La vida puede cambiar en un instante. Un accidente, una enfermedad o un revés inesperado pueden transformar nuestra realidad de manera drástica. Sin embargo, la capacidad de superación y la actitud positiva pueden marcar la diferencia a la hora de afrontar los desafíos y construir un futuro lleno de esperanza.
Cisco García en un partido de tenis paralímpico. Fuente: Wikimedia Commons
El vuelco en la vida de Aitor
El 3 de mayo, la vida de Aitor, un niño de 9 años, sufrió un vuelco. Un conductor, que dio positivo en alcohol y en drogas, arrolló en Jerez la moto en la que circulaban el pequeño y su padre, Andrés. A consecuencia del accidente, Aitor perdió parte de una pierna.
A pesar de la trágica experiencia, Aitor ha demostrado ser un ejemplo para su familia y para la sociedad. Perdiendo un poco su inocencia para madurar más rápido, sin que eso le quite su aire risueño y eterna sonrisa.
El 29 de junio, Aitor recibió el alta tras 56 días de ingreso en el hospital Puerta del Mar de Cádiz. A pesar de que tiene que acudir al centro con frecuencia para curas y revisiones, el pequeño por fin está en casa. Sus padres no pueden esconder la alegría de tenerlo otra vez bajo su techo: "Ahora mismo estamos empezando a caminar, ahora empieza otro camino. Pero estamos bien, porque todo marcha bien".
"Aitor es un ángel -el padre no puede contener la emoción-. Ha madurado mucho antes de tiempo y aunque lleva más de dos meses sin poner un pie en el suelo él sabe que tendrá una prótesis".
El Destacamento Orión en la Operación Atalanta envió un emotivo mensaje desde Djibouti (Somalia) a Aitor, haciendo hincapié en que "ha demostrado tener mucha entereza, disciplina, honor y valor. A los militares se nos supone el valor, pero esta gran persona lo ha demostrado con creces".
Cuando ocurrió el trágico accidente, Aitor volvía a casa tras su entrenamiento de los benjamines del CD Marianistas. Quien lo conoce sabe que el fútbol es su pasión, por lo que los mensajes que muchos futbolistas profesionales le han mandado han sido un fuente de energía para el día a día. Para él y para su familia.
"Ha sido increíble todo. Hemos recibido muchas muestras de cariño de todo el mundo, ha sido impresionante los mensajes que nos han llegado de todos lados. Sabíamos que en nuestro entorno éramos muy queridos porque somos personas muy humildes, pero los mensajes que nos han llegado nos han dejado sin palabras", dice Andrés, quien dedica emotivas palabras para el colegio Lora Tamayo y Los Marianistas.
Desde el F. C. Barcelona llegó una camiseta firmada por Messi con la siguiente dedicatoria: "Para Aitor, con afecto, de tu amigo Leo Messi". Iker Casillas grabó un vídeo dándole "mucho ánimo, mucha fuerza y coraje. Hay que verte sonreír y verte feliz. Un fuerte abrazo de tu amigo Iker". También Luka Modric: "Espero que estés bien y te recuperes pronto. Te esperamos en la próxima temporada en el Bernabéu. Muchos ánimos y un fuerte abrazo". Y en la sala de juntas del estadio, Emilio Butragueño le lanzó el siguiente mensaje: "Quiero enviarte un caluroso saludo de todos. Vas a salir adelante, no tengo la menor duda. Y si quieres visitarnos, será un placer recibirte por aquí. Un fuerte abrazo". Los hermanos Márquez se grabaron durante un premio de motociclismo para mandarle "mucha fuerza, es un reto más una carrera que ganarás". Y hasta el mismo Rafael Nadal también quiso trasladarle su cariño: "Muchos ánimos, seguro que te pones bien pronto y vas a poder hacer muchísimas cosas que ahora ves difícil. Vas a salir adelante. Te mando un beso fuerte y a mirar hacia adelante campeón".
Cisco García: Un ejemplo de superación
Cisco García es un ejemplo de superación y también tiene presente a Aitor. El 28 de diciembre de 2015, Francisco García Vena, 'Cisco' estaba practicando snow cuando una fatal caída le provocó una lesión de médula espinal -D11 motriz, D12 de sensibilidad- que le dejó sin movilidad de cintura para abajo.
Lejos de rendirse, retomó su carrera, no perdió las ganas de seguir luchando y encontró en el deporte en silla de ruedas una ilusión. Ha alcanzado el título de subcampeón del mundo en tenis paralímpico. Y en lo que a su vida personal se refiere, no puede ser más feliz. Este fin de semana la familia de Cisco García ha vivido una gran celebración: el bautizo de su segundo hijo.
