El embarazo es una etapa llena de emociones y expectativas. La principal preocupación de cualquier futura madre es asegurarse de que su bebé esté sano y creciendo adecuadamente. Si bien las ecografías son herramientas valiosas para monitorear el desarrollo fetal, existen otros signos y síntomas que pueden indicar el bienestar del bebé.
La Importancia de los Controles Prenatales
Desde el momento en que se confirma el embarazo, es fundamental realizar un control prenatal adecuado. Gran parte de las anomalías genéticas, así como de ciertas malformaciones, pueden ser detectadas antes del nacimiento mediante una serie de pruebas médicas cuyo fin es evaluar el estado de salud del bebé y de la futura mamá. Los cribados bioquímicos y las ecografías permiten estimar conjuntamente la probabilidad de que el feto esté afecto de las principales alteraciones cromosómicas (Síndrome de Down, Edwards o Patau), así como evaluar la anatomía y crecimiento fetal a lo largo del embarazo.
En función de los resultados de estas pruebas el índice de riesgo se clasifica en bajo (inferior a 1/270), y alto riesgo (superior a 1/270). Entre las pruebas invasivas más comúnmente realizadas se encuentran la amniocentesis y la biopsia corial.
- Biopsia corial: Analiza una muestra de las vellosidades coriales de la placenta.
- Amniocentesis: Analiza células fetales presentes en el líquido amniótico obtenido mediante punción abdominal.
Las principales limitaciones de las técnicas invasivas son el riesgo de aborto espontáneo, que se sitúa en torno a un 1.4% para la biopsia corial y entre un 0.1 y 1% para la amniocentesis.
Los test prenatales no invasivos estudian directamente el ADN de la placenta liberado al torrente sanguíneo de la madre, sin comprometer en ningún momento el bienestar del bebé y de la futura mamá.
- Test NACE: Analiza el riesgo de trisomía 13 (Síndrome de Patau), trisomía 18 (Síndrome de Edwards), y trisomía 21 (síndrome de Down) con una fiabilidad y precisión superior al 99%.
- Test NACE 24.
Ambas pruebas pueden realizarse a partir de la semana 10 de embarazo e incluyen el asesoramiento genético correspondiente de nuestros especialistas, altamente cualificados en materia de genética clínica.
Signos de Bienestar Fetal que Puedes Observar
Aunque la ecografía es una herramienta valiosa, hay otros indicadores que pueden darte tranquilidad sobre el bienestar de tu bebé:
1. Movimientos Fetales
Sentir los movimientos de tu bebé es una de las señales más reconfortantes. Oirás de todo: embarazadas que comentan que desde la semana 12 de embarazo ya notaban los movimientos fetales, o mujeres que no los perciben hasta la semana 26. Cada cuerpo es distinto y cada mujer es diferente. Los movimientos fetales no suelen notarse durante todo el día hasta las semanas 24 o 26 de embarazo.
Desde el momento en que se empiezan a notar los movimientos del bebé (puede ser antes si la mujer ya ha estado embarazada previamente), deberían percibirse a diario. Si no es así, conviene reposar un poco y tomar algo dulce. Si aún así, pasan varias horas y el bebé no da muestras de actividad conviene ir a un centro médico.
A medida que va avanzando tu embarazo, que te vas notando cada vez más tripita y sintiendo mucho más al chiquitín que llevas dentro, a veces te planteas cómo estará colocado. Es importante aprender a sentirte y sentirle, ya que es una maravilla inexplicable compartir una unión tan grande.
Clásicamente la colocación del feto se averiguaba y averigua mediante las “maniobras de Leopold”, que permitían, mediante la palpación del útero de la mami, saber dónde estaban situadas la cabeza, el dorso y las partes fetales pequeñas; aunque, hoy en día, la tecnología que nos aporta la ecografía ha facilitado muchísimo dicha tarea, permitiéndonos una mayor exactitud y precisión a todo esto.
No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.
