¿El Manipulador Nace o Se Hace? Estudios sobre Psicopatía y Narcisismo

Narcisistas, carentes de empatía, mentirosos y manipuladores: estos son algunos de los rasgos que caracterizan el perfil del psicópata. Sin embargo, existen muchas formas de entender las diferentes conductas que puede presentar un psicópata, con lo que su diagnóstico puede ser complicado.

A nivel académico, el concepto de psicopatía se usa para designar realidades muy distintas. Además, su representación en la literatura o en el sector audiovisual ha conllevado que muchas personas le atribuyan significados no siempre acertados. Vamos a intentar dar el significado de psicópata, ver cuál es el perfil del psicópata, teniendo en cuenta el debate abierto que hay en el mundo de la psicología.

¿Qué es un Psicópata?

La psicopatía se considera una alteración o trastorno de personalidad. El narcisismo, la impulsividad o la presencia de conductas de control y manipulación son las características en las que suelen coincidir las diferentes definiciones. No obstante, hay muchos más rasgos que pueden caracterizar la personalidad psicopática y conformar una definición de psicópata más completa.

Por eso, es muy importante el trabajo en la delimitación de este perfil psicológico, algo a lo que han contribuido destacados autores como Hervey Cleckley o Robert Hare.

Cuando escuchamos la palabra “psicópata”, lo primero que se nos viene a la mente es la imagen de un asesino en serie. Sin embargo, la psicopatía no se reduce a matar. Es un trastorno complejo que puede desarrollarse desde la infancia y está enlazado a factores biológicos, neurológicos y sociales.

Ascensión Ángeles Fumero Hernández, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (ULL), destaca que no todos los psicópatas son criminales. Muchos viven entre nosotros, camuflados (un ejemplo es Patrick Bateman, de American Psycho, quien lleva una vida exitosa ocultando su verdadera personalidad). El problema es que carecen de empatía, remordimiento y emociones reales.

Antes de adentrarnos en la “mente asesina”, es fundamental entender qué es la neurociencia. Esta disciplina estudia el cerebro, la médula espinal y las neuronas. Gracias a ella, podemos entender cómo el cerebro controla emociones, pensamientos y comportamientos, pero ¿qué ocurre en la mente de una persona cuando se vuelve psicopática?

Es común pensar que un psicópata disfruta matando, pero esto es un error. Eso es un asesino. Un verdadero psicópata padece de un trastorno antisocial de la personalidad (TAP), es decir, una condición mental que implica un patrón duradero de manipulación, explotación y violación de los derechos ajentos sin remordimiento ni culpa. Aunque algunos asesinos lo son, no todos los psicópatas cometen asesinatos.

Muchas personas creen que los psicópatas son “enfermos mentales». Sin embargo, los científicos afirman que la psicopatía no es una enfermedad, sino un patrón que se desarrolla en la infancia. Por ejemplo, un niño que sufre violencia o malos tratos puede llegar a entender que las personas son malas y que no debe mostrar afecto a nadie. Así, va perdiendo su empatía y no siente culpa ni vergüenza, buscando satisfacción haciendo sentir inferiores a otros.

El neurocientífico Adrian Raine fue pionero en usar escáneres cerebrales para estudiar asesinos violentos. En 1997, utilizó exploraciones PET, que permite tomar imágenes del cerebro y observar áreas relacionadas con las emociones y comportamiento. Los psicópatas, al no poder mostrar empatía, piensan en sí mismos y en su satisfacción, sin importar lo que hagan para conseguirlo.

Diversos estudios de neurociencia sugieren que alteraciones en áreas prefrontales del cerebro están relacionadas con rasgos psicopáticos. Estas son asociadas con la conciencia del trastorno y la capacidad para entender los propios pensamientos y emociones.

Ubicación de la amígdala en el cerebro, área clave en el procesamiento de emociones.

Un dato curioso es que una persona puede volverse psicópata tras una lesión cerebral, especialmente si se dañan áreas como la corteza prefrontal ventromedial. Cambios en esta zona pueden producir comportamientos impulsivos y antisociales.

Otro término que suele confundirse con la psicopatía es la sociopatía. La psicopatía suele tener un origen biológico, mientras que la sociopatía se ve influenciada por factores ambientales y de aprendizaje. Ambos términos no son diagnósticos oficiales, sino que forman parte del TAP.

Dentro del CEREBRO de un PSICÓPATA...

