Si se escucha el nombre de Manuel Cáceres Artesero, probablemente muy pocas personas lo conozcan. Ahora, si se dice “Manolo, el del Bombo”, la fama ya traspasa fronteras, la figura es internacional y está vinculada, sobre todo, a la historia de los mundiales. Pues sí, Manuel Cáceres Artesero es Manolo, el del Bombo, el aficionado más famoso de la Selección de España.
No está en debate: Manolo es el animador más importante y más querido de la historia de La Roja. En el Mundial de España, de 1982, se convirtió en un símbolo local e internacional. Desde aquel año, no faltó nunca más a una cita mundialista. Acompañó siempre a la selección de su corazón.
En total, suma diez Copas del Mundo: España 82, México 86, Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Corea y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. Además, por si fuera poco, estuvo también en siete Eurocopas.
Primeros Años y Pasión por el Bombo
Manolo nació el 15 de enero de 1949 (76 años), en San Carlos del Valle, Ciudad Real. Cuando era pequeño su familia se fue a vivir a Huesca, donde se originó su idilio con el instrumento que aparece en su apodo. «Allí se lleva mucho lo de la charanga, y a los 12 o 14 años se me ocurrió coger un bombo y empezar a tocar por los pueblos de Huesca: Barbastro, Monzón, Binéfar... Luego ya se me ocurrió empezar a ir a animar a Valencia, Zaragoza, Madrid...».
Así fue como empezó a forjarse su leyenda, justo antes de que le diera por seguir a la Selección Española. Su primer desplazamiento para ver a La Roja fue hace 46 años, cuando en 1979 viajó a Limassol para ver un Chipre-España de clasificación para la Eurocopa de Italia de 1980.
Manolo el del bombo era, en la vida civil, Manuel Cáceres Artesero. Pero saltó a la fama y, por así decirlo, se ganó la posteridad con ese apelativo tan... ¿cómo definirlo?... berlanguiano, valleinclanesco, conmovedoramente esperpéntico.
Tan español en el sentido chusco y, por otra parte, profundamente serio de un carácter cada vez más ligado a un país que sociológicamente ya no existe.
El Bar de Manolo y su Amor por la Selección
Tenía un bar en Valencia, "Tu museo deportivo", junto a Mestalla. Entre gastos por reformas, cierre por la pandemia y otros azares, lo perdió casi todo y quedó en precaria situación económica. "Tendré que vender el bombo para comer", se lamentaba.
Durante la pandemia del coronavirus se vio obligado a cerrar su bar y aseguró que apenas tenía dinero para comer. «He tenido el bar 32 años y las cosas no iban muy bien. Iban bien cuando jugaba el Valencia y yo estaba en el bar, pero yo lo he abandonado mucho.
El hecho de tener el local cerrado cada vez que jugaba España repercutió muy negativamente en la rentabilidad del negocio, pero su amor por La Roja era superior a las consecuencias económicas. Jugaba la Selección Española en cualquier país y ahí estaba yo. Pero claro, llega el Mundial y si me dicen que me dan 10.000€ por no ir, no los quiero. Si volviera a nacer, seguiría siendo Manolo 'el del Bombo'»
Orgulloso, explica que «Butragueño siempre llevaba a su padre a los mundiales y eurocopas, y él, Don Emilio, siempre se acordaba de mí cuando el Madrid venía a jugar a Valencia. Lo pasábamos muy bien en la terraza del bar que tenía junto al estadio. Eso me llena de satisfacción».
En una entrevista con “El Mundo”, aclara que ya no anima a ningún club porque “si animas a uno, quedas mal con el otro”. Supo alentar al Huesca, al Barbastro, el Monzón, el Zaragoza y al Valencia.
Anécdotas y Reconocimientos
Como excepción a tan bonitos recuerdos, Manolo no olvida el trágico episodio que sufrió en 2017 cuando algún desalmado robó su bombo justo antes del España-Colombia disputado en la Condomina. Por suerte, la historia terminó con final feliz. «Una chica de la peña Marea Roja me lo guardó en el coche, y cuando fue al coche, vio que le habían forzado la puerta y se habían llevado el bombo. Me llamaron diciendo que los militares de la armada lo habían encontrado al lado de la embajada de Colombia en Madrid. Lo agradecí muchísimo.
En su localidad, el pasado 26 de agosto de 2019, Manolo recibió el homenaje de su pueblo, donde fue inaugurada la placa conmemorativa con la que el pabellón municipal pasaba a recibir su nombre. En el acto estuvo presente el presidente regional, Emiliano García Page.
Asimismo, su representante ha informado a este diario que estaba previsto que el aficionado se sometiera a una operación próximamente. También le habían implantado un marcapasos en 2017.
En cierto modo, representaba a la España futbolística no triunfal. Cuando el viento cambió, perdió protagonismo y, por así decirlo, "influencia". Ya no se le "necesitaba" tanto. Y ya era un personaje "quemado" en su propia intensidad ya sin contenido. No lo pasó bien casi nunca. Y bastante mal al final de su vida. Pero probablemente, si volviera a nacer, la repetiría.