El 30 de julio de 2016 iniciaba su andadura en el circuito de tenis en silla. "Si en tu cabeza no es un impedimento no lo va a ser para el resto. Cabeza alta, fuerza y esa alegría que tú transmites seguro que la transmites a los de tu alrededor", le dijo Cisco durante uno de sus entrenamientos.
Cisco es todo un ejemplo de superación y su experiencia la ha compartido en su libro Irrompible. El arte de levantarse siempre una vez más, donde relata los obstáculos que ha superado en su vida y que son una fuente de inspiración para muchos. A su vez ha escrito otro libro, dirigido a los más pequeños, llamado Compañeros de aventuras, un cuento ilustrado infantil con el que quieren transmitir a los niños el valor de no rendirse.
Portada del libro "Irrompible" de Cisco García
El cordobés, que cuenta con casi 265.000 seguidores en Instagram, lanzó su primer libro Irrompible. De acuerdo con sus propias palabras, ese día pensó que "había terminado todo". "Pasé de ser vencedor a ser vencido", manifestó. No obstante, el destino y la pena no lograron arrebatarle lo más importante: sus sueños. Y eso es exactamente lo que quiere compartir con sus seguidores en su recién publicado libro.
En Irrompible, Cisco cuenta sus primeros días en el hospital, su lucha por mantenerse optimista y cómo, tras ver algunos vídeos de tenis en silla de rueda, decidió transformar aquella disciplina en su profesión actual.
Actualmente, García es el número 5 de España en tenis paralímpico y espera clasificar a los JJPP de Tokio de 2021. Por otra parte, el deportista también relata su experiencia en las redes sociales, además del inesperado honor de ser catalogado como uno de los influencers más importantes del país. "Nunca me imaginé que iba pasar esto. Es muy loco", confesó a LOC en una entrevista cargada de positivismo y esperanza.
Antes de la lesión, Cisco tenía una vida idílica. Trabajaba de abogado y le iba muy bien, tenía una novia y se querían mucho, viajaba bastante y había ido mucho al extranjero. "¡No podía pedirle nada más a la vida! Y de estar tan bien pasé a estar tan mal... Me daba hasta vergüenza... Me sentía derrotado, era un golpe muy grande. Pero fui poco a poco adaptándome".
Según Cisco, la clave de su éxito en las redes sociales es su fuerza inspiradora. Forbes lo incluyó en la lista de Los mejores 100 influencers de España. Tras la lesión, notaba que la gente le miraba en la calle y le ofrecía ayuda que no necesitaba. "La gente no sabe tratar a alguien en silla y dije "esto hay que enseñarlo". Quería enseñar la normalidad de mi vida: viajando, cantando en el coche, bailando con mi mujer en la cocina..."
Cisco García está casado con Raquel, su novia en el momento del accidente. Ambos tienen un hijo pequeño, llamado Gonzalo. "Al principio del accidente tu autoestima está bajísima y sí te llegas a plantear si tus amigos van a seguir contigo".
El 28 de diciembre de 2015 será una fecha inolvidable para Cisco García, que ahora cuenta con 38 años. Hasta ese momento era un joven abogado cordobés al que le apasionaba la práctica del 'snowboard'. Un fatídico accidente en la estación de esquí austriaca de Mayrhofen dio un vuelco a su vida.
Poco a poco fue superándose y, a través del deporte, terminó aceptando su realidad. Hasta que descubrió que el tenis era compatible con su vida. Cisco encontró en el deporte de la raqueta una nueva oportunidad, un reto, una tarea que afrontar.
Cisco comenta que el tenis le ha salvado la vida. Le devolvió la ilusión, las ganas de luchar, despertar y motivarse cada mañana, el poder seguir mejorando, tener objetivos, retos y metas que alcanzar.
Colegios, grupos de benjamines, equipos de fútbol de toda España, colectivos, cantantes, toreros... Aitor ha cambiado la vida de muchas personas al entrar en ellas con su ejemplo. Con el tiempo será consciente de a donde ha llegado a su corta edad.
El ejemplo de Cisco García y la valentía de Aitor demuestran que la vida puede presentar desafíos inesperados, pero la actitud con la que se afrontan estos obstáculos puede marcar la diferencia. La superación personal, la búsqueda de nuevas oportunidades y el apoyo de la comunidad son elementos clave para construir un futuro lleno de esperanza y significado.