Los Rasgos Principales de un Psicópata

A continuación, presentamos los rasgos de psicopatía o las diferentes características que indican que podemos estar ante una persona que coincide con el perfil del psicópata:

  • Egocentrismo y narcisismo: los psicópatas se sienten superior al resto. Piensan que todo lo que le ocurre es más importante y son incapaces de asumir el punto de vista de otra persona.
  • Ausencia de empatía: relacionada con la anterior característica. No obstante, es un punto donde existe debate, ya que algunas opiniones señalan que sí tienen una gran capacidad de empatizar, pero la utilizan como quieren. Son personas frías y con una menor presencia de emociones negativas, como el miedo.
  • Impulsividad: una menor activación de la corteza frontal unida a los aumentos de los niveles de testosterona explican esta característica. No suele haber planificación a largo plazo en el psicópata y, además, presenta un déficit de autocontrol que le convierte en candidato a caer en conductas de abuso de sustancias.
  • Estilo de vida parasitario: en muchas ocasiones la persona que presenta comportamiento psicopático se aprovecha de los demás para desarrollar su vida o satisfacer sus necesidades fundamentales.
  • Ausencia de remordimientos: aunque el perfil del psicópata incluya la manipulación, la mentira, la falta de empatía y se puedan aprovechar de los demás, no se debe esperar que esto les vaya a provocar remordimientos.
  • Promiscuidad sexual: es común que los psicópatas establezcan muchas relaciones distintas y de corta duración. Además, en muchas ocasiones, su implicación en la relación interpersonal está motivada solo por la búsqueda de sexo.
  • Conducta antisocial y delictiva: en muchos casos suele coincidir la psicopatía con la presencia de conductas criminales, pero no siempre es así. No todos los psicópatas cometen delitos y son muchos los casos donde hablamos de personas plenamente integradas en la sociedad.

¿Cómo se Diagnostica a un Psicópata?

Todas las características descritas en el apartado anterior nos ayudan a configurar el perfil del psicópata, pero hay que señalar que el diagnóstico psicológico de la psicopatía es muy complejo. Aún quedan muchas cuestiones por concretar, por eso, quienes se formen en psicología deberán estar atentos a los avances y las novedades. En la actualidad, todavía no existe un tratamiento eficaz para este trastorno, por lo que son necesarias nuevas líneas de investigación.

También es importante destacar el test de psicopatía de Robert Hare, diseñado por este psicólogo canadiense. Su versión original está enfocada a que los profesionales puedan identificar el perfil del psicópata. No obstante, se han desarrollado diferentes adaptaciones que son accesibles para cualquier persona. El test incluye una serie de ítems que evalúan cuestiones como:

  • “Me cuesta controlar mis impulsos”
  • “Mi conducta sexual es promiscua”
  • “No suelo sentir ni culpa ni remordimientos”
  • “Considero que valgo más que las otras personas”

Así, la evaluación de los diferentes aspectos permite recopilar información para valorar si estamos ante el perfil del psicópata, un trastorno sobre el que aún queda mucho por descubrir. Eso sí, como se ha indicado, ante una persona narcisista, con poca empatía, tendencia a manipular y pobre en la manifestación de emociones debemos encender las señales de alerta, pues se trata de síntomas propios de un psicópata.

Tratamiento del Psicópata

El tratamiento de un psicópata presenta un desafío significativo en el campo de la psicología y la psiquiatría debido a la naturaleza compleja y resistente de este trastorno. Esto es así porque los individuos con psicopatía tienen una limitada motivación interna para cambiar, lo que complica los esfuerzos terapéuticos.

El enfoque terapéutico más común para tratar la psicopatía incluye la terapia cognitivo-conductual (TCC), que se centra en modificar patrones de pensamiento y comportamiento disfuncionales. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que el tratamiento de la psicopatía se enfrenta a la resistencia del paciente, dado que estos individuos suelen carecer de la introspección y el deseo de cambio que son necesarios para que la terapia sea efectiva. En algunos casos, la terapia puede enfocarse en la reducción de conductas antisociales y delictivas, más que en un cambio profundo de la personalidad.

En entornos controlados, como prisiones o centros de detención, los programas de tratamiento se pueden complementar con intervenciones que promuevan la modificación de conductas y la mejora de la adaptación social. Sin embargo, la prevención de recaídas y la evaluación continua son cruciales, dado que el riesgo de reincidencia en conductas antisociales es alto.

La Manipulación y el Narcisismo: ¿Cómo Identificarlos?

En un mundo donde la palabra «manipulación» se ha vuelto cotidiana, aún persisten dudas sobre cómo identificarla y, sobre todo, cómo enfrentarse a ella sin quedar atrapado en el juego del agresor. Las estrategias encubiertas -esas que operan sin gritos ni amenazas evidentes- pueden desestabilizar a cualquiera, incluso a personas con una vida aparentemente sólida. Desde la pareja que parece perfecta hasta el colega con doble discurso, las máscaras pueden ocultar tácticas destinadas a desgastar, confundir y someter.