Últimos Años y Legado
Ahora vive en Moncofa, municipio costero de la provincia de Castellón. «Aquí viene mucha gente de toda España y me gusta saludar a todos». Para alegría de todos, Manolo se encuentra fenomenal a nivel de salud. Después de ser operado del corazón y hasta cinco veces de una hernia en el ombligo, está orgulloso de poder decir que ahora mismo lo único que le falla ligeramente son las rodillas.
Además de a la Selección, le gusta ver los partidos de clubes. No obstante, declara que hace años que no anima a ningún equipo porque «si animas a uno quedas mal con el otro». De joven animaba al Huesca, equipo de la ciudad donde se crió. También a clubes de la zona como el Barbastro, el Monzón o el Zaragoza, y más adelante al Valencia.
El último encuentro al que Manolo asistió como fiel hincha de La Roja, fue el pasado 23 de marzo, en el duelo que midió a los de De la Fuente con Países Bajos, como si fuese aquella final en Sudáfrica del año 2010. En esta ocasión no hubo copa alzada al cielo, pero sí que la Selección consiguió el pase a la Final Four de la Nations League.
Desde hoy, Manolo anima en el cielo, dejando una huella imborrable que inmortalizó en incontables campañas de publicidad, entrevistas y fotos que ya son historia del fútbol español.
La biografía de Manolo, como la de todo ser humano, se contiene en el fondo, a grandes rasgos, entre su nacimiento y su fallecimiento. Manolo nació en San Carlos del Valle (Ciudad Real) el 15 de enero de 1949 y ha muerto, en la Comunidad Valenciana este 1 de mayo de 2025.
Manolo caía simpático. Recogía el sentimiento general de apoyo al equipo y lo convertía en un acto simple y contundente que nadie más que él se atrevía a protagonizar. Encarnaba el alma fogosa de una afición que depositaba en él lo más primitivo de su aliento.
Llegar a la Selección fue algo aumentativo y natural. La causa suprema a la que dedicar una existencia llamada a la inanidad social y el anonimato.
Quienes viajaban al encuentro de la Selección, periodistas y aficionados, le recuerdan arrastrando penosamente el bombo por el pasillo del avión, pidiendo educadamente perdón a los pasajeros por las molestias y colocando el artefacto, con la comprensiva ayuda de las azafatas, allá al fondo, donde no estorbara.
Asistió a 10 Mundiales. Su primer viaje para animar a la Selección fue a Chipre, en 1979, en un partido en Limasol de la fase de clasificación para la Eurocopa, el 9 de diciembre. Ganó España 1-3. Goles de Villar, Santillana y Saura. Su último partido, el 23 de marzo, en Mestalla, en el partido que sellaba en pase del equipo a la Final Four de la Nations League. En el mundial de España, en 1982, iba de sede en sede en autostop.
Manolo estrenó en la pasada Eurocopa un bombo reluciente y nuevo, aunque ahora había afinar la vista en las retransmisiones para pillarlo entre el mar de camisetas, disfraces y pancartas. La Federación lo arropaba, pero entre tanto jaleo costaba ya dar con él.
Manolo, que ha fallecido en esta semana en su domicilio, sus familiares se lo encontraron muerto en este festivo jueves, forma parte de aquellos que animaban a la selección desde los primeros tiempos del color, hace ya 46 años. El juego cambió mucho, España encandenó títulos que parecieron imposibles durante lustros y en todo ese tiempo Manolo y su bombo fueron inamovibles entre cambios de jugadores y seleccionadores. Hasta sus 75 años estuvo viajando allá donde iba La Roja, un nombre mucho más reciente, por Luis Aragonés, en la gloriosa Eurocopa del 2009.
Para que Manolo se convirtiera en emblema de la selección tuvo que pasar algo grande, algo que lo catapultara a la fama internacional. Y eso ocurrió hace justo 45 años, cuando el Mundial de Naranjito era todavía una previsión incierta (creíamos que íbamos a ganar el Mundial y que todos nos íbamos a hacer de oro con los visitantes), cuando la victoria en Malta era una quimera y un título mundial, pura fantasía.
Sufrió como nadie las decepciones de cuartos y más allá, desde 1979 hasta 2008, cuando la Eurocopa de Austria y Suiza se rindió al tiki-taka de Aragonés. Siempre con su bombo, aunque nunca brilló tanto como en aquel 1980.
Con el Mundial 82 a la vista, su figura despegó del todo. El Mundial 2030, quién sabe, podría ser el broche perfecto para este hincha incansable que se fue dejando los ahorros en cada viaje. Solo falló en Catar 2022, donde la Federación le tenía billete y entrada, pero se quedó sin techo.
En tiempos en que los españoles no vestían masivamente los colores de la selección, lo de Manolo era una mezcla de pintoresco y agotador. Su fama en 1980 explotó en un torneo marcado por el escándalo del Totonero, las quinielas amañadas que llenaban bolsillos de apostadores y jugadores corruptos.
Lo que nació como un arrebato se convirtió en una odisea perpetua: Manolo, su bombo y la selección, inseparables.
