¿En Qué Año Nació Steve McQueen? La Vida y Legado del "Rey del Cool"

Un actor que traspasó las pantallas llegando a convertirse en un icono, en el llamado Rey del ‘cool’, al que todas las grandes marcas no querían renunciar. Terrence Steven McQueen nació el 24 de marzo de 1930 en el Hospital St. Francis en Beech Grove, Indiana.

Steve McQueen en "La Gran Evasión"

Sus Inicios

McQueen era de ascendencia escocesa y fue criado en la fe católica por su madre, Julia Ann, porque su padre, William McQueen (1907-1958) abandonó a Julia Ann sin que ni siquiera el pequeño Steve hubiera nacido. Muchos biógrafos han declarado que Julia Ann era alcohólica. Incapaz de lidiar con el cuidado de un niño pequeño, lo dejó al cuidado de sus padres (Victor y Lillian) en Woodlouse, Missouri en 1933.

Las consecuencias de la Gran Depresión obligó a los abuelos a irse a vivir junto al hermano de Lillian llamado Claude, a su granja. De este tiempo Steve declaró tener buenos y gratos recuerdos. Como declararía sobre esta nueva etapa junto a su tío abuelo Claude: «era un hombre realmente inteligente, terriblemente robusto, muy justo. Aprendí mucho de él«.

Claude le regaló a McQueen un vehículo de ruedas rojas en su cuarto cumpleaños, un regalo que McQueen atribuyó luego a su primer interés por el deporte y las carreras de coches. A la edad de ocho años, madre e hijo, se establecieron en la capital de Indiana. Disléxico y en parte sordo debido a una infección en el oído cuando era pequeño, McQueen no logró adaptarse a su nueva vida. Julia Ann se casó con un tipo que tenía la ‘mano suelta’.

En cierta ocasión, cuando Steve tenía tan solo nueve años su nuevo padrastro lo golpeó de tal manera que decidió abandonar el hogar y lanzarse a la calle, donde se unió a una pandilla callejera y comenzó a cometer delitos menores. Incapaz de reconducir su comportamiento, su madre lo envió de regreso a Woodlouse. Según palabras del propio McQueen, él y su nueva figura paterna tampoco encontraron afinidad, más bien al contrario, definiéndolo como: «un excelente hijo de puta».

Como la relación no prosperaba, McQueen fue enviado nuevamente con su tío abuelo Claude. Pero eso sucedió solo hasta los catorce años, momento en el que abandona, en secreto, la granja y se une a un circo por un breve periodo de tiempo, luego regresa con su madre y su padre, pero las cosas siguen sin marchar bien y Steve reanuda su vida como pandillero y ladronzuelo.

La policía pilló in fraganti a McQueen robando tapacubos. El castigo del padrastro fue una nueva paliza que acabó cuando fue arrojado escaleras abajo. Después del incidente, el padrastro persuadió a su madre para que firmara una orden judicial en la que se afirmaba que McQueen era un delincuente, y lo envió a la institución California Junior Boys Republic in Chino. Allí, McQueen comenzó a madurar y a sentar la cabeza.

Poco después, Steve volvió a vivir con su madre, que ahora residía en Greenwich Village, Nueva York. Al poco, comenzó a trabajar en un barco con destino a la República Dominicana. En 1947, McQueen se unió a la Infantería de Marina de los Estados Unidos. Inicialmente volvió a ejercer su rebeldía anterior por lo que fue degradado hasta siete veces. Bien se ausentaba del servicio sin autorización, o no regresaba después de que expirara el pase de fin de semana, quedándose, en una ocasión, con una novia durante dos semanas hasta que la patrulla costera lo atrapó.

Sin embargo, se resistió al arresto y tuvo que pasar 41 días en el calabozo. Después de esto, pareció aprender la lección y decidió concentrar sus energías en la superación personal y en mejorar la conducta. En este punto, sucedió un hecho que le hizo ganar popularidad: salvó las vidas de otros cinco marines durante un ejercicio en el Ártico, sacándolos de un tanque antes de que se rompiera a través del hielo.

