El complejo de Edipo es la idea central en la que se basa la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Freud presentó el concepto en el año 1899 en su libro "La interpretación de los sueños", aunque no empezó a usarlo formalmente hasta 1910. El síndrome o complejo de Edipo tiene su origen en la leyenda griega de Edipo, hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas.
En este artículo, exploraremos en detalle el complejo paterno desde las perspectivas de Freud y Lacan, examinando su definición, síntomas y consecuencias en la vida adulta.
Qué es el complejo de edipo según Freud? | Psicología fácil en 5 minutos
El Complejo de Edipo según Freud
Este concepto es clave en el desarrollo psicosexual que tiene lugar durante la infancia, sobre todo entre los tres y los cuatro años, pues es el momento en el que los niños reclaman toda la atención de su madre, desplazando a la figura paterna, por la que sienten, habitualmente, celos y hostilidad. El niño ve al padre como un rival y este sentimiento puede generar enfados y rabietas, entre otros comportamientos. En la mayoría de los casos, esta situación no tiene mayor importancia y se resuelve de manera natural. Por eso, según la teoría de Freud, es bueno respetar al niño en esta etapa de desarrollo evolutivo.
La teoría del psicoanálisis identifica, en los hombres adultos que no superan el síndrome, consecuencias de comportamiento y psicológicas como problemas emocionales o sexuales. Por ello, es indispensable tratar este complejo cuando no se supera y la fijación materna persiste. Si un niño no supera esa etapa y se convierte en adulto, es probable que tenga problemas para llevar una vida plena y satisfactoria. Seguramente tendrá dificultades para madurar psicológicamente y desarrollar su propia personalidad.
Síntomas del Complejo de Edipo no resuelto
- Excesiva cercanía con la madre: admiración exagerada, prioridad ante el resto de familiares y conocidos…
- Pedir siempre consejo y consentimiento a la madre antes de tomar decisiones propias.
- No ser del todo autosuficiente y depender económicamente de la madre.
- Tendencia a tener relaciones de pareja que fracasan, a cambiar de pareja constantemente, a enamorarse de imposibles o a relacionarse sentimentalmente con personas más mayores.
Complejo de Electra
Algunos autores afirman que la teoría ideada por Freud se olvidaba del sexo femenino; mientras que otros piensan que su formulación es válida para ambos sexos, pues en todos los casos se pasa por las mismas etapas de desarrollo psicosexual. Esta teoría explicaría la relación de la niña con sus progenitores, buscando la aceptación y el cariño del padre y convirtiendo a la madre en una “competidora”.
Tratamiento del Complejo de Edipo y Electra
Tanto el complejo de Edipo como el de Electra se pueden tratar sin importar la edad. Si está muy arraigado, será más complicado, pero con motivación y la ayuda de un profesional se pueden conseguir buenos resultados. El primer paso es, sin duda, reconocer el problema. El adulto con complejo de Edipo deberá desligarse de su papel de niño y empezar a tomar sus propias decisiones sin que le importe la opinión de su madre. Además, debe dejar de dar prioridad a la figura materna ante el resto de familiares y, por supuesto, en el ámbito laboral.
La Función Paterna desde la Perspectiva Lacaniana
Siguiendo a Freud, el psicoanálisis lacaneano también categoriza lo paterno como función. Pero munido de la lingüística y de las matemáticas, va más allá. El psicoanálisis lacaneano, realza lo paterno como función matemática, función que implica un lugar vacío, porque lo matemático como lo Real, impide incurrir en significaciones morales, éticas, religiosas o ideológicas. Estrictamente hablando el padre para el psicoanálisis es un significante, es decir, se sitúa a nivel simbólico. De hecho hay distintas significaciones según las culturas (padre biológico, avunculado: costumbre donde el hermano de la madre ocupa un lugar de privilegio en el sistema de parentesco o en la crianza de los hijos, abuelo, padrastro, organizaciones sociales o religiosas, etc.).
El Nombre del Padre crea la función del padre. Resulta crucial no confundir la falta o no adquisición del Nombre del Padre con la carencia paterna biográfica. Ya que no se trata de la presencia o ausencia del personaje padre en la realidad; en el complejo de Edipo puede constituirse incluso aunque el padre no esté ahí. Porque lo central en el Edipo es que el sujeto experimente que está excluido de una relación: lo fundamental es que entre en la triangularidad, y que ceda la relación dual madre niño.
No se exalta del padre su abnegación, su amor, sus tareas, los roles, sus desenvolvimientos, obligaciones o a todas aquellas responsabilidades inherentes al cuidado y protección del hijo; porque para el psicoanálisis, el padre no es un personaje real, papá, padrastro, tío, abuelo, rey, sino una metáfora. El padre es un significante que viene a ocupar y sustituir el lugar de otro significante. Aquella incógnita que había en el lugar del deseo de la madre ¿Qué desea mamá?, es reemplazado por la Ley de la prohibición incestuosa. Y es por eso, que el padre para el psicoanálisis, no es un ideal sino una necesidad de la cadena significante, es un significante privilegiado. Ese lugar del padre sólo tiene sentido si se conserva vacío, en tanto significante que puede ser recubierto por múltiples significaciones. Por ende, ese lugar puede ser ocupado por cualquier persona, independientemente de su sexo anatómico o identidad de género.
La Función Paterna como Límite
En palabras más univocas, cuando en psicoanálisis hablamos de función paterna, nos referimos a que un tercero fue capaz de incidir limitando el deseo todopoderoso y arbitrario de la madre, según el niño, pudiendo escindir aquella unidad diádica que inicialmente formo la madre y el infante. Disensión altamente positiva porque logra transmitir la ley desde Otro, por fuera a la madre. La función paterna es efectuada por un tercero que generalmente es el padre, pero puede ser ejercido por cualquier personaje, incluso por una institución. Lo importante, es que ese tercero/a, sea altamente significativo para la madre, solo por ello, esa madre deja de completarse con ese infante y se torna deseosa nuevamente.
Con esa función, digamos el personaje del padre, sea consciente o no, provoca el clivaje necesario de esa unidad madre niño, permitiendo la internalización de la Ley y el proceso de identificación. La función paterna como límite, como transmisora de la ley y desde el Otro puede provenir de diversas fuentes. Incluso una idea, como Dios o Patria, o una institución, como la Iglesia, o el Estado, pueden cumplir adecuadamente esa función. La función paterna es altamente ordenadora, permite el ingreso del niño en la cultura, más allá del deseo arbitrario y ambiguo de la madre. La función paterna añade un referente, un otro. Tal función provoca una desambiguación psíquica del infante que redunda en que el niño pueda pensar coherente, con criterio de realidad e integrado a la cultura.
Las fallas menores, que son universales, en esa función paterna, permiten la estructura del Edipo y la neurosis. La ausencia o la existencia de una falla severísima de dicha función, (forclusión del Nombre del Padre) propician las psicosis.De la Función del Padre, pensado psicoanalíticamente, obtenemos todos aquellos valores para vivir y cuidarnos en sociedad.
