Fobia de Impulsión en la Maternidad: Causas, Síntomas y Tratamiento

La fobia de impulsión en la maternidad es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo intenso e irracional a dañar accidentalmente a su bebé o a ser una madre negligente o inadecuada. Es importante buscar ayuda profesional si se experimenta síntomas de fobia de impulsión en la maternidad, ya que puede afectar negativamente la calidad de vida de la madre y su relación con su bebé.

¿Qué es la Fobia de Impulsión?

La fobia de impulsión, nos explica la experta, “es un pensamiento que aparece de forma recurrente en el que la madre cree que puede hacer daño a su bebé o, incluso, a ella misma”. Este pensamiento suele aparecer acompañado de imágenes en las que se visibiliza haciendo daño y, lo más importante, “tiene una fuerte sensación de impulso a hacerlo”.

Es realmente un sentimiento muy complicado de gestionar y las madres que lo experimentan, nos cuenta la psicóloga, “sufren un gran impacto emocional y una angustia constante que les llega a cuestionarse cada minuto su capacidad para ser madre”.

Las fobias son un trastorno de ansiedad en el que una persona experimenta un miedo irracional y exagerado ante una situación, objeto o actividad específica. La intensidad del miedo puede ser tan intensa que la persona evita por completo la situación, objeto o actividad que lo desencadena.

Las fobias de impulsión se caracterizan por un miedo irracional e intenso a perder el control y actuar de forma impulsiva, causando daño físico o psicológico a los seres queridos o a uno mismo. Este tipo de trastorno se centra en la idea de que la persona podría seguir un impulso que tendría graves consecuencias, lo que genera un estado de ansiedad abrumador.

En realidad, tener pensamientos como estos es algo que le puede suceder, bajo ciertas circunstancias, a cualquier persona padezca o no patología alguna. Al inicio, se presenta el pensamiento y este es percibido con extrañeza por quien lo padece, asustándose mucho y cuestionándose por qué lo ha experimentado.

Si se repite, cada vez se convencerá más de que debe haber un motivo para tener estas ideas y por ello teniendo más y más miedo de sí mismo. En consecuencia, comenzará a pensar más y más en estas cuestiones, inclusive evitando los elementos temidos.

Características de las Fobias de Impulsión

  • Miedo a la pérdida de control: El principal rasgo de las fobias de impulsión es el temor intenso a perder el control de los impulsos, lo que podría conducir a comportamientos peligrosos o dañinos.
  • Pensamientos intrusivos y poco racionales: Estos pensamientos suelen ser irracionales y aparecen de manera invasiva, perturbando la mente del individuo. La persona anticipa un comportamiento impulsivo y agresivo, como dañar a otros o a sí misma.
  • Ansiedad intensa: Los pensamientos intrusivos generan un miedo profundo, lo que desencadena altos niveles de ansiedad y estrés.
  • Comportamientos compulsivos: Para mitigar la ansiedad causada por estos pensamientos, la persona realiza comportamientos preventivos o compulsiones que cree que evitarán que el impulso se haga realidad.

¿Qué son las fobias de impulsión y cómo superarlas?

Causas de la Fobia de Impulsión en la Maternidad

Es un problema para el que, en realidad, no se conocen las causas. Lo que sí es cierto, nos señala la experta, “es que suele aparecer en momentos en los que se viven picos muy altos de estrés y en personas con un perfil de responsabilidad y perfección bastante elevado”.

De hecho, se ha observado la presencia de fobias de impulsión en mujeres sanas en un porcentaje bastante importante. En el caso de sufrir una depresión postparto, hasta un 40% de las mujeres suelen presentar este cuadro.

Durante los meses de un embarazo, es bastante frecuente que las futuras madres se obsesionen con algunos temas concretos, como lo que pueden o no pueden comer, o si estará bien su bebé, entre otros. Sin embargo, durante el postparto, más que de obsesiones, dicen los expertos, tenemos que hablar de posibles conductas evitativas y rituales de verificación.

