Corregir el comportamiento de los niños es una tarea fundamental para los padres y educadores. Los niños pequeños necesitan recibir recompensas y castigos por todos sus comportamientos. Es decir, menos discursos y más consecuencias. Para estos casos más complicados suele ser necesario establecer unas pautas o técnicas de modificación de conducta, que no son más que “una serie de herramientas y estrategias que enseñamos a las familias para facilitarles que sus hijos corrijan comportamientos inadecuados y que por otro lado, adquieran aquellas conductas deseadas”.
Para poder llevar a cabo una programación de modificación de conducta, lo primero es averiguar la causa que provoca esos comportamientos que buscamos corregir y saber si se debe a algún tipo de trastorno, si se trata de ‘rebeldía’ en el niño por un problema emocional o si es simplemente una cuestión de madurez. Por eso, para asegurarnos de que el pequeño al que ayudar con estas técnicas ha alcanzado la madurez suficiente, la programación de modificación de conducta “suele ser hacia los 3 o 4 años, y siempre teniendo en cuenta la madurez de cada niño, ya que deben tener cierta comprensión de las situaciones para que aprendan lo que les estamos enseñando; es decir, deben ser capaces de comprender que las conductas tienen consecuencias”.
Las técnicas conductuales o técnicas de modificación de la conducta se deben aplicar de manera continua. Es necesario una minuciosa coordinación sobre las pautas utilizadas para aplicarlas en todos los entornos (colegio, casa, casa de los abuelos, etc.). No existen programas de intervención universales. Hay que evaluar los problemas del niño de manera individual, priorizando las actuaciones sobre aquellos problemas más importantes. Hay que tener en cuenta que estamos realizando un aprendizaje, no un castigo.
Antes de comenzar con las estrategias conductuales, se debe establecer un registro de conductas de la manera que se prefiera (que los padres traigan escrito en una hoja los problemas que aparecen a lo largo del día, que el profesor escriba en la agenda escolar las conductas disruptivas, etc.).
Aprende a diferencias refuerzo positivo, refuerzo negativo y castigo
Técnicas de Reforzamiento
Los niños con problemas de comportamiento se acostumbran con facilidad a los castigos, por ello, llegan a ser ineficaces. Conviene recordar que el mal comportamiento del niño no es voluntario en la mayoría de las ocasiones, sino que se trata de una incapacidad para controlar sus impulsos.
En contraposición, resulta eficaz el reforzamiento positivo. Consiste en transmitir alabanzas y halagos a lo que el niño hace bien o incluso dentro de “la normalidad”. Por ejemplo, si una tarde el niño no le pega a su hermano, cuando lo venía haciendo a diario en el último mes, se le debe decir: “Muy bien, campeón, has estado toda la tarde jugando con tu hermano sin discusiones y no le has pegado ni una vez. ¿Ves como puedes lograrlo? ”. En ocasiones, se pueden añadir pequeños premios tangibles como un juguete de poco valor o una tarde en el cine.
Las alabanzas de los padres y profesores son los premios más eficaces para mejorar el comportamiento, más que los juguetes u otros premios. Resulta muy eficaz proporcionar el refuerzo de forma inmediata porque así el niño podrá asociar la recompensa a la buena conducta que está realizando.
El modo más eficaz de formar una buena conducta es moldearla con elogios. Para lograrlo, debe hacerse a menudo. Hay que decirle al niño exactamente lo que ha hecho bien. Cuanto más concreto sea el elogio, mejor comprenderá el niño lo que ha hecho bien y será más probable que lo repita. Elogiar el comportamiento y no la personalidad. En lugar de “eres una niña muy buena”, “qué bien has hablado a la abuela”.
No debe pasar mucho tiempo entre el comportamiento positivo y la respuesta paterna. Los elogios son mucho más eficaces cuando se producen pronto, especialmente en el caso de niños pequeños. Debéis felicitarle por sus pequeñas mejoras, no por la perfección de sus acciones. Supongamos que el niño está acostumbrado a que se le atienda enseguida y no deja nunca una conversación telefónica sin interrumpir. La primera vez que espere 30 segundos, es bueno hacer una pausa en la conversación y darle las gracias por no interrumpir.
Los abrazos, los besos y otras señales físicas junto con palabras de aprobación suelen ser muy eficaces en los niños más pequeños. Sin embargo, a algunos niños un poco mayores les gusta ser elogiados discretamente. Otros niños mayores aceptan mejor comentarios simpáticos que elogios directos.
