La fecundación es el extraordinario proceso biológico que marca el inicio de una nueva vida. Es la unión de un óvulo y un espermatozoide para formar una única célula llamada cigoto, que contiene el mapa genético completo de un nuevo ser.
Para que la fecundación ocurra es necesario que la mujer esté en una fase concreta de su ciclo menstrual: la fase de ovulación. Esta sucede aproximadamente en el día 14 del ciclo, cuando el óvulo maduro sale del ovario y llega a la trompa de Falopio.
Los hombres depositan el semen en el interior de la vagina. El semen eyaculado contiene millones de espermatozoides que nadan atravesando el útero y las trompas de falopio buscando un óvulo. Atraídos por las sustancias que emite el óvulo ascenderán por el cuello del útero y la cavidad uterina hasta llegar a las trompas de Falopio, donde se encuentra el óvulo. Únicamente uno de todos esos espermatozoides atravesará la membrana que envuelve al óvulo.
La fecundación tiene que ocurrir necesariamente una vez el óvulo sale del ovario y llega a la trompa. Por tanto, la mujer debe estar aproximadamente en su día 14 del ciclo menstrual, momento en el que ocurre la ovulación habitualmente. A pesar de que los espermatozoides pueden vivir hasta 3 días en el tracto genital femenino, el óvulo sólo vive 24 horas, por lo que la fecundación debe ocurrir durante las primeras 24 horas tras la ovulación. No obstante, es posible que el coito haya ocurrido entre 2 y 3 días antes.
De todos esos millones de espermatozoides únicamente unos doscientos logran llegar hasta aquí y solo uno de ellos conseguirá atravesar la membrana externa del óvulo y fusionarse con él.
Para que la fecundación tenga éxito, deben ocurrir varias fases críticas en un orden preciso:
- Penetración de la corona radiada: El óvulo está rodeado por una capa de células llamada corona radiada.
- Penetración de la zona pelúcida: Una vez superada la corona radiada, el espermatozoide se encuentra con la zona pelúcida, una capa externa que protege al óvulo.
- Fusión de membranas: La cabeza del espermatozoide entra en contacto con la membrana del óvulo y se fusionan.
- Fusión de núcleos y formación del cigoto: Los pronúcleos del espermatozoide y del óvulo se fusionan, combinando su material genético (ADN). En este instante se forma el cigoto, la primera célula del futuro bebé, con 46 cromosomas.
¿Dónde y cuándo se produce la fecundación?
- Lugar: La fecundación humana ocurre de forma natural en el tercio externo de las trompas de Falopio, el conducto que conecta los ovarios con el útero.
- Tiempo: El momento es crítico. La fecundación solo puede ocurrir durante el periodo de ovulación. Un óvulo es viable durante aproximadamente 12-24 horas tras ser liberado por el ovario. Los espermatozoides, por su parte, pueden sobrevivir en el tracto reproductor femenino hasta 5 días.
Desarrollo embrionario temprano
Al día siguiente, día 1, se produce la fecundación. En éste momento, los núcleos del óvulo y el espermatozoide se fusionan formando un único núcleo con ADN del padre y de la madre.
- Días 1-4: El cigoto comienza a dividirse rápidamente (proceso llamado clivaje) mientras viaja por la trompa de Falopio hacia el útero. Durante los días 2, 3 y 4 el cigoto se va dividiendo en más células formando una “bola de células” llamada mórula que llega a tener entre 16 y 32 células.
- Al quinto día la masa de células adquiere una formación y estructuras peculiares y se forma una cavidad en el centro. Al quinto día la masa de células adquiere una formación y estructuras peculiares y se forma una cavidad en el centro.
- En las próximas horas el blastocisto se desprenderá de una capa exterior protectora llamada zona pelúcida, en un proceso denominado “eclosión”.
- Días 7-10: Se produce la implantación. El blastocisto se adhiere a la pared interna del útero (el endometrio), que se ha preparado para acogerlo.
La Implantación Embrionaria
La implantación embrionaria es el proceso por el que el embrión, que ya tiene unos 7 días desde su fecundación, se adhiere al endometrio y da inicio a la gestación. Después de esto, el embrión comenzará su desarrollo y el de las estructuras que permiten su nutrición, como la vesícula vitelina y la placenta. Además, también empezará la síntesis de la hormona beta-hCG y la mujer sentirá los primeros síntomas del embarazo.