Entre ellos, destaca el trastorno obsesivo compulsivo perinatal (TOC) y las fobias de impulsión. Esto no es más que el miedo de hacer daño a tu propio bebé. Según nos cuenta Noelia Extremera, psicóloga perinatal especializada en maternidad del equipo de LactApp, “llega a convertirse en una experiencia muy angustiosa que experimentan especialmente las madres, pero también puede darse en los padres”.

Suele ser un tema bastante tabú, por el miedo de los progenitores a ser juzgados, pero ocurre con mucha más frecuencia de la que pensamos y “sin necesidad de que exista una patología previa”.

Como sociedad, nos apunta, “es importante dejar de romantizar el embarazo y el postparto, presentarlos como lo que son, un momento en el que la información es vital y en el que se requieren muchos cuidados, porque, sin ello, se puede hacer especialmente difícil los primeros días de la maternidad”.

Síntomas de la Fobia de Impulsión

La fobia de impulsión presenta un conjunto de síntomas que afectan profundamente la vida emocional y psicológica de quienes la padecen. A continuación, se describen los principales síntomas característicos de este trastorno:

  1. Pensamientos intrusivos: Los pensamientos intrusivos aparecen de manera involuntaria y son temidos porque involucran la posibilidad de perder el control. Estos pensamientos suelen anticipar acciones agresivas hacia uno mismo o hacia los demás.
  2. Pensamientos obsesivos y recurrentes: Estos pensamientos intrusivos se convierten en obsesiones cuando la persona les da una interpretación irracional, como pensar que están volviéndose locos o que realmente quieren hacer daño.
  3. Miedo intenso: El miedo es un síntoma central de la fobia de impulsión. La aparición de los pensamientos intrusivos genera un miedo intenso, lo que hace que la persona esté en un estado constante de alerta, esperando la llegada de estos pensamientos. Paradójicamente, este estado de alerta puede aumentar la frecuencia de los pensamientos, y en ocasiones, cuando estos pensamientos disminuyen, la persona puede buscarlos activamente.
  4. Evitación de situaciones: Para evitar que los pensamientos intrusivos se conviertan en acciones, las personas con fobia de impulsión a menudo evitan situaciones que podrían desencadenar sus impulsos temidos. Esta evitación afecta significativamente la vida diaria, limitando la capacidad de la persona para realizar actividades normales o participar en situaciones sociales.
  5. Sentimientos de culpa: La aparición de pensamientos intrusivos suele ir acompañada de un profundo sentimiento de culpa. Este conflicto con sus propios valores éticos genera un dolor emocional considerable, ya que son personas que generalmente se perciben como no agresivas y de fuertes principios morales.
  6. Ansiedad y depresión: La combinación de pensamientos intrusivos, culpa y evitación puede conducir al desarrollo de síntomas de ansiedad y depresión.

Estos son solo algunos ejemplos, y es importante destacar que cada caso de fobia de impulsión en la maternidad puede ser único y presentar síntomas distintos.

Las fobias de impulsión suelen manifestarse a través de pensamientos intrusivos y obsesivos, que generan una gran ansiedad y estrés. Estos pensamientos aparecen con mayor frecuencia durante períodos de alta tensión emocional y fatiga.

