La fimosis es una condición común en los recién nacidos y niños pequeños, caracterizada por la imposibilidad o dificultad para retraer el prepucio. Este artículo aborda en detalle qué es la fimosis, sus causas, síntomas, tratamientos y cuándo es necesaria la intervención quirúrgica.
¿Qué es la Fimosis?
La fimosis se define como la imposibilidad o dificultad para retraer el prepucio, la piel que recubre el glande (la cabeza del pene). Generalmente, el prepucio puede retraerse para dejar el glande al descubierto, pero en casos de fimosis, la abertura del prepucio es demasiado estrecha para permitir esta retracción.
Al nacer, el glande y el prepucio suelen estar unidos por un fino tejido fibroso, conocido como adherencias balanoprepuciales, que también impide la retracción. Muchos recién nacidos presentan además una fimosis fisiológica. Se trata de una condición habitual en ellos. La separación del prepucio del glande y su progresiva apertura comienza en las últimas etapas de la gestación y solo se completa al nacer en el 4% de los casos.
La fimosis puede ser fisiológica (de origen natural y primaria) u originarse debido a una cicatrización (secundaria o patológica). Ya en la edad adulta, la fimosis puede ser consecuencia de inflamaciones sucesivas del glande y del prepucio, que pueden estar causadas por infecciones (balanitis recurrente y/o balanitis xerosa obliterante), traumatismos en el pene, una pobre higiene o el uso de jabones o geles demasiado agresivos.
Fimosis fisiológica vs. Fimosis patológica
- Fimosis fisiológica: Es común en recién nacidos y niños pequeños, resolviéndose espontáneamente con el tiempo.
- Fimosis patológica: Se debe a cicatrices o inflamaciones y requiere tratamiento médico.
En los bebés y niños pequeños, el prepucio no debe forzarse para bajar la piel, ya que este gesto puede causar pequeñas lesiones o cicatrices fibrosas que, en el futuro, originen una fimosis.
Prevalencia de la Fimosis
Con el paso del tiempo, tanto las adherencias como la fimosis se resuelven de manera espontánea en la mayoría de los casos: según la “Guía Clínica sobre Urología pediátrica” de la Asociación Europea de Urología, el 50% de los niños no pueden retraer el prepucio al nacer, pero este porcentaje desciende al 11% a los 3 años, al 8% a los 6-7 años y a solo el 1% entre los 16 y 18 años.
El porcentaje de niños con retracción completa del prepucio aumenta con la edad. Al nacer, el 96% tiene fimosis. Alrededor del 50% de los niños de 1 año y el 10% de los niños de 3 años pueden tener fimosis.
La fimosis es fisiológica hasta los 3 o 4 años de edad. Es infrecuente que la fimosis fisiológica provoque dificultades en la micción. No obstante, es una práctica relativamente frecuente intentar bajar el prepucio con una fimosis fisiológica. Esta maniobra no se aconseja porque puede producir heridas con más probabilidades de cicatrices y pérdida de elasticidad.
A pesar del que el 95% de los recién nacidos presentan fimosis al nacer (fimosis fisiológica) tan solo el 10% de ellos a los tres años tendrán dificultades para bajar la piel del prepucio. Por lo tanto, a los tres años el hecho de que no se pueda retraer el prepucio ya no es una situación normal.
Síntomas y Complicaciones de la Fimosis
Puede considerarse que hay fimosis si, a partir de los tres años, el niño continúa sin poder bajar su prepucio por completo, lo cual, además, le puede producir un dolor de leve a intenso. Otro síntoma es que el prepucio se abulte cuando orina y, en los casos más extremos, que la micción sea difícil o imposible.
La fimosis también puede provocar dolor cuando se tienen erecciones si son niños ya más mayores o adolescentes que mantienen relaciones sexuales. En otras ocasiones, el prepucio sólo puede retraerse cuando el pene no está erecto. En pacientes predispuestos puede favorecer la aparición de infecciones de orina, o a menudo, dificultar una higiene correcta, así como, en algunas ocasiones, que se origine un cáncer de pene.
Por ello, es muy importante que quienes sufren fimosis extremen la higiene de su glande y prepucio y lo laven cada día con agua y un jabón adecuado. En caso de bebés y niños pequeños, los padres deben cambiarle, además, el pañal con frecuencia.
Otra posible complicación es la parafimosis, que se produce cuando el prepucio se encuentra retraído por detrás del glande, pero no puede volver a su posición inicial. Si esto sucede, se debe buscar de inmediato atención médica, ya que el prepucio comprime el pene e impide que circule la sangre.
Cuando el niño o los padres retraen el prepucio con dificultad puede ocurrir dificultad para cubrir después el glande, en poco tiempo ocurre edema de la zona con lo que puede hacerse difícil o imposible colocar el prepucio distal al glande.
