Diarrea en Recién Nacidos Alimentados con Leche de Fórmula: Causas y Tratamiento

Controlar las deposiciones del bebé es crucial para evaluar su salud interna. La diarrea, manifestada por heces más frecuentes y de consistencia líquida, puede ser una señal de que algo no está bien. Aunque puede generar preocupación, entender las causas y cómo actuar puede ayudar a manejar la situación adecuadamente.

La diarrea se define como un aumento en el número de deposiciones y/o la disminución de su consistencia habitual, resultando en heces más líquidas. Cada niño tiene un patrón defecatorio único, y es importante reconocer las variaciones para identificar cuándo hay un problema real.

Se considera patológica una cantidad de heces superior a 10 g/kg/día en los lactantes o superior a 200 g/m2/día en niños mayores.

Es importante resaltar que la diarrea en bebés recién nacidos no es lo habitual. Las heces de los recién nacidos suelen ser blandas, de aspecto amarillo, un poco líquidas y granulosas. Sin embargo, cuando las heces son acuosas y muy frecuentes, es probable que el bebé tenga diarrea.

La diarrea crónica, definida como aquella que dura más de 14 días, es un motivo frecuente de consulta en Atención Primaria. Algunos autores distinguen la diarrea crónica, como aquella que tiene un comienzo gradual de los síntomas, de la diarrea persistente, con un comienzo más agudo. En la práctica, es difícil distinguir los dos cuadros.

La enfermedad diarreica sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad en los países subdesarrollados. En nuestro medio, la prevalencia de diarrea crónica es mucho menor y la mortalidad es excepcional, casi siempre relacionada con diarreas intratables congénitas.

Causas de la Diarrea en Recién Nacidos

Existen diversas causas de diarrea en recién nacidos, que pueden variar desde infecciones hasta alergias alimentarias. Identificar la causa subyacente es fundamental para un tratamiento efectivo.

Las principales causas incluyen:

  • Infecciones virales: Virus como el norovirus o rotavirus son causas comunes de diarrea en bebés.
  • Alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV): Es la alergia alimentaria más frecuente en menores de 1 año.
  • Intolerancia a la lactosa: Aunque la alergia a la lactosa no existe como tal, la intolerancia a la lactosa puede causar síntomas digestivos.
  • Sensibilidad alimentaria: El cambio de dieta en el bebé o en la dieta de la madre (si está dando el pecho) puede producir heces líquidas.
  • Efectos secundarios de medicamentos: El uso de antibióticos por parte del bebé o de la madre puede provocar diarrea.
  • Infección bacteriana o parasitaria: Infecciones en el tracto gastrointestinal, urinario u oído medio pueden causar diarrea.
  • Enfermedades poco frecuentes: Condiciones como la fibrosis quística también pueden estar asociadas con la diarrea.
  • Consumo excesivo de zumos de frutas: Las altas cantidades de azúcar en los zumos pueden provocar deposiciones líquidas.

Síntomas de la Diarrea

Los síntomas de la diarrea en bebés pueden variar, pero es importante estar atento a los siguientes signos:

  • Heces blandas o acuosas muy frecuentes.
  • Fiebre.
  • Sangre o moco en las heces.
  • Hinchazón abdominal.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Signos de deshidratación.
  • Calambres o dolor abdominal.
  • Sensación urgente de defecar.

Tratamiento de la Diarrea en Recién Nacidos

El tratamiento de la diarrea en bebés debe ser supervisado por un pediatra, ya que depende de la causa y gravedad de la condición. El objetivo principal es prevenir la deshidratación y tratar la causa subyacente.

