Efectos del Destete en el Bebé y la Madre: Guía Completa

El destete, la transición de la lactancia materna a otras formas de alimentación, es un hito importante tanto para la madre como para el bebé. Es un proceso que implica cambios hormonales, físicos y emocionales en la madre, y es crucial abordarlo con información y apoyo adecuados.

Beneficios Neurohormonales de la Lactancia

Algunos de los beneficios de la lactancia se pueden comprender desde una perspectiva neurohormonal. Las principales hormonas intervinientes en el amamantamiento son la prolactina y la oxitocina.

La prolactina no sólo tiene un papel central en la producción de la leche materna, sino que además tiene efectos a nivel de la adaptación del cerebro materno a la nueva función: produce cambios que facilitan el maternaje, promueve conductas de protección y tiene además un efecto estabilizador, “ansiolítico”. Las madres que amamantan puntúan más bajo en las escalas de estrés, ansiedad y depresión que las que no lo hacen.

Por su parte, la oxitocina favorece la eyección de leche materna pero además media en el vínculo madre-hijo/a, aumenta los sentimientos de confianza y bienestar maternos, reduce la tensión arterial y la tasa de hormonas del estrés en la madre e induce serenidad y calma en ambos integrantes de la diada. Es por ello que una puérpera tenga ansiedad cuando la separan de su hijo/a, y que no desee que el niño sea cuidado o cogido por nadie más que por ella.

Es normal una pérdida de interés en la actividad sexual y en otras actividades (salir, ir al cine, compartir con amigos…) que antes eran más importantes para ella. Por eso, nos parece que debe considerase como puerperio todo el período que la madre necesita para recuperar la condición endocrina y nutricional que tenía antes de embarazarse y toda la etapa de transición en que el niño o niña es tan dependiente de la madre.

La madre y su recién nacido/a siguen estrechamente ligados entre sí durante el período del puerperio. Durante la primera etapa del puerperio, el ovario está deprimido, ya que la hipófisis (glándula que regula el trabajo del ovario) no produce suficientes hormonas para estimularlo.

Esta inhibición del ovario dura algunas semanas en las mujeres que no amamantan, quienes presentan la primera ovulación entre cuatro y ocho semanas después del parto. El mecanismo exacto responsable de la reanudación del ciclo menstrual no se conoce totalmente.

En general se admite que la mayoría de las mujeres que no amamantan a sus hijos menstruarán antes que las que si lo hacen. Los promedios de reaparición de la menstruación son muy variables. Las mujeres que no lactan tienen el retorno de la menstruación entre la 6ª y 8ª semana después del parto en el 50% de los casos.

Cambios en el Puerperio Tardío

Se inician nuevamente los ciclos menstruales, con la consiguiente recuperación de la fertilidad.

La madre se recupera paulatinamente del desgaste nutricional del embarazo y la lactancia. Esto será más fácil en madres con un adecuado estado nutricional previo, y con una buena dieta tanto durante el embarazo como durante la lactancia. El desgaste nutricional puede provocar alteraciones emocionales, sobre todo por falta de hierro y en el caso de hipotiroidismo con déficit de yodo.

En el puerperio tardío, los niños aprenden a desplazarse, a hablar, a caminar y a relacionarse de modo diferente con el medio que los rodea. La madurez progresiva de sus funciones fisiológicas y neurológicas los hace cada vez más independientes de la madre.

La mujer, como hemos visto, experimenta cambios anatómicos, fisiológicos, en la relación con pareja y con la familia y, en general, en la forma en que se desarrolla la vida diaria. En algunos casos, las mujeres pueden experimentar diversos grados de alteraciones psíquicas que pueden llegar a constituir un cuadro serio, como es la depresión posparto que requiere detección oportuna y manejo adecuado.

Los cambios en el estado de ánimo coinciden con la caída brusca de las hormonas estrogénicas y la progesterona, que alcanzan los niveles más bajos en esos días. Por supuesto que los cambios hormonales influyen en los emocionales, pero no son la única causa de los cambios emocionales que se dan en el puerperio.

El Proceso de Destete

El paso de la lactancia materna a otra forma de alimentación es un hito importante. Es normal que te asalten preguntas sobre el destete: cuándo comenzar, cómo hacerlo y qué puede pasar. La decisión de iniciar el destete es muy personal.