Aitor ha cambiado la vida de muchas personas al entrar en ellas con su ejemplo. Con el tiempo será consciente de a donde ha llegado a su corta edad. Y es que si tras una importante intervención salió hablando con acento argentino "porque me ha cambiado la voz" -tal como bromea en un vídeo que se encuentra en la página 'Amigos de Aitor'- es que el pequeño está hecho de otra pasta.
Ángel López es un experto en superar barreras. No le quedó más remedio cuando con 19 años un accidente de tráfico por exceso de velocidad le provocó una tetraplejia, a la altura de la cervical seis, «una lesión muy parecida a la de Ramón Sampedro». Aquel 3 de abril del 2003 no lo olvida: «Es como otra fecha de nacimiento. Nunca estás preparado para recibir una noticia así y menos cuando te dicen que tienes una lesión medular, pero que creen que no es completa. A partir de ese momento comenzó su lucha. Una batalla muy lenta por conseguir autonomía y, sobre todo, mejorar su autoestima: «Empecé a hacer rehabilitación para manejarme en el día a día, porque en un primer momento me tenían que ayudar para todo, incluso para lavarme los dientes, para comer, no tenía fuerza en las manos. Los brazos prácticamente no los movía, tenía que ir atado en la silla porque me caía, no tenía equilibrio y poco a poco con una fisioterapeuta empecé a recuperar un poquito. Es verdad que no tenía cortados todos los cables de la médula, por decirlo así. En cuanto Ángel vio resultados comenzó a hacer deporte. Ahí encontró su salvación: «Asumí que esta era la vida que me tocaba vivir, y salvo por el trabajo, que es lo que echo de menos porque era vocacional, lo fui superando gracias al deporte». Primero fue natación, donde logró ser subcampeón de España en su modalidad, luego ciclismo y ahora hace triatlón, donde también quedó dos veces tercero de España. Casi nada. «Detrás hay muchísimo esfuerzo y muchísima lucha. Ahora es el presidente de la Fundación Abrente, que organiza la carrera Enki, que este sábado dará visibilidad a las personas con diversidad funcional, además de promover la inclusión en el deporte de este colectivo. Pero más allá de los problemas físicos, Ángel también sabe de las barreras que hay a la hora de encontrar pareja: «En el momento del accidente tenía pareja, pero lo dejé porque yo me veía muy mal. Estuve muchos años así, después tuve varias relaciones, pero en el fondo seguía creyendo que no podría tener pareja, que no podría ser un buen padre. Hoy llevo ya cuatro años con la que es ahora mi mujer, nos casamos el 20 de abril de este año. Y ahora te digo lo contrario de lo que te diría hace cuatro años. Es verdad que es más complicado y que tienes que encontrar una persona muy especial. TENER HIJOSY se atreve incluso a hablar de sexo abiertamente: «Depende mucho del tipo de lesión. Obviamente no vas a tener relaciones sexuales como si estuvieras de pie, pero sí puedes tener sexo y también puedes tener hijos. Eso me lo preguntan mucho los niños en los colegios, ya sea por fecundación o de manera natural, depende de cada caso y eso se estudia. En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo hay una unidad de reproducción donde han nacido muchísimos hijos incluso de mujeres con tetraplejias». Él se declara «muy activo sexualmente»: «Para mí el sexo es muy importante. A ver el Kamasutra entero no lo voy a hacer, evidentemente. En algunos hospitales no te dicen cómo mantener relaciones sexuales o cómo puedes hacer, en el caso de tener erecciones, qué medicación tomar y demás. No te dicen nada. Este superhéroe echa la vista atrás y todavía le cuesta creer todo lo que ha conseguido: «Hace tres o cuatro años me dices que voy a conseguir hacer lo que hago ahora y te digo que ni de broma. Por eso cuando voy a ver a alguien que se queda en silla de ruedas le digo, que yo estaba igual o peor que él. Lo ves todo muy oscuro, crees que no puedes hacer nada, y a día de hoy yo no puedo tener mejor vida», apunta casi con un nudo en la garganta, mientras los que lo escuchamos no podemos hacer otra cosa más que aplaudir. Pedro, con discapacidad funcional: «Este año por primera vez fui a un campamento»Su hijo Pedro nació con discapacidad funcional y su vida cambió para siempre. Ahora Eva Ramil lucha por conciliar, una tarea casi imposible. «Pedro estudia en A Coruña y su hermana Julia