Tipos de Fobias de Impulsión

En la práctica clínica, se observan diversos tipos de fobias de impulsión, caracterizadas por miedos intensos y pensamientos intrusivos relacionados con la pérdida de control y la posibilidad de realizar acciones que van en contra de los valores personales. Estos son los principales tipos:

  1. Miedo a hacer daño a los demás: Este tipo de fobia de impulsión se centra en el temor de causar daño físico a personas queridas, como familiares (marido, esposa, hijos) o amigos cercanos.
  2. Miedo a hacerse daño a uno mismo: Las personas con este tipo de fobia de impulsión tienen pensamientos intrusivos sobre hacerse daño a sí mismas.
  3. Miedo a haber atropellado a alguien mientras se conducía: Es común que la persona tenga la sensación de haber atropellado a alguien (una persona o animal) mientras conduce.
  4. Miedo a insultar o ser ofensivo: En este tipo de fobia, la persona teme perder el control y:
    • Insultar o ser ofensivo con los demás, incluso con personas queridas.
    • Ir en contra de una ideología religiosa o política en la que cree firmemente.
  5. Miedo a volverse mentalmente enfermo: La persona puede obsesionarse con la idea de desarrollar una enfermedad mental grave, como:
    • Esquizofrenia.
    • Trastorno bipolar.
    • Trastorno límite de personalidad.
  6. Miedo relacionado con la orientación sexual: Este tipo de fobia de impulsión está relacionado con el miedo a experimentar atracción sexual no deseada o contraria a la orientación sexual de la persona.
  7. Miedo a ser pedófilo: Este es un tipo particularmente angustiante de fobia de impulsión. Las personas que lo padecen tienen una obsesión irracional con la posibilidad de sentir atracción sexual por niños, aunque en realidad sienten aversión por la idea.

Tratamiento para la Fobia de Impulsión en la Maternidad

Sí, las fobias de impulsión, tienen tratamiento efectivo. El tratamiento más común es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que implica trabajar con un terapeuta para aprender a desafiar y cambiar los pensamientos y comportamientos que impulsan las obsesiones y compulsiones.

El tratamiento para la fobia de impulsión sigue pautas similares a las que se emplean en los casos de TOC. Los principales objetivos de la psicoterapia son:

  • Entender la causa del problema: El primer paso es que la persona comprenda cómo funciona su mente y qué desencadena la aparición de los pensamientos intrusivos. Identificar la raíz del trastorno ayuda a desmitificarlo y a reducir su poder.
  • Evaluar soluciones anteriores: Es importante reflexionar sobre las soluciones que ya se han intentado, especialmente aquellas que no han tenido éxito. Esto permite identificar los comportamientos o respuestas que están perpetuando el ciclo de obsesiones y compulsiones.
  • Potenciar las soluciones efectivas: Trabaja con tu terapeuta para fortalecer las estrategias que han demostrado ser útiles. Por ejemplo, técnicas como la exposición y prevención de la respuesta (EPR) ayudan a desensibilizar a la persona frente a sus miedos sin realizar las compulsiones que normalmente alivian su ansiedad a corto plazo.
  • Desligarse de los pensamientos: Aprende a desligarte de tus pensamientos intrusivos. Un pensamiento irracional no significa que vayas a llevarlo a cabo ni aumenta la probabilidad de que ocurra. La terapia ayuda a que los pacientes separen sus pensamientos de sus acciones, reduciendo el miedo asociado.
  • Recuperar aspectos valiosos de la vida: El objetivo final del tratamiento es permitir que el paciente recupere las actividades y relaciones importantes que han sido afectadas por el trastorno. Reintegrar estos aspectos de la vida es crucial para restaurar un sentido de normalidad y bienestar.
  • Prevención de recaídas: Una parte importante del tratamiento es prevenir recaídas. Las personas con fobia de impulsión suelen sentir una gran angustia por la posibilidad de hacer daño, a pesar de que en realidad no desean actuar de manera violenta.

La terapia cognitivo-conductual incluye varias técnicas, como la exposición y la prevención de respuesta (ERP), que implican exponerse gradualmente a los objetos, situaciones o pensamientos que causan ansiedad y resistir la compulsión de realizar comportamientos repetitivos en respuesta. La TCC también puede incluir técnicas de reestructuración cognitiva, que ayudan a cambiar los patrones de pensamiento negativos y la terapia de aceptación y compromiso (ACT), que ayuda a los pacientes a aprender a aceptar sus pensamientos y sentimientos sin tratar de suprimirlos o controlarlos.