Fue entonces cuando le asignaron como miembro de la guardia de honor, responsable de custodiar el yate presidencial del presidente estadounidense Harry Truman. En 1952, con la ayuda financiera proporcionada por el G.I. Bill, (la conocida como Ley de Reajuste de Servicios fue una ley que brindaba una gama de beneficios para los veteranos, como el caso de McQueen), comenzó a estudiar Arte Dramático en Nueva York en Neighborhood Playhouse de Sanford Meisner y en el HB Studio.

Su primer diálogo en un escenario teatral fue en una obra de teatro de ese mismo año producida por la estrella del teatro yiddish Molly Picon. Pero tan solo era una breve línea: «Todo está perdido». A la par, McQueen comenzó a ganar dinero compitiendo en carreras de motos los fines de semana en Long Island City y compró la primera de muchas motocicletas que tendría después, una Harley-Davidson. Pronto se convirtió en un excelente corredor con pingües ganancias.

A fines de 1955, a la edad de 25 años, McQueen dejó Nueva York y se dirigió a California. Cuando McQueen apareció en la serie televisiva ‘The Defenders’, el representante Hilly Elkins (quien también representó a la primera esposa de McQueen, Neile) se fijó en él y en sus posibilidades como actor. McQueen llegó a ser el actor mejor pagado del mundo. Estamos en 1972 cuando se rueda ‘La Huida’ The Getaway.

Curiosamente, tras el éxito, McQueen prácticamente desapareció de la escena pública. McQueen fumaba marihuana casi todos los días. Steve McQueen fue un gran deportista, realizaba ejercicio diario, durante dos horas, que incluía levantamiento de pesas y, durante algún tiempo, corrió 8 km todos los días a la semana. Según William Claxton, McQueen fumaba marihuana casi todos los días; El biógrafo Marc Eliot afirmó que McQueen consumió una gran cantidad de cocaína a principios de los años setenta. También era un gran fumador de cigarrillos.

McQueen a veces bebía en exceso, y fue arrestado por conducir borracho en Anchorage, Alaska, en 1972.

Steve McQueen en "Bullitt"

¿QUÉ PASÓ con los dos hijos de Steve McQueen?

Corta Pero Intensa Carrera Como Actor

La carrera cinematográfica de Steve McQueen no es que sea de las más largas que se recuerden, pero sí de las más intensas y mejor amortizadas. Un total de 27 son las películas en las que ha participado (pudieron ser más si no hubiera rechazado numerosos papeles emblemáticos), y una sola nominación a los Oscar por su papel en ‘El Yang-Tsé en llamas’ (1966). A pesar de ello llegó a convertirse en el actor mejor pagado del mundo: en 1969, ya cobraba 3 millones de dólares por una película más los porcentajes brutos de la taquilla.

Una carrera centrada en los años sesenta y principios de los 70, cuando en 1974 tras el rodaje de ‘El coloso en llamas’ decidió retirarse por unos años para volver a la interpretación en 1978. Sin embargo, no fue la única vez que pensó en retirarse ya que su pasión por la velocidad y su amor por las carreras de automóviles y motocicletas hizo que se lo pensara en alguna ocasión.

El primero de sus éxitos llegaría con ‘Los siete magníficos’ (1960) de John Sturges. Consideradad como un clásico del western está basada en ‘Los siete samuráis’ de Akira Kurosawa. Años más tarde, en 1963, volvería a repetir éxito con John Sturges en 'La gran evasión', aquella histórica fuga del cine de prisioneros ingleses y norteamericanos en la Segunda Guerrra Mundial están prisioneros en un campo de concentración nazi.

