El meconio es la primera deposición de un recién nacido. Es una sustancia pegajosa, de color verde muy oscuro, tirando a negruzco, que comienza a formarse en el intestino fetal. El meconio va acumulándose en el colon del bebé durante la gestación y se convierte en las primeras heces del recién nacido, que se expulsan en las primeras horas después de nacer.
A veces, el meconio aparece antes del parto, tiñendo el líquido amniótico de un tono verdoso. El meconio puede resultar difícil de limpiar por su textura espesa y pegajosa.
Con información facilitada por la Dra. Mª Lourdes Cárcar Benito, Pediatra y Médico Puericultor de atención primaria y por Mª. M. S., Matrona del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
¿Qué es el Meconio?
El meconio es la primera deposición de un recién nacido. Son heces que se van acumulando durante la vida embrionaria, concretamente a partir de que se forma el aparato digestivo del bebé. En torno al cuarto mes de gestación ya se puede apreciar el esbozo del aparato y en el quinto mes el bebé ya tiene su boca, estómago e intestinos formados.
El niño, alimentado a través del cordón umbilical, crece en el vientre de la madre, rodeado por líquido amniótico. Este líquido es un fluido acuoso que rodea y amortigua al feto en el interior del saco amniótico (cuando la mujer rompe aguas libera el líquido del saco). A partir del quinto mes, el feto empieza a tragar líquido amniótico durante sus movimientos en el interior del vientre materno. Estas son pequeñas "tragaditas" que el bebé realiza inconscientemente. Se trata de un movimiento natural del bebé como puede ser cerrar y abrir los ojos, no es parte de su alimentación.
El aparato digestivo del bebé acumula meconio formado por los desechos y células muertas del líquido amniótico incluido el lanugo (vello muy fino que desprende el bebé); y la bilis que segrega el propio órgano digestivo. Los desechos sólidos son contenidos por el niño hasta que salga del vientre de su madre; los líquidos, son expulsados cuando el feto orina.
Aunque parezca que es mucho tiempo de acumulación, lógicamente, se trata de un proceso lento y de unas cantidades muy pequeñas de materia inservible que el bebé acumula y concentra mucho, para que una vez nacido lo expulse en su primera defecación. Su contenido y concentración hacen que el meconio sea de un color más negro que verde, de aspecto tremendamente adherente, muy espeso.
Antiguamente, nuestros abuelos decían "la pez" para referirse al meconio, la sustancia negra y pegajosa (parecida al alquitrán) que se empleaba para recubrir la madera de los barcos y así protegerla del agua. Hoy en día, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua reconoce en el segundo significado de "pez" en femenino: excremento de los niños recién nacidos.
Situaciones de Riesgo Relacionadas con el Meconio
Hay dos problemas que pueden surgir con relación al meconio: que el bebé lo libere justo antes o durante el parto; o bien que no lo expulse hasta las 24 ó 48 horas posteriores al nacimiento.
Liberación Prematura del Meconio
Principalmente, lo más grave es que el meconio sea liberado en el interior del saco amniotico o durante el parto (las dos o tres horas de dilatación más el momento de dar a luz). Si una mujer suelta líquido amniótico turbio los médicos saben que el meconio ha sido expulsado. La liberación del meconio es un síntoma del sufrimiento del feto: el bebé está siendo sometido a estrés debido a las contracciones del útero de la madre que dificultan la respiración del niño y hay falta de oxígeno.
La asfixia fetal es una situación de riesgo y un indicador de complicaciones en el parto. Controlando las situaciones de riesgo se vigila la posible liberación del meconio. Es evidente, por tanto, que el objetivo primordial de los médicos es evitar el sufrimiento fetal.
Además pueden darse otro tipo de situaciones o factores que podrían "favorecer" la salida prematura del meconio. Por ejemplo, si el niño viene de nalgas, si está enredado con el cordón umbilical o si tiene un nudo verdadero (un nudo en el cordón); también las medidas físicas del bebé y de la pelvis de la madre pueden contribuir a su expulsión antes del nacimiento. Todas estas situaciones o cualquier tipo de cambio en el protocolo normal de un parto son prevenidas por los médicos para no llegar a consecuencias mayores.
En ocasiones, aunque se previene y se sigue a una embarazada durante sus nueve meses, puede necesitarse alguna medida de urgencia. En el caso de que el meconio sea liberado dentro de la madre, el parto debe provocarse mediante cesárea. Del mismo modo, si el parto está iniciado, habría que agilizarlo para terminar cuanto antes. De esta forma se intenta evitar la aspiración del meconio.