En general, las recomendaciones incluyen:

  • Mantener la hidratación: Ofrecer el pecho o el biberón con frecuencia para reponer los líquidos perdidos. En casos de bebés mayores de 6 meses, se pueden ofrecer pequeñas cantidades de agua.
  • Soluciones de rehidratación oral: Administrar soluciones de electrolitos de venta en farmacias para reponer las sales y minerales perdidos.
  • Continuar con la alimentación: No cambiar la dieta del bebé sin la aprobación del pediatra. En caso de alimentación complementaria, optar por alimentos de fácil digestión como plátanos, arroz o cereal.
  • Evitar ciertos alimentos: Evitar alimentos fritos y zumos de manzana, que pueden empeorar la diarrea.
  • Cuidado de la piel: Cambiar el pañal del bebé con frecuencia, limpiar bien el área y usar crema especializada para prevenir la dermatitis del pañal.

Es muy importante que no le des a tu bebé ningún tipo de medicamento sin autorización del pediatra. Es posible que eso que te han recomendado agrave más la situación y una simple diarrea de uno o dos días se convierte en un caso más grave. Así que evita todos los medicamentos, y acude a tu pediatra para que te indique la solución más adecuada para tu bebé.

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Tratamiento de la diarrea leve o moderada

Si tu hijo solo tiene diarrea, pero no presenta vómitos, fiebre ni señales de deshidratación, y sigue comiendo y comportándose como siempre, normalmente no hace falta cambiar su dieta o darle otros tratamientos.

Continúa alimentando a tu bebé con normalidad, ya sea con comida sólida o leche materna o en polvo. No es necesario hacer grandes cambios en su dieta básica. En todo caso, puede ser aconsejable ofrecer raciones más pequeñas de alimentos sólidos, evitar frutas laxantes y priorizar alimentos como arroz, manzana o plátano. Si buscas más ideas de comida saludable para niños, aquí tienes 30 opciones perfectas para los pequeños de la casa.

Tratamiento de la diarrea grave

Si tu bebé también tiene vómitos, el especialista podría sugerir que, por un tiempo, le des una solución de electrolitos en vez de su comida habitual. Es posible que te recomiende dejar de darle alimentos sólidos durante 24 horas, además de evitar tanto las bebidas azucaradas como los caldos muy salados e incluso el agua. En este caso, es vital saber cómo hidratar a un bebé con diarrea para evitar riesgos.

En los casos más graves de deshidratación puede ser necesario ingresar al bebé y administrarle un suero endovenoso.

¿Cuándo Consultar al Pediatra?

En los recién nacidos, se aconseja consultar siempre al pediatra, pero estos son los síntomas que debes vigilar:

  • Si hace muchas deposiciones al día y se acompañan de vómitos.
  • Si en las heces aparecen sangre, pus o mucosidad.
  • Si el bebé tiene fiebre.
  • Si el bebé rechaza completamente la alimentación y los líquidos.
  • Si el bebé tiene signos de deshidratación: sequedad de piel, boca y ojos (no hay lágrimas ni babea), está pálido, el pulso le va muy deprisa y orina poco.
  • Si se tienen dudas sobre el estado de salud del niño y cómo tratarlo.

Ante cualquier duda sobre la diarrea en bebés, incluso si el caso parece leve, lo mejor es consultar con un profesional de la salud. Sin embargo, hay situaciones que requieren valoración médica inmediata:

  • Heces líquidas de color verde o amarillo, que pueden ser indicativas de una infección vírica.
  • Heces negras o rojas (con sangre), por posibles hemorragias intestinales.
  • Cualquier color fuera de lo habitual no mencionado aquí.
  • Fiebre persistente (por encima de 38 °C en bebés menores de 3 meses o de más a 39 °C a partir de los 3 meses) durante más de 24 horas.
  • Vómitos durante más de 12 horas.
  • Vómitos verdosos, con sangre o con aspecto de posos de café.
  • Distensión o hinchazón abdominal.
  • Dolor abdominal (por ejemplo, sensibilidad al tacto).
  • Sangre en las heces.
  • Erupción cutánea.
  • Ictericia (color amarillento en piel y ojos).
  • Rechazo persistente a la comida o a la bebida.

