El Fascinante Origen de los Churros: Un Viaje Culinario a Través del Tiempo

Sumergirse en la búsqueda del origen de los churros es un fascinante viaje para explorar una tradición culinaria llena de historia, sabor y creatividad. Estas delicias crujientes y doradas, conocidas y amadas en todo el mundo, tienen una historia intrigante que se entrelaza con diferentes culturas y regiones.

Aunque muchos los consideren nacidos en España, en realidad no se dispone de datos fiables sobre el origen de los churros. Según los estudiosos, su historia se pierde en el tiempo y, para encontrar un testimonio del primer churro, habría que remontarse al siglo I a.C.

Churros con chocolate, una combinación clásica.

¿Dónde Nacieron Realmente los Churros?

Pese a ser un plato típico de España, que se ha difundido en países como Venezuela, Argentina, Chile o México, su origen, en concreto el de los churros, se encuentra en China. Sorprendente, ¿no? En este país oriental se comían durante el desayuno unas tiras de masa frita y salada llamadas “youtiao”, ¿te suenan de algo?

Numerosas teorías sitúan como antecedente oficial al youtiao, una masa frita salada que se consume en China desde el siglo XII. La leyenda que acompaña a este alimento es tan antigua como amarga, ligada a un episodio histórico dramático.

Según relatos populares, su forma alargada de dos tiras unidas nació de la traición del ministro Qin Hui, responsable de la muerte del general Yue Fei, considerado héroe nacional. Los panaderos de Hangzhou crearon esta masa alargada frita como símbolo de protesta, en el que las dos tiras unidas son realmente figuras que representaban al traidor y su esposa.

En aquellos tiempos, había un gran general llamado Yue Fei, muy querido por el pueblo, que fue mandado ejecutar por el ministro Qin Hui. Con el tiempo, este alimento pasó a formar parte del desayuno chino y se extendió rápidamente.

La Llegada a Europa: Un Viaje desde Oriente

La llegada de los mercaderes españoles y portugueses a las tierras chinas sirvió para dar a conocer en la Península Ibérica este sencillo, aunque innegable, manjar. Según fuentes que niegan su origen español, parece que los portugueses trajeron estos dulces a Europa , desde el Lejano Oriente.

Esta receta llegó a Europa gracias a viajes de marineros y comerciantes portugueses que estuvieron en puertos chinos durante los siglos XV y XVI, donde conocieron el youtiao y llevaron la técnica de freír masa al óleo de vuelta al Atlántico.

En la península ibérica los cocineros locales han reinventado la receta: dulcificaron la masa, la adaptaron al trigo europeo y cambiaron la presentación hasta desembocar en el churro tal como lo conocemos hoy. “Los portugueses probablemente trajeron el concepto a España y, a lo largo de los siglos, dominamos la técnica para prepararlos”, explica el chef español José Antonio Navarro Cortes.

Los churros serían, en cierto sentido, los descendientes directos aunque muchos coinciden en que la forma original no era la forma de estrella que conocemos hoy.

Los churros de los antiguos chinos

El Toque Español: Pastores y Churras

Una segunda teoría, bastante acreditada entre historiadores de la alimentación y expertos del sector, atribuye el origen de los churros a pastores nómadas españoles que pasaban la mayor parte del tiempo en las alturas de la Península Ibérica. Al no poder llegar a las ciudades para comprar pan, inventaron una masa similar que podía cocinarse fácilmente en una sartén.

Originalmente se popularizó entre la gente con recursos y los pastores, que cuidaban de las ovejas churras, cuyos cuernos se parecían a la masa frita. ¿Imaginas de dónde puede venir el nombre? El nombre de churro proviene de las ovejas autóctonas de Castilla y León, donde los pastores solían consumirlos, ya que su elaboración en hogueras resultaba más sencilla que el pan, que necesitaba un horno de leña.

Oveja Churra

La Evolución del Churro y su Expansión

A medida que se difundieron por la Península Ibérica, los churros adquirieron popularidad en diversas regiones y se adaptaron a los gustos locales. En algunos lugares, tomaron forma de ruedas, mientras que en otros se convirtieron en espirales llamativas.

Posteriormente, serán los conquistadores primero y luego los inmigrantes españoles, los que exporten el postre a Centro y Sudamérica, donde cada nación modificó la receta original, adaptándola al gusto de las poblaciones indígenas.

Durante el siglo XIX, los churros comenzaron a traspasar fronteras y llegaron a América Latina a través de la influencia de los colonizadores españoles. En países como México, Argentina y Venezuela, los churros se fusionaron con las tradiciones culinarias locales y se adaptaron a los ingredientes y sabores disponibles en la región.

El Compañero Perfecto: Chocolate Caliente

Llega la segunda parte del plato: el chocolate. Con la llegada a América, se descubrió el cacao y empezó a traerse a España, junto con el azúcar. Debido al privilegio que suponía tener estos ingredientes, el plato que hoy nos ocupa pasó de ser una comida de pastores a ser una delicia muy apreciada que incluía ese toque dulce que tanto nos gusta.

La tradición de desayunar churros con chocolate comenzó en Madrid en el siglo XIX. Fue a partir de este punto cuando la popularidad del chocolate con churros y de las porras de chocolate creció exponencialmente, debido a lo poco que costaban y a lo bien que entraban.

Las Churrerías: Templos del Churro

Aunque churros y porras se consumen desde el siglo XVII, las primeras churrerías de las que se tienen constancia se abrieron en Zaragoza en el siglo XIX. De este modo, los churros llegaron a las ciudades y se abrieron las primeras churrerías.

Uno de los sitios más agradables y hermosos para degustar en España un delicioso churro es en La Chocolatería San Ginés. Probablemente uno de los lugares más emblemáticos de Madrid. Según ellos mismos cuentan: «Se trata de un bar que recuerda los cafés de finales del siglo XIX. Posee dos plantas en las que hay castizas mesas de mármol blanco y mostrador revestido de azulejería, en las que se puede tomar de forma tradicional un chocolate con churros, cualquier otro refresco o café acompañado por bollería. En el año 1890 se abrió el local para mesón y fonda en el pasadizo de San Ginés, y en 1894 se transformó en churrería. Emplazado junto al Teatro Eslava, su fama empezó cuando la gente a la salida del teatro acostumbraba a tomar un chocolate con churros. Popular lugar de reunión de noctámbulos, también fue más tarde lugar de cita para los que salían de la discoteca de Joy Eslava.

Desde San Ginés, una churrería madrileña muy popular, quizás de las más antiguas (se remonta a 1894), los dueños advierten así a sus clientes: «En el Madrid del siglo XIX había buñolerías por todas partes, ya que era un tentempié muy solicitado por los madrileños.

Churros vs. Porras: Hermanos Cercanos

Las porras, hermanas cercanas de los churros, también tienen su propio lugar en esta historia. Originarias de España, las porras son más gruesas y esponjosas, a menudo servidas en forma de bastones largos.

A pesar de poder encontrarlo en diversas formas (bastón, lazos o espirales) y variantes (churros o porras), el clásico churro español es el que tiene forma de lazo, y su preparación está basada en la elaboración de la masa (similar a la de los buñuelos) a partir de la mezcla de harina y agua, para finalmente, tras haber logrado una especie de engrudo, agregar la pizca necesaria de sal.

Churros y Porras: dos delicias para disfrutar.

Hoy en día, cuando nos deleitamos con un crujiente churro o una esponjosa porra, estamos saboreando un pedazo de historia culinaria que ha viajado a través del tiempo y el espacio para llegar a nuestros paladares.

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