El aumento de peso durante el embarazo es una preocupación común para las futuras madres, ya que saben que el bebé depende de ellas para obtener los nutrientes necesarios para su desarrollo. Sin embargo, es crucial controlar este aumento de peso para asegurar un embarazo saludable tanto para la madre como para el bebé.
Dada la importancia de este tema, se han ido estableciendo diferentes guías a lo largo de las últimas décadas, basadas en los conocimientos que se van adquiriendo día a día. A lo largo de los años, se ha ido evolucionando en las recomendaciones.
Antes de la década de los 70 se recomendaba una gran restricción en la dieta y una ganancia de peso de unos 7 kg, con el objeto de evitar complicaciones como la preeclampsia y otros problemas obstétricos, pero se demostró que ello condicionaba bajo peso al nacimiento y problemas neurológicos.
A medida que se ha ido conociendo el aumento de peso de las distintas estructuras biológicas que participan en el proceso del embarazo, se ha ido evolucionando hacia una recomendación progresivamente superior y acorde al IMC pregestacional materno.
El peso del recién nacido (RN) tiene un gran impacto en la morbilidad y mortalidad, y también afecta la salud futura a largo plazo del niño-adulto.
¿Cuánto peso se debe ganar durante el embarazo?
El peso que debería ganar una mujer embarazada está relacionado con su índice de masa corporal (IMC) antes del embarazo. Para calcular el IMC (peso / estatura2), la mujer debe multiplicar su estatura en metros por su estatura (también en metros) y anotar el resultado. Posteriormente, dividiendo su peso en kilos entre el número anotado obtendrá el IMC.
De este modo, según el IMC pregestacional calculado, será recomendable que la embarazada gane más o menos kilos durante la gestación:
- IMC menor de 18,5: con bajo peso, se recomienda un incremento de peso total en el embarazo de entre 12,5-18 kilos.
- IMC entre 18,5 y 24,9: con un peso normal, los kilos aumentados con el embarazo deberían encontrarse entre 11,5 y 16.
- IMC entre 25 y 29,9: con sobrepeso, el incremento de peso en el embarazo debería ser entre 7 y 11,5 kilos.
- IMC mayor de 30: si se comienza el embarazo con obesidad, el aumento de peso debería estar entre 5 y 9 kilos.
No obstante, siempre será el especialista que realice el seguimiento de la gestación el que controle el aumento de peso de la mujer embarazada para evitar las posibles complicaciones.
Es importante mantenernos en un peso adecuado antes del embarazo. No se trata de una cuestión estética, sino de una cuestión de salud. Mantenernos dentro de los límites del peso normal nos puede evitar ciertas complicaciones que se asocian con la obesidad, como abortos de repetición o dificultad para conseguir el embarazo.
Y una vez que consigas el embarazo, intenta ganar el peso adecuado. Una vez conseguido el embarazo las complicaciones de tener un índice de masa corporal (IMC) fuera de los límites normales también son importantes.
Respecto al peso que debe coger la embarazada, depende de cuál era su Índice de Masa Corporal antes de quedarse en estado.
La cantidad recomendable de aumento de peso varía en función de la constitución de la embarazada tal y como indica la ginecóloga Diana Cuenca.
Para saber cuánto debes engordar en el embarazo no es lo mismo que estés embarazada de gemelos o trillizos que de una gestación única. "A las gestantes gemelares -explica-, como es lógico, se les permite un mayor incremento, que puede llegar a los 20-24 kilos", comenta la Dra.
Si el embarazo es gemelar, es obvio que la gestante deberá ganar más peso. Según su IMC previo al embarazo, este aumento de peso será:
- IMC entre 18,5 y 24,9: lo recomendable es aumentar de 16,8 a 24,5 kilos.
- IMC entre 25 y 29,9: si la gestante tiene sobrepeso, la ganancia de peso debe estar entre 14,1 y 22,7 kilos.
- IMC mayor de 30: con obesidad, se deberá controlar que el aumento de peso esté entre 11 y 19,1 kilos.
Como se puede observar, el aumento de peso recomendado en un embarazo gemelar es considerablemente mayor que en el caso de la gestación única.