Cómo Hidratar a un Bebé con Diarrea

En cualquier episodio de diarrea en bebés, la rehidratación es fundamental para evitar la deshidratación. Saber cómo hidratar a un bebé con diarrea es fundamental. Si tu bebé tiene menos de 6 meses, solo debe alimentarse con lactancia materna o leche adaptada, ya que no se recomienda darle agua en esta etapa. A partir de los 6 meses, puedes seguir ofreciendo a tu bebé los líquidos habituales: agua, leche materna o leche de fórmula.

El pediatra puede sugerir una solución de electrolitos de venta en farmacias y explicarte cómo utilizarla. Aquí tienes algunas recomendaciones básicas para dar este tipo de solución a tu bebé:

  • Puedes seguir dando el pecho y, si el profesional lo recomienda, añadir también la solución oral. Si el pediatra indica que basta solo con la leche materna, no hace falta darle nada más.
  • Se aconseja dejar de darle la leche de fórmula y ofrecerle solo la solución oral de electrolitos hasta que desaparezcan la diarrea o los vómitos. Después, puedes recuperar su alimentación habitual.
  • Se recomienda volver a la dieta habitual cuando desaparezcan la diarrea o los vómitos. Hasta entonces hay que ofrecerle solo la solución de electrolitos hasta que disminuya la diarrea. Después de unas 12 a 24 horas, puedes empezar a ofrecerle a tu bebé alimentos buenos para la diarrea en bebés y de fácil digestión, como crackers, pan tostado, arroz, pollo, compota de manzana, pera, plátano o gelatina. Así ayudarás a que su estómago poco a poco vuelva a la normalidad.

Si detectas signos de deshidratación como menos pañales mojados, ausencia de lágrimas al llorar o hundimiento de ojos y fontanelas, contacta con un profesional de la salud. Este tipo de deshidratación puede ser grave y requerir el ingreso hospitalario para la administración de líquidos intravenosos.

Prevención de la Diarrea en Bebés

La diarrea no siempre se puede evitar, pero es posible reducir el riesgo de contagio por virus, bacterias o intoxicaciones alimentarias siguiendo estas recomendaciones:

  • Asegúrate de que tu bebé tenga al día la vacuna contra el rotavirus para protegerlo contra este virus.
  • Lava frecuentemente las manos del bebé o utiliza toallitas cuando no sea posible lavarlas, ya que los virus pueden pasar muy fácilmente de las manos a la boca, especialmente en bebés y niños pequeños.
  • Enseña a los niños mayores hábitos correctos de higiene tras ir al baño.
  • Evita dar a tu bebé leche sin pasteurizar (puede estar etiquetada como leche cruda), ya que puede contener bacterias, virus o parásitos.
  • Lava bien las frutas y verduras antes de ofrecérselas al bebé.
  • Limpia a conciencia los utensilios y superficies tras manipular carne cruda, sobre todo aves.
  • Pon inmediatamente en la nevera la carne y los alimentos perecederos al volver de la compra.
  • Guarda las sobras de comida en el frigorífico enseguida para evitar intoxicaciones.
  • Utiliza antibióticos solo si te los receta un profesional de la salud.
  • Limita el consumo de bebidas azucaradas y zumos.
  • No dejes que tu hijo beba de fuentes, arroyos o lagos, a menos que esté indicado que el agua es potable.
  • Evita limpiar los cuencos o jaulas de animales en el mismo fregadero donde se lavan los utensilios de cocina y procura que la zona de alimentación de las mascotas esté separada.

La diarrea en bebés puede ser incómoda tanto para tu pequeño como para ti, especialmente durante los cambios de pañal. Lo más importante es saber qué hacer cuando un bebé tiene diarrea, observar los síntomas y, ante cualquier duda, consultar siempre con un profesional de la salud.

En la tabla I, se hace una clasificación de las principales causas de diarrea crónica en el niño. Algunas son muy comunes, como la diarrea crónica inespecífica o la enfermedad celíaca. Otras son muy infrecuentes y es excepcional que sean vistas por el pediatra de Atención Primaria a lo largo de su carrera profesional. De cualquier modo, han de ser incluidas en el diagnóstico diferencial.