Existen diferentes enfoques sobre el proceso de destete, pero es importante entenderlo bien para que sea más sencillo tanto para ti como para tu hijo. Por lo general, el destete consiste en disminuir poco a poco la frecuencia de las tomas para que tu cuerpo pueda ajustar la producción de leche. Este método facilita una transición más sencilla tanto para el bebé como para ti.

Observar las señales de tu pequeño y hablar con el profesional de la salud te ayudará a encontrar el mejor momento para iniciar el proceso de destete. Recuerda que el destete es un hito importante en el desarrollo del bebé. Si lo abordas con calma y de manera gradual, la experiencia será más positiva tanto para ti como para tu pequeño.

Muchos pierden interés de forma natural después de cumplir su primer año, ya que se vuelven más independientes: empiezan a caminar, hablar y comer más alimentos sólidos. Otros siguen con la lactancia materna durante más tiempo, lo que se conoce como lactancia prolongada, una buena opción para las madres y los niños que aún no están listos para el destete. Además, fortalece el sistema inmunológico del niño.

Algunas madres reducen la lactancia durante el día, pero continúan por la noche según sus horarios. El momento también puede depender del niño: algunos inician el destete antes de lo esperado, mientras que otros se resisten.

Señales de que tu hijo está listo para el destete

  • Parece poco interesado o inquieto cuando le das el pecho
  • Las tomas son más cortas que antes
  • Se distrae fácilmente mientras le das el pecho
  • “Juega” en el pecho: se separa, muerde o tira
  • Toma el pecho más por la sensación de contacto que por comer (succiona pero no extrae leche activamente)

Si notas que tu bebé ya no quiere tomar el pecho, podrías estar en las primeras etapas del destete respetuoso iniciado por el bebé. En cambio, si tu hijo no parece estar listo, puedes esperar un poco más o hacer la transición de manera gradual para facilitar el proceso.

Destete respetuoso ¿Cómo lograrlo? | Clínica Alemana

Cómo Destetar a un Bebé

El destete es más fácil si se realiza de manera gradual, de manera que tanto tú como tu pequeño podáis adaptaros física y emocionalmente. Una opción es ir eliminando una toma cada semana hasta que todas sean sustituidas por un biberón o vaso. Si decides continuar ofreciéndole leche materna, es importante una extracción regular para mantener la producción. Disminuir poco a poco las tomas también puede ayudar a evitar la ingurgitación mamaria.

Estos consejos pueden ayudar a que el proceso de destete sea más sencillo:

  • Empieza por eliminar la toma de mediodía, que suele ser la más breve y menos importante.
  • Muchas madres que inician el destete dejan la toma de la noche para el final, porque es un momento especial de conexión.
  • Si tu hijo ya está comiendo tres comidas sólidas al día y también algún tentempié, seguramente dejará solo el pecho con el tiempo. En ese caso, tu producción de leche se adaptará de forma natural.
  • La leche de fórmula es esencial para los bebés menores de un año si no reciben suficiente leche materna. Habla con el profesional de la salud de tu hijo para confirmar que toma la cantidad adecuada.

Si tu pequeño se resiste al destete, puedes intentar con distracciones como actividades atractivas, cambiar la rutina o ofrecerle un vaso o un tentempié en lugar del pecho. Durante esta transición, algunos niños pueden desarrollar hábitos para tranquilizarse como chuparse el dedo o usar una manta de seguridad, una estrategia normal de adaptación.

Para que la transición sea más fácil, empieza por acortar las tomas antes de eliminarlas por completo y evita los lugares donde solías darle el pecho. Puede ayudar distraer al niño con actividades en el momento en que antes le dabas el pecho.

El vínculo emocional de la lactancia es fuerte: dale todavía más abrazos y mimos para compensar el cambio. Si el destete total es demasiado complicado, prueba con un destete respetuoso: mantén solo las tomas de mañana y noche, y durante el día introduce un vaso, biberón o alimentos sólidos.

Pautas para Planificar el Destete de tu Bebé

El proceso de destete es único para cada niño, pero una transición gradual es clave para una nutrición adecuada en cada etapa. Los pediatras recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y después combinar la leche materna y los alimentos sólidos.

Si decides empezar con el destete antes de los 12 meses, la leche de fórmula debe sustituir la lactancia materna. En el caso de los niños de 12 meses o más, se puede introducir leche de vaca entera o una bebida de soya fortificada en lugar de la leche materna.

La siguiente tabla es una guía sencilla para planificar el destete teniendo en cuenta la edad de tu hijo.