¿Cuánto peso debo aumentar mes a mes durante el embarazo? | Reina Madre
Aumento de peso por trimestre
Pese a que es habitual escuchar que en el embarazo se debe aumentar un kilo mes a mes, el peso total que gana una embarazada no se adquiere de manera uniforme a lo largo de la gestación. La ganancia de peso varía según el trimestre de embarazo en el que se encuentre la mujer:
- Primer trimestre: Durante el primer trimestre de gestación puede que la embarazada apenas aumente de peso, o gane un kilo o dos como máximo. El tamaño fetal aún es pequeño y, además, es frecuente que muchas mujeres no presenten un aumento de apetito debido a las náuseas matutinas. En el primer trimestre el embarazo apenas se justifica ganancia de peso. El bebé es un pequeño embrión y la placenta apenas un pequeño disco y entre ambos no superan los 50 gramos. Muchas mujeres que no engordan nada. La ganancia de peso durante los primeros tres meses debe ser de entre 0,5 kg. y 1,5 kg. de peso.
- Segundo trimestre: En el segundo trimestre, la gestante ganará unos 6-6,5 kilos adicionales.
- Tercer trimestre: Durante el tercer trimestre, la embarazada ganará otros 5-6 kilos. El tercer trimestre es el de mayor ganancia de peso del bebé, notarás, a partir de la semana 28/30 de embarazo cómo crece tu barriga más rápidamente y empiezas a notar las molestias típicas que provoca el crecimiento del bebé. “Es el momento en el que el feto más engorda y más grasa va incorporando a su cuerpecito. Nosotras también retenemos más líquidos y por ello durante esta etapa es en la que más se engorda, unos 5 o 6 kg. Tu obstetra y matrona te ayudarán a controlar tu peso. Pero si sigues una dieta saludable y no comes por dos seguro que tendrás un embarazo estupendo y tras el parto no te costará quitarte esos kilos de más”, explica la Dra.
Por tanto, durante el segundo y el tercer trimestre la gestante ganará una media de medio kilo a la semana. No obstante, este aumento de peso es ligeramente superior en el segundo trimestre respecto al tercero.
Es muy importante prestar atención a la dieta.
Se recomiendan al menos cinco comidas al día, disminuyendo la cantidad ingerida en cada una. De este modo se evitan reflujos por excesiva ingesta, las hipoglucemias maternas, así como la sensación de estómago vacío que suele facilitar las náuseas.
Los hidratos de carbono son la base de la dieta de la embarazada y se encuentran en el arroz, pastas, pan, patata, cereales, verduras y frutas. Las proteínas se encuentran en el pescado y la carne principalmente. Debe de aumentarse la ingesta de pescado azul de 3 a 5 veces a la semana. Las carnes debe de ser preferiblemente magras.
Mantener una dieta saludable, equilibrada y sana junto con la realización de ejercicio físico de forma regular son los pilares para mantener el peso a raya y mantenernos activas y ágiles durante el embarazo.
La nutrición de la embarazada es fundamental para el desarrollo óptimo del bebé. Existe un grupo de nutrientes que son básicos, y cuando actúan juntos, sus propiedades se complementan. Es el caso de los ácidos grasos DHA y la luteína.
En cuanto a la dieta lo ideal es llevar una alimentación variada y equilibrada. Lo único a tener en cuenta previamente es el ácido fólico o vitamina B9. Con la alimentación de la sociedad actual es frecuente hacer un déficit de esta vitamina, por esta razón siempre se aconseja tomarla en forma de complemento alimenticio meses antes de quedarse embarazada. Les necesidades diarias de ácido fólico son de 200 µg y durante el embarazo aumentan hasta un total de 400 µg al día.
En el momento en que una mujer se queda embarazada uno de los cambios importantes es el enlentecimiento de la digestión.
Proteínas, grasas e hidratos de carbono: Su presencia es muy importante, aunque las cantidades recomendadas no son diferentes a las de una dieta equilibrada.
Vitaminas: Desde el inicio del embarazo es importante aumentar el consumo de vitamina C, A, D, E y vitaminas del grupo B. Puedes cubrir este aporte con el consumo de frutas y hortalizas crudas, cereales integrales, aceite de oliva crudo y lácteos.
Fibra: El consumo diario de fibra en necesario para tener un intestino sano y evitar el estreñimiento. La fibra la aportan las frutas, las verduras, los cereales integrales y las legumbres. Una mujer embarazada no debería consumir más de 30 g.
A partir del cuarto mes de embarazo empieza aumentar el requerimiento energético y calórico de la futura madre.
Aumentar la ingesta de calcio: A partir del 4º mes de embarazo y hasta el nacimiento del bebé la cantidad de calcio que se consume debe ser mayor.
Aumentar el hierro de la dieta: Es muy común que aparezca anemia en fases avanzadas del embarazo provocada por el aumento del tamaño del feto. Por esta razón el consumo de hierro es muy importante. Los principales alimentos que lo contienen son las carnes rojas, los mejillones, el huevo, el pescado y las legumbres. Aunque se consuman alimentos ricos en hierro normalmente no es suficiente para combatir la anemia y lo más indicado es tomar suplementos alimenticios. Para combatir la anemia ferropénica también es necesario ingerir cantidad suficiente de vitamina B12 (presente en la carne, el pescado, los huevos y los lácteos) y ácido fólico (presente en los espárragos, las espinacas, los guisantes, la col, los frutos secos, el huevo y la carne).