Para prevenir estos riesgos en la etapa final del embarazo, el ginecólogo sigue su evolución durante los nueve meses realizando al menos tres ecografías. Hoy en día en España se sigue un protocolo muy riguroso y, gracias a las nuevas tecnologías y a la mayor preparación profesional, se evitan posibles complicaciones.
El médico que sigue a la mujer conoce su historia médica, sabe si tiene alguna enfermedad infecciosa, si existe alguna complicación física para dar a luz, sabe por ejemplo si es hipertensa (esto influye claramente en la vida del feto) o si ha sido madre antes. Además, mediante las ecografías observa posibles malformaciones en el niño y, a través del monitor, sabe si el bebé se encuentra en buen estado o si su posición del feto es la adecuada.
En definitiva, los médicos prevén desde el comienzo del embarazo y sobre todo al final las posibles complicaciones que pueden desembocar en estrés y sufrimiento fetal en el momento de dar a luz. Por estos motivos, la mujer es monitorizada incluso en la última visita y, por supuesto, desde que comienza el parto. Un foco del monitor controla el latido del corazón del niño y el otro foco mide las contracciones uterinas. De esta forma se ve cómo reacciona el niño ante la falta de oxígeno provocada por las contracciones.
Cuando el sufrimiento comienza, el monitor indica el estado "Dip 1"; si el bebé recupera su ritmo cardiaco normal no ocurre nada, pero si los gráficos forman picos en vez de curvas se llega al estado "Dip 2", en el que las contracciones del útero están asfixiando al niño, baja la frecuencia cardiaca y hay que agilizar o provocar el parto. Además, antes de que se haya llegado a "Dip 2", los médicos pueden realizar una amnioscopia a través del cuello uterino para comprobar el color del líquido amniótico.
Liberación Tardía del Meconio
En la situación opuesta, el bebé puede contener el meconio en su interior sin expulsarlo. Esto empieza a ser preocupante a partir de las 48 horas. Sin embargo no suele ser grave a no ser que se trate de casos excepcionales: malformaciones en el aparato digestivo o en el propio ano, espina bífida, problemas neurológicos, etc.
En caso de que no sean causas físicas, las cuales se pueden comprobar fácilmente e incluso antes de que nazca el niño, se le provoca la expulsión de sus primeras heces. Basta con aplicar un poco del contenido de un supositorio y favorecer la deposición colocando sus nalguitas en posición fetal.
Afortunadamente, las situaciones de riesgo y las complicaciones en el parto no son muy habituales, la aspiración del meconio se produce en un porcentaje muy bajo de partos. En general, las madres dan a luz por vía vaginal o por cesárea sin llegar a sufrir complicaciones.
¿Qué es y cuándo se produce el síndrome de aspiración de meconio?
Liberación Precoz del Meconio y su Tratamiento
A pesar de que el parto se agilice o se realice una cesárea, si el bebé ha soltado el meconio en el interior, es probable que el niño lo aspire y pueda sufrir problemas respiratorios y digestivos. Cuando se produce el sufrimiento fetal, el bebé se asfixia y aspira el meconio -con más fuerza puesto que se ahoga-, enviándolo a las vías respiratoria y gástrica.
Aunque suelen ser más graves las consecuencias por falta de oxígeno, la aspiración del meconio puede provocar al bebé un distrés respiratorio. Esto conlleva dificultades en la respiración que pueden ser más o menos graves, dependiendo del tiempo de aspiración. Por ello, los riesgos están muy controlados y los médicos están siempre preparados ante una posible cesárea de urgencia.
Del mismo modo, la vía gástrica y el estómago pueden estar afectados. Los desechos hacen que el aparato digestivo del bebé se desajuste y no tolere la leche materna, e incluso que el niño vomite cuando coma. En casos extremos de mucha cantidad de meconio aspirado, podría ser necesario un lavado de estómago. No obstante, lo habitual es que el bebé recupere el apetito en unos días.
Cuando el líquido amniótico turbio confirma que el meconio ha sido liberado y el bebé lo ha podido aspirar hay que actuar. Lo primero, una vez sacado el niño es estabilizar e incluso, si fuese necesario, reanimarlo. Una vez estabilizadas sus constantes vitales hay que limpiar las vías respiratoria y gástrica mediante la aspiración del meconio (incluso lavado de estómago). Además suelen ser necesarios los antibióticos.