Edad Destete
Desde el nacimiento hasta los 6 meses Lactancia materna exclusiva (a menos que se alimente con leche de fórmula)
A partir de los 6 meses Combinar lactancia materna con alimentos sólidos
Menos de 12 meses Si se resiste, sustituye la leche materna por leche de fórmula
Más de 12 meses Continúa con la lactancia materna, siempre ambos lo disfrutéis

Cuándo Evitar el Destete

Es recomendable posponer un poco el destete si:

  • Crees que tu hijo podría ser alérgico a ciertos alimentos.
  • Tu hijo está enfermo.
  • Estás enferma y no te sientes con fuerzas para empezar con el destete.
  • Tu hijo está pasando por un momento difícil durante el proceso de dentición.
  • Tu hijo está viviendo un gran cambio.

Síntomas Tras Dejar de Dar el Pecho

Los síntomas del destete pueden ser tanto físicos como emocionales. La ingurgitación mamaria es habitual y, para aliviarla, puedes aplicarte compresas frías o extraer pequeñas cantidades de leche. Evita una extracción excesiva.

Tras el destete, es normal experimentar cambios de humor o tristeza por los cambios hormonales. Estos síntomas son habituales, pero si persisten es recomendable buscar apoyo en seres queridos o un profesional de la salud.

Consecuencias de un Destete Brusco

Dejar de dar el pecho de forma repentina puede tener efectos negativos tanto en la madre como en el bebé. Un enfoque gradual a menudo es más fácil, pero si el destete tiene que ser rápido conviene estar atento a estos efectos para llevar la situación lo mejor posible.

Para la madre

  • Ingurgitación y malestar.
  • Riesgo de mastitis.
  • Cambios hormonales.
  • Aumento de la fertilidad.

Para el bebé

  • Dificultades con la adaptación.
  • Menos tiempo de conexión.
  • Impacto en el sistema inmunológico.

Depresión Post-Destete

Es mucho más común de lo que creemos y afecta a más madres de las que pensamos. También es importante que la mamá realice actividades que la hagan evadirse de los pensamientos malos por haber destetado a su hijo. Recuerda que buscar apoyo profesional, puede ayudar en la recuperación emocional.

La ambivalencia es otra característica de esta etapa. Es habitual que haya momentos en los que tengamos absolutamente claro que queremos destetar y lo queremos hacer de manera inmediata, y luego a las pocas horas nuestro peque nos pide teta, le miramos y nos decimos: “oh, ¿cómo puedo pensar en el destete?

Otro sentimiento que puede aparecer es la “agitación por amamantamiento” un sentimiento de rechazo visceral hacia nuestro hijo. Esta sensación de rechazo suele aparecer cuando estamos embarazadas y seguimos lactando, durante la lactancia en tándem o cuando nuestra criatura ya no es tan pequeña.

Estar feliz por destetar, con ganas, sintiendo que seremos capaces, que tenemos las herramientas y que estamos listas para ello. La frustración aparece cuando no vemos progreso en el proceso o sentimos que no tenemos herramientas válidas y personalizadas para realizarlo.

Cuando la pareja no quiere implicarse en el destete nocturno o ni tan siquiera quiere escuchar qué debe hacer para conseguir calmar al bebé sin nosotras. Ya sea por ver que la lactancia se termina o por las reacciones del bebé en el proceso. Para nuestros pequeños tampoco es fácil y según la edad que tengan también se van a mostrar enfadados, tristes o nos pueden incluso llegar a ignorar.

Cuando terminamos el destete pensamos que las emociones serán todas positivas y es verdad que esto pasa en la mayoría de las madres, pero también nos gustaría avisar que pueden aparecer sentimientos de duelo cuando la lactancia se termina.

Cada mujer experimenta el destete de una manera diferente; para algunas es un alivio, mientras que para otras dejar de amamantar puede llegar a ser traumático.

Para algunas mujeres, el destete supone un alivio. Sin embargo, para otras dejar de amamantar a su hijo puede ser bastante duro e incluso provocar una depresión.

Es normal sentirse entristecida por el cambio, aunque se sea consciente de que dicho cambio es algo normal. Además de esta posible tristeza o ligera depresión, algunas madres también pueden experimentar irritabilidad, ansiedad o cambios de humor. Estos sentimientos suelen ser de corta duración y tienden a desaparecer en unas pocas semanas.

Cuanto más rápido sea el proceso de destete, más abrupto será el cambio en los niveles hormonales y más probable será que se experimenten efectos adversos.

