El teatro, tal como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en la Antigua Grecia, cuna de la civilización occidental. Fue en la región del Ática donde surgió el teatro como "arte dramático", alrededor del siglo VI a.C.
Sin embargo, el teatro no surgió de repente. Todas las culturas tenían sus propias ceremonias parecidas, desde Mesopotamia hasta los Mayas. El arte dramático más similar al actual nació en la época de las togas y las sandalias: la Grecia Clásica, un momento de esplendor histórico, cultural y artístico.
El Origen del teatro y la tragedia Griega
Las Fiestas en Honor a Dionisio
En esa época, era costumbre celebrar fiestas en honor a Dioniso, dios del vino y de la fertilidad, para pedirle que la cosecha fuera buena. En las Grandes Dionisiacas tenían lugar los llamados ditirambos: una especie de coro formado por unos cincuenta hombres o niños, cuyo contenido era más lírico que dramático. Los griegos disfrutaban de este ‘espectáculo’, en el que también se danzaba, mientras bailaban y bebían.
Dionisio, dios del vino y la fertilidad.
Los ditirambos fueron evolucionando hasta dar lugar al género de la tragedia griega. El término ‘tragedia’ proviene de ‘trasgos’, que en griego significa ‘macho cabrío’.
Respecto a la comedia, el otro género teatral primigenio, resulta difícil establecer cuándo y cómo se originó. Algunos libros mencionan los himnos fálicos (rituales dedicados al dios Fales) como origen del género, pero este tipo de rituales no incluyen todas las características de la comedia, por lo que nunca ha quedado del todo claro.
Figuras Clave en el Nacimiento del Teatro
Es difícil responder a la pregunta de ‘quién es el padre del teatro’ con una única respuesta, ya que la escena teatral clásica tuvo varios progenitores. Dos de los más importantes son Tespis y Esquilo.
Tespis: El Primer Actor
Tespis (550 - 500 a.C.) fue un dramaturgo griego considerado el primer actor de la Historia, al ser el primer corifeo que se separa del coro en los ditirambos. Al separarse del coro, el predecesor del resto de actores en el mundo ya no solo recita o canta, si no que dialoga y actúa, dando lugar al nacimiento de las primeras estructuras del teatro moderno.
Busto de Tespis.
Esquilo: El Primer Dramaturgo
Esquilo (525-456 a.C.) es el primer autor clásico del que conservamos alguna obra. Si Tespis es el inventor del género trágico (al ‘convertirse en el primer actor, separarse del coro, etc.), Esquilo es el primer dramaturgo, el autor más antiguo de este tipo de teatro, según los documentos de los que tenemos constancia. Él firma, por tanto, la primera obra teatral conocida de la historia.
Concretamente, de Esquilo conservamos siete tragedias: Los persas, Los siete contra Tebas, Las suplicantes, Prometeo encadenado y la trilogía de la Orestiada (Agamenón, Las coéforas, Las eúmenides).
Otros Trágicos Griegos: Sófocles y Eurípides
Sófocles (496-406 a.C.) y Eurípides (480-406 a.C.) son las otras dos grandes figuras de la tragedia griega. El primero incluyó un tercer actor en sus obras y, el segundo, mantuvo a esos tres actores e introdujo un cuarto que no hablaba.
Las tragedias de Sófocles son de una relevancia fundamental para el género y seguro que te suenan algunos de sus títulos: Áyax, Antígona, Edipo Rey, Electra, Filoctetes, Las Traquinias, Edipo en Colono.
La Comedia Griega: Aristófanes y Menandro
En la comedia griega también hay nombres importantes que han pasado a la historia del teatro.
Aristófanes (444 - 385 a.C.) fue el primer comediógrafo del que tenemos constancia. Entre sus comedias más conocidas se encuentran Las nubes (donde se burla de Sócrates y los sofistas), Las ranas (se burla de Eurípides), Las aves, Las avispas (se burla de la justicia) o Lisístrata.
Menandro (342-291 a.C.) fue el mayor representante de lo que se denominó ‘comedia nueva’, pues introdujo elementos diferenciadores respecto al período anterior como la supresión del coro o el abandono de temas heroicos por temas cotidianos. Además, comienza a crear diálogos más enérgicos, lo que supone un paso significativo en la evolución del teatro griego hacia formatos más parecidos al teatro actual.
El Teatro de Dioniso: El Primer Teatro
El primer teatro que se fundó, como te puedes imaginar, se creó en honor al dios de las artes escénicas, la fertilidad y el vino. Todo parece indicar que el Teatro de Dioniso, situado al sur de la Acrópolis de Atenas, fue el primer y mayor teatro de la Antigua Grecia. Su construcción inicial se realizó en el siglo VI a.C. y en torno al año 333 a.C.
Ruinas del Teatro de Dioniso en Atenas.
El theatron (‘lugar para ver’) donde se comenzaron a realizar las representaciones teatrales que antes se habían hecho al aire libre- constaba de tres partes: el koilon, espacio que ocupaban los espectadores; la orchestra, zona para el coro; y la skene, el lugar donde se situaban los actores.
Estos teatros se solían construir en la confluencia entre dos colinas, de manera que en la ladera se situaba el graderío o koilon, en la parte baja y con forma circular se colocaba la orquesta y, al fondo, la skene o escenario. No nos podemos olvidar del proskenion, la zona o muro que se encontraba entre el escenario y la orquestra, parecido al actual proscenio. Tampoco del altar a Dionisio que incluían todos los teatros de este período, y que se situaba al lado del escenario.
La Evolución del Teatro a Través del Tiempo
Si siguiéramos paseando por los orígenes e historia de las artes escénicas nuestra siguiente parada sería el teatro romano, que adaptó muchas características del griego (aunque hay quien defiende que parte de su origen proviene de la civilización etrusca). Podríamos situar sus inicios en torno al siglo IV a.C. cuando ya existían los ludi circenses (juegos circenses). Más tarde llegaron los ludi scaenici, las representaciones teatrales, que poco a poco irán evolucionando e imponiéndose a las circenses.
Con la caída del imperio romano y la llegada del cristianismo, los espectáculos escénicos desaparecen momentáneamente, y vuelven a resurgir con el teatro medieval y sus dramas litúrgicos, misterios, teatro profano, bufones o juglares.
De la Edad Media pasamos al Renacimiento. El teatro renacentista se caracteriza, entre otras cosas, por la vuelta a lo clásico (idealización de lo griego y lo romano), el tratamiento de temas como el carpe diem o el locus amoenus, los autos sacramentales (que son una evolución de los ‘misterios’ medievales), la famosa Commedia dell’Arte en Italia…y, por supuesto, el teatro isabelino en Inglaterra dentro del que se inscribe la obra del dramaturgo más importante en lengua inglesa: William Shakespeare.
Después llegaría el neoclasicismo con figuras como Moratín y su obra El sí de las niñas; el teatro romántico con el Duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino), José Zorrilla (Don Juan Tenorio), Víctor Hugo, Alexandre Dumas; el realismo, el naturalismo…y así seguiríamos hasta llegar a la actualidad, paseando por numerosos nombres, épocas y tipos de teatro que han ido surgiendo a lo largo de la historia.
