Uno de los mayores retos en la crianza de un recién nacido es lograr que duerma bien. Un buen descanso es esencial para su desarrollo y también para tu bienestar.
Conseguir que nuestro bebé duerma solo en su cuna es una tarea complicada en muchas ocasiones. Que se acueste relajado y no necesite estar en brazos para dormir es posible, aunque a veces no lo parezca. Toma nota de los consejos que te ofrecemos para que tu bebé concilie el sueño cuando llegue a la cuna por las noches.
Pero partiendo de una base correcta: tu hijo está programado para dormir contigo y, a ser posible, en tu pecho, perfectamente hasta los 3, 4 o 5 años. Así que sí, el sueño autónomo o en solitario tiene su sentido y su razón de ser. Un niño que se reduerme de forma autónoma es un niño que al pasar por un microdespertar no reclamará ayuda externa, sino que simplemente se dará media vuelta y se redormirá de nuevo.
A todas ellas os cuento algo básico e imprescindible de entender sobre los métodos del sueño: un bebé que se duerme de un modo concreto que requiera de tu presencia o ayuda, será un bebé que al tener un micro despertar necesitará de ese mismo elemento concreto para redormirse y te lo reclamará por la noche tantas veces como le sea necesario.
Estableciendo una rutina de sueño
Los bebés se sienten seguros cuando hay previsibilidad. Crear una rutina consistente antes de dormir -como un baño relajante, masaje suave, cuento corto y nana- le indicará que el día termina y es hora de descansar.
Seguir una rutina, tanto en los horarios como en los hábitos, es fundamental para que el bebé aprenda a reconocer que ha llegado la hora de dormir. Acuéstalo siempre a la misma hora, sin adelantarla ni retrasarla más de 30 minutos. Del mismo modo procura que también se despierte, siempre de manera aproximada, a la misma hora.
Vamos a revelarte un secreto para establecer una rutina de sueño eficaz: repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche.
Según Emmanuelle Rigeade, «la rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación. La rutina de la hora de dormir está relacionada con la separación que implica este momento. Es más breve y sirve como transición entre el momento en el que estáis juntos y el momento en el que el niño duerme en su cuna o cama.
Consejos prácticos para fomentar el sueño autónomo
- Distingue entre el día y la noche: Durante las primeras semanas, los bebés no distinguen entre el día y la noche. Para ayudarle a desarrollar este ritmo natural, aprovecha la luz natural durante el día y mantén la casa iluminada. Habla, juega y pasea con tu bebé. Por la noche, crea un ambiente calmado: luces tenues, poco ruido y contacto suave.
- Colócalo en la cuna antes de que se duerma por completo: Este pequeño gesto es clave: si colocas a tu bebé en la cuna justo antes de quedarse dormido, le estás enseñando a conciliar el sueño por sí solo.
- Evita la asociación con la alimentación: Si cada vez que va a dormir asocia ese momento con la toma, se acostumbrará a necesitarla para relajarse. Es mejor alimentarlo al despertar o entre las siestas.
- Reduce la necesidad de estímulos externos: Arrullarlo o mecerlo hasta que se duerma puede ser eficaz a corto plazo, pero si siempre necesita ese estímulo para dormir, será difícil que lo haga solo.
- Respeta las siestas: Los bebés suelen seguir un ritmo biológico de aproximadamente 12 horas de actividad y 12 horas de descanso. Si se salta las siestas o duerme mal durante el día, lo más probable es que esté más inquieto por la noche.
- Aplica el método de la retirada gradual: Este método consiste en acompañar al bebé mientras se duerme, pero retirando poco a poco tu presencia. Comienza sentándote junto a la cuna, luego quédate de pie cerca, y con el tiempo, sal antes de que se duerma.
Reconociendo las señales de sueño
Los bebés no pueden decir "tengo sueño", pero sí lo expresan: se frotan los ojos, bostezan, giran la cabeza o se ponen irritables. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.