Los medios de comunicación desde los años 80 le prestaron mucha atención porque no faltaba a una cita, ya fuera un Mundial o una Eurocopa. Siempre conseguía entradas y siempre animaba a la Selección. De hecho, en sus redes sociales, la propia Federación ha mostrado su pesar por la muerte de Manolo.
Si dijéramos Manuel Cáceres, camarero, muchos no le reconocerían. Su biografía es la vida de su «alter ego».
Manolo es una camiseta de la Selección española, una chapela y un bombo. Lo suyo es la encarnación de una pasión, algo así como el fútbol hecho carne y hueso.
En Valencia, Manolo más que un personaje es una institución. En Valencia se visita el Palacio de las Artes, el Oceanográfico y el bar de Manolo. Manolo, en realidad ManuelCáceres, nacido en la provincia de Ciudad Real, cuenta la vida de Manolo el del bombo, que ha vivido nueve mundiales, ha visto jugar a Camacho, Arconada, Butragueño, Luis Enrique, Raúl, Morientes, Xavi, Iniesta y Casillas, que ha podido conocer al Rey emérito en persona y que, en una ocasión, se sacó una fotografía con Nelson Mandela. Casi nada.
Manolo es un hombre alto, de mirada sentimental y un corazón tan grande como el Bernabéu, el San Mamés y el Camp Nou juntos. Manolo firma postales a los críos que acuden a verle y los adultos que quieren sacarse una instantánea posando a su lado, sujetando la réplica de la copa del mundo que guarda en una urna, al lado de la figurilla de una Virgen.
El bar de Manolo es un escaparate de escudos de equipos de fútbol y bufandas de las diferentes aficiones. Un museo del deporte rey con la biografía de su dueño contada en recortes de periódico. «Este bar es de todos los colores», asegura desde el otro lado de la barra, mientras tira un par de cañas.
Manolo comenta anécdotas con los parroquianos y los visitantes ocasionales que acuden a verle y se entretienen dando palique.
Manolo es una persona con el don de caer bien; que inspira confianza y es capaz de entablar relación con cualquiera. «Se está quedando vieja la chapela... usted que es de allí me conseguiría algunas. Yo es que uso unas tres por temporada...».
En cualquier lugar que he estado he recibido muestras de cariño de la gente. La clave es que soy muy sencillo.
Natural de San Carlos del Valle, el aficionado número uno será nombrado Hijo Predilecto de CLM en el Día de la Región.
Se llama Manuel Cáceres Artesero, pero todos le conocen con el nombre de Manolo “el del Bombo”. Natural de la localidad ciudadrealeña de San Carlos del Valle, donde nació en 1.949, será nombrado Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha en el acto institucional que se celebrará el 31 de mayo con motivo del Día de la Región. En declaraciones a Onda Cero, Manolo se ha mostrado emocionado y también contento por este nombramiento.
Dice que le conoce todo el mundo también gracias a la prensa que “siempre se ha portado de maravilla conmigo”. La gente me ha respetado mucho, confiesa Manolo “el del Bombo”, quien ha manifestado que ha ido muchas veces a su pueblo natal, San Carlos del Valle.
España despide hoy a una de sus figuras más entrañables del mundo del fútbol. Vestido siempre con su camiseta de España, su boina y el bombo colgado al cuello, Manolo se convirtió en un símbolo viviente del fútbol español.
🖤 Ha fallecido uno de nuestros seguidores más fieles, quien siempre nos acompañó en las buenas y en las malas. 🥁 Sabemos que seguirás haciendo retumbar nuestros corazones. Descansa en paz, Manolo. Nuestro más sentido pésame a sus familiares y amigos.
Nacido en San Carlos del Valle, Ciudad Real, el 15 de enero de 1949, Manolo comenzó su andadura como hincha en la SD Huesca, donde residió durante más de 40 años. Sin embargo, fue durante el Mundial de España 1982 cuando alcanzó notoriedad, desplazándose en autoestop para asistir a los partidos. Su dedicación y amor por la selección española no pasaron desapercibidos.
Manolo vivió sus últimos años en Moncofa, Castellón, y su última aparición pública fue en el partido entre España y Países Bajos en Mestalla, donde España ganó en los penaltis.
También desde el Valencia Basket han mostrado sus respeto: «Descansa en paz, Manolo. Todo un símbolo del deporte y de nuestra ciudad, Manolo el del Bombo nos ha dejado.
Por su parte, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha escrito en su cuenta de X: «Sabías que era un partido importante para ‘La Roja’ cuando el bombo de Manolo recorría kilómetros y kilómetros. Tuvimos la suerte de que el mejor animador, más famoso y más querido eligiera Valencia como su casa. Desde Mestalla para el mundo.
Igualmente, el presidente de la Diputació de València, Vicente Mompó, ha querido recordar a Manolo. «Ha sido, sin duda, el aficionado más mítico de la Selección. La última vez que sonó su bombo fue en Mestalla, en aquel España-Países Bajos que hoy cobra aún más significado. Estoy convencido de que arriba continuará animando cada vez que juegue la Selección y su Valencia.
