Estrés y Lactancia Materna: Efectos y Apoyo

La lactancia materna es un proceso vital para la salud y el desarrollo óptimo de los lactantes. Sin embargo, a pesar de proporcionar beneficios ampliamente enumerados por la evidencia científica, muchas madres experimentan una gama de emociones y sensaciones a lo largo de la lactancia que han sido poco estudiadas.

El bienestar materno y el del bebé están estrechamente vinculados, especialmente durante la lactancia. Durante periodos de estrés, el cuerpo libera cortisol, una hormona que puede estar presente en la leche materna. Esta interacción hormonal puede dificultar la lactancia, generando un ciclo de estrés y posibles dificultades en la alimentación del bebé.

¿Cuáles son las señales de estrés materno?

La maternidad es una etapa de grandes cambios, tanto físicos como emocionales. Es fundamental prestar atención a las señales que indican la necesidad de apoyo adicional:

  • Ansiedad persistente: La ansiedad durante el posparto puede manifestarse como una preocupación excesiva, dificultad para relajarse, sensación de inquietud o nerviosismo constante.
  • Irritabilidad: La irritabilidad es un síntoma común del estrés y la fatiga.
  • Alteraciones del sueño: Los cambios hormonales y las demandas del recién nacido pueden afectar el sueño.
  • Cambios en el apetito: La falta de apetito o, por el contrario, un aumento significativo del mismo, pueden ser señales de un desequilibrio emocional.
  • Sentimientos de tristeza o desesperanza: Experimentar tristeza profunda, llanto frecuente, sentimientos de desesperanza o inutilidad pueden ser señales de depresión posparto.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones: La fatiga y el estrés pueden afectar la capacidad de concentración y la toma de decisiones.

Si experimentas alguno de estos síntomas, es importante que busques ayuda profesional. Recuerda que no estás sola y que existen recursos disponibles para ayudarte.

Estoy amamantando y volveré a trabajar. ¿El estrés laboral puede afectar mi producción de leche?

Efectos del Estrés en la Lactancia Materna

El estrés influye negativamente en muchos aspectos de la vida y una situación de gran estrés es el nacimiento de un niño prematuro.

  • El estrés materno disminuye la cantidad de leche materna extraída, sobre todo en los primeros días, aunque no modifica la calidad de sus macronutrientes.
  • La microbiota intestinal del recién nacido prematuro se ve alterada cuando la madre está más estresada.
  • La microbiota de la leche materna también se modifica por el estrés de la madre.

La importancia de que una madre de parto esté tranquila y en un entorno en el que se sienta segura no es cuestión de modas. Cuando una persona se encuentra en una situación de estrés, su cuerpo segrega cortisol, adrenalina y norepinefrina, tres hormonas que están diseñadas para ayudar al cuerpo a superar ese momento, pero que también tienen un efecto secundario negativo en la lactancia.

Estrés y Parto Prematuro

El servicio de neonatología del CHUS, con la ayuda del de microbiología, realizó una investigación para comprobar cómo este puede afectar a la microbiota de la leche materna y en consecuencia a la microbiota intestinal del recién nacido.

Participaron 45 madres y 52 pequeños prematuros -ya que algunos embarazos eran gemelares- y se midió el estrés de la progenitora a los tres, siete y quince días del nacimiento, con una escala validada a nivel internacional denominada PSS Nicu. Los resultados demostraron que el estrés cambia la microbiota, reduciendo la diversidad de bacterias, sobre todo aquellas que son más beneficiosas para el organismo. Al alterarse la microbiota de la leche materna se altera también la del intestino del recién nacido.

El estudio no solo pretende analizar los efectos del estrés en la leche materna sino buscar herramientas para disminuirlo, ya que esta leche es el mejor alimento y el más completo para los recién nacidos, sobre todo si son prematuros. «Los padres no se esperan una prematuridad y se quedan completamente descolocados», apunta Fernández Tuñas.

Pero hay mecanismos que ayudan, como conocer la unidad en la que van a estar sus hijos si es un parto programado, o centrar los cuidados en la familia cuando el pequeño está hospitalizado, «está demostrado que el método canguro, piel con piel, disminuye muchísimo el estrés, sobre todo en los primeros días».

Además de alterar la microbiota, también se comprobó que el estrés reduce la cantidad de leche, «cuanto más precoz es el nacimiento, más niveles de estrés y más influye en la cantidad de leche materna extraída». La investigación, que obtuvo el primer premio en el último congreso de la Sociedade de Pediatría de Galicia (Sopega), comprobó que sin embargo los macronutrientes de la leche no se ven alterados, como las proteínas, los hidratos de carbono y los lípidos.