Haz ejercicio con regularidad. El ejercicio libera hormonas que producen bienestar y placer de manera natural, especialmente si se trata de un ejercicio de media y alta intensidad. Ejercicios más moderados como el yoga o el pilates también sirven.

Esa presión que tienes en el pecho cuando estás estresada se debe a que respiras demasiado rápido y no llenas tus pulmones lo suficiente. Regula tus horas de sueño. Trata de acostarse y levantarte a la misma hora todos los días.

No compenses el cansancio con un consumo excesivo de bebidas estimulantes y alimentos azucarados y con almidón. Concédete tiempo para divertirte. Haz cosas divertidas con tu familia y disfruta de tiempo a solas con tu pareja. Facilita la producción de oxitocina. Los abrazos y los besos favorecen la producción de oxitocina.

Cambios Físicos en el Cuerpo de la Madre

El destete puede generar transformaciones físicas en los pechos, pero también cambios psicológicos y hormonales en la madre.

Debes tener en cuenta que el momento del destete puede ser angustioso para muchas madres. Es conveniente no escuchar los mitos relacionados con el destete y mantener la calma para saber el motivo que nos lleva a querer (o necesitar) destetar a nuestro hijo. Asimismo, también es importante que la madre tome la decisión de forma genuina y estando segura (no por presiones del entorno).

En estos casos debemos ser muy pacientes y comprender que el pecho es un elemento de consuelo muy importante por lo que niño puede sentirse más nervioso y demandante. Lo mejor es intentar realizar el destete de forma progresiva, empezando con pequeñas cantidades y dejando pasar un intervalo de tiempo suficiente, al menos, un par de días, antes de administrar un nuevo alimento dentro de la alimentación para niños.

Una de las cosas que no prevemos cuando pensamos en el destete es que pueda desatar tantas emociones tanto en nosotras como en nuestros peques. Y sí, el destete puede ser una olla a presión de muchos sentimientos que nos llegan antes, durante y después del proceso de destete.

El miedo también aparece en este proceso en el que nos planteamos el destete, “¿cómo lo haré?” “¿Cómo se dormirá sin la teta” ¿Qué tengo que hacer primero?” “¿Y si no lo consigo?”. Y no podemos olvidar que también podemos experimentar emociones positivas y son igual de válidas.

La rabia y la decepción pueden parecer, que no siempre, cuando sentimos que nuestra pareja o nuestros familiares no nos ayudan o no lo hacen del modo que esperamos. Cuando, por ejemplo, nos dan a entender que es un problema nuestro por haber querido iniciar la lactancia.

Y no, nada de eso pasará. El vínculo o el apego que tengáis con vuestros hijos es indiferente a la lactancia. La teta ha facilitado el proceso pero ese vínculo y apego es con vosotras y volverá a normalizarse. Ellos también tienen el derecho de mostrar sus emociones.

Sentir que te falta algo, que has perdido algo, que estás triste, que no puedes dejar de pensar en recuperar la lactancia… quizá puedas llegar a pensar que ha sido un error.

La gestación desencadena alteraciones físicas y psicológicas que se prolongan más allá del parto. Decir «chao, chao» a la lactancia conlleva, para gran parte de las madres, dar la bienvenida a los temidos kilitos de más. Mientras dan el pecho, las madres queman calorías a raudales para producir leche materna. El fin de este proceso genera un extra de energía que la naturaleza, siempre sabia, almacena en forma de grasas.

Detrás de esta ganancia de peso se encuentran otras causas, como la bajada del nivel de prolactina. Esta hormona, además de estimular a los alvéolos a producir el alimento del recién nacido, influye de formas inesperadas en la mujer (p. ej., inhibiendo el deseo sexual) y puede disminuir el deseo de comer.

«Me he quedado sin pecho después de la lactancia» y otras quejas abundan en foros de maternidad, y no es para menos. Uno de los cambios en el pecho tras la lactancia es su disminución progresiva en el curso de tres a seis meses. Hasta que la piel y los tejidos mamarios se recuperan, lucen caídos, flácidos y asimétricos, nada favorecedores.

Aunque inevitable, este proceso puede agilizarse con un régimen alimentario rico en proteínas (lácteos, pescados, carnes magras, etcétera). Otra forma de recuperar la grasa del pecho tras lactancia es practicar actividades físicas como el yoga o el pilates.