Tratamiento de la Fimosis
Si no desaparece con la edad, provoca al niño molestias serias o se producen complicaciones, sí será preciso tratarla. Si esto no ocurre por sí solo, el prepucio sigue sin bajar completamente, el niño tiene dificultad para miccionar o sufre muchas infecciones de orina, es necesario tratamiento. A partir de los 3 años de edad o si existe uropatía concomitante, la terapia tópica como tratamiento inicial de la fimosis es la alternativa más eficiente, con aproximadamente un 80% de éxito. Y supone un 75% de ahorro con respecto al tratamiento quirúrgico (circuncisión).
El tratamiento habitual para la fimosis es la aplicación de una crema de corticoides. Normalmente, este consistirá en la aplicación en el prepucio y el glande de una crema de corticoides hasta dos veces al día durante varias semanas. Ello se acompaña de un estiramiento suave y progresivo del prepucio, que es recomendable que realice el propio niño, ya que ellos mismos son capaces de controlar no hacerse daño al hacerlo. No obstante, como padres, siempre se debe vigilar que al finalizar los estiramientos, el niño deje al prepucio en situación de no retracción (cubriendo el glande) para evitar una parafimosis.
Este tratamiento suele ser eficaz, pero, si el prepucio continúa sin dilatarse, la forma de fimosis es muy severa o existen complicaciones, habrá de recurrirse a la cirugía, habitualmente con anestesia local.
A partir de los siete u ocho años el glande debería quedar totalmente descubierto para facilitar su higiene y, más adelante, poder tener una erección sin problemas y relaciones sexuales satisfactorias. Existe otra situación diferente a la fimosis que se llama adherencias balano-prepuciales. Pueden abarcar toda la superficie del glande o tan sólo una porción.
Tratamientos conservadores
- Crema de corticoides: Aplicación tópica para reducir la inflamación y facilitar la retracción del prepucio.
- Estiramientos suaves: Realizados por el niño o los padres para ayudar a dilatar el prepucio.
Tratamiento Quirúrgico
Las técnicas son variadas: en función de la edad del varón y sus síntomas, se le extirpará la piel del prepucio del todo o en parte o, lo que es lo mismo, se le realizará una circuncisión. También es posible una intervención más sencilla que consiste en ensanchar o cortar el anillo estrecho que provoca la fimosis sin quitar la piel.
La edad de intervención quirúrgica de la fimosis se suele realizar alrededor de los siete años de edad. Puede realizarse antes si el niño presenta obstrucción o dificultad para la salida de la orina con infecciones de orina de repetición. También puede realizarse la intervención antes de los siete años si el cirujano pediátrico lo cree necesario. La operación es muy sencilla, el niño permanece tan solo algunas horas en el hospital. Se aplica una sedación general muy superficial y anestesia local. Después de la operación es normal que el niño tenga molestias al hacer pipí durante un par de días.
En nuestro medio, la circuncisión es una solución a un problema (fimosis) pero cierto es que existen otros países en los que se realiza a todos los niños al nacer por motivos culturales, religiosos o personales.
En la consulta de valoración el urólogo te indicará los tratamientos posibles para tu caso particular, por eso te recomendamos acudir a una consulta.
La cirugía para la fimosis consiste en la retirada del prepucio con el objetivo de erradicar el problema de raíz. Esta piel es la causante de las afecciones de salud relacionadas con la fimosis, y en muchos casos puede ir acompañada también por un frenillo corto que también requiere tratamiento (frenuloplastia).
La operación de fimosis se realiza con anestesia local, por lo que el paciente permanece consciente en todo momento, y la técnica resulta sencilla de comprender: se hace un corte a la altura de la base del glande para extirpar parte del prepucio y se cose en dicha zona para que éste termine donde comienza el glande. A este proceso se le denomina circuncisión, y el resultado es el de un pene con el glande parcialmente descubierto de forma permanente, lo que termina de forma definitiva con cualquier tipo de problema derivado de la fimosis.
La cirugía se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria (sin ingreso).
En niños menores de 8-10 años se desaconseja la cirugía de la fimosis (circuncisión) si antes no se ha intentado curarla con tratamiento. Se debe realizar un seguimiento por parte del pediatra o del urólogo pediatra quien indicará el tratamiento quirúrgico si el problema persiste. No siempre requiere de tratamiento, ya que lo habitual es que este problema de salud se solucione solo. De hecho, menos de un 1% de los hombres mayores de 17 años suelen presentar fimosis en sus penes.
Indicaciones para la cirugía
Según la Guía clínica sobre urología pediátrica de la European Society for Paediatric Urology, las indicaciones de intervención quirúrgica serían:
- Fracaso de las pomadas de corticoides tópicos.
- Infecciones de orina de repetición.
- Globo prepucial (es decir, si el prepucio se hincha como un globo al llenarse de orina justo antes de salir) y resulta doloroso o ha habido infecciones previas.