El médico le ausculta para observar cómo reacciona y para ver las dificultades respiratorias. Se hace también un examen total para descartar cualquier tipo de lesión, incluso una posible neumonía por aspiración.
La liberación del meconio no suele ser muy grave. La aspiración tiene que ser muy larga para que los problemas sean serios. Aunque las patologías pueden ser varias, las consecuencias suelen ser pequeñas y mediante el tratamiento y seguimiento del recién nacido pueden recuperarse los órganos que han sufrido.
Desde el momento en el que nace el bebé, el médico puericultor se encarga de su cuidado, busca las causas del estrés del niño que han provocado la liberación del meconio y analiza de qué forma le ha afectado. Todos pasamos por un trastorno respiratorio neonatal, ya que, al nacer todas las vías están llenas de líquido y tenemos unos pulmones y un aparato circulatorio que todavía no se han valido en un ambiente aéreo. En pocos minutos tras el nacimiento debería producirse la adaptación circulatoria y respiratoria.
Síndrome de Aspiración de Meconio (SAM)
El Síndrome de aspiración de meconio (SAM), sucede cuando los bebés inhalan meconio en sus pulmones durante o después del parto. El meconio son las primeras heces del bebé, compuestas por materiales ingeridos durante el tiempo en el que el bebé pasa en el utero: células epiteliales, intestinales, lenugo, moco, líquido amniótico, bilis y agua.
El signo más obvio de que se ha aspirado meconio es el aspecto verdoso del fluido amniótico. También la piel del bebé puede estar teñida de verde si el meconio ha sido expulsado bastante tiempo antes del nacimiento. Otros signos del síndrome serían una respiración rápida o fatigosa, ritmo cardíaco bajo o una puntuación baja en el Test de Apgar.
Los bebés que han inhalado meconio desarrollan distrés respiratorio que frecuentemente requiere soporte ventilatorio.
Cuando el meconio tiñe el líquido amniótico y el bebé tiene depresión de funciones, se recomienda que el pediatra succione la boca y la nariz y utilice un laringoscopio y un catéter de succión para extraer el meconio bajo las cuerdas vocales. El tratamiento son medidas generales y ventilación asistida, si fuese necesario. En algunos centros se administra antibioterapia profiláctica.
Es una situación grave del recién nacido y consiste en la aspiración de una mezcla entre líquido amniótico y meconio hacia los pulmones en el momento del parto. Se llama meconio a las primeras deposiciones (heces) del recién nacido que son característicamente de color negro y muy pegajosas.
Ocurre en el 5-10% de los partos y es una situación potencialmente grave, puede causar graves secuelas o, incluso la muerte del bebé.
Causas y factores de riesgo
El estrés que sufre el bebé durante el trabajo de parto puede provocar que aumente el movimiento intestinal y se produzca la relajación del esfínter anal con la consiguiente expulsión de meconio dentro del útero; de esta manera el meconio pasa al líquido amniótico. Si el bebé respira cuando todavía está en el útero o bien cuando aún está cubierto con meconio después del nacimiento, esta materia fecal puede entrar en los pulmones y ocasionar problemas respiratorios.
Factores de riesgo de sufrir una aspiración meconial:
- Sufrimiento fetal
- Parto complicado
- Disminución del oxígeno que llega al bebé cuando todavía está dentro del útero (hipoxia)
- Madre con diabetes
- Madre con hipertensión
Síntomas
El primer signo de alarma de un posible síndrome de aspiración meconial es que el líquido amniótico se tiñe de color verde oscuro. El líquido amniótico sale al exterior cuando la mujer «rompe aguas». Al nacer el bebé, la piel suele estar impregnada de meconio e incluso puede haber meconio en la boca y cuerdas vocales.
Debido al problema respiratorio el recién nacido presenta una coloración azulada (cianosis) porque no le llega una cantidad suficiente de oxígeno. No puede respirar correctamente, le cuesta muchísimo esfuerzo realizar los movimientos respiratorios; incluso puede tener una parada respiratoria (deja de respirar). El test de Apgar puede estar bajo.
Diagnóstico
Nada más nacer, si el bebé todavía no ha realizado la primera respiración se debe revisar la boca y las cuerdas vocales para ver si hay meconio y, si es así, retirarlo mediante aspiración antes de que realice la primera inspiración. De esta manera evitaremos que el meconio llegue a los pulmones. El Pediatra cuando ausculta al recién nacido oye ruidos anormales y la radiografía de tórax puede mostrar áreas del pulmón dañadas.
