Durante el embarazo, muchas mujeres experimentan dolores en la cadera y la zona pélvica, lo que a veces dificulta identificar el problema exacto. Es esencial comprender las causas y los síntomas frecuentes del dolor de pelvis y cadera para buscar alivio y prevención adecuados.
¿Cómo se Manifiesta el Dolor de Pelvis y Cadera en el Embarazo?
Es útil conocer la posición relativa de la pelvis y las caderas. La pelvis, una gran estructura ósea en la base de la columna vertebral, se sitúa en la parte inferior del torso. Las caderas son las articulaciones a ambos lados de la pelvis que conectan cada muslo con esta.
Si sientes dolor en la zona de la pelvis o las caderas, a veces puede ser difícil señalar dónde y qué duele exactamente. El dolor de la pelvis o la cadera puede incluso parecer dolor de espalda, sobre todo si se propaga, y muchas mujeres sufren dolor de espalda en algún momento del embarazo.
Además, las mujeres experimentan el dolor de formas diferentes: algunas sienten una molestia aguda y repentina, mientras que otras sufren un dolor sordo constante. Incluso puedes sentir las dos cosas en diferentes momentos del embarazo. Un profesional sanitario podrá realizar un diagnóstico preciso.
El dolor de pelvis durante el embarazo no es raro. Puede ser sordo o agudo, constante o infrecuente, leve o grave. Incluso puedes sentir que se propaga a la zona lumbar, las nalgas o los muslos. Puedes sufrir dolor de pelvis solo al realizar determinados movimientos (por ejemplo, puede dolerte al caminar). También puedes sentirlo en determinadas posturas, como cuando te acuestas.
Asegúrate de comunicar a tu médico cualquier dolor que perturbe tu vida cotidiana, que empeore con el tiempo o que sea grave. Informa a tu médico si además estás mareada o tienes sangrado vaginal o fiebre.
Causas del Dolor de Cadera
Si tienes dolor de cadera al principio del embarazo o durante el primer trimestre, puede que no esté provocado por el embarazo, sino por alguna enfermedad. Un profesional sanitario podrá señalar la causa.
El dolor de cadera durante el segundo o tercer trimestre puede estar causado por la ciática. Esta enfermedad aparece cuando el útero, al crecer, presiona el nervio ciático. Puedes sentir dolor en la zona lumbar, la cadera y la parte posterior de la pierna. La buena noticia es que este tipo de dolor suele desaparecer sin más cuando nace el bebé.
Causas del Dolor de Pelvis
Sentir dolor de pelvis al principio del embarazo no suele ser preocupante. Puede producirse cuando tus huesos y tus ligamentos se desplazan para acomodar al bebé que crece dentro de ti.
Al principio del embarazo o incluso durante todo el primer trimestre, el dolor de pelvis puede ser síntoma de un embarazo ectópico, que se produce cuando el óvulo fecundado se implanta en un lugar que no es el útero (normalmente, en las trompas de Falopio). Otros síntomas de embarazo ectópico son sentir un dolor agudo en el hombro, tener sangrado vaginal o sentirse débil o mareada. Los embarazos ectópicos requieren tratamiento médico, así que si notas cualquiera de estos síntomas, ponte en contacto con tu médico de inmediato.
El dolor de pelvis durante el tercer trimestre pueden provocarlo el peso adicional que soporta tu cuerpo y las hormonas del embarazo. Las articulaciones que conectan las dos mitades de la pelvis suelen ser bastante rígidas y duras. Cuando el embarazo está avanzado, la hormona relaxina hace que los músculos, las articulaciones y los ligamentos de la zona pélvica se relajen para facilitar el paso del bebé por el canal del parto. Sin embargo, esta relajación puede provocar molestias en la zona pélvica si los ligamentos y las articulaciones adquieren demasiada movilidad.
Otro cambio que se produce cuando el embarazo está avanzado es que el bebé baja hacia la pelvis como preparativo para nacer. Por eso sentirás más presión en la pelvis, las caderas y la vejiga. ¿La parte positiva? Es síntoma de que tu bebé se está preparando para nacer, y quizá puedas respirar con un poco más de facilidad porque ya no te presiona los pulmones. Si todavía no es el momento de que nazca el bebé, la presión en la zona pélvica o el abdomen inferior puede ser síntoma de parto prematuro, así que ponte en contacto con un profesional sanitario de inmediato si la sientes. El parto prematuro puede estar acompañado por otros síntomas, como un dolor sordo en la zona lumbar, flujo vaginal con sangre o contracciones regulares.