Lo cierto es que no pocas mujeres tardan semanas e incluso meses en «cerrar el grifo» o secar su leche, como se dice en obstetricia. Para acelerar este cambio en el cuerpo durante la lactancia, existen medicamentos para cortar la leche (p.

Así describe el destete más de un pediatra y especialista en maternidad. Sin embargo, este fenómeno, conocido como depresión post-destete, se prolonga en una minoría de casos por distintas razones: un destete poco gradual, la presión social, una planificación insuficiente o la falta de apoyo emocional. Contra la depresión que sigue al destete, son efectivas las terapias familiares, de pareja y de apoyo, así como consultar a personas con experiencia previa o que estén atravesando una situación similar.

Son muy escasas las situaciones que contraindican la lactancia materna. La gran mayoría de las enfermedades maternas y sus tratamientos son perfectamente compatibles con amamantar. La decisión de amamantar o no corresponde de forma exclusiva a la madre. Corresponde al profesional sanitario la obligación de ofrecerle información clara y exhaustiva de los riesgos de no amamantar para la salud de su hijo y la suya propia.

En caso de que la madre decida no iniciar la lactancia tras el parto, es eficaz la administración de cabergolina como fármaco inhibidor. El mecanismo de acción de este principio activo, aunque no es conocido del todo, consiste en disminuir la producción de prolactina en la hipófisis. Si durante la fase de instauración de la producción de leche (las primeras semanas) no aparece el pico de prolactina, no se produce la síntesis láctea.

Después de la fase de instauración (pasadas las primeras semanas), esta medicación resulta casi siempre totalmente ineficaz para cortar la producción de leche. Esto se debe a que el nivel de prolactina ya ha subido y la producción de leche se regula por la succión del bebé y por factores locales del pecho, siendo mucho menos dependiente de la producción en la hipófisis.

El efecto del fármaco inhibidor de la lactancia no es irreversible. Si con posterioridad a su administración la madre decide relactar, puede hacerlo ofreciendo el pecho al niño con gran frecuencia, y estimulando el pecho con otros medios como la extracción manual o mediante sacaleches.

Si la retirada de la lactancia se debe a problemas con ella -sensación de poca leche o dolor en las tomas- y quieres continuar, solicita ayuda a tu matrona.

Se recomienda retirar la lactancia materna de forma progresiva. Disminuyendo el estímulo del pecho se consigue que la producción sea cada vez menor. Para retirar la lactancia, se van sustituyendo tomas de pecho por tomas de biberón. Por ejemplo, se puede empezar con la toma de media mañana. Dos o tres días después, sustituye la toma de media noche. Varios días después, la de media tarde.

La primera vez que sustituyas una toma, puedes notar molestias por tener el pecho lleno. Si la molestia es leve, no lo estimules. Según pasen los días, irá disminuyendo hasta desaparecer. Pero si lo precisas, puedes extraer un poco para aliviar la molestia. No se recomienda vaciar el pecho, pues no disminuiría la producción de leche.

La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.

Pocos son los que hoy en día cuestionan los beneficios de la lactancia materna. Pero a pesar de considerarse ya como lo «políticamente correcto», hay una especie de barrera invisible alrededor del año de edad a partir de la cual «ese niño ya es muy grande para tomar teta». Es algo que las madres oyen en boca de familiares, amigos, y lo que es peor, por parte de ciertos profesionales sanitarios.

Algunos afirman que dar el pecho por encima de los equis meses (cada uno da una cifra) va a producir traumas en el niño, dependencia, malnutrición, caries, y toda una serie de catástrofes físicas y emocionales. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Hoy voy a dedicar esta nueva Píldora de Psicología a hablar de los efectos psicológicos que puede tener la lactancia materna prolongada.

Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas, y algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología se basan en opiniones personales y teorías no contrastadas.

Una creencia muy extendida alrededor de la lactancia prolongada es que produce problemas emocionales, dependencia, o quién sabe qué desviaciones sexuales en los niños amamantados más allá de los primeros meses. Pues bien, ¿qué dice la ciencia?

Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos, al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna de estas sociedades establecen un límite superior para finalizar la lactancia en sus recomendaciones.

Es necesario resaltar que, a lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido algo habitual hasta bien entrados los 2-3 años de edad.

Si hacemos una revisión de la literatura científica existente, podemos ver como no se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (Fergusson et al. Todos estos resultados se observan después de controlar la influencia de variables sociales y demográficas.

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