Lo adecuado es sólo dar premios materiales al niño cuando se comporte bien. Las recompensas y privilegios que demos al niño deben estar adaptados a sus gustos particulares. Los premios deben darse en proporción a la importancia y dificultad de la conducta que se desea premiar. Cuando el niño se porta bien, también podemos demostrarle que nos agrada su conducta mediante el contacto físico.
Corrección Verbal y Física
Para que la corrección verbal sea efectiva, se debe procurar un estilo comunicativo en los padres y los educadores basado en el lenguaje propositivo, esto es, evitando las frases con negaciones. Por ejemplo, en lugar de decir “no le pegues a tu hermano”, decir “trata bien a tu hermano”. Esto permite guardar el “no” para los momentos especialmente disruptivos. Cuando se produce ese momento, se le da al niño la instrucción con un “no” antepuesto, con un tono de voz firme y enérgico. Por ejemplo, cuando el comportamiento sobrepasa una pelea normal entre hermanos, se puede decir: “¡No! ¡Quieto!”.
A la corrección verbal se le puede acompañar una corrección física. Consiste en utilizar cierta fuerza para eliminar la conducta, sin dañar ni causar dolor al niño. Por ejemplo, a la vez que decimos “¡No!.
Extinción
Se basa en ignorar las conductas inapropiadas que manifieste el niño. Por ejemplo: La familia acude a un supermercado y el niño interrumpe constantemente pidiendo chuches. La respuesta refleja de sus padres es hacer callar al niño. Éste se enfada y aumenta la intromisión, y así sucesivamente hasta que estalla el conflicto, con una gran rabieta.
Una alternativa consiste en ignorar la primera irrupción. Los padres deben continuar comprando y hablando entre ellos con el mismo tono de voz y sin mirar hacia el niño. En las primeras ocasiones en que se practica esta técnica, el niño aumenta la intensidad de la intromisión, ya que entiende que ahora no se le hace caso cuando antes se convertía en el centro de atención. Este efecto se denomina “estallido de extinción”.
Poco a poco, si los padres continúan ignorando el mal comportamiento del niño, las demandas, los gritos y los llantos del niño van disminuyendo, debido a que no encuentra respuesta a sus peticiones. Es importante no ceder cuando el niño aumenta la intensidad de intromisión. Si se cede en este punto se le puede transmitir que la respuesta de los padres aparece cuando su irrupción se realiza con más ímpetu (cuando grito no me hacen caso, pero cuando grito más fuerte y lloro, sí).
La mayoría de las conductas inadecuadas de los niños son una forma de reclamar la atención de sus mayores. Las conductas que se ignoran desaparecen. Al ignorar al niño, en un primer momento, los comportamientos empeoran antes de mejorar. El niño, al principio, intentará atraer una atención a la que está acostumbrado, mediante más llantos, quejas, gritos,….Pero no debéis abandonar.
Vosotros debéis valorar el comportamiento y decidir si se puede ignorar sin problemas. en el caso de Pablo, cuando insiste en picar algo antes de la cena, le explicaremos nuestra decisión de forma razonada UNA SOLA VEZ: “no puedes comer chocolate antes de la cena porque te quitará el apetito y luego no querrás el pescado”. A partir de ahí, como respuesta a sus súplicas, se le repetirá nuestra negativa de una forma breve “No comerás nada antes de la cena”.
La Silla de Pensar (Tiempo Fuera)
Dicha técnica también se denomina tiempo fuera. La técnica consiste, principalmente en que si el niño no obedece una orden o una instrucción deberá permanecer un tiempo determinado en una silla sentado o solo en una habitación. El objetivo es que el niño carezca de estimulación y llegue a aburrirse (para que así decida la próxima vez realizar la orden que se le ha dado).
En niños pequeños que son incapaces de permanecer en una silla resulta muy útil cogerlos de la mano y obligarlos a que se mantengan así durante un tiempo determinado. El estar atados a la mano del cuidador (sobretodo si son niños con energía y movidos) los pondrá nerviosos y se aburrirán en seguida.
En hacer que el niño pase unos minutos en un rincón o cualquier habitación aburrida para él, donde no pueda encontrar ninguna cosa divertida o estimulante (juguetes, libros, pinturas, cuadros, TV,…), inmediatamente después de un comportamiento incorrecto. Lo adecuado sería avisar de que si sigue comportándose así, le llevaré a la cocina hasta que se calme.
Si en la situación hay presentes otras personas (sus hermanos, familiares, otros niños),… se puede hacer también dejándole en el mismo lugar pero sin participar, simplemente observando cómo los demás reciben atención por portarse bien. No permitáis que el tiempo fuera se convierta en una manera de evitar responsabilidades.