Además, los medicamentos antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) también pueden ser útiles para tratar las fobias de impulsión y otros trastornos obsesivo-compulsivos. Los ISRS ayudan a aumentar los niveles de serotonina en el cerebro, lo que puede reducir la ansiedad y la depresión asociadas con el TOC.

En general, una combinación de terapia cognitivo-conductual y medicamentos puede ser el tratamiento más efectivo para las fobias de impulsión. Sin embargo, cada caso es único y el tratamiento debe ser personalizado para adaptarse a las necesidades individuales del paciente.

Terapia Breve Estratégica

La terapia breve estratégica puede ser una forma efectiva de afrontar la fobia de impulsión en la maternidad. En el caso de la fobia de impulsión en la maternidad, el terapeuta puede trabajar con la madre para identificar y desafiar los pensamientos negativos y temores irracionales asociados con la maternidad.

Es importante destacar que cada caso de fobia de impulsión en la maternidad es único y que los resultados de la terapia pueden variar.

¿Son Peligrosas las Fobias de Impulsión?

Las fobias de impulsión pueden ser muy angustiantes y limitantes para las personas que las experimentan, sin embargo, no son peligrosas en el sentido de que no suelen llevar a que la persona se dañe a sí misma o a los demás.

En el caso de las fobias de impulsión, las compulsiones que realiza la persona pueden interferir con su vida cotidiana, pero no suelen ser dañinas en sí mismas.

¿Son Frecuentes las Fobias de Impulsión en el Embarazo o Cuando el Bebé es Muy Pequeño?

Las fobias de impulsión pueden ocurrir en cualquier momento de la vida, incluyendo durante el embarazo o después del nacimiento del bebé. De hecho, algunas mujeres pueden experimentar síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) por primera vez durante el embarazo o después del parto.

Las fobias de impulsión relacionadas con el embarazo o la maternidad pueden incluir preocupaciones obsesivas sobre la seguridad del bebé, la higiene del entorno y el miedo a hacer daño al bebé. Estas preocupaciones pueden llevar a comportamientos repetitivos, como lavarse las manos constantemente, comprobar constantemente que el bebé está respirando o evitar hacer ciertas actividades por miedo a dañar al bebé.

Es importante destacar que estas preocupaciones son normales y comunes entre las madres y los padres, y no siempre se convierten en fobias de impulsión. Las fobias de impulsión se diagnostican a través de una evaluación clínica realizada por un profesional de la salud mental capacitado, como un psiquiatra o un psicólogo.

El diagnóstico de TOC se basa en la presencia de obsesiones, que son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes e intrusivas que causan angustia y ansiedad significativas, y compulsiones, que son comportamientos repetitivos que se realizan en respuesta a las obsesiones y que buscan reducir la ansiedad.

El profesional de la salud mental que te atienda evaluará los síntomas y la gravedad del trastorno, así como su duración y frecuencia.

¿Cómo Manejar los Pensamientos Intrusivos?

Básicamente la diferencia está en la interpretación que hacemos de los mismos. Y por ello, es más probable que en personas exigentes, controladoras e hiperresponsables se de más este síntoma. Porque claro, ellas se incomodan más y reaccionan tratando de buscar la causa y dándoles mucha importancia.

En cambio, si no le das mayor importancia a estos pensamientos, se extinguirán por si solos. Pero claro, si tu te preocupas mucho por hacer las cosas bien y eres muy responsable será distinto. Cuando aparezcan pensamientos de este tipo, empezarás a darles vueltas y así a magnificar su importancia convirtiéndolos en una fobia de impulsión que te llevará a sufrir mucho.

Y claro, la persona tratará de controlar esos pensamientos. Y claro, para hacer eso, debes enfocarte en ellos, así que como he explicado, en realidad acaba fomentándolos aún más. Al no poder controlarlos, te sentirás culpable y ansiosa/o y eso fomentará aún más que no puedas dejar de pensar en eso.

