Características del Recién Nacido Rubio: Genética y Cuidados

Durante el embarazo, es común preguntarse cómo será el bebé, incluyendo el color de su pelo. ¿Será rubio, moreno, castaño o pelirrojo? La respuesta está en la genética, específicamente en las leyes mendelianas, que determinan el color del cabello.

La genética determina el color del pelo de una persona, pero puede manifestarse tras varias generaciones. Según estas reglas genéticas, el color del pelo es el resultado de la combinación de dos pares de genes, uno de cada progenitor. Dependiendo de cómo se combinen estos genes, el color del cabello será uno u otro.

Tabla ilustrativa de la genética del color de ojos, similar a la del cabello.

La Genética del Color del Cabello

Existen dos tipos de genes: los dominantes y los recesivos. Los genes dominantes son los más fuertes e influyen más en los rasgos. Los genes recesivos son más débiles, pero no están anulados y pueden manifestarse en generaciones posteriores.

En el caso del cabello, el pelo oscuro es un gen dominante, mientras que el claro es recesivo. Cada rasgo viene determinado por un gen de la madre y otro del padre. Si uno de ellos es dominante, el bebé adquirirá el rasgo aportado por este gen. Para que un niño sea pelirrojo, ambos progenitores deben contener el gen recesivo pelirrojo y ambos alelos del gen deben llevar la carga del pelirrojo.

En la pigmentación del pelo influyen factores genéticos y la proporción de diferentes tipos de melanina que hay en los genes que determinan el color del cabello.

La cantidad de un pigmento llamado melanina es un factor fundamental. Esta se clasifica en dos tipos: la eumelanina y la feomelanina. La mayor proporción de una u otra definirá el color del cabello:

  • Gran cantidad de eumelanina: pelo negro.
  • Cantidad moderada de eumelanina: pelo castaño.
  • Poca eumelanina: pelo rubio.
  • Más feomelanina que eumelanina: pelo pelirrojo.

La melanina, tanto en el pelo como en la piel, es fabricada por unas células llamadas melanocitos, en unas vesículas llamadas melanosomas. La producción de estos pigmentos es un proceso complejo, dependiente de la actividad de muchas proteínas diferentes.

¿Por Qué Cambia el Color del Pelo?

El color del cabello puede cambiar a lo largo de la vida. Muchos niños rubios se vuelven morenos en la adolescencia debido a la activación de ciertos genes que cambian la composición de proteínas. Además, el pelo suele volverse blanquecino durante la vejez al atrofiarse el sistema de producción de melanina.

El pelo prenatal con el que nace el bebé se cae durante los primeros meses de vida, y poco a poco, va creciendo un pelo nuevo. Este nuevo pelo puede tener un color diferente al inicial. La mayoría de los niños que nacen con el pelo rubio dejan de tenerlo de este color al crecer, pues con el paso de los años el pelo se oscurece. Con el paso de los años, aumenta la densidad de los melanocitos y éstos son los responsables de que el cabello cambie de color. La maduración de las células es la responsable de este cambio.

Es importante recordar que el color de pelo que tenga tu bebé al nacer no va a ser el definitivo.

En cuanto a la predicción del color del pelo de un bebé, el experto de la Universidad de Valencia afirma que “mientras que el color de ojos se puede predecir casi con exactitud dependiendo del genotipo; el color del pelo y de la piel, sin embargo, al ser un factor que depende de tantas variables diferentes está lejos todavía de ser predecible”.

Cuidados del Cabello del Recién Nacido

Es normal que el recién nacido nazca con el pelo sucio y como grasiento, recubierto de vérnix, la sustancia que le protege cuerpo y cabeza en el útero. No hay prisa por lavarle y, en el hospital, te dirán cuándo debes hacerlo. Si tiene mucho pelo, utiliza una cepillo muy suave para peinarle.

Es algo completamente natural que los bebés pierdan más pelo que los adultos, ya que sus cabellos todavía se encuentran en la fase telogénica, caracterizada por la debilidad de su raíz y por una caída más abundante.

Es bueno masajearle la cabeza todos los días con mucha delicadeza y a base de movimientos circulares realizados con las yemas de tus dedos o con un cepillo infantil de cerdas muy suaves. Así le relajas y facilitas el riego sanguíneo hasta el cuero cabelludo, lo que favorece la salida de su pelo.

¿Cortar el pelo lo fortalece?

Cortarle el pelo no hará que le salga más fuerte, ya que el corte no modifica la raíz. La naturaleza del cabello viene determinada genéticamente y vuestra herencia influye tanto en la rapidez con la que le brota, como en su distribución, abundancia, fortaleza y color.