El dolor de pelvis a veces puede ser síntoma de infección de orina. Si además tienes fiebre o sensación de ardor al orinar, ponte en contacto con un profesional sanitario para obtener recomendaciones y tratamiento.
¿Qué es la Coccigodinia?
Algunas áreas de nuestro cuerpo son más susceptibles a desarrollar condiciones dolorosas debido a su constante uso y la presión que soportan. El cóccix es una de estas zonas vulnerables, que puede verse afectada por afecciones dolorosas como la coccigodinia.
La coccigodinia, también llamada coccidinia, se refiere al dolor localizado en el cóccix, es decir, la parte más baja de la columna vertebral. Normalmente, esta condición aparece tras un traumatismo directo en el cóccix.
La prevalencia de esta patología es 4-5 veces más alta en mujeres que en hombres.
La sínfisis sacrococcigea es la articulación que conecta el sacro con el cóccix. Esta articulación está reforzada por los ligamentos sacrococcígeos, que encierran el último foramen intervertebral de la salida de la raíz S5. Además, el cóccix está vinculado a importantes estructuras musculares.
El músculo elevador del ano y los músculos del cóccix se insertan en esta zona, proporcionando soporte al cóccix durante la defecación y parto.
La coccigodinia puede surgir debido a múltiples factores, que abarcan desde los traumatismos directos hasta factores anatómicos y posturales. Una de las causas más comunes son los traumatismos directos, como golpes en la zona del cóccix que pueden ocurrir al caer o durante la práctica de deportes.
A su vez, los problemas posturales y las enfermedades degenerativas también pueden contribuir a la aparición de este dolor. Además, las infecciones en la zona del cóccix o la presencia de tumores en dicha área también pueden contribuir a esta condición.
El dolor del cóccix está localizado en los laterales de su vértice final. El tipo de dolor es normalmente crónico en la base y más agudo durante actividades físicas que agravan los síntomas. La sintomatología tiende a intensificarse al sentarse sobre superficies duras, pasar periodos prolongados en posición sentada y al cambiar de sentado a de pie. Generalmente, los síntomas se alivian al quitar la presión del cóccix.
La coccigodinia también ha sido asociado con otros trastornos, como dispareunia, disquinesia, dismenorrea y el síndrome del piramidal.
Diagnóstico de la Coccigodinia
En primer lugar, se deberá realizar un diagnóstico médico llevando a cabo un estudio radiológico tanto sentado como de pie, en una visión lateral y oblicua. Las radiografías y resonancias magnéticas son test estáticos, por lo que no son tan útiles a la hora de diagnosticar una hipermovilidad o subluxación.
En cuanto a la exploración fisioterápica: palparemos la zona del cóccix, valoraremos la movilidad del sacro y de la articulación sacrococcígea. Palparemos también los ligamentos sacrococcígeos y pubococcígeos.
Tratamiento de la Coccigodinia
En cuanto a la actividad física, evitaremos deportes de impacto, bicicleta, deportes a caballo, actividades que puedan sobrecargar la zona lumbar y glútea. Esta primera fase puede estar acompañada de un tratamiento antiinflamatorio si el médico lo prescribe.
A nivel visceral, es importante saber si el paciente tiene problema de estreñimiento, ya que esto puede provocar dolor por inestabilidad de la articulación sacrococcígea.
Una vez el umbral del dolor haya disminuido y el paciente tenga mayor tolerancia al tratamiento, se iniciarán las sesiones de fisioterapia para tratar la coccigodinia en nuestra clínica de Madrid. Estas sesiones se centrarán en relajar las zonas musculares que pueden estar afectando por compensaciones, movilizar/manipular articulaciones que puedan tener una hipo/hipermovilidad a partir de este dolor, o incluso manipular la vía interna el cóccix.
Para complementar el tratamiento se pueden incluir terapias complementarias, como la electroterapia.