Es fundamental que el endometrio esté receptivo para el embrión. Las fases del endometrio son reguladas por hormonas que produce el ovario, y existe un momento propicio para que ocurra, llamado “ventana de implantación”, que coincide con los días en los que el embrión está preparado para adherirse.
El embrión, una vez adherido, emite unas prolongaciones arborescentes que le permite “agarrarse” al útero y extraer el oxígeno y los nutrientes de la madre, necesarios para su desarrollo y crecimiento.
Síntomas de implantación del embrión
Condiciones para la implantación
La implantación embrionaria no se consigue en todos los ciclos menstruales aún habiendo mantenido relaciones sexuales sin protección durante los días fértiles. Es necesario que se cree el ambiente uterino adecuado, donde el endometrio y el embrión puedan interactuar. Así pues, la implantación tampoco es 100% segura en los ciclos de reproducción asistida, aunque la fecundación haya tenido lugar en el laboratorio y se transfieran embriones de buena calidad.
A continuación, vamos a comentar los factores más importantes para que tenga lugar la implantación de un embrión y con ello se consiga el embarazo.
Factores relacionados con el embrión:
Para que un embrión pueda unirse al endometrio, es necesario que se encuentre en estadio de blastocisto. En este momento de su desarrollo, cuenta con unas 200-400 células y está formado por dos partes bien diferenciadas:
- Masa celular interna: es lo que finalmente dará lugar al embrión.
- Trofoectodermo: son las células más externas que formarán la placenta y otros anexos embrionarios.
Además, antes de la implantación el blastocisto también debe haberse desprendido de su zona pelúcida, la capa externa que lo rodea, y haber alcanzado su grado máximo de expansión: el blastocisto eclosionado.
Otro factor muy importante que determinará si hay implantación es la calidad embrionaria, la cual solamente puede evaluarse en los pacientes que se someten a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV).
Factores relacionados con el endometrio:
El endometrio es la capa más interna del útero, la cual se renueva en cada ciclo menstrual con el objetivo de alojar al embrión en el transcurso del embarazo. Por esta razón, si no tiene lugar la implantación, el endometrio se descama y se elimina cada mes en forma de menstruación.
A lo largo del ciclo menstrual, el endometrio se va engrosando poco a poco y va sufriendo cambios gracias a la acción de las hormonas sexuales femeninas: los estrógenos y la progesterona.
Para que pueda ocurrir la implantación embrionaria, es necesario que el endometrio se encuentre receptivo. Esto se consigue cuando su grosor endometrial se encuentra entre los 7-10 mm y su aspecto es trilaminar.
Además de esto, también es necesario que se expresen ciertas moléculas en el útero, como las citoquinas, integrinas, moléculas de adhesión y factores de crecimiento, que son las encargadas de mediar un estrecho diálogo con el embrión.
¿Cuándo ocurre la implantación?
Como ya hemos dicho, la anidación del embrión únicamente tendrá lugar cuando el endometrio sea receptivo. Este momento del ciclo menstrual se conoce como ventana de implantación y tiene una duración aproximada de 4 días. En la mayoría de mujeres, la ventana de implantación comprende desde el día 19 hasta el día 21 del ciclo menstrual. En este momento, si ha habido fecundación, el blastocisto tendrá unos 6 o 7 días y estará preparado para implantar.
No obstante, hay mujeres con la ventana de implantación desplazada, lo cual puede dar lugar a fallos de implantación y esterilidad.
En definitiva, la implantación se produce en un momento concreto del ciclo menstrual, cuando el endometrio pasa de un estado no receptivo a receptivo bajo la influencia hormonal y existe una sincronía entre embrión y endometrio.
Fases de la implantación
Una vez establecido el diálogo entre el embrión y el endometrio materno, da comiendo la implantación o anidación embrionaria, que suele tener lugar en el tercio medio de la cara posterior del útero.
El proceso de implantación embrionaria no resulta doloroso para la mujer. Sin embargo, es posible que la mujer sienta molestias similares a la de la menstruación durante la implantación del embrión en el útero.
A continuación, vamos a describir cada una de las fases en las que se divide este periodo de implantación.