en A Laracha, entonces voy todo el día de un lado para otro», dice esta madre, que antes de dar a luz a su primer hijo pensaba incorporarse al trabajo «después de los meses de baja que iba a juntar con vacaciones», apunta. Pero la realidad le trastocó todos los planes. «Cuando nació Pedro las primeras 48 horas fueron muy duras, pero ahora, 16 años después, te puedo decir que he pasado muchos momentos más duros». A lo largo de este tiempo Pedro ha crecido, pero Eva también. «Cuando es un bebé no eres consciente del todo, luego con el día a día te vas dando golpes de realidad». «Al principio nos dijeron que era muy complicado que Pedro pudiera andar y ahora recorre en bici 10 kilómetros». Porque para su madre «las limitaciones nos las ponemos nosotros mismos» y el truco está en no conformarse. Precisamente, este verano Eva y Pedro han superado otra barrera autoimpuesta. «Por primera vez Pedro se fue de campamento diez días. Me sentía fatal porque, a diferencia de otros padres que lo necesitan para conciliar, en nuestro caso no, pero me di cuenta de que él sí tenía esa necesidad. La universidad que le voy a dar son esas vivencias». De esta forma Eva volvió a caer en la cuenta de que hay que cambiar el enfoque. «Escucho mucho eso de que están en su mundo, pero no. En el caso de su hijo, encontró en el deporte la forma de hacerlo. «Hizo que nos abriéramos a la sociedad», explica Eva, que tuvo que luchar para que Pedro pudiera hacerlo. «Me encontré muchos noes cuando quise apuntarlo a actividades. En la escuela de atletismo me decían que no, en el colegio que tampoco podía ir a futbito, y así todo. Entonces a través de la fundación Abrente creamos la carrera Enki en el año 2014». Un hecho que hizo que Eva se reconciliara con la sociedad. «De repente tienes un sí, te encuentras con gente voluntaria y ves que es posible», dice. Desde entonces, Pedro no ha parado de ir a carreras. «Me di cuenta de que si no nos abren la puerta tenemos que construir un puente. Nos va a llevar más tiempo, pero vamos a llegar igual a la meta». Mónica Forteza, con distrofia muscular: «La condena no es la silla, sino la falta de ilusión"Su sonrisa tiene la chispa de una travesura infantil y el fondo de un maratón vital. Mónica Forteza, con una distrofia muscular por la que lleva 19 en silla de ruedas, es una corredora de fondo de 46 años. Y lo tiene claro: «La condena no es estar en una silla de ruedas, lo son el sedentarismo y la falta de ilusión. Pero tus opciones no dependen solo de tu actitud». Psicóloga por la UNED, Mónica trabaja de la mañana a la noche por su autonomía. «Es mi principal trabajo», subraya quien encuentra en el agua un medio a la medida de su alegría. «Si llevo 18 años haciendo natación es gracias a un equipo técnico y humano», valora Mónica. «Estar en el agua me recuerda que mi cuerpo puede moverse de forma maravillosa», explica. Mónica tiene una asistente personal y una actitud que ha vencido 35 años de criterios dispares. «Hubo médicos que me desaconsejaron el ejercicio, y otros que me recomendaron el aeróbico suave. La asignatura pendiente es, según ella, el transporte: «No me refiero al urbano. Si quiero ir a Vilagarcía con Renfe debo avisar con 48 horas de antelación. Estamos en la antesala de la accesibilidad universal», asegura. Otro frente es el de los estereotipos que asocian la discapacidad a la debilidad, la soledad o la carencia de vida social o sexual. Ella ha vivido el paternalismo en el trabajo de diversas formas, dice. Mónica tampoco pasa por alto «el olvido y abandono sanitario en programas de fisioterapia de mantenimiento» para personas con enfermedades raras. Sus amigos, que han resistido a los años, no fallan. Becky, su perra de asistencia, tampoco. «Becky y yo somos un equipo. ¿A qué me ayuda? A tener paciencia. Si tengo prisa y cojo la carpeta, el gorro y el bolso, y todo se cae, tengo que elegir. Y ella moviendo el rabo me dice: ‘¡Estoy aquí para cogerlo! ¿Cuál es la clave? «No mirar atrás ni pensar en futuros inciertos. Yo siempre digo: ‘Con lo que tengas en la nevera intenta hacerte el mejor bocadillo’. 