Una vez el paciente se sienta mejor, se comenzará de manera suave y progresiva a ejercitar suelo pélvico, CORE, zona glútea y lumbar. Gradualmente, se aumentará la dificultad de los ejercicios según la tolerancia del paciente, hasta que poco a poco consiga llevar a cabo todas las actividades que realizaba antes de la lesión.
Con el objetivo de mejorar el confort y comodidad al sentarse los cojines en forma de “U” o “donut” suelen ayudar a reducir la presión del cóccix.
Dolor de Espalda y Sacroileítis en el Embarazo
Sabemos que, durante el embarazo y en concreto durante el tercer trimestre, las mujeres pueden sufrir dolor lumbar causado por el peso abdominal del bebé o dolor ciático por compresión del nervio ciático por el bebé en la pelvis.
Pero tenemos otra causa menos conocida del dolor lumbar, pero no por ello menos importante, es la inflamación de la articulación sacroilíaca, que llamaremos sacroileitis. Por eso, hoy hablaremos del dolor del sacro en el embarazo.
¿Qué es la Sacroileítis?
La sacroileitis es una afección dolorosa que afecta a una o ambas articulaciones sacroilíacas. Estas articulaciones se encuentras en el punto de unión entre la parte inferior de la columna vertebral y la pelvis. La sacroileitis genera un fuerte dolor a nivel de la espalda baja y los glúteos, y este dolor aparece debido a que existe una inflamación en la articulación sacroilíaca.
Tenemos dos articulaciones sacroilíacas, una en cada lado. Aunque la llamemos articulación, su función no es el movimiento, sino el soporte de la columna lumbar. Solo hay una situación fisiológica en la que esta articulación se mueve, en las fases finales del embarazo y durante el parto.
Esta articulación, se abrirá, ensanchando la pelvis, para poder dar a luz al bebé. Esta es una de las razones por las que este problema es dos veces más frecuente en mujeres que en hombres.
¿A Qué se Debe la Sacroileítis?
Son múltiples las causas de un dolor proveniente de la articulación sacroilíaca y, como el dolor es muy similar a una lumbalgia de origen en la columna, es de sumamente importancia preguntar al paciente como empezó el dolor ya que nos dará mucha información sobre el posible origen de este.
Dividiremos las causas de una posible sacroileítis en traumáticas (caídas) y no traumáticas. En ambos grupos pueden encontrarse mujeres embarazadas que pueden sufrirla durante el parto o el embarazo.
Las mujeres durante la gestación producen una hormona llamada relaxina, que sirve para relajar los tejidos y permitir que la piel del abdomen, por ejemplo, se pueda distender sin dolor. También servirá para hacer más elásticos los ligamentos de la pelvis y más flexible la sacroilíaca para la preparación al parto.
Hay algunas mujeres que no recuperan la solidez necesaria de la pelvis tras el embarazo, presentando dolor lumbar de origen sacroilíaco por exceso de movilidad de la pelvis.
Durante el parto si hay complicaciones, algunas maniobras pueden lesionar la pelvis de la madre o la musculatura del suelo pélvico, provocando tras el parto una inflamación de la sacroilíaca y manifestando dolor.
Síntomas de la Sacroileítis
Los síntomas de la sacroileitis son muy similares a una lumbalgia originada en la columna. También puede acompañarse de una falsa ciática, ya que el nervio ciático discurre justo por debajo de esta articulación. Al ser la articulación más grande del cuerpo, cuando se lesiona, provocará un dolor muy intenso y específico.
Los síntomas principales son la lumbalgia baja unilateral. El dolor se extiende hacia la cadera y la ingle e incluso se puede extender hacia la cara lateral de la pierna, tobillo y pie, simulando una ciática por hernia discal.
Los pacientes, en este caso las mujeres embarazadas o que han dado a luz, pueden presentar todos o algunos de estos problemas: dolor nocturno, no pueden dormir del lado afecto, dolor al sentarse, dolor al estar de pie y dolor al subir y bajar escaleras.
No existe ninguna prueba radiológica que nos indique que la sacroilíaca está afectada o el dolor provenga de allí, por lo tanto, el diagnóstico es clínico, se realiza mediante la historia clínica detallada, buena anamnesis y exploración.
Uno de los puntos fundamentales de la consulta es diferenciar el dolor sacro de la lumbalgia, ya que el abordaje es diferente.