Es decir, en lugar de “no irás al parque si no recoges tu habitación”, “si quieres salir al parque, debes recoger primero tu habitación”. Debéis saber que es muy frecuente que cuando se comienzan a aplicar estas técnicas se aprecia una mejoría que disminuye rápidamente y los padres suelen abandonarlas, creyendo que no son efectivas.
Economía de Fichas
Consiste en registrar las conductas positivas del niño en un calendario. Cada conducta positiva conlleva una señal y cuando se sobrepasa un determinado número de señales se le entrega un premio, que puede ser alguno de los mencionados en el apartado anterior. El tipo de premio y el número de señales necesarias para su obtención deben ser pactados previamente.
Un ejemplo: Se pega una cartulina en la pared del cuarto o del aula del niño con un calendario. Cada día que el niño no arremete contra su hermano, o no interrumpe en clase, se coloca una estrella en el día correspondiente. Cada semana se cuentan las estrellas logradas. Si se llega a 4 estrellas, se va al cine. Si son 3 estrellas, otro premio menor, etc.
Contrato de Contingencias
Consiste en utilizar un reforzador positivo muy importante para el niño para incrementar una conducta positiva que casi no se está produciendo. Para ello hay que establecer un “contrato” entre el niño y sus padres o profesores, que incluso puede ser escrito y firmado por ambas partes donde se especifique lo que se consigue por realizar la conducta requerida.
Se puede emplear en niños mayores y adolescentes, incluso con problemas disociales graves. Es muy utilizado en centros terapéuticos especializados en adolescentes con trastornos graves del comportamiento.
El Castigo
Con el castigo no se logra que el niño aprenda una conducta más adecuada, sólo hace desaparecer o reducir una conducta problema. Enseña lo que no se debe hacer en lugar de lo se debe hacer. Por ejemplo, Marta de 3 años, se sube a una silla para coger un vaso y su madre la castiga porque la silla se tambalea y la niña se cae al suelo. Marta se echa a llorar y dice que no lo volverá a hacer. Si esto se deja así, la niña no aprenderá que debe pedir ayuda o no sabrá que hay tazas más abajo.
Puede generar miedo en el niño. Además, sólo funciona cuando está presente el que castiga. Cuando se usa el castigo muy a menudo pierde eficacia, se acaban acostumbrando. Los expertos no están en contra de su aplicación, sino a favor de un uso eficaz del castigo.
Si es algo que el niño hace habitualmente, el castigo pierde su efecto, ya que le estaremos castigando de continuo y el niño se acostumbrará. El castigo elegido debe ser realmente eficaz, debe disminuir la probabilidad de que la conducta se repita. Deben ser educativos y tener relación con la norma que se ha saltado el niño.
Para que el castigo sea eficaz, tiene que aplicarse INMEDIATAMENTE DESPUÉS de la conducta inadecuada. No puede dejarse para más tarde o “para cuando venga tu padre”. Debe ser firme y consistente, proporcionado al mal comportamiento y lo más corto posible y debe tener un final claramente establecido.
Siempre se debe dar al niño la oportunidad de realizar la conducta correcta, que demuestre lo que ha aprendido. El castigo debe usarse con moderación, si se usa muy a menudo el niño se habitúa y no es efectivo. NUNCA se debe decir al niño que se le castigará y luego no hacerlo. No se debe recompensar nunca la conducta que se castiga. El castigo nunca debe atentar contra los derechos del niño.
Siempre recordar que el fin del castigo no es dañar, sino enseñar. Hacer que practique conductas positivas de forma exagerada: por ejemplo, si el niño no va a la cocina cuando se le llama para comer, se trataría de obligarle a salir fuera y esperar allí a que se le llame durante 10 veces consecutivas.
| Técnica | Descripción | Ejemplo |
|---|---|---|
| Reforzamiento Positivo | Alabar y recompensar las buenas conductas. | "¡Qué bien has recogido tus juguetes! Vamos al parque." |
| Corrección Verbal | Usar un lenguaje propositivo y firme al corregir. | En lugar de "No corras", decir "Camina despacio, por favor". |
| Extinción | Ignorar las conductas inapropiadas para que desaparezcan. | Ignorar una rabieta en el supermercado. |
| Tiempo Fuera | Alejar al niño de la situación para que se calme. | Sentar al niño en una silla sin distracciones durante unos minutos. |
| Economía de Fichas | Registrar y premiar las conductas positivas con un sistema de puntos. | Dar una estrella por cada día que ordene su cuarto y canjearlas por un premio. |