En la tabla III, se muestra la clasificación fisiopatológica de la diarrea crónica.

La edad y el tiempo de evolución de la diarrea ayudan a acotar las múltiples posibilidades etiológicas, dirigiendo la sospecha inicial a las causas más frecuentes en cada grupo de edad (Tabla II). Se debe recoger cómo ha sido el inicio de la sintomatología. La cronología de la introducción de alimentos ayuda a establecer posibles relaciones entre la ingesta de alguno de ellos y la aparición de la diarrea (alergias o intolerancias alimentarias). Las características de las heces orientan a determinadas etiologías. Es conveniente preguntar sobre la existencia de síntomas acompañantes digestivos (vómitos, anorexia, dolor abdominal, síntomas perianales, alteración del apetito) y extradigestivos (fiebre, artralgias, edemas, irritabilidad, cambios de carácter, síntomas respiratorios y cutáneos).

Es fundamental la búsqueda de signos de malabsorción y/o malnutrición: peso, talla, índice de masa corporal, valoración del panículo adiposo y de las masas musculares. Es muy útil ver la curva de peso y talla desde el nacimiento y observar cambios en relación con el inicio de la diarrea. En la inspección, se valorará el estado de hidratación, la coloración de piel y mucosas y la presencia de edemas.

Inicialmente, se realizarán un grupo de pruebas básicas disponibles en Atención Primaria, que permitirán el diagnóstico de las causas más frecuentes y la evaluación de la repercusión bioquímica de la diarrea. En los casos en los que no se llegue al diagnóstico, se continuará con las pruebas de segundo nivel, generalmente en la consulta de gastroenterología infantil.

No es un objetivo de esta revisión, detallar los tratamientos específicos de cada una de las enfermedades que producen diarrea crónica. Dichos tratamientos pueden ser curativos, como en el caso de la dieta sin gluten en la enfermedad celíaca o el tratamiento antibiótico.

En todos los casos, es primordial el tratamiento nutricional. El objetivo es proporcionar un adecuado aporte de calorías y nutrientes. Las dietas hipocalóricas y desequilibradas aumentan la desnutrición que, a su vez, puede empeorar la diarrea, entrando en el círculo vicioso diarrea-malnutrición-diarrea. La rehabilitación nutricional tiene efectos beneficiosos en el estado general, la función intestinal y la inmunorrespuesta(5).

Si el niño está alimentado al pecho, se mantendrá la lactancia materna. En los lactantes que estén tomando una fórmula láctea infantil, puede ser conveniente sustituirla por fórmulas semielementales, que tienen las proteínas hidrolizadas, polímeros de glucosa en lugar de lactosa y parte de la grasa en forma de triglicéridos de cadena media, de más fácil absorción cuando existe maldigestión grasa o lesión vellositaria. Si no se obtiene mejoría, puede estar indicada una fórmula elemental, en la que el aporte proteico se realiza en forma de aminoácidos.

Los niños mayores pueden precisar suplementos nutricionales (formulas poliméricas) por vía oral para conseguir un óptimo aporte calórico y un aporte adecuado de vitaminas, zinc y ácido fólico, en el caso de que se objetive déficit de estos nutrientes.

En estudios randomizados y metaanálisis, se observa una modesta eficacia de los probióticos en la prevención y tratamiento de la diarrea crónica.

El pediatra de Atención Primaria es el responsable médico del niño en el primer nivel asistencial. Cuando el paciente consulte por diarrea crónica, de más de 14 días de evolución, la labor del pediatra se centrará en una adecuada anamnesis y exploración física que oriente sobre posibles diagnósticos de presunción, así como identificar alteraciones del estado general, de la hidratación, nutrición y criterios de derivación urgente, que se detallarán posteriormente.

Partiendo de los distintos diagnósticos diferenciales, se solicitarán las pruebas complementarias necesarias para confirmar o descartar la causa de la diarrea crónica.

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