También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).
Otra postura que podrías detectar es sobre qué lado está colocado. En general, que el bebé esté colocado sobre el lado derecho puede representar una pequeña desventaja de cara al parto, pero puedes hacer ejercicios para que cambie de posición hacia el lado izquierdo sin forzar la situación.
Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva.
Si hacia la semana 34 ó 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, tú misma puedes intentar ayudarlo a que se gire con alguno de los ejercicios que te sugerimos. Si nos mantenemos activas en el parto, escuchamos a nuestro cuerpo, y nos movemos hacia aquellas posiciones que por lo general alivian el dolor, ayudaremos al bebé a girarse a la posición anterior durante el trabajo de parto.
Si no lo has conseguido entre la semana 37 ó 38, puedes recurrir a la ayuda profesional.
Lo importante es no desanimarse ni programar una cesárea; algunos bebés pueden darse la vuelta a última hora y, de todas formas, muchos pueden nacer de nalgas de forma natural.
De todas maneras, puedes pedirle a tu comadrona o tu fisioterapeuta que te enseñe a palpar tu abdomen para reconocer la postura del bebé.
Si el líquido amniótico es muy abundante o insuficiente. Si coincide que la pelvis de la madre es estrecha y la cabeza del bebé es grande. Si hay placenta previa. Si la musculatura del útero está floja.
2. Ritmo Cardíaco Fetal
Durante todo el embarazo, obstetra y matrona van a escuchar el latido cardiaco fetal de tu bebé, bien mediante ecografía o mediante un aparato denominado Sonicaid. No obstante, han aparecido en el mercado, unos nuevos utensilios para escuchar el corazón del bebé. Pero, pueden surgir una serie de dudas al utilizarlo… ¿Lo que estás escuchando realmente es el corazón de tu bebé o el tuyo? y ¿qué pasa si no lo encuentras, porque está colocado en una posición un poco más difícil de localizar? Y ese aparato que te han regalado o que has comprado con toda la ilusión del mundo es un utensilio más de apoyo, pero no te tiene que generar incertidumbre. Porque lo más relevante es lo que tú sientas en tu interior.
Debes acudir a todos los controles del embarazo.
3. Crecimiento Fetal
Se comprueba el crecimiento fetal y la posición del bebé dentro del útero, para saber si podría producirse alguna complicación en el momento del parto. En cuanto al peso, se valora a partir de una tabla de percentiles, pero existe mucha variabilidad. Lo que importa es que sea adecuado a la edad de gestación.
4. Bienestar Materno
Las molestias que sufre la madre durante estos nueve meses no están relacionadas siempre con el estado del bebé. Así, ella puede sentirse muy mal con náuseas, mareos u otros síntomas, y el niño no acusarlo en absoluto. Hay mecanismos de protección que hacen que, pese a todo, el feto siga adelante, independientemente del estado de ella.
Sin embargo, no es siempre así. Hay cuadros en que la mujer no se encuentra bien y esto tiene una repercusión directa sobre su hijo. Por ejemplo, en los casos de gestosis (denominada también toxemia del embarazo: hipertensión, edemas y presencia de proteínas en la orina) pueden aparecer síntomas maternos que nos pongan en alerta. “Entre ellos estaría la elevación de la tensión arterial, alteraciones de la analítica o ecografía fetal, así como edemas en la madre”, advierte el ginecólogo de Vithas Madrid La Milagrosa. Y añade: “También nos tendría que alarmar el aumento excesivo del volumen abdominal”.
¿Cuándo Ir a Urgencias?
Aunque la mujer no cuenta con un ecógrafo portátil que le pueda decir en cada momento cómo se encuentra su hijo, sí que hay una serie de señales que, en determinadas circunstancias, pueden suponer la voz de alarma de que algo no va bien en su interior.
Así, el Dr. Núñez Oller recomienda acudir a un servicio de Urgencias “cuando aparezca pérdida de los movimientos fetales, elevación brusca de la tensión arterial así como sangrado vaginal”.
