La figura paterna ha experimentado una notable transformación a lo largo de las décadas, influenciada por cambios sociales, culturales y económicos. Tradicionalmente vista como la autoridad y el proveedor, el rol del padre ha evolucionado hacia uno más involucrado en la crianza y el desarrollo emocional de los hijos. Sin embargo, esta evolución no ha estado exenta de desafíos, y la sociedad contemporánea enfrenta una crisis en la definición y valoración de la función paterna.
En este contexto, es crucial analizar la importancia de la corpórea paterna, entendida no solo como la presencia física del padre, sino también como su influencia emocional, psicológica y social en la vida de sus hijos. Este análisis abordará tanto los beneficios de una figura paterna positiva y comprometida, como las consecuencias negativas de su ausencia o de un rol paterno disfuncional.
Como señala Anatrella, la revolución del 68 fue una "revuelta contra el padre y contra todo lo que él representaba". Desde entonces, la sociedad ha desprovisto de valor la función del padre, lo que ha provocado que los hijos les pierdan el respeto. En este ambiente, madres solteras, abandonadas, separadas o divorciadas intentan criar solas a sus hijos con la creencia infundada de que ellas se bastan y sobran. Idea que es absolutamente errónea, puesto que la función materna y la función paterna no son iguales ni intercambiables.
La función paterna no necesariamente necesita de un hombre para ser ejercida, es indistinta en cierta medida del sexo de quién la opera. Por ello, puede estar presente en familias compuestas únicamente por una mamá en solitario o viuda, sin que eso genere afectación en el saludable desarrollo psíquico del niño. También puede darse el caso contrario, en dónde existiendo un padre en lo real, no se cumple esa función que permite al niño humanizarse como sujeto psíquico.
El ser humano es un ser desiderativo ya que los deseos -materiales o no- son el motor de su vida. Ante esta tendencia innata del ser humano, padre y madre actúan de manera diferente y complementaria, ambas igualmente necesarias para el desarrollo equilibrado del hijo(a).
El rol del padre en la familia
El Impacto de la Ausencia Paterna
En Estados Unidos, según estadísticas recientes, uno de cada tres niños crece sin padre actualmente (dos de cada tres, si nos referimos a niños pertenecientes a minorías). El Dr. Diversos estudios muestran cómo la carencia de padre está en la base de la mayoría de los problemas sociales actuales más urgentes, desde la pobreza y la delincuencia, hasta el embarazo de adolescentes, abuso infantil y violencia doméstica.
Diversas estadísticas demuestran que los adolescentes sin padre:
- Se embarcan antes y en mayor medida en experiencias sexuales.
- Tienen mayor riesgo de abusar de drogas como el alcohol y la marihuana.
- Tienen más posibilidades de sufrir enfermedades mentales y suicidarse.
- Sufren más proporción de abandono escolar y criminalidad (estos efectos se agudizan cuando se trata de niños que experimentaron el divorcio de sus padres siendo menores de cinco años).
- La mayoría de los niños con carencias afectivas por parte de su padre sufren problemas de identidad sexual y emocionales, como ansiedad y depresión.
- Son menos solidarios y empáticos y tienen significativamente menos capacidad intelectual.
En general necesitan más ayuda psiquiátrica. El 80% de los adolescentes en hospitales psiquiátricos provienen de familias rotas.
Distribución de hogares con niños menores de 18 años por tipo de familia en EE. UU.
Según el Dr. Muñoz Farias, los niños que crecen sin una figura paterna, generalmente evidencian trastornos en la adolescencia porque no encuentran una identidad: "Los jóvenes sufren de inseguridad, soledad y depresión, que pueden plasmarse en el fracaso escolar, consumo de drogas y vagancia. Estos niños, luego en la edad adulta tendrán dificultad para ejercer debidamente la paternidad por falta de ejemplos masculinos.
La negación de la función paterna pone en peligro a toda la sociedad. En ausencia del padre, surge una relación de pareja entre la madre y el hijo que perjudica el equilibrio psíquico de ambos. Una vez adolescentes, muchos de aquellos niños no tienen otro medio de probar su virilidad más que el de oponerse a la mujer-madre, incluso por medio de la violencia.
El Rol del Padre en el Desarrollo del Niño
El padre permite enfrentar la realidad y la separación o insertar entre la madre y el hijo un espacio que libera de la inmediatez y la fusión con los seres y las cosas. El padre otorga libertad. Padre es aquel que se ocupa del hijo, con el que crece y se identifica.
El padre concede al hijo un sentimiento de seguridad y de alteridad frente a la madre. La relación de una madre con los hijos varones para ser exitosa debe moverse en un delicado equilibrio entre la intimidad y la independencia. Cercanía y distancia es la dialéctica que mantiene viva y sana la relación madre-hijo.
El padre permite al hijo adquirir el sentido de los límites, marca las prohibiciones, le sitúa en el lugar que le corresponde, le impone el orden de filiación frente a sus pretensiones de omnipotencia y le ayuda a madurar integrándose en el universo del adulto y así en la realidad.
Corresponde sobre todo a los padres “disciplinar” a los hijos. Diversos estudios demuestran cómo los varones responden mejor a la disciplina cuando ésta viene impuesta por otro hombre. El padre tiene un papel decisivo en el desarrollo del autocontrol y la empatía del niño, dos elementos esenciales e imprescindibles para la vida en sociedad.
La importancia de la unión familiar en el desarrollo de los hijos.
La diferencia de sexos encarnada por el padre, juega por otra parte, un papel de revelación y confirmación de la identidad sexuada. La masculinidad no se puede aprender en los libros, es algo que los padres pasan a los hijos sin percibirlo apenas. Tanto la chica como el chico tienen tendencia al comienzo de su vida, a identificarse con el sexo de la madre.
En la misma línea, el psicoanalista Erikson, afirma: “El acompañamiento que el padre realiza en el proceso en el que el niño construye su propia identidad es insustituible”. Asimismo, la psicóloga A. Horner explica: “Una vez establecido el curso de la identidad femenina de la chica es relativamente interrumpido. La identidad femenina esencial se origina en las primeras relaciones con la matriz. El niño busca su masculini...
Conclusión
En resumen, la corpórea paterna, entendida como la presencia activa y comprometida del padre en la vida de sus hijos, es fundamental para su desarrollo integral y para la estabilidad de la sociedad. La sociedad ha devaluado progresivamente la función paterna y ha rechazado la figura del padre como limitador o instancia de frustración del hijo.