Evolución y tratamiento
Si hay sospecha de que el bebé haga una aspiración meconial hay que aspirar la vía aérea para retirar el máximo de este material fecal y evitar que llegue a los pulmones. El recién nacido queda ingresado y se le administran antibióticos y ayuda para respirar (oxígeno o ventilación asistida en función de la gravedad).
En la mayoría de casos el pronóstico es muy bueno y el bebé se recupera sin problemas. En algún caso el bebé puede tener una afectación severa y requerir ventilación asistida durante varios días. Las secuelas dependen del daño cerebral ocasionado por la falta de oxígeno y de la afectación pulmonar.
Prevención
Durante el parto se debe monitorizar al feto para detectar si éste sufre o tiene malestar. Cuando el médico detecta algún signo de sufrimiento fetal puede hacer una intervención inmediata en la sala de partos para evitar un síndrome de aspiración meconial.
Problemas Respiratorios Asociados
Los problemas respiratorios pueden tener varias causas como, por ejemplo, la inmadurez de los pulmones, una infección, o aspiración de meconio o líquido en los pulmones. Después del parto puede ser que tu bebé tenga dificultad para respirar.
Síntomas:
- Aleteo nasal (las fosas nasales están más abiertas y se mueven durante la respiración)
- Palidez de la piel o cianosis (coloración azulada de los labios)
- Quejido
- Respiración acelerada (taquipnea)
- Retracción del pecho
- Necesidad de oxígeno
Diagnóstico:
A través de la observación de la manera de respirar de tu bebé, se realizarán otras pruebas como una muestra de sangre (para ver si hay alteración en la función pulmonar o si hay infección) y/o radiografía de los pulmones.
Tratamiento:
Tu bebé está conectado a un monitor para que se pueda controlar la frecuencia cardíaca, la respiración y el nivel de oxígeno en la sangre. A menudo es necesario iniciar soporte respiratorio con CPAP, oxígeno, ventilación mecánica o incluso tratamientos más complejos para apoyar la función pulmonar y cardíaca. La recuperación depende de la gravedad de los síntomas.
En los problemas respiratorios por la inmadurez de los pulmones, esta recuperación puede tardar unos días porque el organismo necesita tiempo para producir surfactante por sí mismo. La recuperación será también más tardía si hay una infección o síndrome de aspiración de meconio.
Patologías Respiratorias Frecuentes
- Enfermedad de Membrana Hialina: Un bebé nacido antes de la semana 37 de embarazo (prematuro) tiene los pulmones inmaduros. Cuanto más prematuro nace un bebé, más inmaduros son sus pulmones y menos surfactante producen.
- Taquipnea Transitoria: Si el bebé tarda en eliminar el líquido de los pulmones, puede presentar dificultad para respirar. El nacimiento por cesárea o un parto rápido son factores de riesgo.
- Líquido Amniótico Meconial y Síndrome de Aspiración de Meconio: Tu bebé puede aspirarlo durante el parto llegando el meconio a los pulmones. Esto puede causar problemas respiratorios tras el nacimiento.
- Neumotórax: Un neumotórax es la presencia anormal de aire fuera del pulmón. Si se rompe un alvéolo, el aire se acumula entre el pulmón y la pared torácica.
Preguntas Frecuentes
- ¿Qué es el síndrome de aspiración de meconio (SAM)? Es la aspiración de una mezcla entre líquido amniótico y meconio hacia los pulmones en el momento del parto.
- ¿Cuáles son los factores de riesgo del síndrome de aspiración de meconio? Sufrimiento fetal, parto complicado, hipoxia, madre con diabetes o hipertensión.
- ¿Qué síntomas produce el síndrome de aspiración de meconio? Líquido amniótico teñido de verde oscuro, piel impregnada de meconio, cianosis, dificultad para respirar.
- ¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento del síndrome de aspiración de meconio? Se diagnostica mediante revisión de la boca y cuerdas vocales, auscultación y radiografía de tórax. El tratamiento incluye aspiración de la vía aérea, antibióticos y ayuda para respirar.
- ¿Se puede prevenir el síndrome de aspiración de meconio? Monitorizando al feto durante el parto para detectar sufrimiento fetal.
- ¿El síndrome de aspiración de meconio es grave? Generalmente tiene buen pronóstico, pero en casos severos puede ser mortal.
- ¿Cuáles son las complicaciones del síndrome de aspiración de meconio? La principal complicación es la hipertensión pulmonar persistente.
Autor: Graduada en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y especializada en Genética Clínica por la misma universidad. Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).