Hablamos con el psicólogo clínico y forense George Simon quien ha dedicado décadas a estudiar a estos «lobos con piel de cordero». Autor del bestseller In Sheep’s Clothing: Understanding and Dealing with Manipulative People, Simon desmenuza en sus páginas el funcionamiento interno de los manipuladores, revelando sus métodos, las vulnerabilidades que explotan y las herramientas para recuperar el control. Su enfoque directo y sin concesiones lo ha convertido en una referencia internacional, con el libro traducido a más de una docena de idiomas y recomendado tanto por especialistas como por sobrevivientes de relaciones abusivas.

Portada del libro "Lobos con piel de cordero" de George Simon.

Lejos de la idea tradicional de que las personas actúan de forma dañina solo por miedo o inseguridad, Simon sostiene que muchos manipulan por un motivo más simple y perturbador: porque quieren algo y saben cómo conseguirlo. A través de conceptos como el gaslighting -el efecto acumulativo de múltiples tácticas diseñadas para hacer dudar a la víctima de su propia percepción- y la diferencia entre autoestima y autorrespeto, su trabajo expone las raíces de una agresión silenciosa que opera en familias, entornos laborales y en la política.

Cuando escribió In Sheep’s Clothing hace casi tres décadas, Simon detectó que conceptualizábamos a todo el mundo como neurótico, lo que impedía ver el espectro desde la neurosis hasta los trastornos de la personalidad. Se ignoraba que las personas luchan más de lo que huyen, y no solo por miedo o inseguridad.

Tácticas de Manipulación y Señales de Alerta

  • Siempre tener que ganar.
  • Siempre necesitar tener razón.
  • Siempre intentar tener el control.

Estas cosas pueden ser sutiles, pero a menudo son persistentes. Y son señales de alerta muy importantes.

Lamentablemente, hemos llegado a un punto en el que casi nadie puede o debe confiar fácilmente en los demás. Durante años hemos vivido en una época que no solo fomenta, sino que a menudo recompensa los comportamientos narcisistas, explotadores y abusivos. Y cuanto más desconfianza genera esto, más crecen las divisiones. Es un círculo vicioso que ha sido muy destructivo para todas nuestras relaciones en el trabajo, en nuestros hogares, en nuestros matrimonios y en nuestras comunidades.

¿Eres una Persona Manipulable?

Nos referimos a una persona manipulable cuando los individuos tienen más tendencia a relacionarse con manipuladores debido a su personalidad. Es normal que las personas experimenten ciertos problemas en sus relaciones a medida que pasen los años. Pero, cuando las personas son muy manipulables debido a la experiencia que han tenido en sus relaciones, es importante tomar iniciativa para frenar este tipo de comportamientos dañinos.

Signos de que eres una persona manipulable.

La manipulación es cuando los demás ejercen una influencia dañina sobre nosotros. Para saber si eres una persona manipulable dentro de una relación, existen algunos trucos que suelen usar los manipuladores para hacer que cedas ante sus peticiones. Cuando una persona es manipulable siente que alguien le está utilizando para llegar a sus propios propósitos.

Existen una serie de signos que pueden indicar que eres una persona manipulable con más riesgo de caer ante una actitud manipuladora.

  • Dudas de tu propia realidad: Las personas manipuladoras suelen hacer que dudes cuando sus mentiras están siendo expuestas.
  • Temes al abandono: Cuando una persona está siendo manipulada puede sentir un profundo miedo al abandono.
  • Tienes el presentimiento de que algo va mal: A veces nuestro lenguaje corporal dice mucho más de lo que podemos imaginar. De hecho, a veces podemos ver que existen ciertas actitudes que no nos cuadran debido a estas expresiones que el cuerpo nos muestra.
  • Te sientes inseguro/a: Una persona que es manipulable suele sentirse inseguro/a ante el manipulador. De hecho, el objetivo de la manipulación es precisamente mantener el control sobre los demás.
  • Dependencia: Una persona es más manipulable cuando tiene una relación de dependencia con el manipulador/a.
  • Actúa diferente con los demás: Cuando una persona es manipulable, suele notar que los manipuladores actúan de otra forma ante los demás.

En muchas ocasiones aquellos que son más manipulables por estas personas suelen tener problemas de seguridad y autoestima.

¿Qué hacer si eres una persona manipulable?

