado, posiblemente se deba a un resfriado.

Flan de Café y Chocolate sin Horno

Este es un postre ideal para prepararlo con antelación y sin pasar calor en nuestras cocinas. Es un flan con un punto de chocolate y con leche condensada.

Ingredientes:

  • Café recién hecho
  • Sobre de Agar-agar o gelatina
  • Leche condensada
  • Azúcar y agua para el caramelo

Elaboración:

  1. Lo primero será preparar el caramelo. Para ello pondremos en un cazo al fuego el azúcar con el agua.
  2. Pondremos el café recién hecho en un cazo y le añadiremos el sobre de Agar-agar y la leche condensada.
  3. Llevaremos al fuego y seguiremos las instrucciones de la marca de flan que hayamos elegido.
  4. Pondremos en el vaso el café recién hecho y el sobre de gelatina.

Flan de Aceite

Este es un plato tradicional de tierras jienenses. Realmente sorprendente, su aroma a matalahúva consigue inundarnos el olfato y el aceite le proporciona a nuestro paladar una diferente y suave textura.

Ingredientes:

  • Leche
  • Canela
  • Corteza de limón
  • Huevos
  • Azúcar
  • Aceite
  • Matalahúva

Elaboración:

  1. Precalentamos el horno a 180º.
  2. Ponemos el aceite en la sartén, calentamos y freímos la matalahúva, teniendo cuidado que no se queme, hacerlo solo durante unos segundos. Rápidamente colamos el aceite y lo reservamos.
  3. En un cazo al fuego, hervimos la leche, la canela y la corteza de limón.
  4. Mientras batimos aparte los huevos, el azúcar y el aceite donde freímos la matalahúva.
  5. Cuando hierva lo retiramos del fuego e incorporamos la mezcla del huevo.
  6. Preparamos los moldes echando un chorrito de caramelo en el fondo de cada uno de ellos.
  7. Cocemos en el horno al baño de María durante unos 45 minutos aproximadamente.

Valor Nutricional (por ración)

Aquí tienes una tabla con el valor nutricional aproximado por ración:

Componente Valor
Valor energético 192,45 kcal
Proteínas 9,57 g
Hidratos de carbono 15,30 g
Grasas 10,19 g

Recuerda que la lactancia materna es la mejor opción para tu bebé y que estas recetas son solo un complemento. Siempre consulta con un profesional de la salud antes de introducir nuevos alimentos en la dieta de tu bebé.

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