'La familia que no se rindió jamás' es la familia de Cisco García, el tenista en silla de ruedas que contaba su historia personal no hace tanto en 'Irrompible', un libro para adultos que va ya por su quinta edición. García tenía 33 años cuando, en 2015, una mala caída haciendo 'snowboard' le provocó la lesión medular que lo dejó en silla de ruedas. Dificultades, todas. Ganas de superarlas, lo mismo. Tantas que hace poco más de un año él y su compañera, Raquel Rostro, tenían su primer hijo. Gonzalo es el protagonista de 'Compañeros de aventuras. La familia que no se rindió jamás' (Beascoa), y lo será de próximos títulos, dice su padre. «Es importante que los niños vean en los libros la diversidad funcional, sexual, racial. -Todas las familias tienen muchas piedras en el camino y no vamos a negar que la nuestra es muy grande; ha habido momentos en que no quieres seguir luchando, que te rindes, pero siempre los superábamos con más ganas. No rendirse para nosotros es hacer muchas otras cosas. Y si nos caemos, nos levantamos mil veces. Quiero que haga muchas cosas, que viva intensamente, que no tenga miedo a equivocarse, y que sepa que se va a caer y que va a fracasar, que las cosas muchas veces no saldrán como él quiere. Pero puede insistir hasta que le salgan, o, ante lo que no podemos cambiar, tendrá que adaptarse y saber vivir con eso porque si no, va a ser un infeliz y un desgraciado. La enseñanza es que haga mucho y que no tenga miedo a caer. -Nos parecía muy bonito que fuera él quien lo contara. Por un tema romántico, nos gustará que cuando sea más consciente pueda leerlo. Lo único de ficción aquí es que tiene tres años, solo tiene uno. -Tienes obstáculos que para otros no lo son. Subir los pasos de peatones, bajar escalones, ir a comprar algo y que haya un escalón en la tienda... vas con esa incógnita siempre. La clave es adaptarte y superarlo. Con miedo a lo que pueda pasar vamos todos en realidad. A mí, los primeros meses tras la lesión e incluso el primer año y medio, salir a la calle me daba pavor. La gente te mira, no sabes qué vas a encontrar, cómo te van a ofrecer o no ayuda... -Dices que siempre hay miedo. -Una persona que no va en silla ya va se preocupa por cómo será, por si lo hará bien o no... y yo me preguntaba otras muchas cosas, además. Cómo iba a llevarlo en brazos, si necesitaba los brazos para mover la silla, por ejemplo. Cómo iba a cambiarle el pañal. Y recuerdo que ya el primer día tras el nacimiento, me movía por la habitación con él. Lo sujetaba con un brazo y me empujaba con el otro. Lo llevo yo a la guardería. Si Raquel está trabajando, yo le doy el bibe y lo preparo. Lo llevo al coche, lo pongo en su sillita y como no puedo atarlo desde fuera, doy la vuelta, subo y lo ato desde dentro, desde atrás. Vuelvo a bajar, me subo al asiento del piloto y a la guardería. Allí lo mismo. -Este tipo de cosas son las que, seguramente, harán que personas en silla de ruedas o con alguna enfermedad degenerativa se piensen mucho más ser o no tener hijos. Todo lo que creen que no podrán hacer, ese plus de dificultad con respecto a lo que se supone que deberían... -Absolutamente nada. Tengo más dificultades. Si es muy grande la complicación, lo hace Raquel. Si ella está de guardia y estoy solo, lo hago yo, aunque me cueste más. A Gonzalo no lo llevo en carrito por la calle, sobre todo por las subiditas y bajadas de los pasos de cebra, pero cuando era más pequeño lo llevaba en el pecho y ahora en las rodillas. Entiendo a quien le da miedo y se lo piensa más, pero mi consejo es que en nuestra cabeza todo es más difícil de lo que es en realidad -pasa con todo en la vida, imaginas esa reunión de trabajocomo algo mucho peor de lo que luego es-. La cabeza es traicionera. Al final un niño necesita cariño y amor y lo que no haces igual de bien o de rápido, lo compensas con más cariño. Mis sobrinos flipan conmigo. -Totalmente. Si no puedes, pide ayuda. Esto es tan bonito y tan grande, que son problemas menores que resuelves seguro. Hay muchas personas a nuestro alrededor. La familia no te abandona, los amigos pueden fallarte más o menos pero los padres... Los míos, y mi hermana, siempre han estado, a las buenas y a las malas. Y ese trabajo en equipo, del que hablamos mucho en el libro, es fundamental. Eso queremos fomentárselo a Gonzalo. -Raquel y yo hemos viajado mucho y con Gonzalo tenemos muchas ganas aunque ahora con la pandemia no podemos. Es muy pequeño, y no habríamos ido a Asia, pero en cuanto tenga cuatro o cinco años, allá iremos. Te abre mucho la mente.