- Eclosión y precontacto: Sobre los días 5 y 6 de desarrollo, el embrión comienza a eclosionar hasta que se desprende de su zona pelúcida, la membrana externa proteica que lo protege en sus primeros días tras la fecundación. A medida que el embrión va aumentando su tamaño, la zona pelúcida se va adelgazando hasta que finalmente se rompe. Finalmente, el embrión logra salir de ella a través de una serie de contracciones y comienza a interactuar con el endometrio.
- Aposición: Durante esta fase, el embrión busca su posición sobre el tejido endometrial y permanece inmóvil mientras se orienta, de manera que su masa celular interna apunte hacia el endometrio para permitir más adelante la adecuada formación de la placenta. Aquí juegan un papel muy importante los llamados pinópodos: unas proyecciones citoplasmáticas de las células epiteliales endometriales que ayudan al blastocisto a entrar en contacto.
- Adhesión: El trofoectodermo del blastocisto se adhiere al epitelio endometrial y queda unido gracias a la acción de las moléculas de adhesión: integrinas β1, β3 y β4, L-selectinas, proteoglucanos, fibronectinas, etc. Esto sucede unos 7 días tras la fecundación, cuando el blastocisto ya tiene un diámetro de 300-400 µm.
- Invasión: El blastocisto, más concretamente el trofoblasto o trofoectodermo embrionario, prolifera hacia el endometrio, desplaza a las células epiteliales y finalmente invade el estroma endometrial, haciendo contacto con la sangre materna. Todo este mecanismo de invasión está controlado por las citoquinas, unas moléculas que actúan como mediadores de la implantación y permiten el diálogo entre el embrión y el endometrio.
Síntomas de la implantación embrionaria
Como hemos comentado, una vez que el embrión invade el endometrio y penetra en él, se produce un pequeño sangrado conocido como sangrado de implantación. Este manchado es más ligero que el propio de la menstruación y, además, su duración es más corta. Sin embargo, muchas mujeres confunden el sangrado de implantación con el de la menstruación.
Otro cambio que también sucede tras la implantación del embrión es el aumento de los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana o hCG, así como los niveles de estrógenos y progesterona. Por ello, las mujeres pueden sentir náuseas, cansancio, sensibilidad en los pechos, etc. como consecuencia de la implantación embrionaria y de los cambios hormonales.
Durante las primeras semanas del embarazo, es normal que la mujer se sienta más cansada. Poco después de la fecundación también es bastante normal que la mujer empiece a notar algunas alteraciones en sus mamas.
Otro de los síntomas que se siente después de que el óvulo sea fecundado es el incremento de las ganas de orinar. Y es que, aunque esto parece lógico más adelante, cuando el tamaño del bebé presiona la vejiga, puede aparecer ya en los primeros 15 días de embarazo.
No obstante, la ausencia de síntomas tras la implantación embrionaria no significa nada malo. Cada mujer es diferente y no tener molestias no quiere decir que no se haya producido la implantación.
Días Fértiles y Ovulación
Uno de los temas que más preocupa a una mujer cuando empieza a tener problemas para quedarse embarazada es cómo calcular sus días fértiles, es decir, aquellos en los que es más probable que las relaciones sexuales den como resultado un embarazo.
Sabemos que, una vez se ha liberado en la ovulación, el óvulo vive unas 24 horas, en tanto que los espermatozoides pueden vivir hasta cinco días en el trayecto hacia la trompa de Falopio. La mayor probabilidad de quedar embarazada se situaría en una ventana de unos seis días: los cinco días anteriores a que se libere el óvulo desde la trompa de Falopio y al día de la ovulación en sí mismo.
En cualquier caso, no todos los días son igual de fértiles. En general, la probabilidad de embarazo coincide con el día anterior a la ovulación y el día de la ovulación, pero esto varía según una serie de parámetros.
Para quedarte embarazada, debes mantener relaciones sexuales en los días anteriores a la ovulación o próximos a esta. El día antes de la ovulación y el mismo día de la ovulación son los más fértiles. Cuando el óvulo ya no está (normalmente un día después de la ovulación), no podrás quedarte embarazada hasta después de que empiece tu próximo ciclo menstrual.