Aumentar la ingesta de yodo: Es un mineral importante durante todo el embarazo. Se encuentra en los alimentos que provienen del mar, pescado, marisco y algas.
Para controlar la ganancia de peso en el embarazo es importante pesarnos con regularidad.
La Dra. Lo mejor es que se pese en su domicilio. “Si esto no es posible, la pesaremos en la consulta, siempre con el mismo peso, retirando los zapatos y ropas de abrigo pesadas ", nos comenta la Dra.
Según la matrona Natividad García, "en el caso de mujeres muy delgadas previamente es importante valorar su tipo de alimentación, para conocer las posibles carencias o si es una cuestión, simplemente, de su naturaleza propia.
Generalmente lo vemos como un problema fundamentalmente estético, por lo complicado que resulta perder esos kilos de más una vez que nace el bebé. En ocasiones un exceso de peso puede deberse no a que la madre coma más de lo que debe o porque hace muy poco ejercicio. Puede ser síntoma de alguna complicaciones. Diabetes gestacional, esta es la alteración metabólica más frecuente en las embarazadas obesas o con sobrepeso. Complicaciones durante el parto y con una mayor tasa de cesáreas. La obesidad puede afectar al desarrollo del bebé, provocando que el bebé sea excesivamente grande o que tenga ciertas malformaciones, como defectos del tubo neural (espina bífida, por ejemplo).
La mejor forma de mantener un peso saludable en el embarazo, si no hay contraindicaciones, es cuidando nuestra alimentación y haciendo ejercicio de forma regular. En la revista Nutrición Hospitalaria, en 2016 se publico el estudio Influencia del ejercicio físico sobre la calidad de vida durante el embarazo y el posparto. Revisión sistemática. Tres comidas principales con dos tentempiés a base de fruta o lácteos nos permite controlar las molestias gástricas que pueden aparecer en el embarazo y no tener demasiadas horas el estómago vacío. Hacer ejercicio de forma regular no sólo ayuda a controlar el peso, también nos ayuda a mantenernos ágiles y activas en el embarazo. Natación, yoga y pilates para embarazadas o simplemente caminar son actividades que se recomiendan para las embarazadas.
Si es necesario, la embarazada podrá recurrir a un nutricionista que le ayude a elaborar una dieta que incluya todos los nutrientes que necesita en este momento tan especial.
Además, es igualmente importante realizar ejercicio adaptado al embarazo como el pilates o, simplemente, caminar (siempre que no lo haya contraindicado el especialista).
Por otro lado, es primordial que la gestante acuda a todos los controles gestacionales y respete las indicaciones dadas por su ginecólogo, ya que él es quien mejor conoce la situación particular de la embarazada.
Por último, hay que tener en cuenta que para llevar un control más certero del peso aumentado durante el embarazo, lo ideal es pesarse siempre en la misma báscula y, por ejemplo, siempre al levantarse.
Recomendaciones adicionales
La opción óptima en las mujeres obesas es recibir un asesoramiento preconcepcional y realizar un programa dirigido a la pérdida de peso previa al embarazo incluyendo el uso de fármacos o incluso la cirugía de la obesidad cuando sea necesario. La pérdida de peso previa condiciona una mejora de la fertilidad, disminuye las complicaciones del embarazo y aumenta la salud general de la mujer.
Obese women should be encouraged to undertake a weight reduction program (diet, exercise, behavior modification), and possibly adjunctive medical therapy or bariatric surgery, if indicated, before attempting to conceive because weight loss appears to have beneficial effects on reproductive function, pregnancy outcome, and overall health [7,129,130].
However it should be noted that almost all drugs prescribed for weight reduction have adverse fetal effects and should not be used during pregnancy.
- Mareos: Son frecuentes durante todo el embarazo, sobretodo por las mañanas. Empeoran cuando hay bajadas de tensión o de los niveles de azúcar en sangre. Comer alimentos que aporten hidratos de carbono en todas las comidas.
- Náuseas y vómitos: Para combatir las náuseas y los vómitos se deben seguir las mismas recomendaciones que para los mareos.
- Acidez o reflujo: Normalmente estas molestias aparecen los últimos meses de gestación, cuando el tamaño del feto es mayor y empieza a comprimir el estómago. Evitar estar más de 3 horas sin ingerir alimentos.