Uno de los clásicos cinematográficos en el que McQueen une su pasión por el cine y la velocidad a lomos de su flamante Triumph. Además de recordar su brillante banda sonora, esta película ha dejado una de las escenas más memorables de la historia del cine. La persecución de las motocicletas y el salto de McQueen con su moto sobre una alambrada. Escenas que el propio Steve interpretó, salvo ese salto final.

Si la moto hacía presencia en ‘La gran evasión’, esta vez le tocaba el turno al coche, concretamente un Ford Mustang. Así, en ‘Bullitt’ (1968) de Peter Yates, McQueen se convierte en el teniente Frank Bullitt. Otra de las escenas míticas del cine y, curiosamente otra persecución. Esta vez por las calles de San Francisco, persiguiendo con su Mustang a dos asesinos que iban en otro coche.

Y con ‘El coloso en llamas’ (1974) puso fin, temporalmente a su carrera como actor. Esta película dirigida por John Guillermin cuenta en su reparto, entre otros, con Paul Newman con el que Steve mantenía una cierta rivalidad. De hecho, en esta película, McQueen exigió ampliar su papel en 12 líneas para igualar el diálogo con Newman, además de que su personaje fuese el último en aparecer en pantalla.

Personajes Que No Quiso Interpretar

A pesar de ser el actor del momento, uno de los más valorados y mejor pagados, McQueen se permitió el lujo de decir ‘no’ a papeles emblemáticos y de pagos millonarios. Y, en ocasiones, también eran algunos directores que no querían al actor en sus películas dado a su carisma y personalidad.

Algunas de las películas que rechazó : ‘Apocalypse now’, ‘Encuentros en la tercera fase’, ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, ‘Rambo’, ‘Superman’ o la segunda parte de 'Elcoloso en llamas', entre otros. Los motivos por los que rechazaba los papeles en esas películas eran diversos: no le convencía el guion o su personaje, no le apetecía o porque tenía algún problema con algunos de los actores que participaban.

Además de decir ‘no’ a Steven Spielberg, también dijo ‘no a ‘Dos hombres y un destino’. A McQueen se le había ofrecido el papel de Butch Cassidy (que finalmente interpretó Robert Redford consagrándole como estrella). McQueen tenía un enfrentamiento con Paul Newman, ya había dado fe de ello en ‘El coloso en llamas’, y por querer aparecer primero en los títulos de crédito y tener protagonismo, finalmente se quedó con uno de los papeles más relevantes del cine.

Velocidad: Coches y Motos, Su Otra Gran Pasión

Que era un amante de la velocidad y que su pasión eran los coches y las motos, no es un secreto a voces en la vida de Steve McQueen que a punto estuvo de renunciar a su carrera como actor para llegar a ser piloto de carreras. No es raro ver la imagen de esta estrella de Hollywood asociada a automóviles o motos, lo que provocaría que McQueen se convirtiera en un icono.

Esta pasión por el mundo del motor, le ayudó -además- en algunas de sus películas más exitosas como hemos podido comprobar anteriormente. De hecho llegó a tener una de las mayores colecciones de Harley-Davidson, Porsche, Ferrari o Jaguar.

Aunque no llegó a dedicarse profesionalmente a este mundo, sí que probó suerte en algunas carreras como piloto. La primera de ellas fue en Santa Bárbara en 1959, donde precisamente nació su pasión por las carreras. Después, probaría otras competiciones hasta llegar a las 12 Horas de Sebring (Florida) quedando en segundo lugar.

Tal era su obsesión por las carreras y el riesgo que le llevó a protagonizar uno de sus mayores fracasos cinematográficos, ‘Le Mans’. La película inspirada en las 24 horas de Le Mans.

Steve McQueen en "Le Mans"

De Leyenda a Rey del ‘Cool’

Desde que apareció en la televisión, todas las miradas centraron su atención en este joven actor de 1,77 metros de estatura y sus ojos azules capaces de traspasar la pantalla. Poco a poco, el interés hacia una de las grandes estrellas de Hollywood crecía en las grandes marcas que lo elegían como imagen de sus campañas publicitarias.