Te puedes acabar fusionando tanto con ese pensamiento casi como si ya hubiera sucedido. No creer todo lo que pensamos, en este tipo de fobia se vuelve más necesario que nunca.

Vigilemos con pensamientos como: “Si lo he pensado es porque soy capaz de hacerlo” porque es entrar en un bucle muy negativo que no tiene ninguna validez. De hecho, es más bien al contrario, si te causa este malestar es justamente porque no lo has pensado de forma voluntaria y eliges moralmente no hacerlo.

Además, es que si nos lo creemos, podemos acabar desarrollando otras fobias que impliquen evitar lugares, personas, objetos… Por ejemplo, “tengo miedo a ser capaz de empujar a alguien a las vías del tren. Evito coger el tren. Me acaba dando pánico coger un tren. Y luego el autobús. Y empiezo a evitar salir a la calle.

Consejos para Manejar los Pensamientos Intrusivos

  • No te asustes cuando aparezcan este tipo de pensamientos. Son solo pensamientos; además son frecuentes e involuntarios.
  • Entiende que nuestra mente genera pensamientos de forma constante y todos ellos son creencias e hipótesis, que no verdades absolutas. Además, la mente buscará siempre lo “negativo” para mantenernos alerta a los peligros. Y por tanto, para protegernos.
  • No te juzgues por tenerlos. Son pensamientos intrusivos y por tanto, no elegidos. Provienen del miedo, la hiperesponsabilidad y el estrés.
  • Cuanto más trates de controlar estos pensamientos y a “prohibirte” pensarlos, más te obsesionarás con ellos, más aparecerán.
  • Puede ayudarte identificar qué miedos subyacentes hay y qué valores te exiges cumplir con mucha rigidez.
  • No evites las situaciones temidas (ej. tener cuchillos cerca por si fuera capaz de coger uno) estarás dándole credibilidad a ese pensamiento y por tanto incrementando la posibilidad de que suceda más veces. ¡¡De que suceda el pensamiento, no la acción!!
  • Detecta qué aspectos de tu estilo de vida o forma de ser te vendría bien trabajar para no estar en este estado de preocupación y malestar que incluye tener y este tipo de pensamientos y valorarlos así.
  • Tómate este síntoma como un aviso de que tu mente necesita bajar su nivel de activación, busca estrategias que te ayuden a sentirte en calma. Puedes hacer una meditación por ejemplo.
  • Trabaja la seguridad en ti misma/o y no te pongas en duda por pensar en algo.
  • Busca ayuda profesional si crees que te podría venir bien. Sobre todo si llevas ya tiempo, porque sola/o puede que te cueste. Pero también si es algo reciente, porque entonces seguramente será una terapia efectiva en menos tiempo.
  • Pregúntate como estás en el momento de tenerlo, como te sientes emocionalmente. Seguramente si este pensamiento aparece en un momento de equilibrio, no te afectaría de la misma manera. Ten presente que te está afectando más por ese motivo y por la interpretación que estás haciendo de él.
  • Gestiona tus emociones y luego vuelve a pensar en ello de forma voluntaria, verás como de diferente es.
  • Atrévete a hablar de ello de una forma natural y con personas que sabes que son empáticas y con las que te sientes cómoda/o. Puedes compartirles este blog o cualquier otro para sentirte más segura/o al explicárselo.
  • Podría irte bien hacer el siguiente ejercicio. Coge un papel y escribe al menos 30 veces ese pensamiento . Luego, rompe el papel. Hacerlo te ayudará a exponerte a ese pensamiento de forma controlada y a rechazarlo de forma simbólica para que a nuestra mente le sea más fácil dejarlo ir la próxima vez que aparezca.
  • Recuerda que tus pensamientos no te definen.

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