La fase fértil de una mujer dura unos cuatro o cinco días, durante cada ciclo menstrual. El motivo es que los espermatozoides pueden permanecer vivos durante 24-48 horas en el órgano femenino y el óvulo está receptivo para captar el espermatozoide durante dos días.
Si tuviésemos una calculadora de ovulación para saber los días fértiles para quedar embarazada, esta tendría en cuenta cuándo ocurre la menstruación. Esto es, el momento en que el óvulo no se fertiliza, entre los días 21 y 35 del ciclo. El primer día de la menstruación se considera el día uno de ese ciclo ovárico. El momento más recomendable para concebir es el mismo día de la ovulación.
La mayoría de las mujeres ovularán de nuevo alrededor del día 14 en un ciclo de 28 días. Pero, como sabemos, los ciclos no son perfectos y regulares en la mayoría de las mujeres.
El cambio del moco cervical: el flujo de la vagina aumenta en cantidad y tiene una consistencia similar a la de la clara de huevo cuando se está ovulando. La consistencia se puede ver metiendo índice y pulgar en la vagina y luego abriendo y cerrando la pinza formada por ambos dedos en el exterior.
Un método alternativo para calcular los días fértiles de una mujer es el de los tests de ovulación, kits que detectan un aumento de la hormona LH. Este aumento ocurre normalmente 36 horas antes de que el óvulo sea liberado. El test debe hacerse una vez al día, siempre a la misma hora en los días más próximos al ciclo.
Según los expertos, para saber el momento ideal para usarlos debemos restar 17 días a la duración habitual del ciclo y luego contarlos desde la menstruación.
Mitos sobre la fertilidad
Aunque existen muchas fuentes de información sobre cómo tratar de tener un hijo, no siempre sabemos con seguridad cuáles son ciertas y cuáles no.
Es un mito bastante extendido que no es posible quedarse embarazada la primera vez que se mantienen relaciones sexuales sin protección. Sencillamente, no es cierto. Siempre existen probabilidades de quedarse embarazada si se mantienen relaciones sexuales sin protección, incluso la primera vez.
Si mantienes relaciones sexuales sin protección y no deseas quedarte embarazada, deberás elegir un método anticonceptivo que se ajuste a tus necesidades.
No es cierto. El periodo fértil dura hasta 6 días. La fertilidad máxima se alcanza el día de la ovulación y el anterior. Es improbable que te quedes embarazada, pero no imposible. Eres fértil tanto en los días que preceden a la ovulación como en el momento de la ovulación -debido a la vida del esperma- y, si tu ciclo es corto, es posible que ovules justo después del periodo. Por lo tanto, puedes ser fértil en la fase más temprana del ciclo, cuando aún sangres.
Falso. Sí es posible quedarse embarazada. Una de las formas en la que actúa la píldora es impidiendo la ovulación. El mero hecho de no haber utilizado anticonceptivos hormonales que afecten a las hormonas no implica tenerlo más fácil. Es posible que tu cuerpo pueda regularse mejor, pero eso no significa que puedas quedarte embarazada más fácilmente.
No, no se debe. Deben transcurrir aproximadamente seis o siete días una vez fecundado el óvulo (después de haber mantenido relaciones sexuales) antes de que tu cuerpo comience a segregar la hormona del embarazo (hCG) y algunos días más para que el nivel sea lo suficientemente alto como para detectarse en una prueba de embarazo.
No es cierto. Las pruebas de embarazo Clearblue ofrecen una precisión superior al 99 % a partir de la fecha en la que debería iniciarse el periodo. De hecho, puedes utilizar la prueba de embarazo Clearblue Ultratemprana digital hasta 6 días antes de la ausencia del periodo (5 días antes del día en el que debería iniciarse). Si realizas una prueba de forma anticipada y el resultado concluye que estás embarazada, puedes confiar en él. No obstante, si realizas una prueba de forma anticipada y el resultado concluye que no estás embarazada, te recomendamos que la repitas en la fecha en la que debería iniciarse el periodo.
Puede resultar algo difícil saber cuáles son los días fértiles en tu caso personal, debido a que los ciclos menstruales varían entre mujeres. Aunque el estrés nunca es bueno para la salud, no impedirá que te quedes embarazada, a menos que interrumpas tus periodos o afecte a tu vida sexual.