- Infecciones del glande-prepucio de repetición, lo que denominamos “balanitis”.
En pediatría existen pocas cosas urgentes de verdad, pero hablando de fimosis hay una que todos los padres deben conocer. Se trata de la parafimosis: La parafimosis es una complicación que consiste en el estrangulamiento o atrapamiento del glande al retraer el prepucio, no siendo posible volver a su situación original. En ese caso, los padres deberán acudir a urgencias lo antes posible, donde, en primer lugar, se intentará reducir de forma manual. En ocasiones es difícil, creedme que me ha tocado algún caso y a la dificultad de la maniobra se suma el llanto intenso del niño por el dolor que le produce. Si no es posible, no quedará más remedio que operarlo para liberar el glande.
Fimosis en niños - ¿Qué es y cómo tratarlo?
Higiene y Cuidados
Ya desde la primera consulta de recién nacido hay muchos padres que me preguntan qué deben hacer al respecto: “Parece que lo tiene muy cerrado, ¿no?” - me preguntan unos. “¿Tengo que echarle la piel hacia atrás?”- me preguntan otros. “Al hijo de unos amigos le dieron el famoso “tirón” y no veas que mal lo pasó el niño”… Sí; el tema de la “pilila” genera muchas dudas.
La inmensa mayoría de los recién nacidos tienen fimosis, es decir, la puntita está muy, muy cerrada. Esto es una situación NORMAL. ¿Y qué hacemos? Nada.
Cuando le cambies el pañal y le limpies, puedes retraer suavemente la piel hacia atrás para comprobar tú mismo hasta donde llega, nada más. Sin forzar y sin producir dolor. NUNCA SE DEBE DAR TIRONES. Esto era una práctica muy extendida hasta hace unos años. Actualmente no solamente está en desuso, sino que está contraindicada. Además de ser muy dolorosa para los niños, produce desgarros que pueden traer como consecuencia cicatrices que empeoren el pronóstico de la fimosis.
Con el paso de los meses, tu hijo empezará a tener sus propias erecciones lo que provocará que, de forma natural, el orificio se vaya abriendo poco a poco. Además, segregan una sustancia que lubrica la zona y ayuda a que la fimosis se vaya resolviendo.
Hasta esta edad yo recomiendo a los padres que le limpien todos los días, descendiendo suavemente la piel hacia atrás; recordad: sin forzar. En cuanto les veamos con la madurez suficiente, 2-3 años, debemos enseñar a nuestros hijos a que lo hagan ellos solitos. La hora del baño es un buen momento.
En ese caso los pediatras utilizamos una pomada de corticoides aplicada durante varias semanas que resuelve la fimosis en más del 75% de las ocasiones. Podéis acceder a más información al respecto en el siguiente enlace.
Instruyo a los padres cómo deben hacerlo, insisto en la constancia del tratamiento, en no abandonarlo y en aplicarle la pomada todos los días, mañana y noche durante 4 semanas. Al mes, generalmente, me gusta reevaluarlo y comprobar el resultado. Si no ha funcionado, se podría repetir el ciclo sin efectos secundarios ni problema alguno.
Es importante recordar que una vez solucionado, los niños han de echarse la piel hacia atrás, todos los días, no sólo por higiene evitando infecciones, sino también para evitar que se vuelva a cerrar; situación muy frecuente cuando abandonamos los ejercicios.
Adherencia a las Guías Clínicas
En los últimos años, ha habido una tendencia hacia un manejo cada vez más conservador debido a la alta tasa de resolución espontánea. Al mismo tiempo, evaluar en qué medida la práctica clínica del mundo real se adhiere a la evidencia existente es un aspecto esencial de cualquier investigación realizada con el objetivo de mejorar la calidad de la atención médica.
Cuando se trata de las recomendaciones actuales de las principales guías que encontramos en la literatura, debemos mencionar que no existe una guía específica en España para el cuidado del prepucio en niños sanos. En la gran mayoría de los niños, la fimosis se resuelve espontáneamente.
Las directrices actuales indican que la tasa de éxito del tratamiento tópico no varía según el uso de una formulación de corticosteroides suaves o moderadamente potentes. Por último, en lo que respecta a las razones para la derivación, las directrices hacen hincapié en que la derivación debe restringirse a los casos con un diagnóstico incierto o que sean claramente importantes desde el punto de vista clínico.
Tabla Resumen de Tratamientos y Recomendaciones
| Tratamiento | Indicación | Duración | Éxito Aproximado |
|---|---|---|---|
| Observación y higiene | Fimosis fisiológica en menores de 3 años | Hasta los 3 años | Resolución espontánea en la mayoría de los casos |
| Corticoides tópicos | Fimosis persistente después de los 3 años | 4-8 semanas | 75% |
| Circuncisión | Fallo de tratamientos conservadores, infecciones recurrentes, complicaciones | Único | Alto |