Tratamiento de la Sacroileítis
Su tratamiento es conservador y se realiza a través de la fisioterapia. Este abordaje tiene como objetivo principal disminuir las molestias de la mamá y mejorar su calidad de vida.
Se trabaja a través de técnicas que ayudan a disminuir el dolor local, a la vez que mejorar la movilidad y la conciencia corporal de la embarazada.
Una vez que las molestias musculares hayan disminuido o cedan, el fisioterapeuta procederá y avanzará el tratamiento hacia el fortalecimiento de la musculatura de la pelvis, del suelo pélvico, musculatura glútea etc.
Se valorará también la musculatura que está en acortamiento, valoración de psoas, pelvis trocantéreos y de toda la biomecánica que en la mujer gestante está en continuo cambio.
De esta manera, se mejorará la mecánica del movimiento de la gestante evitando que el cuadro doloroso de la gestante reaparezca.
La fisioterapia ofrece un tratamiento sin riesgos y sin efectos secundarios, para la embarazada.
Recomendaciones Generales para Aliviar el Dolor Pélvico y de Cadera
Lo mejor es consultar a un profesional sanitario, que puede recomendarte:
- No estar mucho tiempo de pie
- No levantar objetos pesados
- Hacer ejercicio de forma habitual, pero sin esfuerzos excesivos (consulta a un profesional antes de empezar con una nueva rutina de ejercicios)
- Darte baños templados
- Adoptar una buena postura
- Dormir con una almohada o un cojín entre las rodillas
- Colocarte una almohadilla eléctrica donde te duela
- Hacer los ejercicios de Kegel
- Usar una faja de embarazo
Un profesional sanitario puede recomendarte analgésicos, fisioterapia o ejercicios específicos para contribuir a reducir el dolor de pelvis o cadera.
El dolor de pelvis o cadera puede ser uno de los molestos dolores del embarazo, pero, a veces, saber que puede ser una parte normal del embarazo ayuda.
Al acercarse el parto, puedes sentir presión en la pelvis cuando el bebé baja como preparativo para nacer. Se dice entonces que el bebé está "encajado", y puede suceder unas cuantas semanas o unas cuantas horas antes de que empiece el parto.
Fortalece tu suelo pélvico en el embarazo l Ejercicios de Kegel
Consejos Adicionales para Aliviar el Dolor de Coxis Durante el Embarazo
- Mantente activa: Si tu ginecólogo te ha indicado que puedes llevar una vida activa, busca algo que te haga sentir bien para mantener tu cuerpo en movimiento durante la gestación. El yoga para embarazadas tiene grandes beneficios.
- Cuida la postura: Observa tu cuerpo y las posturas que adoptas, pues es posible que debido al embarazo en ocasiones fuerces ciertas posiciones y eso esté afectando a tu coxis. Si pasas mucho tiempo sentada, asegúrate de hacerlo manteniendo la espalda recta y levantarte de vez en cuando a caminar.
- Evita estar mucho tiempo de pie: Si es posible, intenta hacer pequeños descansos para relajar la espalda y las piernas. Esto es más importante todavía hacia la recta final del embarazo.
- Cuidado al agacharte: Si tienes que recoger algo del suelo, evita hacerlo doblando la cintura. La manera correcta es flexionando las rodillas.
- Aplica calor: Para calmar el dolor del coxis puedes aplicar calor con un saco de semillas, una botella con agua a caliente o una almohadilla eléctrica.
- Aplica frío: A algunas mujeres les funciona mejor aplicar frío en zonas doloridas. Si es tu caso, puedes aplicar hielo o compresas frías cubiertas con una toalla para que no entren en contacto directo con la piel.
- Duerme sobre el lado izquierdo: Para aliviar la tensión de la espalda y el coxis, te recomendamos dormir de lado, en concreto sobre el izquierdo para favorecer la circulación y evitar el reflujo y la acidez.
- Acude a un profesional: Siempre con la aprobación de tu médico, puedes acudir a un fisioterapeuta que te haga un masaje en la espalda y en la zona del coxis para descongestionar la zona.
Como ves, el dolor de coxis durante el embarazo no es nada grave de lo que debas preocuparte, aunque sí es cierto que puede ser molesto y afectarte en el día a día.