- Estrñimiento: Es muy frecuente a partir del segundo trimestre del embarazo. No es aconsejable el uso de laxantes en embarazadas pero si se pueden administrar supositorios de glicerina y suplementos de fibra. Beber agua e infusiones o caldos durante todo el día.
- Calambres musculares: Se pueden padecer calambres musculares a partir del segundo mes de embarazo.
- Insomnio: Suele ocurrir hacia el final del embarazo. Cenar pronto y ligero.
Tu médico te dirá si has pasado o no la toxoplasmosis en los primeros análisis de sangre que te hacen en cuanto el test de embarazo da positivo. Si te anuncia que la has pasado y estás inmunizada, ¡genial!: no hay riesgo de contagio.
¿El café es perjudicial para el embarazo? ¿Puedo tomarlo en la gestación? Estas dos preguntas son frecuentes en las consultas del ginecólogo y de la matrona, sobre todo al principio cuando notan una tremenda somnolencia, uno de los signos de embarazo.
La endometriosis puede reducir tu fertilidad o causar esterilidad. Una dieta con alimentos antiinflamatorios es útil para luchar contra esta enfermedad, que afecta al 5-15% de las mujeres en edad fértil.
Mediante esta calculadora del peso ideal en el embarazo es posible controlar el aumento de peso en cada semana de gestación y compararlo con el rango de peso considerado como saludable para ese periodo.
Los beneficios de ganar un peso adecuado en el embarazo están demostrados con numerosas investigaciones. Por ejemplo, en un estudio realizado en EE.UU., publicado en la American Journal of Obstetric and Ginecology se comprobó que las mujeres que habían engordado más de un 26% respecto a su peso inicial tenían 3,8 veces más probabilidades de desarrollar hipertensión gestacional y cuatro veces más riesgo de sufrir preeclampsia.
"Esto depende del peso inicial del que parta la gestante y de la altura que tenga", indica la ginecóloga del Hospital La Paz, la doctora Onica Armijo Suárez. "Con la altura y el peso -prosigue- calculamos el Índice de Masa Corporal (IMC) de la gestante". "No es lo mismo que la paciente pese 45 kg, pues la dejaremos engordar más, hasta 16-18 kilos, a otra gestante que pese 100 kilos, en cuyo caso la dejaremos engordar poco. De hecho, la pondremos una dieta y ejercicio si su embarazo nos lo permite", insiste la Dra.
No hay un peso estándar para la barriga de la gestante. "El peso de la embarazada depende de la grasa corporal de la paciente y de la suma del peso de la placenta, el líquido amniótico, y del peso del bebé. No se va a pesar el abdomen de la embarazada, solo se observa cómo crece y si la altura uterina es la adecuada para las semanas de gestación de las que está en cada momento", apunta la Dra.
"El útero durante la gestación multiplica su peso de forma espectacular. "En este caso el control de la ganancia de peso es, si cabe, mas importante aún.
En la muestra a estudio, la GPG media fue de 12,9 ± 5,1 kg, con un valor máximo de 47,0 kg y uno mínimo de 0,0 kg.
Observamos una relación inversamente proporcional entre la GPG media y el IMC pregestacional materno, donde la GPG media disminuyó al aumentar el IMC pregestacional, siendo estas diferencias estadísticamente significativas (p < 0,001).
Las categorías de IMC pregestacional también mostraron patrones distintos conforme a la GPG según las recomendaciones del IOM. Las mujeres con normopeso fueron las que mejor se adecuaron a las recomendaciones (43,5 %) y las obesas tuvieron menor potencial para ganar peso dentro de las recomendaciones (26,8 %). El porcentaje de mujeres con bajo peso y con ganancia inferior, y el de mujeres con sobrepeso y ganancia superior fueron del 43,1 % y 54,9 %, respectivamente.
El 41,7 % y el 37,8 % de las mujeres con cesárea y parto instrumentado, respectivamente, tuvieron una GPG superior a la recomendada.
El peso al nacer y el crecimiento fetal se vieron incrementados conforme aumentaba la GPG. El 62,5 % de los recién nacidos macrosómicos y el 44,4 % de los recién nacidos categorizados como GEG procedían de madres con una GPG superior a la recomendada (Tabla III).
La diferencia de peso al nacer de los recién nacidos entre las tres categorías de GPG (< IOM, = IOM, > IOM) mostró diferencias significativas (F = 67,28; p < 0,001). El incremento del peso al nacer es proporcional a la GPG.
Las madres con una GPG inferior a la recomendada tuvieron recién nacidos que pesaron de media 215,6 gramos menos que los de las madres con una GPG superior a la recomendada (p < 0,001).