Costra Láctea

Si tu bebé tiene costra láctea, úntale una capa de vaselina en la cabeza al tiempo que le practicas un masaje relajante con las yemas de tus dedos. Deja que ésta actúe durante al menos media hora, para que las costritas amarillentas se impregnen del todo (así se reblandecerán). A continuación, lávale la cabeza con ayuda de una esponja específica para bebés y un champú infantil. Aclárale bien, sécale con una toalla esponjosa y pásale su cepillito por la cabeza durante un par de minutos.

Si tu pequeño es propenso a esta afección, sustituye la vaselina por una crema específica contra la costra láctea (en farmacias) y aplícasela tal y como indica el prospecto. Lo que no debes hacer es intentar quitarle las costritas raspándole con tus uñas ni frotándole con una toalla: además de daño, podrías hacerle heriditas y exponerle a infecciones.

Da igual la cantidad de pelo que tenga. Incluso aunque sea calvo, debes acostumbrarte a pasarle diariamente por la cabeza una esponja humedecida en agua tibia con unas gotitas de champú infantil. Así evitas dos cosas: que el sudor se le quede acumulado en los poros y le salgan granitos y eccemas y que se le forme la costra láctea.

¿Cuándo cortar el pelo?

Puedes cortarle el pelo cuando quieras, pero si esperas a que cumpla mes y medio, sujetará mejor la cabeza y te costará menos hacerlo. Para ello, elige un momento en el que tu hijo esté relajado y contento. Puedes usar maquinilla eléctrica o tijeras con punta redondeada. Mójale el pelo con un pulverizador y ve cogiéndole mechones. Después, dale un baño para eliminar los pelitos que se le hayan podido quedar entre la ropa.

El pelo de cejas y pestañas es distinto al de la cabeza: el de la cabeza es lanugo, una pelusilla fina que se cae, mientras que el de las cejas y pestañas es pelo "terminal", más fuerte y protector.

Si tu pareja y tú sois morenos, lo más probable es que vuestro hijo tenga el pelo oscuro. Y si sois rubios, que lo tenga clarito. Si uno tiene el pelo claro y el otro oscuro, el niño probablemente también lo tendrá oscuro, ya que este gen es dominante sobre el del pelo claro. Ahora bien, salvo en el caso de los niños que son muy morenos, la mayoría de los bebés nacen con el pelo más claro de lo que lo tendrán al crecer.

Esto es así por dos motivos: porque todavía tienen inmaduros los melanocitos, que son las células responsables del color de la piel, de los ojos y del pelo, y porque la actividad de sus glándulas sebáceas aún es muy escasa. En cuanto los melanocitos maduren y las glándulas sebáceas empiecen a trabajar más, es seguro que dejará de tener el pelo tan claro (la grasa tiende a oscurecerlo).

Respecto a si lo tendrá liso o rizado, depende un poco del azar (la genética no es una ciencia exacta), pero el gen del cabello rizado es dominante frente al del pelo liso.

Es porque ese pelo no era tal, sino lanugo, una fina capa de vello que se forma en el feto durante el embarazo y que ejerce una función aislante y protectora, evitando que su piel se ablande por el contacto continuo con el líquido amniótico. Y como ese vello carece de raíz, se va cayendo en las siguientes semanas con el roce habitual de la ropa y las sábanas. Así que el hecho de que se caiga no denota que esté falto de vitaminas ni es síntoma de ninguna enfermedad.

Una pregunta muy habitual entre los padres es por qué su pequeño pierde el lanugo de la cabeza y, sin embargo, sigue conservando el pelo de las cejas y también el de las pestañas. Esto ocurre así porque se trata de dos tipos de pelo muy diferentes: el de la cabeza, que como ya hemos visto se trata de una pelusilla muy fina que en realidad no es cabello, sino lanugo, y que después del embarazo no tiene ninguna función.

Y el de las cejas y pestañas, que es una clase de pelo llamada “terminal”, que al ser más fuerte no se pierde y que protege los ojos del niño de agentes agresivos como el viento y el polvo cuando ya no vive dentro del cuerpo de su mamá.

Si quieres, puedes cortarle el pelo para igualárselo y que le crezca de un modo más uniforme pero ten presente que esto no hará que le salga más fuerte, como mucha gente piensa, ya que el corte no modifica la raíz (si lo hiciera, los adultos tendríamos el pelo como auténticas púas).

La naturaleza del cabello viene determinada genéticamente y vuestra herencia influye tanto en la rapidez con la que le brota, como en su distribución (entradas, remolinos...), abundancia, fortaleza y color.

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