En qué consiste la versión cefálica externa
Defectos Congénitos: ¿Qué Debes Saber?
Es natural que te preocupe la posibilidad de que tu bebé presente alguna anomalía. Si no sabes muy bien de qué estamos hablando, pondremos un ejemplo: seguro que has oído hablar del llamado labio leporino. Se trata de una fisura que presentan algunos recién nacidos en el labio, y que a veces también afecta al paladar. Se produce cuando la boca del bebé no se forma adecuadamente durante el embarazo. Hay diferentes grados y aunque verlo siempre impacta un poco, tiene una buena corrección quirúrgica.
Pero hay otros defectos de nacimiento que no siempre son visibles a simple vista y que es importante detectar cuanto antes, porque pueden comportar problemas más graves, como algunas malformaciones cardíacas o casos de espina bífida. Este último es un problema que afecta a la columna vertebral, y a veces también a la médula, que puede ocasionar problemas de movilidad o de control de esfínteres.
Por ello es fundamental realizar un control del embarazo desde el inicio y tomar algunas medidas preventivas. Eso no quiere decir que podamos evitar su aparición -de hecho, en un 50% de los casos ni siquiera se puede determinar cuál es la causa-, pero hay circunstancias que aumentan el riesgo.
Causas de los Defectos Congénitos
¿A qué se debe su aparición? Pueden tener un origen genético (mutaciones espontáneas o que se transmiten de forma hereditaria), infeccioso (virus como el Zika, el de la rubéola o el citomegalovirus pueden favorecer su desarrollo), o ambiental (por la exposición a sustancias tóxicas, como el alcohol, el tabaco, compuestos químicos, drogas y algunos medicamentos).
La carencia de ciertos nutrientes, como el ácido fólico -una vitamina del grupo B- también puede favorecer la aparición de defectos en el tubo neural, que es el nombre que recibe una estructura embrionaria a partir de la cual se desarrolla el cerebro y el sistema nervioso central del futuro bebé. Por ello se prescribe la toma de suplementos de esta vitamina a todas las embarazadas.
Detección y Tratamiento
Actualmente, las ecografías de control comprueban el desarrollo embrionario del bebé y su formación y evolución dentro del útero a lo largo de todo el embarazo. También se realizan test de diagnóstico prenatal que permiten detectar la presencia de anomalías genéticas.
Aunque hay que distinguir entre las “técnicas de cribado” que solo evalúan el “índice de riesgo” para algunas anomalías, y las “técnicas de diagnóstico”, que permiten identificar con seguridad algún defecto congénito.
En algunos casos se pueden corregir mediante cirugías intrauterinas, pero no es una práctica habitual, ya que generalmente se realizan tras el nacimiento.
El Test de Sordera en Recién Nacidos
¿Es aconsejable hacer el test de sordera que a veces te ofrecen en el hospital? Sí. De hecho, y desde hace años, este test se practica a todos los recién nacidos (salvo que la familia se niegue expresamente) y está cubierto por todas las mutuas y la sanidad pública. La razón es que la sordera de nacimiento puede tener consecuencias negativas importantes en el desarrollo correcto del bebe, que, sin embargo, se pueden evitar con un tratamiento precoz.
Tabla de Controles Ecográficos Rutinarios
| Ecografía | Semana de Gestación | Objetivos Principales |
|---|---|---|
| Primera Ecografía | 6-8 semanas | Confirmar embarazo, detectar latido cardíaco, determinar edad gestacional |
| Ecografía del Primer Trimestre | 11-14 semanas | Evaluar riesgo de anomalías cromosómicas, medir translucencia nucal |
| Ecografía Morfológica | 20-22 semanas | Evaluar anatomía fetal, detectar posibles malformaciones |
| Ecografía del Tercer Trimestre | 32-36 semanas | Evaluar crecimiento fetal, posición del bebé, cantidad de líquido amniótico |