  • Comunicación directa: Si ves un signo de manipulación, es importante que lo comuniques.
  • Establecer límites: Si una persona te está intentando manipular, dile cómo quieres que te trate y luego sigue tus propias pautas.
  • Pide opinión externa: Es importante que si te estás sintiendo manipulable ante alguien, pidas una opinión externa a alguien de confianza.

Cuando las personas están ante un manipulador pueden llegar a sufrir algunas repercusiones en su salud mental.

El Origen del Trastorno de la Personalidad Narcisista

Sentimientos de superioridad, falta de empatía, mentiras recurrentes, reacciones agresivas cuando se sienten humillados o infravalorados… La mayoría sabemos reconocer los rasgos del narcisismo, lo hemos sufrido alguna vez y comprendemos sin duda el impacto de esta conducta. Sin embargo, ¿cuál es el origen del trastorno de la personalidad narcisista? A día de hoy existe cierto consenso en entender que un narcisista no nace, se hace. Asumir esto sitúa toda la responsabilidad en los padres, lo que no deja de ser un tanto polémico para muchos. Ellos serían a fin de cuentas esos moldeadores directos de esta realidad que, más allá de los evidentes problemas ocasionados a nivel relacional, no deja de ser también una fuente de malestar para el propio narcisista.

Sabemos, por ejemplo, que ese patrón consistente la grandiosidad o fantasías de poder asociado al trastorno de la personalidad narcisista se correlaciona con una elevada angustia psicológica y también con un mayor riesgo de sufrir determinadas enfermedades. Estamos ante una condición mental de elevada trascendencia, tanto para el entorno de la persona como para ella misma.

Ser una persona narcisista no es lo mismo que evidenciar un trastorno de la personalidad narcisista. Es decir, si bien es cierto que hay hombres y mujeres que pueden, en un momento dado, demostrar conductas egoístas o manipulativas, no tiene nada que ver con evidenciar esta condición recogida en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM- 5).

Así, estudios como el realizado en la Universidad de Florida nos indica que la incidencia de este patrón de personalidad estaría entre el 1 y el 6 % de la población. Lo llamativo es que este trastorno termina siendo comórbido con otros problemas, como el abuso de sustancias, los trastornos de ansiedad o las depresiones. Así, un interés ya clásico por el campo de la ciencia es comprender el origen del trastorno de la personalidad.

Un factor que a menudo se ha tenido en cuenta es el genético. ¿Podríamos asumir la posibilidad de que existiera un gen asociado al narcisismo capaz de heredarse de padres a hijos? Aún más… ¿Y si hay alguna anormalidad cerebral que derivara en este tipo de patrón de la personalidad? Lo cierto es que a día de hoy no hay conclusiones significativas de que exista un origen genético para el narcisismo.

Teorías sobre el Origen del Narcisismo

  • Teoría del aprendizaje social: Según este enfoque, los niños desarrollan una visión de sí mismos con base a cómo los traten sus progenitores.
  • Teoría psicoanalítica: Por contra, el enfoque psicoanalítico parte de la idea de que hay niños que crecen sin refuerzo alguno por parte de sus padres.

Sabemos que el origen del trastorno de la personalidad narcisista tiene una etología multifacética. Sin embargo, se da ya por sentado que las raíces del mismo residen en la infancia.

Áreas Clave en el Desarrollo Infantil

  • Desactivar el egocentrismo: Es esencial que los pequeños vayan poco a poco desactivando esa visión egocéntrica de las primeras etapas que definió Piaget. Aprender a tener en cuenta los puntos de vista de otras personas es algo que deben promover padres y educadores lo antes posible.
  • Fomentar la empatía: A la hora de fomentar la empatía en el niño, es necesario trabajar a su vez la autoestima saludable. El pequeño debe reconocerse y verse a sí mismo como alguien importante y amado, pero no hasta el punto de entronarse por encima de los demás.

Dar al mundo un narcisista es más fácil de lo que pensamos. Basta con darle a un niño todo lo que nos pida, con adorarlo hasta la extenuación, con apagar sus lágrimas, protestas y berrinches con regalos y con horas ante las pantallas y privilegios. Pocas cosas resultan más fáciles que decir “sí” a cada momento cuando lo decisivo es saber tolerar la frustración y entender que el mundo tiene límites.

Algo que debemos saber sobre el origen del trastorno de personalidad narcisista es que, a día de hoy, no podemos diagnosticar esta condición hasta que la persona es mayor de edad. Sin embargo, ya podemos intuir comportamientos narcisistas en niños y adolescentes.

Si deseamos dar forma a una sociedad más cohesionada, empática y cooperativa hay que educar a nuestros niños en la empatía y el respeto. También en el respeto y la autoestima.

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