El control del estrés es complicado en una situación excepcional como es la llegada de un niño prematuro. Así como a lo largo de los días va disminuyendo en general el estrés, el relacionado con el vínculo madre-hijo y el efecto de la separación es el que más se mantiene. También, advierte esta tesis, se ha visto que las madres con un nivel educativo más alto son capaces de manejar mejor estos niveles.

La forma en la que nace un niño también influye en su microbiota intestinal. Finalmente esta investigación también comprobó que los antibióticos modifican la microbiota intestinal del prematuro perdiendo bacterias muy beneficiosas.

Estrategias para Mitigar el Estrés y Favorecer la Lactancia

Adaptarse a las nuevas demandas y responsabilidades puede generar estrés. Aquí hay algunas estrategias:

  • Descanso reparador: El sueño es fundamental para la recuperación posparto. Aprovecha las oportunidades para dormir cuando el bebé duerme y crea un ambiente tranquilo y oscuro para favorecer el descanso.
  • Alimentación nutritiva: Una dieta equilibrada te proporciona la energía y los nutrientes necesarios para recuperarte y cuidar de tu bebé.
  • Ejercicio suave: El ejercicio, adaptado a tu estado físico, libera endorfinas y reduce el estrés.
  • Tiempo para ti: Dedica un tiempo cada día, aunque sea breve, a actividades que te gusten y te ayuden a relajarte y recargar energías.
  • Relajación y mindfulness: Las técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, te ayudan a gestionar síntomas como el estrés y la ansiedad, propios del posparto.
  • Apoyo social: No dudes en pedir ayuda a tu entorno. Compartir las responsabilidades del cuidado del bebé y del hogar te proporciona un valioso apoyo práctico y emocional.
  • Expectativas realistas: Recuerda que la maternidad es un proceso y no existe la madre perfecta.

Cuidar de tu bienestar no es un lujo, sino una necesidad.

Apoyo Social y Lactancia Materna

Compartir tus experiencias y emociones con otras madres que están pasando por situaciones similares puede ser una fuente de apoyo. Esto permitirá sentirte comprendida, normalizar tus emociones y aprender de las experiencias de otras mujeres. Una red de apoyo te ofrece un espacio seguro para expresar tus dudas, miedos y alegrías sin sentirte juzgada.

  • Grupos de apoyo presenciales: Muchos hospitales y centros de salud ofrecen grupos de apoyo para madres recientes.
  • Comunidades online: Existen numerosas comunidades online, foros y grupos en redes sociales dedicados a la maternidad.
  • Clases prenatales y posnatales: Las clases prenatales y posnatales son una excelente oportunidad para conocer a otras madres que están pasando por la misma etapa que tú.
  • Amistades y familiares: No subestimes el apoyo de tus amistades y familiares. Háblales sobre cómo te sientes y no dudes en pedir ayuda cuando la necesites.
  • Profesionales de la salud: Tu médico, matrona o enfermera pueden ser una valiosa fuente de información y apoyo.

El 30 de noviembre de 2023, la revista Interacciones publicaba el artículo Effects of perceived social support on maternal stress and breastfeeding: A narrative review en el que participa Giselle Kamenetzky, doctora en Psicología y alumna de la VI edición de la formación en Lactancia y Salud Mental del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal (IESMP). Kamenetzky y el resto de investigadoras analizaron los desafíos que pueden generar estrés en la madre y la influencia que esto tiene en la lactancia materna.

En entrevistas con madres, se observó que el apoyo disminuye significativamente tras el nacimiento del niño, lo que puede perjudicar la lactancia debido al estrés materno que reduce la liberación de oxitocina. El apoyo social puede mitigar el estrés y promover la lactancia y la salud materna e infantil. Este apoyo debe provenir de familiares, amigos, el equipo de salud y políticas públicas.

Es importante que la madre reciba apoyo social desde el embarazo. En una entrevista a madres les preguntamos acerca del apoyo y colaboración que recibieron de familiares y amigos durante el embarazo y en la actualidad. Las madres podían responder en una escala de 1 (mínima colaboración) a 5 (máxima colaboración). Se observó una disminución considerable en la percepción del nivel de apoyo a la madre una vez nacido el niño (disminuye el nivel de máxima ayuda y aumenta el de mínima colaboración).