Manejando los despertares nocturnos
Es normal que el bebé se mueva o haga ruidos entre ciclos de sueño. Si acudes de inmediato, podrías despertarlo sin querer. Dale unos minutos para ver si vuelve a dormirse por sí solo.
Asegurarnos de que está despierto y nos necesita: Los bebés hacen muchos ruidos, gorgojeos, sonidos extraños mientras duermen y no por ello significa que estén despiertos ni que necesiten algo de ti. Aprende a reconocer cuando te necesita de verdad tu bebé a base de observarle y dale la posibilidad de practicar con sus propias habilidades.
Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. También es importante que los adultos se turnen, porque son momentos muy estresantes. Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé. Recordad hacerlo por turnos y no dudéis en dejarlo en la cuna unos minutos si la situación os sobrepasa.
El entorno adecuado para el sueño
El entorno también educa. Usa cortinas opacas para bloquear la luz, ruido blanco para evitar sobresaltos y mantas suaves o muñecos aptos para su edad. A partir de los 4 meses, tu bebé puede comenzar a vincularse con un objeto de confort, como un trapito de muselina o un peluche pequeño.
La luz inhibe la producción de melatonina, la hormona que induce el sueño. Usa cortinas blackout tanto para la noche como para las siestas.
¿Qué hacer si llora?
Aquí llegamos a uno de los puntos más conflictivos y polémicos en la crianza de un bebé. Hay métodos famosos que defienden que hay que dejar llorar al niño para que se acostumbre a dormir solo, y corrientes pedagógicas y de crianza que defienden consolar al niño cuando llora, ya que está expresando una necesidad de la única manera que sabe.
El consejo que te proponemos es que si llora no le cojas inmediatamente, pero sí que estés a su lado, dándole la mano, hablándole o cantándole, para que sepa que estás y se sienta acompañado. De esta forma es muy posible que deje de llorar. Si no es así, tendrás que cogerle y volver a empezar. Sobre todo, no desesperes, y nunca te enfades con él porque llore.
Al principio, los bebés suelen negarse a dormir solos y comienzan a llorar. No lo saques de su cuna o cama, déjalo quedarse allí mientras le hablas, lo acaricias y tratas de calmarlo. Necesita aprender a sentirse seguro.
Otras estrategias útiles
- Mucha teta: Para aquellas familias que dan pecho os recomiendo ofrecer mucha teta mientras tu bebé está despierto, activo y tranquilo.
- Complica la postura: Si le das pecho y vuestra rutina es la succión para redormir prueba a complicarle la postura mientras mama.
- Aleja su debilidad: Si su debilidad eres tú y tu pecho prueba a alejarte un poco de él. Un bebé con el pecho y su leche cerca es un bebé que suele despertar más. La idea principal es ayudarle a relajarse para dormir pero retirar el pecho justo poco antes de quedar dormido por completo. Le retiramos el pecho suavemente y procuramos seguir calmándole de otro modo.
- Coger-dejar: Muchos padres se quejan de que su bebé solo se duerme en brazos y paseándole por la habitación. La idea de éste recurso es que se duerma sin esa ayuda en su cuna. Le cogemos y le relajamos para dormir, pero al verle tranquilito le dejamos en la cuna suavemente como si lo hubiéramos hecho así siempre, muy a poco a poco y manteniendo el contacto con él desde la misma cuna y ayudándole a dormir directamente desde allí.
Si ponemos en práctica cualquiera de éstas opciones es posible que primero compliquemos un poco las noches antes de ver mejorías, es recomendable probar como mínimo 5 días y solo vosotros debéis decidir si os vale la pena el esfuerzo o no.
Lograr que tu bebé duerma bien no es una tarea de un día, pero con rutinas consistentes y mucho amor, puedes ayudarle a desarrollar hábitos de sueño saludables.
Tabla de horas de sueño recomendadas según la edad:
| Edad | Horas de sueño recomendadas |
|---|---|
| Recién nacido (0-3 meses) | 14-17 horas |
| Bebé (4-11 meses) | 12-15 horas |
| Niño pequeño (1-2 años) | 11-14 horas |