Más de la mitad de nuestras gestantes presentaron una GPG distinta de la recomendada por el IOM, coincidiendo con distintos estudios (1,23) realizados en gestantes procedentes de distintos continentes (Europa, América y Asia) en los que se observa que la población estudiada obtiene una GPG superior a la recomendada entre el 45 y el 66 %.
A pesar de las recomendaciones de la SEGO sobre el estilo de vida saludable durante la gestación (24), es común que las gestantes de nuestro entorno tengan ganancias de peso superiores a las recomendadas.
Estas diferencias podrían ser explicadas por la fórmula utilizada para el cálculo de la GPG. En nuestro estudio tomamos como valor del peso previo a la concepción el obtenido entre las semanas 4 y 8 de gestación, a diferencia de lo reportado por otros autores que utilizan el peso recordado por la mujer antes de la gestación.
Distintos estudios han constatado que la gestante podría incurrir en un sesgo de memoria, en particular las gestantes con sobrepeso, pues de media tienden a subestimar su peso en aproximadamente 0,55 kg mientras que, por otra parte, las gestantes con bajo peso tienden a sobreestimarlo (25).
En nuestro estudio, el IMC pregestacional tuvo una relación inversamente proporcional a la GPG, de tal manera que a menor IMC mayor fue la GPG, en la misma línea que otros autores (1,4,23,26).
Los factores sociodemográficos tuvieron una relación directa con la GPG; según aumentaba la edad de nuestras gestantes, estas presentaban una mayor adecuación a las recomendaciones. Las mujeres menores de 30 años fueron las que tuvieron una mayor GPG superior a la recomendada.
El nivel de instrucción materno también influyó en la GPG: las mujeres con estudios superiores tuvieron una mayor adecuación a las recomendaciones, en consonancia con otros autores (28). Parece razonable que la edad y el nivel de instrucción maternos son variables relacionadas y proporcionales que, por tanto, podrían constituir factores que actúen de forma sinérgica sobre la GPG.
En nuestro estudio, las mujeres europeas tuvieron una mayor GPG superior a la recomendada por el IOM, y también mayores ganancias de peso gestacional que las asiáticas e hispanoamericanas.
Las gestantes primíparas fueron las que tuvieron un mayor porcentaje de GPG superior a la recomendada. Observamos que, conforme aumentaba la paridad, la GPG iba disminuyendo, de forma parecida a lo encontrado por los diversos estudios que identifican la primiparidad como factor de riesgo para una GPG superior a la recomendada (3,28,32). Otros autores (32) señalan una GPG superior a la recomendada en las mujeres primíparas como factor de riesgo para una futura obesidad materna.
Las gestantes con alto riesgo obstétrico tuvieron mayores ganancias de peso inferiores a las recomendadas. Pensamos que esto podría deberse al mayor control prenatal realizado en las gestantes diabéticas.
Las gestantes con una GPG superior a la recomendada incrementaron el riesgo de finalizar el parto en instrumentado o por cesárea, coincidiendo con otros autores (3,11,34). Las GPG altas favorecen una mayor acumulación de tejido adiposo y una mayor resistencia dentro del canal del parto, aumentando la probabilidad de que el parto sea disfuncional, así como una mayor desproporción céfalo-pélvica.
En nuestro estudio se encontraron diferencias en el peso del recién nacido entre las madres con una GPG superior a la recomendada y las madres con una menor, en la misma línea que Vila-Candel (23), observándose que la GPG absoluta no parece influir sobre el peso al nacer; en cambio, sí se constata una asociación entre la GPG recomendada por el IOM y el peso al nacer.
Podemos concluir que las recomendaciones de GPG emitidas por el IOM se adaptan a las gestantes de nuestro entorno de tal forma que, cuanto más se aleja la ganancia de las gestantes de estas recomendaciones, mayor es la probabilidad de tener resultados perinatales desfavorables, siendo estos efectos más acusados para las ganancias de peso superiores a las recomendadas.
La GPG es un proceso influenciado por factores biológicos maternos constituidos antes de la gestación, por las condiciones sociodemográficas y por las conductas que adopta la mujer durante la gestación.
En la siguiente tabla, se resumen las recomendaciones de aumento de peso durante el embarazo según el IMC pregestacional:
| IMC Pre-gestacional | Aumento de Peso Total Recomendado (kg) |
|---|---|
| Menos de 18.5 (Bajo peso) | 12.5 - 18 |
| 18.5 - 24.9 (Peso normal) | 11.5 - 16 |
| 25 - 29.9 (Sobrepeso) | 7 - 11.5 |
| 30 o más (Obesidad) | 5 - 9 |