Algunas investigaciones muestran que transcurrir el embarazo y posparto en estado de estrés elevado puede perjudicar la lactancia. Un factor encontrado en la literatura que podría explicar esta asociación es que el estrés materno puede disminuir la liberación de oxitocina, una hormona que desempeña un papel fundamental en el proceso de eyección de leche durante la lactancia.

Una alteración sostenida de la eyección y vaciado del pecho podría disminuir la producción de leche. Otros factores se relacionan con alteraciones en los niveles de cortisol y disminución de la sensibilidad a la insulina, los cuales se asocian con una alteración en la producción de leche.

El Apoyo Social como Buffer

En el contexto de la maternidad, se debe afrontar numerosas situaciones que pueden desencadenar respuestas de estrés. La lactancia puede representar un desafío, y en este contexto el apoyo social proveniente de personas cercanas (familiares, amigos y equipo de salud) desde el embarazo podría ser un factor clave para el inicio y sostenimiento de la lactancia y la salud de la madre y el bebé.

Es necesario trabajar con el núcleo cercano a la madre (familia, amigos, comunidad). Las personas cercanas cumplen un rol fundamental para brindar apoyo emocional y práctico a la madre, por ejemplo, ofreciendo ayuda en las tareas cotidianas o la atención de los hijos para disminuir la demanda que requieren estas tareas. Pero también es fundamental el rol de los equipos de salud.

El trabajo interdisciplinario con profesionales formados y actualizados permanentemente en los avances de las investigaciones sobre lactancia resulta clave, si consideramos que constituyen la fuente de información hacia las madres. El apoyo del equipo de salud debería idealmente estar presente desde etapas tempranas con programas para embarazadas adecuados, ya que en el marco de estos programas es posible brindar apoyo social a la madre, fundamentalmente apoyo emocional e información adecuada y actualizada.

Hago hincapié en brindar información actualizada y adecuada dado que existen numerosas creencias acerca de la lactancia que pueden perjudicar su desarrollo.

Los espacios laborales también deberían apoyar a la madre y el niño, por ejemplo, facilitando las condiciones para el sostenimiento de la lactancia.

Políticas Públicas y Apoyo a la Lactancia

Respecto del apoyo proveniente de las políticas públicas, algunas de las medidas que se podrían regular son las siguientes:

  1. Entorno hospitalario favorable que apoye la lactancia desde el nacimiento, como la “iniciativa hospital amigo del niño”.
  2. Regulación de la comercialización y prescripción de fórmulas infantiles que restrinja las prácticas de marketing y la prescripción innecesaria.
  3. Promoción y educación en lactancia desde el embarazo, con acceso a programas para embarazadas en distintos ámbitos de la comunidad.

Mitos sobre el Estrés y la Lactancia

Seguro que has escuchado multitud de frases relacionadas con la lactancia materna: “si le das cada vez que pide lo malcrías”, “debes interrumpir la lactancia si te quedas embarazada de nuevo”, “beber más leche hace que produzcas más leche”… Otra creencia habitual es que “los sustos, disgustos o impresiones fuertes cortan la leche”. Pues bien, todas estas frases son mitos.

La prolactina es la responsable de la producción de la leche materna. Estimula, principalmente a través de la succión, a la glándula mamaria para que produzca leche para el recién nacido. Por otro lado, la oxitocina o la “hormona del amor” es la responsable del reflejo de eyección y del sentimiento de apego. Se puede segregar por estímulos emocionales, visuales o sonoros.

Esto lo que quiere decir es que si la madre tiene un susto o disgusto, sigue teniendo la misma leche, no se corta, ni desaparece, ni deja de producirla. Lo que pasa es que puede que no salga a través del pezón debido a que la oxitocina se ha visto inhibida. Cuando el bebé succiona la leche saldrá más despacio y con mayor dificultad.

Además, el vínculo entre la madre y el niño hace que en ocasiones el niño perciba el estado de la madre y si ella está estresada o agobiada el bebé puede notar un cambio. A pesar de que una situación así pueda ocurrir, no es motivo para destetar. Algunos consejos para superar esos momentos serían tratar de relajarse y seguir ofreciendo el pecho a demanda. Es conveniente apartarse a un lugar tranquilo con el niño para acariciarlo, mecerlo, olerlo, susurrarle, etc. Tenerlo en los brazos, respirar y pasar tiempo en calma con él puede ayudar a evadirnos.

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