Por su manera de interpretar, su atractivo físico, la manera en la que vivía su vida sin importarle nada más y su pasión por el riesgo y la velocidad; convirtieron a uno de los grandes actores del cine en el Rey del ‘cool’. Era McQueen el hombre a quienes todos querían parecerse, una persona interesante que nunca pasaría de moda, un referente convertido en icono.

De hecho, una vez que Steve falleciera, algunas de las grandes marcas seguían utilizando su imagen.

Un Cáncer de Pulmón Acabó Con Su Vida

Si hacemos un repaso de la vida de Steve McQueen pocos pensarían que el causante de su muerte fuera un cáncer de pulmón. Como politoxicómano, podría pensarse en una sobredosis; y, como amante de la velocidad, un accidente de coche o moto en los que tantos actores y actrices han perdido la vida. Pero no fue así. Una vez que ya estaba retirado de la gran pantalla, en 1978 le fue diagnosticado de un cáncer de pulmón.

Desde que se enteró de la noticia no cejó en su empeño por encontrar una cura a su enfermedad. Así que dos años más tarde, viendo que empeoraba y que tenía metástasis, decidió viajar a México (concretamente a Ciudad Juárez) porque había oído hablar de un médico que tendría la solución a su enfermedad. William Donald Kelley, era un médico de dudosa reputación que utilizaba métodos raros basados en terapias naturales.

A principios del mes de noviembre fue sometido a una operación en la clínica de Kelley para extirparle el tumor del cuello. Uno de nuestros actores favoritos - no porque fuera más bueno o más malo, si no porque es uno de nuestros actores favoritos -, moría de cáncer el 7 de noviembre de 1980, a los 50 años de edad.

El cáncer que acabó con su vida en una clínica de Chihuahua, México, se originó por la sobreexposición de Steve al asbesto , un mineral muy parecido al amianto, con el cual se elaboraban en la época trajes y cascos de automovilistas.

En febrero de 1980, se encontraron pruebas de metástasis generalizadas, pero el 11 de marzo de 1980, el National Enquirer reveló que tenía un «cáncer terminal». En julio de 1980, McQueen viajó a Rosarito Beach, México, para recibir un tratamiento no convencional después de que los médicos que le estaban tratando le desahuciaran.

McQueen buscó el tratamiento de William Donald Kelley, quien estaba promoviendo una variación de la terapia de Gerson que usaba enemas de café, lavado frecuente con champús, inyecciones diarias de líquido que contenía células vivas de bovinos y ovinos, masajes y un supuesto fármaco anticancerígeno. La única licencia médica de Kelley (hasta que fue revocada en 1976) había sido para ejercer la ortodoncia.

A pesar de la metástasis del cáncer en todo el cuerpo, Kelley anunció públicamente que McQueen se curaría completamente y volvería a la vida normal. A fines de octubre de 1980, McQueen voló a Ciudad Juárez, Chihuahua, México, para que le extirparan un tumor abdominal en el hígado, a pesar de las advertencias de los médicos norteamericanos de que el tumor era inoperable. Su corazón no pudo soportar la cirugía y el 7 de noviembre de 1980, McQueen murió de insuficiencia cardíaca. Tenía 50 años de edad.

Las gafas Persol, un ícono de estilo de Steve McQueen

El estilo de Steve McQueen trascendió la pantalla, y uno de sus accesorios más famosos fueron las gafas de sol Persol. Popularizó el modelo Persol 714 en la película El caso de Thomas Crown (1968). Estas gafas plegables se convirtieron en un símbolo de su elegancia y sofisticación.

Le llamaban «The King of Cool» y, sin duda, es uno de los actores más recordados y legendarios del Hollywood dorado. Dejó una huella imborrable y el sutil equilibrio que poseía entre masculinidad y sensibilidad lo convirtió en un icono para hombres y mujeres.

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